Capitulo II.- Nuevo Comienzo
Kagome ya tenía una semana de haber regresado al Sengoku, y el hanyou siempre buscaba la manera de hablar con ella, pero ella lo evadía. Se había alejado de sus amigos y del hanyou, al igual que todas las noches, necesitaba estar sola, y además no soportaba permanecer mucho tiempo con el hanyou.
Se había prometido cambiar y lo estaba haciendo, ya no era la misma de antes o por lo menos no con el hanyou, ya no viajaba en su espalda, si no que montaba a Kirara junto a Sango, y por eso se ha disculpado un par de veces con Miroku.
Se encontraba sentada en las raíces de algunos de los abundantes árboles que existen en el Sengoku. Dirige su mirada hacia el cielo nocturno viendo las abundantes estrellas que alumbraban aquel gran firmamento, sonríe levemente ante ello, ¿Cómo pueden existir lugares tan bellos, donde se puede estar en paz en esa época de guerras? Simplemente porque todo es posible, y si aquello era cierto entonces ella al final podría alejar al hanyou completamente de su vida, para no sufrir más, y comenzar de nuevo.
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Inuyasha mantenía su vista ambarina fija a la dirección que había tomado la chica, hace ya un buen rato que se había ido y no podía negar que estaba preocupado por ella, ya desde hace una semana que Kagome había regresado pero no le dirigía la palabra, y recuerda cuando él intento hablarle hace dos días.
- Kagome por favor necesito hablarte –dice como suplica hacia la chica, que se encuentra parada delante de él dándole la espalda-
Le había pedido a Sango, Miroku y Shippo que los dejaran solos por unos momentos, necesitaba hablar con la chica, no soportaba la indiferencia de ella, necesitaba aclarar las cosas y que todo volviera a ser como antes.
- Ya te he dicho, que si no es sobre la perla o Naraku, no me importa lo que tengas que decirme –dice de una manera un tanto fría, sin voltear a ver al ojidorado-
Escucha aquella respuesta por parte de la pelinegra y le afectaba, ¿Por cuanto tiempo mas mantendría esa actitud?
- Además tu y yo no tenemos nada de que hablar, mi misión aquí es recuperar la perla y en cuanto lo haga regresare a mi época
- Pero necesito explicarte… -es interrumpido por la chica-
- No tienes que explicarme nada, porque simplemente tu y yo no somos nada, y no tienes porque darme razón de lo que hagas o dejes de hacer, porque no me importa, así como a ti no debería importarte lo haga con mi vida –dice simplemente de forma indiferente sin voltear a ver a Inuyasha-
¿Cómo que lo que ella hiciera no debía importarle? Le importaba y mucho, si a ella llegase a sucederle algo no se lo perdonaría a si mismo.
- Kagome, por favor –suplica, dando un paso hacia delante y tomar uno de los brazos de la chica- escúchame
- No lo haré, ahora suéltame
- No pienso hacerlo hasta que me escuches –dice desafiante-
- Eso ya lo veremos –dice de manera fría- ¡Osuwari! –lo grita sintiendo como el hanyou la suelta y luego cae al suelo golpeando su rostro con el-
Se aleja de aquel lugar y se encamina a donde deben estar sus amigos, dejando al hanyou echado en la tierra.
Aquello si que le había dolido, no precisamente el golpe que recibió contra el suelo si no la forma en que le hablo Kagome, se sintió completamente destruido por dentro, pero él era el único responsable, y sabia que se merecía aquello, pero aun así no se daría por vencido hasta hacer que la chica lo escuche, y vuelvan a ser los amigos de antes.
Se pone de pie y se encamina hacia la dirección que tomo la pelinegra, podía olfatearla y sabia que no estaba muy lejos, camina un poco antes de encontrara.
Allí estaba ella sentada en las raíces de un árbol, viendo al gran cielo colmado de estrellas, la luz de la luna la iluminaba tenuemente haciéndola ver tan linda, eso no podía negarlo. Da un paso hacia delante sin dirigir su vista hacia otro lugar que no sea ella.
- No soy Kikio –escucha que lo dice la chica haciéndolo detenerse por completo-
Había sentido como el hanyou se acercaba al lugar donde se encontraba ella, pero de seguro se había dejado llevar por los deseos que tenia de ver a su "quería Kikio", ya hace un par de semanas antes de que ella decidiera irse a su época, él la había confundido con aquella miko.
- Kagome, se muy bien que no eres Kikio –dando un paso hacia delante-
- ¿Así? Por que hace un par de semanas me confundiste con ella –lo dice despreciativamente, sin dirigirle la mirada al hanyou, lo menos que deseba era ver aquella mirada-
Al escuchar aquellas palabras por parte de la chica no puede evitar recordar aquella noche, por la cual aun se arrepiente.
Aquella noche era un tanto fría y el cielo no mostraba la gran cantidad de estrellas que siempre se encontraban en aquel enorme firmamento. El hanyou había ido a caminar alejándose un tanto del grupo, necesitaba pensar en todo lo que estaba sucediendo, cada vez estaban más cerca de destruir a Naraku y se preguntaba ¿Qué haría después de destruirlo, y obtener la perla? ¿Acaso debía cumplir su promesa e ir con Kikio al infierno para morir junto a aquella miko?, o ¿Debía permanecer con vida para proteger a Kagome? Su mente se encontraba confundida.
Siente un poder espiritual siendo liberado, haciéndolo pensar ¿Quién podría ser? Kagome aun permanecía con los demás, talvez podría ser Kikio…
Se encamina hacia la dirección de donde provino aquella energía, se encuentra con un campo de fuerza que desaparece casi al instante de poder verlo, camina un poco mas y puede ver a una chica sentada en las raíces de un árbol recostando su espalda en el tronco de este como si estuviera recobrando sus fuerzas.
- Kikio… -susurra aquel nombre viendo como la chica voltea a verlo con un tanto de desprecio y se da cuenta de que no es aquella miko-
- Lamento decepcionarte pero no soy tu "querida Kikio" –dice un tanto dolida al haber sido confundida de esa forma por el hanyou, aun después de haber permanecido mas tres años juntos en busca de aquella joya-
- Kagome lo siento –dice viendo como la chica dirige su mirada hacia otro lugar para no verlo a él-
Ve como la chica trata de ponerse de pie cosa que se la hace casi imposible y vuelve a sentarse sobre las raíces de aquel árbol, trata de acercarse pero es detenido por un campo de energía.
¿Qué estaba sucediendo? ¿Desde cuando Kagome podía crear campos de energía?
- Déjame sola, por favor –escucha que lo dice la chica, viendo como esta vuelve a recostarse al tronco del árbol-
Desde aquella noche Kagome había comenzado a formar campos de energía, y ya en estas semanas ha logrado controlarlo, aunque al comienzo perdía sus fuerzas casi por completo. Y debía agradecer por haber logrado crear esos campos de esa forma puede mantener un tanto alejado al hanyou, a menos que no tenga las fuerzas suficientes, y precisamente ahora no las tenia.
- Lo lamento –dice el hanyou después de haber recordado aquella noche, se sentía como un miserable, y la chica no lo ayudaba a borrar su culpa-
Ve como la chica se recuesta en el tronco del árbol, seguramente se encontraba débil, comienza a avanzar lentamente.
- Necesitamos hablar –dice estando ya un poco mas cerca de la chica-
- Ya te he dicho en mas de una ocasión, que no tenemos nada de que hablar –sin dirigirle la mirada al hanyou-
- Bien si no quieres hablarme, al menos me escucharas –dice sentándose en una de la raíces de aquel árbol estando algo separado de la joven miko-
No obtiene respuesta de la chica.
- Kagome se que de alguna forma me merezco lo que me esta sucediendo, y si de alguna manera te hice daño lo lamento –dice el hanyou sinceramente-
- Ja! Si claro –lo dice sarcásticamente- ya hablaste, puedes irte
- Es cierto –acercándose mas a la chica, se coloca delante de ella y la toma de las manos enfocando sus ojos en los de ella-
- Suéltame y aléjate de mí, por favor –poniéndose de pie y ve como el hanyou hace lo mismo sin tener intención de hacer lo que ella le pide-
- No lo haré –dice desafiante, y de un momento a otro atrapa a la chica entre sus brazos en un abrazo-
Siente como es rodeada por los brazos del hanyou, coloca sus manos en el pecho de él tratando de separarse pero se le hace inútil, él supera sus fuerzas y por mucho.
- Volvamos a ser los mismos de antes por favor –suplica sin querer separarse de la pelinegra-
- Eso es algo que no sucederá jamás –dice manteniéndose quieta entre el abrazo del ojidorado- ahora suéltame
- No lo haré –dice sintiendo como la chica deja sus manos sobre su pecho-
- ¡Suéltame! –lo grita haciendo que de sus manos sea liberada una corriente de energía que hace que el hanyou se aleje de ella-
Lleva ambas manos a su pecho, ¿Qué era lo que había hecho la chica?
- ¡¿Acaso no logras entender cuanto te odio?! –expresa viendo al hanyou- te odio, te detesto mas que a nada en este mundo –y aquello era cierto, o por lo menos eso era lo que ella más deseaba creer-
Aquellas palabras lo habían destrozado aun más de lo que ya estaba por la actitud de la chica con él, ella lo odiaba.
- ¿A dónde vas? –viendo como la chica comienza a alejarse de él y precisamente no iba a la dirección en donde se encontraban los demás, ve como ella se detiene-
- A un lugar donde pueda estar lejos de ti –dice para luego seguir con su camino-
Ve como la pelinegra se aleja cada vez mas, y luego desparece entre la oscuridad de la noche, dejándolo allí, completamente solo como siempre lo estuvo. Se deja caer sentado sobre la hierba, dando un fuerte golpe sobre ella. La había perdido, la había perdido por completo y no podría hacer nada por recuperarla.
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- ¿Inuyasha, donde esta Kagome? –lo chilla el pequeño kitsune al ver como la chica no había regresado en toda la noche-
- No lo se –lo susurra sin ánimos-
- ¿Acaso no regreso en toda la noche? –pregunta el houshi, viendo como el hanyou baja la mirada-
- No, y no creo que lo haga –responde con la voz apagada y su mirada opacada-
- ¿Qué estas diciendo? ¿Por qué razón Kagome no regresaría con nosotros? –pregunta ahora Sango acercándose un poco al hanyou-
- Es mi culpa –lo susurra lentamente, para luego darse la vuelta-
- ¿Qué fue lo que le hiciste ahora para que no quiera regresar? –lo pregunta la misma Sango tratando de acercarse más al hanyou, pero es detenida por Miroku que la sujeta de un brazo, voltea a verlo y ve como este solo niega con la cabeza-
Inuyasha se aleja de los chicos, y comienza a caminar en el profundo bosque hasta llegar a un riachuelo se sienta delante de este y ve su rostro reflejado en él, sus ojos denotaban algo de soledad, tristeza y también algo de culpa.
Y es que no podía evitar sentirse culpable de lo que estaba sucediendo, y si algo le sucediera a la chica mientras esta sola, jamás podría perdonárselo, porque todo seria por su culpa, simplemente por no haber podido aclarar sus propios sentimientos.
Kagome ha sufrido tanto por él, por verlo con aquella miko del pasado, el había prometido protegerla de cualquier cosa pero no lo hizo, ya que él fue quien mas daño le ha causado, y lo peor es que él lo sabia, y aun así a la primera noticia que tiene de aquella miko va tras ella, dejando a Kagome atrás, olvidándose de ella, y ahora que ya no la tenia a su lado y que quizás nunca vuelva a ver su rostro ni su sonrisa comenzaba a entenderlo, ahora que la había perdido… para siempre.
Continuara…
