Sueños extraños de un tonto enamorado.
Ch. 2 La no tan dulce Molly.
o.o.o
Pero no fue con John con quien te encontraste, sino con Molly, la dulce y retraída Molly.
Estabais en un salón demasiado barroco, con una decoración algo estrafalaria - corrección mental, muy estrafalaria - para tu gusto.
Como siempre, ella te colmaba de atenciones y ¿besos? Sí, muchos besos y en todas partes. ¿Cuándo se había convertido esa chica tan tímida en alguien tan atrevida? Desconcertante.
Veías perfectamente hacia dónde iba esa situación, - era obvio, a la cama - , y no podías permitirlo. John era tu único amor, el único con acceso a tu corazón; y ella no era John. Por eso la apartaste de tu cuerpo y corriste hacia la puerta. Porque tu hogar estaba lejos de ahí.
