Capítulo 2: Un chico llamado Charlie

Días después de que la noticia llegara ya a todo el mundo, las barras tardaban menos de un día en acabarse, Jade tuvo que ir a su última compra ya que esa misma noche se mudarían a Londres.

Camino directo a la tienda del señor Smith, como todos los martes, pero antes de eso vio que un anciano le agitaba la mano para que fuera.

-Hola señor ¿Qué se le ofrece?

-Niñita, te tengo un trato.

-¿Cuál es?

-Si tú me dices la receta secreta de los chocolates, ¡prometo darte el boleto dorado!

-Si su chocolate tiene el boleto mejor vaya usted, de ninguna manera haría algo así, consígase alguien más.

Camino lejos de ese anciano, enojada con él por el trato sucio que le había propuesto, se dirigió de nuevo a la tienda del señor Smith donde ella esperaba como todos los martes.

-¡jovencita! Por fin vienes

-Buenos días señor Smith.

-¿Ahora si quiere su chocolate? Lo guarde especialmente para usted.

-Claro que si lo quiero y lamento decir que este es mi último día en Gales.

-y a ¿dónde se va?

-A Londres.

-Bueno señorita Griffin le deseo la suerte y que gane el boleto dorado-

-Muchas gracias señor Smith

Jade se dirigió a su casa donde sus pertenencias ya estaban en unas cajas, todo le daba una nostalgia, pero el tiempo se pasó rápido, al igual que las despedidas, le dolió tener que decirle adiós a su hermana mayor, Cassy, pero todo sería tal vez por un bien.

-Cariño, ya es hora- le aviso Eleanor, su mamá.

Ambas se fueron en el taxi, en camino a su nueva vida.

Durante el camino a Jade le entro curiosidad de algo.

-Mamá-

-¿Qué paso cariño?

-¿Cómo es papá?

Ella se quedó callada.

-por favor Mamá, quiero saber quién es mi papá, siempre me dices que me parezco a él.

Ella siguió callada.

Cuando llegaron a Londres Jade no le dirigía la palabra a su madre.

-Hasta cuando estarás así?-pregunto Eleanor

-Hasta que me digas quien es mi padre.

-Si te lo digo no me vas a creer.

-¿Por qué no lo haría?- dijo casi gritando Jade

-¡Willy Wonka es tu padre!

-¿Qué? Pero… como…-

-Te tuvimos muy jóvenes, el apenas tenía unos años de abrir su fábrica.

-y porque no me ha buscado?

-Porque él no… él no sabe nada de ti.

-Mamá, no puedo creer que no le dijeras.

-Cuando intente hacerlo él ya había perdido toda comunicación con el mundo exterior.

Todo era muy confuso para Jane y cuando llegaron al departamento, primero subió ella ya que su madre estaría dando algunos pagos.

Un chico un poco alto de cabello castaño, casi rubio entro al mismo tiempo.

Ella saco la barra de chocolate.

''Supongo que un poco de chocolate calmara la situación'' susurro.

Según la televisión, ya habían encontrado dos boletos, el primero fue una chica de Estados Unidos llamada Priscila, tenía una cara de amargada y usaba como vestidos colores muy chillones, mientras que el segundo era un chico de Rusia llamado Feliks en verdad a él no se le veía raro pero si te miraba con una mirada que asesinaba, algo que se veía es que era muy envidioso.

Cuando estuvo a punto de dar un mordisco a la barra se dio cuenta de algo.

Un papel dorado sobresalía.

''No puede ser'' pensó.

El chico que había entrado miro la barra de chocolate sorprendido.

-Acabas de encontrar el boleto dorado-

Pero ella no tenía palabras para contestar.

-Dios, niña! Eres muy afortunada.

-G-Gracias.

-escucha, no dejes que nadie te lo quite, al momento de salir del elevador no le hagas caso a nadie.

-Muchas gracias…

-Charlie, Charlie Bucket.

-¿Qué?