¡Segundo capítulo! Y continuamos con esta locura de historia~

Disclaimer: La saga Five Nights at Freddy's pertenece a la diosa de la cumbia Scott Cawthon. El personaje OC Lynda Murtons es de la sensual escritora Karoru Gengar. "Chris the Janitor" pertenece a Rebornica, de Tumblr. Lo único que es de nuestra propiedad es la trama de este fic. Hecho con fines de entretenimiento, y sin intención de plagio.

Advertencias: Robotfilia, lenguaje vulgar, violencia y mucho gore hard estilo Mirai Nikki por parte de los personajes. Algunas inexactitudes con respecto al videojuego. Muchas teorías e ideas locas de nuestras cabecitas. Leer bajo su propio riesgo. Semi-AU, pues la trama transcurre en lugar de Fazbear's Fright y el tercer juego.


Capítulo 2

—¿Capitán?

Suspiró.—A veces me arrepiento de ser quien tome las decisiones aquí.—Cortó, tajante.—Matarla...—Pausó, consideró la opción, pero la descartó en seguida. No se imaginaba así mismo haciéndole daño a la chica. Por alguna razón, el simple hecho de pensarlo le daba náuseas.—Matarla no sería lo adecuado.

—¿Entonces qué, nos quedamos de brazos cruzados?—Preguntó Bonnie, tan lindo como siempre. Nótese el sarcasmo.

—Quizá por el momento eso sea lo adecuado.—Respondió Fazbear.—Sin embargo, a pesar de que nosotros no hagamos nada...aún quedan los psicópatas de las mejillas sonrosadas.

—Sigo sin entender porque carajos el dueño los reparó también. ¡Esos malditos no tienen sentido común!—Gritó Chica, de todos, ella era la que más odiaba a sus "modelos Toy".—Sobre todo la puta de falda corta.

Foxy bufó.—Entonces es lo mismo, si no somos nosotros, serán ellos. A lo mejor podríamos...

—¿Protegerla? Estás loco si eso es lo que ibas a decir.—Contrarió Bonnie.

—De hecho, no sería tan mala idea.

Los tres presentes se quedaron pasmados ante esas últimas palabras del de sombrero negro.—¿Q-qué quisiste decir, Boss?

~O~O~O~

—12:00 A.M. ¡Primer día de trabajo, aquí voy!

Lynda suspiró, una sonrisa suave y nerviosa surcando entre su rostro pálido, se acomodó su cabello detrás de las orejas, se arregló la chaqueta azul marino que portaba como uniforme y se sentó en la silla de oficina, sus manos teniendo una tableta aparentemente moderna que aún así hizo a Lynda fruncir el ceño con algo de molestia. O sea, no era de muy dulce tomar el darte cuenta que la tablet sexy que te dan sólo te da a ver las jodidas cámaras de seguridad.

—¡Esta pendejada no trae Wi-Fi!

Gritó cansada, revisando las cámaras con velocidad mientras sus hombros se destensaban -No tenía idea de cuanto tiempo los tenía tensos-. Sus orbes chocolates miraban con suma curiosidad los animatronics del Show Stage 1 y el 2, mirando los animatronics Old y Toy, respectivamente. Claro que, Lynda saltó de horror al ver la pantalla ponerse en negra con la frase "Error de vídeo" durante unos segundos y ver que, en el Show Stage 2, El conejo de cabello azul cielo y el oso de café claro y mejillas sonrosadas se habían ido.

—Está bien, estoy segura que no me pagaron para esto.

Lynda revisó las cámaras con horror. Gotas de sudor recorrían su pálida piel y cambiaba las cámaras con tanta ansiedad y velocidad que apenas el ojo humano promedio podría ver los colores apenas.

Apagó la tablet y no pudo evitar gritar de horror cuando miró a ambas salidas de la oficina, cada uno de los Toys "movidos" -En este caso Toy Freddy y Toy Bonnie- en un lado. Lynda cerró la puerta más cercana, quitándole el acceso al conejo y, cuando el oso de cabellos claros entró para acabar en las primeras horas de trabajo a la castaña, Lynda se escabulló, consiguiendo salir de la Oficina a pasos veloces, olvidando que la única entrada a Freddy's Land estaba cerrada.

—¡AHHHH!

El grito que soltó seguramente se había oído por todo el gran establecimiento.

Escuchó pasos acercarse lenta y pesadamente. Estaba muerta, eso era seguro. Deseó haber terminado de leer ese fanfic Pokemón Amatista antes de morir, pero ya era demasiado tarde. Tenía ganas de llorar, aunque se resistió lo más que pudo. Si esos eran sus últimos momentos, los viviría con toda dignidad. Una fría mano se posó sobre su hombro. "Carajo, dejé la estufa encendida, y no podré regresar a apagarla", pensó con pesar.

Escuchó una risa robótica que la desconcertó.—Marinera, parece que ha visto un fantasma. ¿Se siente bien?—Habló un chico pelirrojo, de ojos miel y un parche en el ojo.

—¡A-aléjate de mí! ¡Por favor, n-no me mates!

—¿Matarte? ¿Porqué piensas que haría eso, pequeña? Vengo a salvarte de esos perros sarnosos que se hacen llamar nuestras "versiones mejoradas".

Lynda lo miraba con desconfianza.—¿Seguro que no me harás daño?

—Nope.—Sonrió amistosamente.—Aunque, si quieres garantizar tu seguridad, te sugiero que salgas de aquí. Esos monstruos de agua dulce no tardarán en venir por ti.

—Claro, en seguida.—Comentó, sarcástica.—Oh, se me olvidaba, ¿¡a dónde coño voy a ir?! ¡Esta puerta está cerrada!

—Ah, si es cierto...—Musitó el orejas de zorro cayendo en cuenta de lo evidente.—¡Ah, ya sé! Conozco el lugar perfecto para esconderte. Pero tienes que confiar en mí y no hacer ningún ruido. A menos que quieras terminar desmembrada...

Murtons casi se desmaya por eso último.

~O~O~O~

Toy Bonnie había gruñido con molestia, al ver la puerta de metal cerrada, evitando su entrada. Su mirada esmeralda se topó con la sorpresa de ver a Toy Freddy ir caminando hacia él, sus cejas castañas fruncidas con con furia; posiblemente por haber dejado escapar a Murtons escapar.

—Toy Freddy, ¡qué sorpresa!—En realidad no era ninguna sorpresa. Su tono era de falsa bienvenida hacia el mejorado cantante, que por supuesto notó la falsedad de la voz ajena.—Dime al menos la buena noticia de que la atrapaste.

Toy Freddy endureció su mirada.—¡Claro que la atrapé, conejo estúpido! ¿Acaso no la vez entre mis brazos, atrapada?—Escupió el sarcasmo, su tono oscuro y sombrío, lo suficiente para hacer intimidar al menos un poco al conejo.—La mocosa es más ágil de lo que pensé. Escapó de la oficina.

—¿¡Y por qué rayos no fuiste a por ella?! ¡Y se supone que tú eres el listo!—Toy Bonnie gruñó molesto.—Capaz y las chatarras ya la atraparon.—Hizo mención a los Old con desprecio, sus cejas bien delineadas fruncidas.

—Hay que buscarla.—Toy Freddy tomó al conejo del brazo con una fuerza dolorosa y, velozmente se decidió a correr, llevándose al peliazul con él.—Ellos no actúan tan rápido, estoy seguro que...

Calló, literalmente y cuando Toy Bonnie iba a hablar al ver la escena cercana a los dos Toys, el Freddy de sonrojo le tapó la boca, ganándose un quejido ahogado y bajito por respuesta.

A pocos metros, la guardia estaba caminando junto al viejo Foxy, ambos al parecer conversando mientras caminaban a pasos apresurados. Si bien el zorro era bastante amable en sus palabras, la castaña era más discreta y desconfiada, su ceño fruncido demostrándolo. Toy Freddy y Toy Bonnie no perdieron tiempo, y fueron a pasos veloces hacia ellos, dispuesto a atraparlos.

~O~O~O~

—Y esos..."amigos" tuyos, ¿son como tú?—Preguntó la chica entrecerrando los ojos.

—Si, bueno, básicamente somos iguales. Aunque—Su frase quedó a medias, sin que Lynda pudiese reaccionar, Foxy la lanzó detrás de él sin previo aviso.

—¿¡Pero qué mierda?! ¡¿Qué carajos te pasa?!

Foxy frunció el ceño.—Guardia silencio, marinera. Y quédate detrás de mi.

Toy Freddy y Toy Bonnie frenaron sus veloces pasos justo frente a ellos. La guardia abrió los ojos sorprendida, no los había visto venir. El cantante la miraba como una presa de caza, mientras que el conejo sonría perverso de lado.

El chico del sombrero negro dio un paso adelante.—¡Foxy, viejo amigo!—Exclamó con ironía.—¡Cuánto tiempo! ¿Cómo han estado tú y el resto de los imbéciles? ¿Mal? Espero que sí.

—¿Qué es lo que quieres, perro?

—En primera, soy un oso.—Explicó ofendido.— O al menos, lo era antes de este horrible diseño humanizado. En segunda, creo que esa pulga que tiembla detrás de ti, nos pertenece.

—¡Jódete!—Gritó Lynda.—¡Yo no le pertenezco a nadie!

—Eso ya lo veremos, mocosa.—Comenzó a acercarse junto con el de ojos verdes a paso lento e intimidante.—Ahora, quítate tuerto. Si no quieres sufrir las consecuencias.

Foxy dirigió su mirada ámbar hacia la castaña por unos pocos momentos.—Marinera, huya.

—¿Qué? —Parpadeó confusa varias veces. Toy Freddy y Toy Bonnie caminaba de manera lenta hacia los dos, anunciando dolor... y posiblemente para Foxy una patada en las pelotas.

—¡Huya!

Y con ese grito de anciano retrasado, Lynda no hizo más que levantarse como si le hubiesen pegado una patada y salir corriendo como impulsada por un cohete en el culo. Lynda, al alejarse sin nadie persiguiéndola, pensó en buscar una salida, pero al pensar en Foxy, la culpa se apoderó de ella. El pelirrojo la había salvado, y ella sabía que no podría vivir en paz sin devolverle el favor.

"—Y esos amigos tuyos... ¿son como tú?
—Si, bueno, básicamente somos iguales..."

Lynda supo que se arrepentiría, pero decidió arriesgarse y buscar ayuda. Mecánica, por supuesto. Sus pasos cortos pero super veloces la dirigían a ningún lugar en especial, pero sonrió victoriosa al ver al Show Stage 1, los Old bien colocados de pie en el escenario.

Bingo.

Se acercó a paso lento, en medio de la obscuridad. Una leve, muy tenue, luz alumbraba el lugar donde se encontraban los tres robots de aspecto humano. Carraspeó la garganta, no muy segura de que hacer o que decir.
El de orejas de conejo parpadeó, mirándola retadoramente.—¿Qué haces aquí?

—Eh...hola. Soy Lynda y-

—Eres la guardia de seguridad, lo sabemos. Ahora responde a la pregunta, por favor.—Interrumpió Chica, más amable que Bonnie, pero con el mismo tono tajante en su voz.

Murtons supo entonces que era momento de dejarse de juegos.—Su amigo, el de complejo de pirata, está en problemas.

—¿Qué ocurre con Foxy?—Habló por primera vez el oso, quien sepa-la-mierda-cuando, se había colocado a un lado de ella.

Tal cercanía desconcertó un poco a la de estatura baja, pero en seguida se recompuso.—Él los llamó "Toys". Uno era muy parecido a ti—dijo señalando a Bonnie—y, si no fuera porque estás aquí, podría decir que el otro eras tú. Pero con las mejillas rojas.—Comentó dirigiendo su mirada a Freddy.

—Frederick y BonBon.—Pronunció cada sílaba con auténtico desprecio.—Ya oyeron a la señorita, muevan sus mecánicos traseros. Hay que darle una lección a ese par.

Lynda suspiró aliviada, viendo a los tres marcharse a pasos veloces en busca de Foxy, antes de seguirles, varios metros atrás. Si bien era mucho más veloz que ellos, sabía que terminaría perdida si trataba de tomar el liderazgo. Y mientras los cuatro corrían en busca del pirata, Lynda notó la preocupación de los robot, preocupación genuina por el pirata de rojo. Como... casi como hubiesen pasado cosas muy maricas marca gira gira la gelatina para que fuesen amigos. Lynda sabía que ellos no eran simples robots. Tenían algo especial.

Cuando Lynda alcanzó a ver la escena a lo lejos se llenó de horror. BonBon y Frederick tenían en el suelo a un Foxy malherido, aceite del pirata derramado en el piso. El oso castaño parecía estar a punto de darle el golpe final, esa sonrisa sádica lo decía. Los tres no iban a alcanzar a salvar al zorro, lo sabían, así que la chica bajita tomó la opción más estúpida. Hacer la YOLO, total, le debía una grande al zorro.

Murtons, con la adrenalina al máxima aceleró sus pasos a una velocidad que ella misma desconocía y pasó en pocas milésimas de segundo a los tres robots Old, mirando con sorpresa a la castaña que siguió corriendo, logrando taclear al castaño claro usando todo su cuerpo antes de que pudiese matar al zorro, ganándose un quejido de sorpresa de parte de Frederick. Claro que, la adrenalina tan rápido como llegó, se fue, lo que dejó a Lynda en estado de "Oh Por Dios... Estoy tan jodida".

La chica de ojos chocolates se quejó al sentir un doloroso agarre en el cuello, para luego ser levantada del suelo. Llevó sus manos al agarre, en una búsqueda inútil de la liberación. Toy Bonnie la sujetaba tan sólo con una mano, su expresión decía muerte con facilidad.

—Ya te tengo, pequeña perra...

Le soltó a la chica un puñetazo con fuerza, haciendo que Lynda soltara un quejido de dolor y BonBon sonrió con sadismo al ver la sangre descender de su nariz y boca, la chica entrecerrando sus orbes chocolates opacados por terror.

¿Por qué no se arrepentía de su decisión?


Muchas gracias a quienes comentaron y/o agregaron el fic a favoritos. Nos leemos el martes mis chavos, ya se viene lo bueno :v