Capítulo 1.- El inicio de una larga vida.
Hace muchos años, el mundo estaba en constante peligro por un monstruo de diez colas, de tal poder que cualquier lugar por donde pasaba causaba destrozos y los muertos se contaban por cientos, en el tiempo cuando las mujeres lloraban al ver a sus esposos partir a enfrentar a la bestia con el fin de evitar que atacara su aldea, en esas veces que nadie quedaba con vida y el Juubi jamás fue detenido, es aquí donde nuestra historia comienza.
-Madre, por aquí, mira hay un sobreviviente- dijo un joven de no más de quince años.
-Voy- respondió una mujer de cabello blanco tan largo que llegaba hasta el suelo, ojos blancos y un haori de color inmaculado.
Madre e hijo movieron los escombros de una casa y vieron una joven mujer de cabello rubio que sostenía un bulto en sus brazos, no había que ser un genio para saber que vivía sus últimos minutos, con las pocas fuerzas que le quedaban estiró el bulto con dirección a la mujer de cabello blanco.
-Ka… Kaguya-hime… por… por favor- y exhaló dejando caer el objeto, mismo que fue atrapado por la mujer quien al desenvolverlo se dio cuenta que no era un objeto sino un pequeño niño rubio, no tendría más de dos o tres días de nacido, sus mejillas presentaban tres marcas en cada una y unos ojos de un azul tan claro como el del cielo.
-Vamos Hagoromo, no hay nada que podamos hacer aquí- dijo Kaguya dándose media vuelta y comenzando a caminar hacia su escondite, el Juubi los seguiría buscando para obtener el poder del fruto milenario y ella no pensaba permitirle encontrarlos.
El joven sólo miró el cadáver de la mujer por unos segundos y comenzó a caminar hasta alcanzar a su madre, horas después llegaron a una profunda cueva en cuyo interior había una casa.
-Hemos llegado pequeño- habló Kaguya al niño mientras entraban a la casa, dentro se escuchaban los llantos de un bebé y el pequeño rubio decidió hacer coro uniéndose a los chillidos.
-Kaguya-hime Shiro-chan no ha dejado de llorar, debe tener hambre- dijo una bella señorita de unos quince años que cargaba en brazos a un niño de cabello blanco.
-Ahora le daré de comer- respondió la aludida secamente y al ver al pequeño rubio que no paraba de llorar decidió alimentarlo también.
-¿Cómo lo llamaremos?- preguntó Hagoromo refiriéndose al hecho de que no sabían el nombre del bebé.
-Tiene unas lindas marcas en las mejillas, parece un zorrito- comentó la joven cuyo nombre era Asuka.
-Entonces su nombre será Kitsune- anunció Hagoromo con una sonrisa.
Fue así como comenzó la historia del pequeño rubio llamado Kitsune, quien a sólo tres días de nacido había logrado más de lo que todo el mundo podía esperar: no sólo había sobrevivido al Juubi sino que había sido tomado bajo la protección del clan Otsusuki y tenía a la mismísima princesa Kaguya como nodriza.
En un parpadeo pasaron ocho años y el pequeño Kitsune creció, al igual que lo hizo Shiro y Hagoromo, este último se había casado con la que fuera niñera de sus hermanos, Asuka.
-¡Shiro-Niichan espérame!- gritaba el pequeño rubio mientras seguía a Shiro, quien saltaba por entre los árboles.
-Alcánzame si puedes- respondía éste aumentando la velocidad.
Era algo que el pequeño odiaba, tanto Shiro como Hagoromo podían hacer cosas increíbles mientras que él sólo podía correr poco más rápido que los demás humanos normales, aunque a decir verdad Asuka era la única humana que conocía. Desde que tenía uso de razón supo que ellos no eran sus hermanos de sangre pues Kaguya y Hagoromo lo habían encontrado en un pueblo destruido.
Había escuchado la historia del Juubi y sabía los problemas que la bestia ocasionaba, meses atrás había fallecido Kaguya, por efectos secundarios de haber ingerido la fruta milenaria, según Hagoromo su cuerpo nunca se había podido acostumbrar al estrés que le había causado el despertar tal cantidad de chakra de forma abrupta, así que ahora.
Su maestro y hermano eran cada día más poderosos, los ojos del mayor habían cambiado a unos círculos concéntricos y su poder se había disparado a los cielos, fue como si con esos ojos pudiera ver el funcionamiento del cuerpo, decidió crear una religión basada en el chakra, que pudiera unir a las personas y que se entendieran entre ellas, pero para que eso fuera posible todos debían ser capaces de manipular esa energía, por ello comenzó a entrenar a su hermano menor y a Kitsune, al primero para que desarrollara su potencial y al segundo por su insistencia en no ser tratado como inferior, además con el rubio podría saber si un humano normal podía o no desarrollar chakra.
Ocho años más pasaron y Hagoromo vio con satisfacción como su discípulo había logrado desarrollar chakra y había aprendido el camino del ninjutsu tanto para predicar la paz como para imponerla a la fuerza.
-Nii-sama el Juubi está en camino a un poblado a tres días de aquí- dijo Shiro.
-Tranquilo, la técnica está finalizada, terminaremos con la amenaza del Juubi de una vez por todas- respondió alistándose para salir a enfrentarlo.
Los hermanos partieron del escondite volando a buena velocidad gracias a los poderes oculares de Hagoromo, mientras tanto en casa el joven Kitsune tenía un mal presentimiento con respecto a los planes de su maestro así que salió y comenzó a seguir la dirección que habían tomado, iba tan rápido como le era posible, en los años que había entrenado había desarrollado habilidades muy superiores a las de los otros humanos, sin embargo su velocidad era la misma que tenía a la edad de ocho años, aunque al menos podía ir saltando por las ramas de los árboles en el bosque.
Siguió durante dos días hasta que el bosque terminó abruptamente en un gran desierto, por suerte era de noche y el sol no sería un problema por unas horas más. Continuó hasta que llegó a un enorme cráter, se notaba que había sido un ataque de gran magnitud el que lo había creado.
Se concentró un poco y sintió dos chakra, eran sus hermanos, ¿Acaso estarían peleando entre ellos? Sin pensarlo salió corriendo a su encuentro y grande fue su sorpresa al conocer finalmente al Juubi, esa bestia que había causado la muerte de su aldea y de tantas personas alrededor del mundo.
Estaban exhaustos, habían combatido a la bestia por días sin descansar intentando debilitarla para llevar a cabo el jutsu de sellado, pero había valido la pena pues era el momento de realizarlo, al mismo ritmo comenzaron con la secuencia de sellos hasta que una bola de fuego entró en su rango de visión, sólo existía una persona además de ellos que podía usar jutsus… Kitsune.
Hagoromo miró y vio al rubio que se acercaba corriendo hacia ellos mientras formaba sellos para lanzar un nuevo jutsu, pero había atraído la atención del Juubi, el cual se lanzó al ataque.
-Shiro, protege a Kitsune- ordenó a su hermano quien salió volando en su dirección evitando el impacto de las colas, llegó y tomó a Kitsune del brazo elevándolo y llevándolo a una distancia segura.
-Quédate aquí- dijo para regresar con Hagoromo- hermano hagámoslo.
Ambos comenzaron a realizar sellos manuales nuevamente y cuando estaban por terminar un rugido se escuchó y el Juubi, sabiendo qué le harían, se abalanzó contra Shiro con la intención de asesinarlo, pero Hagoromo lo detuvo lanzando un poderoso ataque gravitatorio.
Kitsune estaba furioso, sus hermanos arriesgaban sus vidas dejándolo al margen y eso lo molestaba, quizá no era tan poderoso como ellos pero podía pelear, Hagoromo lo había entrenado duramente y él había aprendido cada cosa que éste le había enseñado, no se quedaría aparte viendo como salvaban al mundo.
Sabía cual era el plan, sabía que llevaría al menos un minuto realizar la larga secuencia de sellos que ocupaban para poder sellarlo dentro de ellos mismos, se sacrificarían para mantener al mundo a salvo.
Pero no sólo él lo sabía, la bestia conocía su plan al parecer, pues no podían llegar ni a la mitad de la serie para cuando eran atacados, decidió que les conseguiría el tiempo necesario para poder sellarlo.
Corrió gritando y agitando las manos para que lo viera y lo consiguió pues se lanzó contra él sin pensarlo, quizá algo en él lo enloquecía a tal grado de que lo quería matar antes que a los dos hermanos más poderosos.
Esquivó una cola, luego otra más, salió volando por causa de la onda de choque pero se reincorporó al instante y lanzó una bola de fuego seguido de una bala de viento que hizo el primer ataque más poderoso, pero no lo dañó en lo absoluto.
La bestia se veía más y más furiosa, de un momento a otro comenzó a juntar chakra en una enorme energía color púrpura oscuro y a comprimirla para luego lanzarla.
Kitsune miró a sus hermanos y vio que estaban a punto de terminar el sellado por lo que supo que había logrado ayudarlos aunque fuera un poco, sonrió feliz de haberlos conocido y cerró los ojos cuando el Juubi lanzó la enorme esfera de energía, había tardado dieciséis años pero la bestia lo había matado, al menos había vivido una buena vida, sólo deseó haber vivido más, conocer más personas, volverse más fuerte, ayudar a su maestro a predicar el ninshuu por el mundo, pero eso no sería posible ahora que iba a morir.
En el último instante decidió que no apartaría la vista ante la muerte, le haría frente, al abrir los ojos se sorprendió de ver a Shiro parado frente a él con sus manos extendidas al frente, deteniendo la gran bola de energía y absorbiéndola lentamente, con desesperación miró hacia Hagoromo y pudo ver a su maestro envuelto en una intensa luz junto al diez colas, en pocos segundos la luz cesó y el Juubi había desaparecido.
Shiro se desplomó junto a él jadeando por todo el esfuerzo que había supuesto absorber tal cantidad de energía, al instante llegó Hagoromo y lo vio con tristeza.
-Vaya que eres idiota… mira que hacer que me preocupara por ti- habló Shiro pero un chorro de sangre brotó violentamente de su boca.
-Maestro ¿qué sucede?- preguntó Kitsune con angustia.
-Ha absorbido la mitad del Juubi, más la esfera de energía, todo en segundos, su cuerpo fue sometido a una gran cantidad de presión, sus células se están destruyendo una por una- contestó analizando a su hermano menor.
-Dígame que puede ayudarlo- pidió comenzando a llorar.
-No hay nada que pueda hacer, dentro de poco morirá- replicó con tristeza tratando de evitar llorar.
-No se preocupen por mi, yo ya he cumplido mi función en la vida, es momento que me reúna con mamá, los esperaré allá…- comenzó a hablar pero la sangre brotaba cada vez más abundantemente de su boca.
-Hermano, cuida mucho a Asuka, ella está esperando un hijo tuyo, asegúrate de que no tenga que vivir con el miedo de que una bestia lo asesine, como han… como han vivido tantas personas todos estos años- dijo dirigiéndose a Hagoromo quien no pudo evitar reprimir las lágrimas ante estas palabras.
-Kitsune, se que sólo eres un zorro estúpido pero quiero que sepas que te aprecio como mi hermano, estuvimos juntos desde que recuerdo, incluso… incluso antes, yo sólo me estoy adelantando en el camino, quiero que seas muy fuerte y que ayudes a mi hermano, se que no siempre entiendes sus palabras pero si sigues junto a él aprenderás mucho- dicho esto cerró los ojos para no volverlos a abrir nunca más.
Kitsune sólo asintió y comenzó a llorar copiosamente, sin embargo una enorme cantidad de chakra comenzó a salir de Shiro y a dividirse en miles de rayos de luz.
-Imposible- exclamó Hagoromo con gran sorpresa.
-¿Qué sucede maestro?- preguntó Kitsune mirando al cielo.
-El Juubi, la parte que mi hermano tenía dentro, se ha dividido y ha ido a parar al interior de cada ser humano, ha hecho que todos despierten el chakra- explicó mientras se concentraba y sentía como a cada segundo iban aumentando las personas con chakra, en su percepción era como si se fueran encendiendo pequeñas luces en donde antes sólo había una gran oscuridad, la cual era alejada levemente por su hermano, su alumno y él mismo.
-Ahora todos estamos conectados, es lo que él quería- habló Kitsune poniéndose de pie, pero fue derribado por un gran rayo de chakra que entró repentinamente en él, sin embargo no sintió nada diferente- ¿Qué ha sido eso?- preguntó
Hagoromo intentó sentir el chakra de Kitsune pero no notó ningún cambio- No lo se, sólo se que ahora el mundo no volverá a ser igual, vamos, tenemos cosas que hacer- dijo no sin antes elevar una gran pirámide funeraria para su hermano.
Fin capítulo 1.
Bueno pues hasta aquí el primer cap de este nuevo fic que ha sido tan bien recibido, no haré promesas pero si antes del lunes tengo 15 reviews más trataré de subir el nuevo cap, así que de ustedes depende qué tan rápido lo suba, recomiéndenlo y dejen review, hasta luego.
Pd: para los lectores de crónicas de un mutante: trataré de revivir el fic, no prometo nada pero lo intentaré.
ESPEREN PRÓXIMAMENTE LA CONTINUACIÓN DE ROKUDAIME HOKAGE
