¡Hola de nuevo! :D Veo que ha gustado la historia (espero que pronto vengan más :BB) ¡Gracias a todos los que se han pasado a leer aquí y sobre todo agradecer a las que dejaron review! :D ¡Me han animado muchisimo! n.n

: Muchisimas gracias por tu review ;) ¡Ya está aquí el cap! :D Espero te guste, ahora si se conocerán :3

Anel Monroy: ¡Que bueno que te guste! La verdad yo estaba dudosa de subirlo :/ y muchisimas gracias, espero pronto mejorar con la escritura n.n Igualmente cuídate y un abrazote :3

Vail: Gracias por tu review n.n espero que así sea, y ojalá que sea tan genial como las demás que he leído con ideas grandiosas x3

C. Franklin: ¡Gracias! Espero que vaya por buen camino, es bueno que te interese hehe y Sarah es una chica como cualquiera n.n


"Jack…"

Sarah despertó. Había tenido un sueño extraño y lo más raro es que ya no lo recordaba pero sentía que había sido extraño. Se levantó deprisa y se dispuso a alistarse rápidamente para ir a la escuela, pero al pasar por la ventana vio algo blanco que le llamó la atención. Corrió a la ventana para asomarse y se llevó una gran sorpresa. ¡Todo estaba cubierto de nieve! Sarah no podía creérselo, era increíble.

"¿Será acaso que…?" Podría ser, no lo sabía pero la idea la emocionaba. El sólo hecho de que Jack Frost en verdad existiera la llenaba de una emoción indescriptible "¿Será que me escuchó anoche?" Se preguntó aunque dejó de pensar en eso para verificar algo. En efectiva, gracias a la nieve se habían suspendido clases, ese día las autoridades se encargarían de limpiar la nieve que los impedía movilizarse pero aún así Sarah se alegró, era viernes. Podía jugar con la nieve una vez más y por todo el fin de semana, y quizás invitar a sus primos. Sabía que su hermana mayor sería tan aburrida que no querría ir al parque a jugar con ella.

Sarah vivía en un pueblo pequeño al norte de Estados Unidos rodeado de árboles y pinos, el clima era templado y llovía varios días al año. La casa de Sarah era más cercana al bosque y Sarah disfrutaba mucho pasear por él.

Después de haber invitado a sus primos por teléfono, Sarah salió bien abrigada y con su gorrito cubriéndole su cabeza, fue al parque lo antes posible, se sentó en una banca a esperar en lo que su tía Jenny llegaría con sus divertidos primos, a pesar de su edad pasaba momentos grandiosos con su familia, lástima que su primo Josh que era apenas dos años menor que ella ya se comportaba como un adulto, era más maduro que Sarah. Un auto se estacionó y de él se bajaron dos gemelos, un niño y una niña, ambos rubios y de ojos color miel, eran bastante traviesos, uno era Eliot y la otra Ariana, aparentaban 9 años.

—Hola tía. — saludó Sarah con una sonrisa acercándose al auto.

—Hola Sarah, hablé con tu madre y ella quiere ver a los chicos ¿Puedes llevarlos a tu casa, cierto?, yo tengo que ir a trabajar ya que no me han dejado el día libre…

—Lástima. — lamentó Sarah.

—Si, pero sé que puedo confiar en ti y los cuidaras ¿Cierto? Tu casa no queda muy lejos, eso sí, cuando vayan apresúrense, no querrán que Jack Frost los sorprenda con una nevada. — Sarah rió por esa expresión.

—Claro tía, tendremos cuidado con Frost. ¿Josh no vino?

—No, se quedó en casa dormido, no quiso venir. — dijo su tía con mirada seria.

—Josh es un aburrido. — bufó Sarah.

— ¡Si! Ya no quiere venir a jugar con nosotros. — dijo Ariana enfadada. — ¡Es un amargado! — finalizó cruzándose de brazos haciendo un lindo puchero que hizo sonreír a su prima.

—Que bueno que te lleves tan bien con ellos Sarah, cuídalos bien. — repitió su tía con una sonrisa agradecida.

—Claro tía, tenlo en cuenta. — El auto arrancó y enseguida desapareció de la vista de Sarah. Eliot y Ariana ya se habían despedido de su madre así que lo único que hicieron fue correr con los otros niños y unírseles. Jugaron a una guerra de bolas de nieve y todos se abalanzaron contra Sarah cubriéndola toda y casi convirtiéndola en un muñeco de nieve. Después hicieron ángeles y muñecos de nieve. Todo entre risas y diversión. Sarah lo había disfrutado mucho y al parecer Eliot y Ariana también.

Ya habían pasado casi dos horas y Sarah estaba tan cansada que tuvo que volver a sentarse en la banca, ya no era tan ágil como antes y su energía no rendía, al contrario, sus primos corrían y reían como si su energía fuera inagotable aunque sabía que tarde o temprano las pilas se gastarían y no se equivocó. Eliot y Ariana se acercaron a Sarah ya cansados.

—Tengo mucha sed. — dijo Ariana.

—Si, y ya me quiero ir, no me quiero enfermar como tu Sarah. — rió Eliot recordando lo enfermiza que era Sarah a lo que la aludida lo miró enfadada.

—Ja, ja, no es mi culpa que mi sistema no sea fuerte. — se 'defendió'. — Mejor vamos a casa, quizá podamos tomar algo de chocolate caliente ¿Quieren? — Los hermanos asintieron efusivamente mientras sonrientes siguieron a la mayor.

Llegaron a casa y la madre de Sarah, Circe, los recibió con un cálido abrazo a sus tiernos sobrinos, les preparó un chocolate caliente en lo que se preparaba para ir a trabajar a la oficina, aunque sabía que saldría más temprano ese día por el clima, el padre de Sarah ya había salido a la estación de policía mientras que su hermana René aún seguía dormida.

—Hoy no vimos a Jack. — dijo Eliot con una cara decepcionada.

— ¿A quién? — quiso saber Sarah interesada, ella no conocía ningún amigo de sus primos que se llamara Jack, podría ser nuevo…

—Jack Frost ¿Quién más? — dijo Ariana con total naturalidad, a veces la niña podía ser tan directa y honesta a la vez.

— ¿Jack Frost? Pero es un mito ¿No? — les preguntó, aunque después de lo de la noche anterior ya no pensaba lo mismo.

—Claro que no, Jack siempre ha jugado con nosotros aunque ahora no lo hemos visto, si sigue nevando quizá mañana podríamos verlo. — explicó Eliot emocionado, le encantaba jugar con Jack.

—Así que Jack Frost existe ¿Y cómo es? — preguntó Sarah interesada, estas cosas le gustaban y de una vez por todas podría saber más sobre ese Jack Frost.

— ¡Ariana, Eliot! ¡Vengan! ¡Les tengo algo de comer! — llamó Circe a los más pequeños, éstos salieron corriendo con hambre dejando a Sarah en la duda.

—Genial… — bufó sarcástica. Su madre seguramente se quedaría platicando con ellos por un buen rato y no se los prestaría hasta las 11 que era cuando tenía que ir a trabajar. Sarah se dejó caer al sofá, aburrida, no tenía nada que hacer y hacía unos momentos había verificado los canales de la televisión, nada bueno al aire. De pronto recordó el lago que estaba cerca de ahí, más adentro en el bosque. Le dio curiosidad cómo lucía ahora con la nieve siempre lo había visitado en el verano pero ni lo recordaba en el invierno por el frío. Y no se estuvo quieta, quería ir a ver ese lago así que bien abrigada salió de la casa no sin antes avisarle a su madre que regresaría en unos minutos.

Después de caminar por unos minutos, finalmente llegó al lago y notó que la superficie estaba congelada ¡Era fantástico! Sarah jamás había visto un lago congelado. Era una vista muy bonita y se odió a si misma por no haber traído nada con qué fotografiar.

Sarah se hincó a la orilla del lago para poder sentir el hielo, no quería caminar sobre el lago y arriesgarse a que éste se rompiese, ya había visto demasiadas películas en que eso pasaba y ya le daba miedo. Ya satisfecha de la vista, se limpió la mano mojada por el hielo con su sudadera y se acomodó mejor su bufanda queriendo regresar a casa, pero al darse la vuelta chocó contra alguien.

— ¡Aaahh! — gritó la chica asustada cayendo de sentón en el frío hielo, pero al frío contacto en su parte trasera hizo que Sarah respingara y saltara hacia la nieve para caer de cara contra la nieve.

— ¿Estás bien? — escuchó la voz de un joven. Levantó la cara y se la limpió rápidamente para evitar una burla por parte del chico de al lado. Alzó la vista y se encontró con un joven de cabellos blancos, bastante pálido y de unos bellos ojos azules, era… atractivo. Sarah enrojeció bruscamente y se levantó muy deprisa.

— ¡Lo siento!

— ¿Por qué te disculpas? — rió Jack con mirada divertida. Sarah lo miró intimidada, se ponía nerviosa en presencia de un chico.

—Ahm, por chocar contra ti…

—En ese caso fue mi culpa, perdona. — le dijo Jack tratando de calmarla con una de sus sonrisas. Se estaba recargando en su fiel cayado que estaba bien clavado en la nieve. Curioso, esa chica si podía verlo, era fascinante. Jack empezaba a sentir emoción al conocer a alguien más grande que todavía creyera en él, pero aún no sabía cómo eso podía ser posible.

—Está bien. — dijo Sarah apenada, que vergüenza, no podía sostenerle la mirada al chico aunque debía admitir que tenía una linda sonrisa. Ahora que lo miraba bien estaba descalzo ¡En la nieve! ¡Si su madre la viera de esa manera la mataría! Además, el chico portaba un misterioso bastón, era extraño. Jack la miró desconfiado, ésta no quería o no podía verle a los ojos así que Jack la tomó del mentón con su mano y la obligó a mirarlo a los ojos.

—Tranquila, soy un chico 'normal' ¿Por qué estás así? — preguntó Jack confundido, no entendía el comportamiento de la adolescente. Los ojos de la chica le llamaron terriblemente la atención, eran de un color gris intenso, eran muy atrayentes. Jack se acercó más para poder observarlos mejor pero Sarah se apartó repentinamente y muy ruborizada.

— ¡Oye oye! ¡No te acerques por favor! ¿No conoces lo que es el espacio personal? — le dijo Sarah apenada y tratando de detenerlo pero Jack sólo rió ante el comportamiento de la chica, claro que sabía lo que era el espacio personal.

—Claro que si, lo siento. — dijo Jack algo apenado por su acción.

— ¿Quién eres? No te he visto por aquí nunca. — quiso saber, además el aspecto del chico era muy extraño.

—Ayer me pediste que hiciera todo esto y ahora no sabes quién soy. — mencionó Jack fingiendo lástima y alzando los brazos para señalar toda la nieve y el frío que hacía gracias a él, esperaba ver la reacción de la chica que en ese momento se mostraba confundida.

— ¿Qué?

— ¡Lo que oíste! Mi nombre es Jack Frost ¿Y el tuyo? — preguntó Jack emocionado alzándole la mano para que ella pudiera estrecharla pero lo único que recibió de Sarah fue una mirada confundida.

— ¿Es broma cierto? — preguntó Sarah cruzándose de brazos esperando una respuesta.

—No, soy real, mira. — Jack corrió hasta el lago y con un movimiento de su cayado hizo que más hielo apareciera por arriba de la superficie; un refuerzo.

— ¿Co… cómo hiciste eso? — preguntó Sarah apuntando el lago, atónita.

—Eso es lo que hago. — Jack se acercó a la muchacha y le sopló en la cara haciendo que su nariz se pusiese roja. Sarah se tapó la nariz inmediatamente con el borde de su manga para tratar de calentarla, la había enfriado demasiado.

— ¡Me ha dado frío!

—Claro que si, ese es mi trabajo. — Sarah se tardó unos segundos pensando y cuando vio que Jack congeló la corteza de un árbol cercano con sólo tocarlo, se dio cuenta que era ese personaje del que tanto tenía curiosidad.

— ¿Es verdad? ¿De verdad eres…?

— ¡Sip! —sonrió Jack. Le gustaba ver esa expresión en los niños y este caso era especial porque era una chica de su misma edad.

—Wow, no tenía ni idea. — Sarah aún no se lo podía creer, era extraño que de pronto se encontrara con tan misterioso personaje pero su extraña apariencia y lo que hacía con sus manos y su bastón bastaba para asegurarle que era cierto lo que el chico decía, era Jack Frost. — Oh, yo me llamo Sarah Cooper, un gusto conocerte Jack Frost. — reaccionó Sarah esta vez alzando la mano ella para estrecharla con el espíritu.

Jack sonrió y se acercó a estrechar la mano pero cuando tocó la mano de la chica, ésta respingó, la mano de Jack era fría pero no tardó en acostumbrarse y la mano de albino se volvió cálida haciéndola sonreír por la sensación tan agradable.

— ¿Te ha gustado?

— ¿Qué?

—Que si te ha gustado lo que hice para ti y claro por mi trabajo. — preguntó Jack aclarando lo último. Sarah ensanchó su sonrisa.

— ¡Pero claro! ¡Me encanta la nieve! ¡Es fantástica! — Jack asintió la cabeza como agradeciendo lo dicho por su esfuerzo. — Hace unos días que mamá habla de ti. — comentó Sarah con una sonrisita divertida. Jack frunció el ceño curioso.

— ¿Ah si? ¿Qué ha dicho?

—Que me abrigara porque si no tú me congelarías. — rió Sarah. Jack entendió el chiste y se unió a Sarah entre risas. — ¿No lo harás cierto?

—Puede que no. — contestó Jack con otra sonrisa. Se estaban llevando bastante bien. A Sarah se le hacía un chico muy divertido e interesante, era muy ocurrente y le encantaba la forma en que sus cejas se fruncían. A Jack le gustaba el simple hecho de poder hablar con una chica casi de su misma edad, era muy diferente a hablar con otros niños porque estos sólo querían diversión pero la chica, tan sólo quería hablar con él, se sentía muy a gusto con ella al lado.

— ¿Sabes? Me has dado mucha curiosidad, no te conocía hasta que empecé a tomar enserio las frases de mi madre, pero nada ni nadie logró satisfacer la curiosidad que tengo de conocerte, es maravilloso que seas real y así puedas contarme ciertas cosas… lo siento, puedo ser muy curiosa cuando me lo propongo. — admitió Sarah con una sonrisita apenada, no quería llenar a Jack con muchas preguntas e incomodarlo, pero su curiosidad era tan grande que más y más preguntas se acumulaban en su cabeza y temía que fuera a estallar.

—Descuida. — rió Jack, la forma en que hablaba Sarah le recordó a Tooth, pues hablaba un poco rápido. — Nadie me ha preguntado por mi pasado en, prácticamente toda mi existencia como Jack Frost, es bueno saber que a alguien le intereso. — sonrió Jack de una manera que hizo que Sarah se sonrojara, se había mostrado muy interesada en el chico, jamás había sido así.

—Es extraño… no puedo creer que seas real ¿Y ahora qué? ¿Santa también? — bromeó Sarah con una sonrisa. Jack viéndola con sinceridad, asintió haciendo que Sarah borrara esa sonrisa de su cara. — ¿De… verdad? — El albino volvió a asentir con la cabeza. — ¿Lo conoces?

— ¡Pero claro! Él es mi compañero.

—Por la navidad ¿No? Lo he leído por ahí…

—No, yo soy un guardián. — interrumpió Jack aclarando. — Protejo a los niños que creen en mí y en Santa, además de otros como Sandman, el Conejo de Pascua y el Hada de los Dientes. — comentó.

— ¡¿Ellos también existen?! — preguntó Sarah entusiasmada, entonces no era su madre la que ponía el dinero por sus dientes, no habían sido sus padres lo que habían escondido los huevos de pascua, no había sido el inconsciente el que hacía los sueños, sabía que René mentía cuando le dijo todo eso. — ¡No puedo creerlo! ¡Mi infancia no ha sido una mentira! — gritó Sarah entusiasmada ante la mirada divertida de Jack. Le resultaba muy cómico y de vez en cuando soltaba una risita viendo como Sarah saltaba feliz de saber que todos los personajes de su infancia eran reales.

—Pero no hablemos sólo de mí, ¿Quién eres tu Sarah Cooper? — preguntó Jack interesado pero con un exagerado tono de voz. Sarah soltó una risita y contestó.

— ¿Yo? Soy una chica ordinaria, no tengo poderes ni salvo a los niños, si evitar que mis primos se maten no cuenta. — rió. — Estudio la preparatoria y… soy algo aburrida.

— ¿Aburrida? ¿Por qué dices eso? — preguntó Jack sin comprender.

—Bueno, no soy la popular de la escuela, me gusta mucho leer, escribir, pintar y sobre todo pasar tiempo con mi familia. Digamos que no me gusta mucho andar por ahí en fiestas…

— ¡Pero te gusta la nieve! Yo soy el espíritu de la diversión y te apuesto a que eres divertida. — presumió Jack con una sonrisa, pasó su cayado por sus hombros mientras lo sostenía con sus manos, tratando de hacer comprender a Sarah que no era para nada aburrida. Sarah bajó la mirada avergonzada y le agradeció aquellas palabras. — Bueno ¿Y qué quieres hacer?

—La verdad no lo sé, apenas y te conozco y esto ya se está volviendo incómodo. — ambos soltaron unas risas, pues era cierto. — creo que tengo que regresar, mamá no tarda en salir a trabajar y tengo que volver para cuidar a mis primos. — dijo Sarah un poco entristecida, no le agradaba la idea de separarse de Jack en ese momento que ahora lo conocía.

—Oh… está bien. — fue lo único que dijo Jack, él sentía exactamente lo mismo que Sarah. Conocer a una persona de su misma edad y entablar una conversación con ella, era algo extraordinario, se sentía sumamente emocionado por la idea de poder hablar con más personas pero sabía que sólo Sarah podría verlo y con eso se conformaba.

—De acuerdo, nos veremos después ¿Si? — Sarah se despidió con un solo movimiento de su mano y caminó dispuesta a volver a casa pero pasados unos segundos se giró sobre si misma con una gran sonrisa. — Por cierto, gracias por la nieve, me ha encantado, es hermosa. — concluyó.

Jack sonrió verdaderamente orgulloso de su trabajo, nunca se había sentido tan dichoso de ser él. Oír esas palabras salir de la boca de su nueva amiga había sido tan reconfortante, nadie halagaba a su nieve desde hace muchos años, todos se entretenían jugando con ella que lo ignoraban. En ese momento oyó algo del suelo, uno de los túneles de Bunny se abría justo a su lado ¿Ahora qué demonios quería?

— ¿Qué? — preguntó antes de que Bunny saltara a su lado saliendo de aquel túnel.

—Norte quiere vernos, dice que es algo importante. — soltó Bunny directamente, pues ya quería irse de ese lugar, hacía algo de frío aunque no se comparaba con el frío del polo norte, no señor. Se abrazó a si mismo para hacerse calor ante la mirada burlona de Jack. — ¿Qué? Tengo frío, además yo ni quería venir.

— ¿Es algo serio? — preguntó Jack volviendo al tema. Bunny negó con la cabeza.

—No lo sé, ya sabes como es Norte, mejor vámonos.

— ¿No quieres que te lleve el viento Bunny? Te apuesto a que llegaremos más rápido. — insinuó Jack recordando la primera vez que se subió al trineo y como Bunny se sujetaba aterrado a éste.

—Ja ja, que chistoso, tengo mi propio medio de transporte y más seguro. — Y así de rápido como llegó fue como Bunny desapareció, Jack ni se inmutó para cuando ya estaba en el aire dejándose llevar por el viento directo al polo norte.

¿Y bien? ¿Qué tal me ha quedado?

¡Ya salí de vacaciones! ¡Yay! Pero me iré a un campamento durante una semana, así que veré qué puedo escribir por el momento ;) Prometo que el próximo capítulo será más de Jack :)

En fin, espero les haya gustado n.n ¡Un saludito! :D