- ¡Almohada!- nada más abrir la puerta, el proyectil le golpeó de lleno en la cara sin darle tiempo a reaccionar. Steve frunció el ceño al bulto caído a sus pies y miró a su alrededor. La habitación que le habían preparado para dormir era bastante pequeña, con una ventana que daba a los campos, un armario empotrado contra la pared y una cama individual en el centro con una mesilla en uno de sus lados. Podría haberse considerado acogedora de no haber estado ocupada por un Tony que le miraba con una sonrisita triunfante en el rostro.
- ¡Stark! ¿Qué demonios...?
- Esa lengua, Capitán.
- ¿Qué estás haciendo?
- Diseñar un programa de seguridad para esta habitación. No es tan eficaz como el de mi casa pero las ventajas que tiene el lanzamiento de almohadas...
- Me refiero a qué estás haciendo... aquí.
- Dormiré aquí, según nuestro anfitrión- Tony torció el gesto- Al parecer era esto o el corral y no creo que a las gallinas les guste...
- Esta es mi habitación- interrumpió Steve dando un paso al frente.
- ¿Disculpa?
- Esta es mi habitación- repitió recogiendo la almohada del suelo y lanzándosela a Tony al estómago- Y sólo para que quede claro, gritar que vas a lanzar algo cada vez que lanzas algo es una buena forma de que tu sistema de seguridad falle.
- Tomo nota- Tony sopesó la almohada con una mano antes de lanzarla a la cama- Aunque contigo ha funcionado- Steve le lanzó una mirada reprobatoria y Tony ocultó una sonrisa de satisfacción- Repíteme eso de que vamos a dormir juntos.
- No vamos a dormir juntos.
- Entonces creo que te he dado más fuerte de lo que debía porque me ha parecido entender que ésta es tu habitación.
- Porque es mi habitación.
- Pues tenemos un problema.
- No me digas- Tony alzó una ceja ante el sarcasmo del Capitán.
- Te noto tenso. ¿Te pasa algo?
- Acabas de lanzarme una almohada a la cara.
- Eso es lo que pasa cuando entras sin llamar.
- ¿Por qué voy a llamar para entrar en una habitación vacía?
- ¿Cómo sabías que estaba vacía? Podría haber habido un fantasma- la sonrisa de Tony se desvaneció al ver que Steve apretaba la mandíbula- Relájate, era una broma.
- No estoy de humor.
- Nunca lo estás- Steve se obligó a respirar hondo para no perder los nervios.
- ¿Puedes, por favor, salir de la habitación?
- No- Tony rodeó la cama para encararse con él- En todo caso eres tú el que debería irse, no yo.
- ¿Y eso por qué? ¿Porque tú has llegado primero?
- Porque, como he dicho, esta es mi habitación.
- Clint me dijo lo mismo a mí. Te sugiero que vayas a hablar con él para que te asigne otra.
- ¿Es una orden, Capitán?- Steve se cruzó de brazos- Pues siento decepcionarte pero me han dicho que hoy duermo en esta habitación y en esta habitación es donde me voy a quedar.
- También te han ofrecido el corral de las gallinas. Quizás deberías ir con ellas.
- Qué curioso, pensaba que ya estaba con el gallo- Steve frunció el ceño y Tony se frotó los ojos- Mira, Steve, ha sido un día muy duro y no hace falta alargarlo con una discusión sin sentido. Es evidente que Clint ha cometido un error. Iremos a hablar con él y...
- En realidad, os dije la verdad a los dos- desde la puerta, Clint les observaba con una sonrisa que no auguraba nada bueno- Esta es vuestra, y recalco vuestra, habitación.
- Es una broma- Steve intercambió una mirada con Tony- Tiene que ser una broma.
- Me temo que no- la sonrisa de Clint se ensanchó- Andamos algo justos de habitaciones así que a algunos os toca compartir.
- ¿Y no puedo compartir con Nat?- Tony sonrió con nerviosismo- No sé si te has dado cuenta pero aquí sólo hay una cama... y no es muy grande que digamos.
- No sabía que eso fuera un problema para ti.
- Lo es si corro peligro de ser aplastado mientras duermo. Sin ofender.
- ¿No tenéis sacos de dormir?- Steve sonaba más cansado que molesto- ¿Sofás? ¿Mecedoras?
- Créeme, este es el sitio más cómodo que nos queda. Además, no es tan grave. Pensad en ello como una forma de estrechar lazos- Steve y Tony se miraron de nuevo, luego a la cama y de nuevo a Clint.
- Tiene que haber otro sitio. Donde sea.
- Prefiero las gallinas- apuntó Tony.
- Dulces sueños- Clint cerró la puerta antes de darles tiempo a protestar. Tony miró de reojo a Steve, casi esperando que saliera detrás del arquero para pedirle explicaciones, pero el capitán se limitó a quedarse mirando fijamente a la puerta sin decir nada. Tras unos segundos que parecieron horas, el ingeniero se decidió a hablar.
- ¿Y ahora?
- Ahora dormimos- suspiró el capitán. La resignación y el cansancio habían ganado la batalla al desagrado.
- ¿Dormimos? ¿En plural?
- Ya has oído a Clint, esto es lo que hay- Steve se sentó en la cama y, tras dudar unos instantes, se quitó la camiseta y los pantalones y los colocó con cuidado sobre la colcha- Además, tenías razón; ha sido un día largo- Tony se quedó mirando cómo el capitán se metía en la cama sin saber cómo reaccionar.
- Siempre puedo dormir en el suelo...
- Vamos, Stark- la voz de Steve quería sonar despreocupada pero en sus ojos podía verse claramente que aquel era el último sitio en el que le apetecía estar- Sólo es una noche, no puede ser tan terrible como parece.
- Si tú lo dices...- Tony rodeó la cama y se sentó en el lado contrario de Steve. Hubo un incómodo silencio durante el cual Steve trató de acomodarse contra la almohada lo más apartado de Tony posible mientras éste se desvestía y tiraba la ropa a una esquina de la habitación- Sé sincero: ¿es la primera vez que duermes con alguien desde 1945?
- ¿Acaso importa?
- Importa si soy el primero- Tony se deslizó entre en las sábanas y se tumbó a su lado acariciando su brazo- Quiero que sea especial.
- Duérmete, Stark- suspiró Steve dándole la espalda.
