Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen.

Cap 2

"Que aburrimiento" pensó Natsu mientras que miraba el techo. "Me pregunto si estará Lucy dormida. Iré a verla".

Recorrió los laberínticos pasillos que se hallaban en aquella mansión, pero por más que insistía no lograba encontrar la habitación de su nakama.

"¿Dónde demonios está la habitación de Lucy? Maldita sea..." pensaba mientras caminaba. De pronto, sintió un susurro que pedía ayuda. Levemente asustado, buscó el origen de aquella voz, deduciendo que estaba tras una de las numerosas puertas. Intentó abrirla, pero estaba completamente cerrada. Tras numerosos forcejeos logró su objetivo, y el susurro se intensificó, logrando apreciar que pertenecía a un niño. La habitación se encontraba a oscuras, aunque no fue un problema iluminarla gracias a su fuego. Lo que vio le dejó atónito: cientos de lachrymas apiladas por todas partes.

-Ayuda...-Natsu volvió a escuchar los susurros del niño.

-¿Dónde estás?

-D-detrás tuyo. Soy una lachryma.- El DragonSlayer se quedó petrificado ante tal confirmación. Tal y como había dicho el niño, detrás de él había una pila de lachrymas.

-¿Cuál de esas lachrymas eres?

-No lo sé...

"Vaya" pensó Natsu. "Esto va a ser muy complicado, mejor avisaré a Lucy para que me ayude".

-Voy a ir a buscar a Lucy para poder encontrarte antes. Vuelvo enseguida.

-¡No, no te vayas por favor!-decía sollozando el niño.- eres la única persona con la que he hablado en mucho tiempo. Tengo miedo.

-Vale, me quedaré... Ahora que lo pienso, ¿por qué eres el único que puedes hablar?

-Tampoco lo sé...

-¿Y puedes hacer otra cosa más que hablar?

-No... Yo... Y-yo quiero volver a ver a mi madre.-susurró ya dejando de reprimir su llanto.

-O-oe... Tranq- un brillo lo interrumpió.-¿Qué?

El brillo procedía de la pila de lachrymas, concretamente de una. "Así que no sólo eres capaz de hablar..." Pensaba mientras cogía la lacrhyma.

-Ey, mira. Creo que te he encontrado.-Dijo Natsu intentando animar al niño, pero sólo se le escuchaba sollozar.

-Venga, no estés triste. Te ayudaré a buscar a tu madre, pero primero vamos a por Lucy.

-¿Quién es Lucy?-preguntó lastimosamente.

-Es mi compañera de equipo. Te va a caer bien, pero no la enfades, es peor que Erza cuando está enfadada.-un escalofrío le recorrió mientras que recordaba la última vez que Lucy se enfadó.

-¿Quien es Erza...?

-Un monstruo. Bueno, mejor nos vamos ya.-dijo mientras que salía de aquella extraña habitación con la Lacrhyma es su mano.

Todavía se escuchaban los leves sollozos del niño, pero Natsu fue animándolo hasta que se calmó. Justo cuando cesó su llanto, la luz también lo hizo.

-Brillas por tus emociones.-dijo Natsu.

-¿Eh?

-Antes cuando empezaste a llorar tu lachryma se iluminó, y gracias a ello pude verte. Y ahora que estás tranquilo se ha apagado.

-¿Entonces es por eso que mi madre no brilla? ¿Está tranquila?- preguntaba con esperanza.

-...-Natsu no supo que decir, no era bueno para estas cosas, así que decidió mentir- Sí, seguro.