Hola de nuevo! Aquí está el segundo capítulo de esta ronda. Creo que, al final, juntaré las dos visiones en un mismo capítulo. Aunque si lo preferís así, podéis comentarlo en una review, que siempre será bienvenida. Disfrutad.
—Tu olfato está fallando, lobito —le digo mirando a todas partes—. Aquí no está esa ladrona. Volvamos a la comisaría.
—¿Ladrona? ¿Cómo estás tan segura de que es una mujer? —me pregunta Dyson.
—Admitámoslo, peludito, las mujeres somos más listas y escurridizas que vosotros —me río en su cara—. No nos podéis atrapar si no queremos y, por eso, estoy ayudándote en este caso.
—En realidad, te ha mandado la Morrigan.
—Cállate, chucho.
No es que Dyson me caiga tan mal, solo me molesta su presencia. Lo que más me gusta de mi nuevo trabajo es incordiarlo. Al llegar a la comisaria, se pone a trabajar con toda normalidad, pero yo no paro de darle vueltas a la escurridiza ladrona, porque estoy segura de que se trata de una mujer. Paseo por delante del cartel, el típico que sale en las películas con un "WANTED" en grande, pero menos…del viejo oeste. La principal diferencia con esos es que en este el criminal no está tan bien identificado. En el centro del papel solo hay un gran símbolo de interrogación y debajo un apodo para la ladrona: "The Shadow". ¿Quién coño es esta tía que ni siquiera Dyson y yo hemos podido atraparla? Normalmente, nosotros no nos entretendríamos con alguien que roba unas cuantas joyitas, aunque sean de la mismísima Morrigan, pero ella ha matado a alguien. Por eso, todo homicidios trabaja en su caso. No lo ha vuelto a hacer y por eso nos quedamos sin pistas. Es muy escurridiza, pero en cualquier momento cometerá un terrible error y la meteremos entre rejas para siempre. Lo peor de todo es la curiosidad. En serio, me encantaría saber de una vez por todas quién demonios es y cómo consigue escaparse de la policía siempre.
—Me voy al Dal, ¿te vienes? —me pregunta Dyson cuando se hace de noche.
—Luego te alcanzo —suspiro.
—No trabajes mucho.
Me echo a reír. Nunca trabajo demasiado. Después de todo, solo estoy aquí por obligación de la Morrigan. Sin embargo, me gusta trabajar más por la noche, que es cuando más inspirada estoy. Esta noche, no es el caso. Así que, dejo lo que estoy haciendo camino por el pasillo hacia la salida tan solo unos minutos después que el Lobo. El cartelito de "The Shadow" está por todas partes y me jode mucho verlo. Arranco uno que hay justo a la entrada y lo hago una bola antes de encestarlo en una papelera. Me monto en el coche y conduzco hacia el Dal. Hoy toca emborracharse porque…los viernes dan pena.
—Es jueves —la humana bajita se las da de listilla.
—Me da igual —le pongo mala cara—. Trick ponme una cerveza.
—Si fueras más agradable, quizás pillarías a esa ladrona —le da un trago a su vodka y se refugia tras Dyson—. Aunque seguramente ni pidiéndoselo por favor la harías salir.
—Otra con lo de ladrona —refunfuña el Lobo—. ¿Por qué todas pensáis que es una mujer?
—Porque nosotras siempre lo conquistamos todo —la doctora le da un toque en el hombro antes de ir a besar a su chica—. Todo.
—Eso es verdad —la Súcubo sonríe y mira a Lauren—. Yo también pienso que es una mujer.
—Pues yo no estoy de acuerdo —niega el Rey Sangriento—. Puede ser un Fae muy escurridizo.
—Gracias, Trick —asiente Dyson—. Pero no capté la esencia de ningún Fae en la última escena del crimen.
—Eso es porque estás mayor y ya no captas los olores como antes, abuelito —me meto un poco con él.
La pequeña humana morena se ríe e intenta ocultarlo tras su vaso de bebida. Si fuera tan lista como cree, se daría cuenta de que está vacío. Cuando ha conseguido camuflar la sonrisa, lo deja sobre la barra y se dirige hacia el baño con un sencillo "ahora vuelvo". Ella sí que no me causa el menor interés, pero aún así me quedo mirándola. Es una pena que una simple humana esté tan… ¿Pero qué digo? Sacudo la cabeza y me termino la primera cerveza antes de pedirle otra a Trick. Todos se me han quedado mirando y yo les devuelvo una mala cara para que me dejen tranquila. No soporto a esta pandilla de Faes y humanos rebeldes, pero no tengo nada mejor que hacer.
—¿Dónde se habrá metido, Kenz? —se preocupa Bo al cabo de un rato.
—Se habrá quedado dormida en el baño —bromea Lauren.
—Cariño, no había bebido tanto —se ríe la Súcubo—. Voy a ver si le ha pasado algo.
—¿A dónde vas tú, señorita preocupación? —la humana aparece por donde se había marchado y niega con la cabeza—. Ya estoy de vuelta. Trick, espero que no te importe, pero me he echado una cabezadita en tu despacho. Es que el baño está…asqueroso es poco. ¡A ver si limpiamos!
—Mis baños están… —él intenta responderle, pero la morena le pasea el vaso vacío por delante de la cara—. Sí, sí, más vodka.
No sé si es cosa mía o la morena ha vuelto más borracha de lo que se ha ido. La miro entrecerrando los ojos y ella me imita, acercándose tanto que casi se cae del taburete. Menos mal que Dyson estaba en medio para sujetarla. Me quedo un rato mirándola así, pero ella no se da por aludida ni nada. Acabo pensando que se ha bebido media bodega mientras no estaba. Apoyo los brazos en la barra para poder vigilarla mejor.
—¡Guapa! —exclama con sarcasmo—. ¿Qué quieres? ¿Qué te invite o algo así? ¡Deja de mirarme como si fuese un pollo asado de los dibujos animados!
—Yo no te estoy mirando como si… —la morena hace una mueca con la boca y me distrae—. ¡Déjame en paz!
Esta humana me pone nerviosa. A veces hace unas cosas… Está loca y Dyson le ríe las gracias. Mi compañero recibe una llamada mientras yo le dedico mi mirada de "no te odio, pero me incomoda tu existencia" y ella me guiña un ojo. En serio, ya lo está haciendo por fastidiar y se va a comer la mesa de billar. No, eso no, que me gusta.
—Tamsin, es de la comisaria —dice Dyson—. La ladrona ha vuelto a actuar.
—¿Cuándo? —me sorprende un poco.
—Hace diez minutos —responde él—. Y este robo no te va a gustar. Ha sido en tu casa.
—¿En mi casa? —eso me cabrea muchísimo—. ¿Qué me ha robado esa…?
—¡Cálmate! Parece que no falta más que algo de ropa.
Me falta tiempo para volver a mi casa, mientras otros policías están buscando huellas y analizándolo todo, y descubrir que no solo me ha robado ropa. Esa maldita ladrona se está riendo de mí. Se ha llevado mi chaqueta favorita. No puedo quedarme en mi apartamento, tengo que pillarla. Estoy tan enfadada que al primero que me toque le parto las piernas por tres sitios diferentes.
—¡Oye! Cuidado —la humana molesta choca conmigo en las escaleras—. Encima de que vengo a ver cómo estás y esas cosas que hacen los supuestos amigos… Me han obligado porque tienes mala leche y soy la más adorable. Yo les he dicho que no te caigo bien y que me vas a matar, pero parece que no aprecian mi vida y…
—¡Cállate! —no le parto las piernas porque las tiene bonitas—. Vete de aquí. No necesito vuestra ayuda, ni compasión ni nada. Voy a coger a esa ladrona y se va a arrepentir de haberme tocado las narices.
—Ella desearía tocarte otra cosa —la morena habla entre dientes y apenas la entiendo.
—¿Y tú qué sabes? Vete de mi apartamento, humana loca.
No estoy para visitas de cortesía que molestan. Esa ladrona se ha metido con la persona equivocada y está a punto de comprobarlo.
¿Qué os ha parecido este nuevo fic? Dejad vuestras reviews y decidme si preferís que sea solo un capítulo con las dos partes. Gracias por leer y hasta la próxima.
