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01# Ángel


Cuando su madre se enteró que ahora tendría mucha compañía, varias cajas comenzaron a llegar con frecuencia.

Si por un momento se preocupó de no tener lo necesario para el cuidado de los gatitos, su mamá tuvo la solución con tantas cosas que le envió. Muchas fueron útiles, como camas y cajas de arena.

Cada animal necesitaba sus propios objetos, sobre esos mininos que contaban con su propia personalidad, y sin duda se ahorraba problemas porque ya no descubría desastres de las peleas regadas por toda la casa.

Dentro de poco, cada uno tuvo su propio espacio y varios juguetes, todo a cortesía de su madre, pero aun así le pagaba una parte luego de discutir arduamente que aceptara su dinero, como si fuera una abuela orgullosa que quería colmar de mimos a sus nietos. Qué miedo.

Un día, entonces, llegó a casa después del trabajo muy tarde. No estaba preocupado ya que ella se ofreció a alimentarlos.

Abrió la puerta y los vio correr hacia él para recibirlo, como todos los días pero… se escondieron detrás de sus piernas, temblando y maullando. Eso fue muy extraño y preocupante, ¿algo había pasado? ¿Dónde estaba su madre? ¿Y Scott? Bryan, Ryan y Arthur temblaban con él, ¿pero Scott?

Caminó a la sala, y entonces comprendió por qué los felinos estaban aterrados.

Allí se encontraba mamá con el susodicho, arreglando los últimos detalles de su nueva… vestimenta de ángel…

… casi ponía los ojos en blanco.

— ¿No es adorable? —… se abstendría de responder eso — Encontré este trajecito en una tienda y no pude resistirlo~ ¡es perfecto para él!

Qué horrible, lo lamentaba mucho porque parecía congelado del terror.

— Gracias por darles de comer — dijo amable, acercándose a paso suave — Pero ya es tarde, será mejor que vuelvas a tu casa o papá estará muy preocupado por ti.

Solo así consiguió que lo soltara, o de lo contrario todos los gatitos hubieran sufrido el mismo destino.

Los tres felinos y él miraban cómo terminó Scott: tenía un chalequillo color blanco con detalles dorados, unos calcetines en las cuatro patas de chifón perla; unas… alas más grandes que su cuerpo hacían que se fuera de lado, y la aureola dorada de su cabeza impedía que mirara por dónde iba, provocando más choques.

Ya solo veía cómo el pobrecito iba de un lugar a otro, maullando y golpeándose con todos los muebles de la sala. Debía liberarlo.

… pero antes sacó su celular y tomó video.

Ah, quería reír pero el shock de recordar a mamá vistiéndolo como se fuese un niño para Halloween lo impedía.

Los otros animalitos parecieron recuperarse antes y apostaba que todos esos maullidos eran para burlarse de su hermano, quien al escucharlos intentaba llegar hasta ellos… aunque solo era una intención porque seguía chocando.

Bueno, con el video guardado, tomó a Scott para quitarle tantas cosas ridículas.

Cuando estuvo listo, el gatito pelirrojo solo lo miró un momento para saltar y perseguir a los otros en venganza.

Por el bien de todos, hablaría con mamá para calmarla… o tal vez solo llenaría su galería de videos. Quién sabía.