Bueno pues aquí vuelvo para traer el segundo capítulo de este fic que parece que está llamando la atención de muchos que me estáis dejando vuestros preciosos reviews que sabéis que me animan y motivan a seguir con mis fics. Dicho esto vamos ya a por el segundo.
© Fairy Tail y sus personajes pertenecen a Hiro Mashima. Yo solamente los tomo prestados para escribir el Fic.
Antes del cap unas aclaraciones:
(Entre paréntesis y subrayado)- aclaraciones que haré durante el fic para que se entienda porque ocurren esos sucesos y no otros.
En cursiva- pondré los pensamientos de los personajes, cuando un personaje lea algo o durante trozos narrativos en los que no pondré dialogó para que se sepa que dicen los personajes durante esa narración.
En negrita- Recalcan algo importante, como un nombre o un suceso puntual que debe tenerse en cuenta para los siguientes caps.
Capítulo 2. Tentación.
Juvia estaba un poco sorprendida, el joven que tenía delante no dejaba de mirarla como si fuese comestible, es más Juvia podría asegurar que los ojos del hombre se iban volviendo más oscuros cada vez.
-Mi nombre es Gray Fullbuster y soy un mago de Fairy Tail.- Dijo finalmente el pelinegro.
-Juvia... Juvia es miembro de Phantom.- Contestó recelosa.
-Juvia... Que bien te queda el nombre...- Murmuro el mago de hielo.
-Juvia le pide que se marche, Juvia no quiere hacerle daño, pero Juvia se verá obligada si continúa aquí.- Sonó más sincera de lo que pretendía.
-No me pienso ir por dos motivos: El primero es porque tengo la misión de detener esa fastidiosa lluvia que has levantado por toda la pobre villa Esperanza y la segunda es porque tengo la orden de llevarte a mi gremio para que hables con mi maestro que está interesado en ti.- Contestó con aire despreocupado.
Gray estaba confiado, esa mujer parecía frágil, en cualquier momento sucumbiría a sus encantos y podría llevársela al gremio, o eso pensaba porque cuando estaba sumido en sus pensamientos fue golpeado por una gran corriente de agua.
-¡Oye!, ¿qué haces?.- Preguntó esquivando el resto de golpes.
-Juvia se lo ha dicho, Juvia no se irá de aquí hasta que encuentre lo que ha venido a buscar, si se mete en el camino de Juvia, morirá.- Esos enormes ojos azules solo le mostraban a Gray determinación.
-Muy bien si es lo que quieres…- Dicho esto el pelinegro se quitó el abrigo quedando su torso al descubierto lo que confundió a la pobre maga de agua.
-Juvia se pregunta el motivo de que se quite la ropa.- Se ruborizó un poco.
-¡Outch mierda!. Maldijo el mago de hielo al darse cuenta de que le faltaba el abrigo.
-¡Látigo de agua!.- Mientras estaba de nuevo distraído Juvia creo en sus manos dos fuertes corrientes de agua capaces de moverse como un látigo lo haría, teniendo fijado a Gray movió sus manos para acertar al muchacho.
Esta vez Gray no se dejó engañar y esquivó rápidamente los movimientos, mientras creaba un escudo que lo protegía de los latigazos, al final el maestro tenía razón era maga experta en agua, por tanto mató a esos aldeanos.
-Oye Juvia, dices que no quieres hacerme daño pero ya has matado a varios aldeanos.- Comentó curioso.
-Juvia no ha matado a nadie!, ¡Aria fue quién lo hizo!- Gritó furiosa y volvió a atacar con sus látigo que esta vez se encontraban a mayor temperatura haciendo que el escudo de Gray se deshiciese por momentos.
-'Tengo que pensar en algo rápido o esta belleza me hará puré'.- Pensaba mientras esquivaba los golpes.
-¿Quién es Aria?.- Preguntó para distraerla.
-Aria es uno de los Element 4, la elite de Phantom.- Sonaba orgullosa pero por otro lado apenada.
-Ya veo, debe ser amigo tuyo entonces.- Comentó el pelinegro.
-Se equivoca, Juvia no tiene amigos, Juvia no los necesita, Juvia es la mujer de la lluvia y Juvia siempre estará sola.- Contestó tan fríamente que la magia de Gray a su lado parecía el fuego de Natsu.
-No digas bobadas, todos necesitamos amigos, nadie puede querer estar solo.- Dijo mientras veía una roca desde la que podía darse impulso para llegar a la joven e inmovilizarla.
-Juvia no los necesita, Juvia es feliz estando sola.- Tal y como Gray esperaba ella había dejado de atacar para contestarle.
En ese momento Gray se dio impulso con la roca y se abalanzó sobre la joven haciendo que cayesen al suelo, él encima de ella sujetándola los brazos y tratando de inmovilizarla con su cuerpo.
El plan de Gray era perfecto hasta que se dio cuenta de lo malditamente cerca que estaba de esa mujer y sus tentadores labios, no entendía que demonios le pasaba, a él nunca le habían llamado la atención tanto las mujeres o para ser más exactos nunca ninguna mujer había llamado su atención, hasta ahora.
Por su parte Juvia trataba de liberarse de su captor sintiendo como su corazón latía muy deprisa, no solo por el susto que se había llevado al verle saltar hacia ella sino porque ese hombre tan apuesto la tenía contra su cuerpo y el suelo.
Era un momento íntimo que Juvia no quería tener, o debería decir detener, el caso es que la joven trataba de soltarse del agarre del pelinegro forcejeando hasta que se dio cuenta de lo idiota que era, ella podía volver su cuerpo agua.
Gray debió de leer su expresión ya que se puso algo nervioso al darse cuenta de que la joven intentaría volverse agua para escapar de su agarre, tenía que hacer que ella se distrajese pero no sabía qué hacer.
-Vas a venir conmigo quieras o no.- Dijo a la muchacha.
-Juvia no va a ir a ningún lado con ust..- Iba a contestar pero se detuvo.
Todavía Gray no sabía que narices estaba haciendo pero su primera reacción al escuchar a la peliazul tan cerca de él fue besarla para que está no escapase, al principio fue un beso de prueba para tantear el terreno pero poco a poco se fue convirtiendo en uno más y más apasionado que hizo que ambos olvidasen que eran enemigos en ese momento y que estaban peleando hacía apenas unos minutos.
Gray había pensado cuando la había visto que los labios de la maga de agua debía ser las puertas del paraíso, pues ahora mismo estaba comprobando que se equivocaban eran la puerta pero del mismo infierno, un infierno al que a Gray no le importaría descender en ese momento.
Pero la cordura de la joven salió a relucir y en un momento rápido se volvió agua escapando del beso y del agarre del pelinegro que terminó empapado de agua y con un corte de rollo tremendo.
Un pequeño charquito de agua fue moviéndose hasta meterse en el lago y Gray entonces dedujo que se trataba de Juvia, estaba tratando de escapar, pero no congelaría el lago. La vio salir por la otra orilla materializándose y salir corriendo en esa dirección.
-No te vas a escapar de mi tan fácil Juvia… Tú misma te has delatado, no te irás de aquí hasta que encuentres lo que sea que buscas, ahora estás en mi terreno sirenita tentadora.- Sonrió maliciosamente.
Juvia corría lo más rápido que sus piernas podían permitirla, estaba acalorada, confusa y rabiosa consigo misma, no solo había dejado que ese maldito hombre robase su lugar de acampada, sino que también había hecho que huyese y lo peor es que la había robado un beso.
-'Juvia no puede engañarse, al principio el besó de Juvia fue robado, pero luego Juvia lo alentó…'- Pensaba sonrojada mientras descansaba sobre una roca al darse cuenta de que el joven no la seguía.
No sabía que había ocurrido en ese instante, ese hombre la había besado como un desalmado y ella había caído a sus encantos como una chiquilla indefensa, si el maestro se enteraba se enfadaría mucho con ella y la propinaría un buen par de latigazos como recordatorio, como hacia cada vez que alguien fallaba, por suerte el cuerpo de Juvia era de agua y amortiguaba los golpes impidiendo que dejasen cicatriz pero no evitaba el dolor del impacto.
Recordando eso se tocó la espalda donde había recibido los últimos latigazos cuando le confesó a su maestro que tenía novio y que quería irse con él para siempre, el joven se llamaba Bora y era del gremio Prominencia, por desgracia para él, cuando abandonó a Juvia por el motivo del agua que siempre la acompañaba, terminó enterrado vivo por parte de Monsieur Sol, que lo había escuchado todo y Juvia fue llevada de regreso al gremio donde fue azotada por su desliz.
En la oscuridad de la noche su estómago comenzó a rugir lo que hizo que saliese de sus pensamientos y se diese cuenta de que no había cenado, seguramente ese maldito hombre se estaba comiendo su cena.
-'Juvia no le conoce mucho Gray-sama, pero Juvia ya le odia'.- Pensó mientras usaba el reflejo de la luna y el caer de las gotas sobre las copas de los árboles para guiarse hacia los árboles frutales mientras la nieve crujía bajo sus pies.
Mientras tanto Gray en el campamento comenzó a registrar las pertenencias de la joven para buscar algún tipo de pista sobre qué era lo que estaba buscando que era tan importante como para negarse a abandonar ese lago.
Rebuscó en una mochila que tenía la joven en su tienda de campaña y encontró una foto de una familia, había un hombre serio y alto de cabellos negros supuso que era el padre, una hermosa mujer a la que Juvia se parecía mucho pero de mayor edad debía ser la madre y dos hijos, un chico más alto que la chica de pelo negro y largo con ojos rojos y una chica que era abrazada por su hermano de cabello azul, ojos azules y piel blanca, esa sin dudas debía de ser Juvia.
El resto de la mochila eran cosas inservibles de mujeres, pinta labios, maquillaje incluso casi se muere de la vergüenza al sostener el sobre de un producto intimo femenino ideado para detener a la 'señora' de rojo que atacaba a las mujeres cada veintiocho días. No había pasado más vergüenza en su vida, por suerte nadie le había visto y nunca se lo diría a nadie.
Salió de la tienda de campaña haciendo sonar su espalda al estirarse, retiró el conejo de la hoguera y se dispuso a comerlo, no le gustaba la idea de robarle la cena a esa mujer, pero seguramente ella no regresaría hasta por la mañana para comprobar si se había ido, así que era una lástima que semejante manjar se desperdiciase.
Agradeció los alimentos y devoró una de las patas de lo que anteriormente era ese animalito saltarín, cuando terminó de cenar se llevó las manos al a tripa en gesto de estar lleno y se metió dentro de la tienda cerrando con la cremallera que tenía.
Se acostó sobre el colchón y se quedó mirando una camisa que la joven había colgado seguramente para cambiarse después, dio un pequeño tirón de ella y la prenda se descolgó terminando en su mano, se la acercó a la nariz e inspiró.
-¿Qué demonios me estás haciendo maldita sirena tentadora?.- Maldijo el pelinegro mientras colocaba una de sus manos en su cara tapando el rubor que corría por sus mejillas, esa mujer lo estaba convirtiendo en un pervertido, primero la besaba y ahora olía su ropa. No quería ni imaginar cual podría ser el siguiente paso de su 'yo' pervertido hacia esa mujer.
Juvia finalmente había encontrado un árbol que tenía una excelente fruta, era pequeño pero tenía la suficiente cantidad de melocotones que Juvia necesitaba para calmar su hambre, lo más extraño era que ese pequeño árbol estuviese con vida, ya que debido a las bajas temperaturas debería estar muerto. No se quejaría ni pensaría más de lo necesario, ese pequeño arbolito acababa de salvarla la vida.
Mientras comía esos deliciosos y jugosos melocotones la maga de agua ideaba un plan, debía hacer que ese maldito mago de hielo se marchase, no quería que la molestase y terminase haciéndola fracasar en su misión.
-'Magia de hielo… Juvia tiene magia de agua, somos compatibles…'.- Y de nuevo un leve rubor hizo que se llevase las manos a la cara, tenía que centrarse.
Después de muchas distracciones finalmente sabía que hacer para que aquel hombre se marchase o más bien para que no la molestase mientras buscaba su objetivo, dio un sorbo al último melocotón que comería esa noche y se hizo una camita con hojas y ramas, mañana sería su turno.
A la mañana siguiente Gray se levantó de buen humor, hacía mucho que no dormía tan bien, sin duda el olor de la camisa de esa mujer lo había ayudado a relajarse incluso mientras su subconsciente tomaba el control. Aún era muy pronto para que ella lo estuviese buscando, la prepararía una trampa y se la llevaría finalmente al gremio.
-Al gremio… ¿O primero a una cama?.- Se preguntó a sí mismo, en ese momento sacudió la cabeza para alejar esos pensamientos y se sintió molesto consigo mismo, él no era de esa forma, esa maldita sirena le tenía que quitar la maldición que le hubiese puesto, se sentía como un idiota atraído por una mujer, pero más por esa.
Regañándose mentalmente agarró una cuerda de su mochila, y puso rumbo a ese árbol, después se encargaría de tapar sus huellas, ella no debía sospechar nada y creer que él se había marchado.
Pasadas unas horas Juvia apareció por el lado contrario de lago, miró atentamente al campamento desconfiada, rodeo el lago sin meterse dentro esta vez y comprobó el campamento está vez un poco más cerca.
Llevaba algún tipo de fruta local en la mano, fruta que Gray escondido entre unos arbustos pudo ver como se la llevó a la boca y mordía con gusto haciendo que parte del zumo natural de dicha fruta resbalase por sus labios, Gray se relamió los suyos en un acto reflejo.
-Juvia cree que se ha marchado, ahora Juvia podrá trabajar tranquila, al final Juvia no va a tener que usar su trampa para cazarlo Gray-sama.- Celebró inocentemente.
-'Gray-sama'.- El pelinegro trataba de asimilar lo que acababa de escuchar, lo llamaba '-sama'… Esa mujer lo sorprendía cada vez más, iba a saltar de los arbustos para decirla que lo llamase solo Gray pero su cerebro le hizo recordar que él si había colocado una trampa.
Mientras Gray tenía un debate consigo mismo, la lacrima de Juvia comenzó a sonar haciendo que la joven se pusiese tensa, nerviosa y un poco seria, debía de ser alguien importante para que la peliazul cambiase tanto de actitud.
-Anoche no te reportaste, ¿sucede algo Juvia?.- Preguntó una voz masculina algo molesta.
-Juvia fue asaltada ayer por un mago de un gremio conocido como Fairy Tail, el mago le dijo su nombre a Juvia, Gray Fullbuster, además Juvia ha comprobado que es mago de hielo.- Contestó para calmar a su maestro.
-Maldita sea, ahora esas endemoniadas hadas meten los asuntos donde no deben, tienes dos días más Juvia o Aria será el que se encargue de esa misión, no hace falta que te diga que si al final fallas y Aria debe encargarse no aparezcas por aquí, los latigazos no serán nada con el castigo que te aguarda Juvia, aunque me daría mucha pena tener que castigarte de esa manera, sabes que eres como mi hija.- Dijo arrastrando las palabras finales.
-Juvia lo sabe maestro, Juvia no fallará.- Respondió nerviosa.
-Bien, tienes cuarentaiocho horas.- Y la lacrima se apagó.
Gray se había quedado de piedra, primero ese hombre al que ella llamaba maestro la había amenazado con mandar a otro a hacer su misión, después había dicho 'los latigazos no serán nada' por lo que ya la había golpeado antes y para finalizar la manipulaba diciendo a la joven que 'era como su hija' para que la joven se sintiese culpable y agradecida, el mago de hielo no conocía a ese hombre pero ya quería matarlo.
Juvia ajena a todo esto se dirigió a la tienda de campaña para cambiarse, pero cuando abrió la cremallera para entrar una especie de mecanismo saltó e hizo que unos motas de nieve volasen en dirección a los ojos de la joven que dio un paso a tras mientras se los frotaba colocando la pierna en el lazo que Gray había enterrado haciendo que quedase colgada de ese árbol. Al parecer no era la única que sabía cazar por esa zona.
-Dime la verdad, ¿de verdad pensabas qué me había ido?.- Preguntó el pelinegro mientras salía de su escondite.
-Juvia no estaba segura, por eso Juvia fingió que sí.- Contestó enfadada.
-Vamos a hacer una cosa, te tranquilizas y te ato al árbol en una posición más cómoda, ¿te parece?.- Preguntó de nuevo.
-Juvia no necesita su ayuda Juvia puede soltarse cuando Juvia quiera.- Respondió y al momento trató de usar sus poderes sin resultado alguno.
Gray se acercó a la joven confusa, se agachó y tomó uno de los melocotón que se le habían caído al quedar colgada, le dio un buen mordisco y sintió como el zuma calmaba la sed que tenía.
-Juvia no puede usar sus poderes, Juvia quiere saber el motivo.- Dijo mirando al hombre tan sexy del revés que tenía cerca de ella comiendo uno de sus melocotones.
-Es una cuerda especial, hace que el cuerpo del atado reaccione para liberarse y al intentar hacerlo bloquea los contenedores de magia que tenemos en nuestro interior, ¿no es fascinante?.- Comentó alegre mientras daba otro mordisco.
-De acuerdo, Juvia no hará ninguna tontería, baje a Juvia de este árbol.- Contestó al ver que no podría escaparse de momento.
Gray se acercó a ella, tiró de la cuerda y está cedió haciendo que Juvia cayese pero rápidamente el joven la sostuvo en sus brazos impidiendo que la joven se diese de bruces con el suelo, la sentó y la ató esta vez por la altura del estómago y la cintura, aunque Juvia lo vio pasar la cuerda más lentamente cuando tenía que esquivar sus pechos.
-¿Qué quiere de Juvia?.- Preguntó finalmente la maga de agua.
-'Todo'.- Pensó Fullbuster.
-Quiero saber sobre tu gremio, tu maestro y tu misión.- Dijo al final.
Bueno pues aquí termina este segundo capítulo, más adelante se verá el motivo por el que di tanta importancia a los melocotones en este capítulo, como siempre espero sus precioso reviews y nos vemos pronto en el siguiente cap. Saludos.
-Selene'sLight: Lo sé el maestro me salió demasiado odiable, pero alguien debía ser el 'malo', sobre el Gray de este fic, siempre es Juvia la enamoradiza y la que debe ganarse el corazón del pelinegro, que está vez sea un poco a la inversa creo que es una manera diferente de contar las cosas.
-Jessi: Me alegro que te haya gustado tanto el primer capítulo, aquí tienes el segundo, el mundo necesita mucho Gruvia, yo trataré de darle mi dosis con este fic.
-Ladymurasaki23: Oins, no sabes lo que me alegra que te parezca todas esas cosas mi fic, si atrapa tanto no tardaré mucho en irlo actualizando y trataré de seguir enganchándote como hasta ahora. Saludos!.
-Henil: Marchando un segundo capítulo con ración de Gruvia al rojo vivo.
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Si te gusta el [Jerza], no puedes perderte mi fic que estoy retomando de cero sobre esta pareja titulado: 'La joya arrancada a una Scarlett'. También tendrá toques de [Gruvia, Nalu y Gale].
Hasta el próximo capítulo. :)
Misdry~
