El segundo fic... en donde Blaine casi lo arruina todo...
Solo tenía un día para organizar el cumpleaños de Kurt ¡Un día! Y no es que lo hubiese olvidado, porque había enviado las invitaciones, tenía los adornos, el pastel, la vela, los regalos y todo listo para que fuera un día inolvidable para su marido ¡Pero él no se encontraba en la ciudad! Hace dos días lo habían llamado para asistir a una importante reunión que implicaría la firma de diversos contratos con grandes empresas y que haría crecer la fortuna Anderson hasta las nubes, pero el problema era que cuando fuera el cumpleaños de Kurt él no estaría allí.
-De verdad te estas metiendo en un gran lío-decía Sebastián al teléfono.
-Lo sé, Smythe, pero por eso te tengo a ti y a Hunter, ustedes deben ayudarme-decía desesperado el moreno mientras ingresaba en su cuarto de hotel.
-Anderson seré claro-decía el castaño con una sonrisa divertida-quedan tres horas para que sea oficialmente el cumpleaños de Kurt y tu estas en San Francisco ¿Sabes cuántas horas son de viaje?
-Lo sé, ya te dije que tomaré el avión que salga a primera hora hasta…-miró por la ventana y sintió cómo su mundo se derrumbaba- Ohio.
-¿Qué sucede?-dijo el ojiverde sorprendido por el cambio de voz del moreno.
-Está nevando-susurró el ojimiel cerrando los ojos con fuerza y sentándose en la cama.
-Cuando creemos que las cosas pueden ir mal, el tiempo se encarga de hacerlas peor-dijo Sebastián mirando a Hunter, quien ingresaba en ese momento a su habitación.
-Por favor, cuando Kurt me mate lancen mis cenizas al mar y luego rueguen porque no me vaya al infierno-decía colgando la llamada y viendo como la nieve caía suavemente fuera del edificio. Aunque tal vez si se iba en ese momento llegaría a la hora acordada para sorprender a Kurt, después de todo la fiesta se realizaría en un gran salón de eventos arrendado y adornado con anterioridad. Lo mejor era llamar a Carol y Burt para que lo ayudaran con esos detalles.
-¿Anderson ya viene en camino?-dijo el rubio Hunter Clarington depositando un beso en la mejilla de su pareja.
-No, quiere que lancemos sus cenizas al mar luego de que Kurt lo asesine por no llegar a su cumpleaños.
-¿Qué? Pero si no es para tanto, él organizó una gran fiesta, con regalos y amigos para Kurt, no tendría por qué matarlo-decía quitándose su chaqueta y la corbata.
-¿No?-dijo alzando una ceja sorprendido-o sea si tu me sorprendieras de ese modo, pero no estuvieras ¿crees que sería bueno?
-Sí, por qué no-dijo sin entender el rubio.
-Creo que entenderé a Hummel si decide asesinar a Anderson-dijo molesto y saliendo de ahí, dejando a un Hunter muy confundido.
Se sentía frustrado, ya que Kurt no tenía la culpa de que él hubiese priorizado su trabajo por sobre su cumpleaños, siempre le pasaba lo mismo ¡Pero tenía que trabajar para darle la vida que siempre habían soñado! Aunque tal vez estaba sobrereaccionando y Kurt lo entendería. Sí, solamente lo miraría desconsolado diciendo que entendía que su lugar era el último en la lista de cosas importantes.
-Me odio-suspiró derrotado y mirando por la ventana del auto que lo llevaba hasta el aeropuerto.
-Con esta tormenta es poco probable que salga algún vuelo-decía el chofer estacionando el vehículo a las afueras del aeropuerto.
-No lo sé, pero tengo que intentarlo-dijo Blaine tomando su maleta y saliendo del auto para correr por los pasillos del aeropuerto.
-Se informa a todos nuestros pasajeros que se han suspendidos todos nuestros vuelos por hoy-decían por altavoz.
-No-decía el moreno molesto-debe haber un modo-decía mirando a todas partes y sintiendo que su teléfono vibraba en su pantalón, lo tomó sin ver quién era-Diga.
-Anderson, por tu culpa tengo una crisis con Sebastián-decía Clarington molesto.
-Créeme que no me puede importar menos-decía sentándose en una silla aislada de todo.
-Lamentablemente para solucionar mis problemas debo arreglar los tuyos-decía agotado el rubio.
-¿Y cuál sería mi problema?-decía sin entender cómo Hunter podía ayudarlo.
-Sé que hay una tormenta en San Francisco y que ningún vuelo saldrá hasta mañana en la noche-decía el joven Clarington con calma-pero tengo una licencia como piloto de aeroplanos y tengo un amigo que me puede ayudar a conseguir uno para traerte a casa a tiempo para que celebres a Kurt.
-¿Y esto cómo te ayuda?-dijo Blaine confundido.
-No tienes ni idea de cómo me ayudará, te aviso cuando esté cerca-dijo cortando la llamada y tomando su chaqueta para salir a San Francisco.
Se sentía triste, porque nuevamente Blaine lo había postergado, cuando no era por motivos familiares con sus padres, era por su trabajo. Antes habría armado todo un lío por ello, pero hoy solo se había acostumbrado a sentirse triste, porque desde que estaban juntos Blaine se encargaba de que algo fuera más importante que él en su vida. Se estaba cansando de ello, pero no podía hacer mucho. Sí, eran las tres de la mañana y aún esperaba que Blaine lo llamara o entrara por la puerta de su departamento para desearle un feliz cumpleaños, pero el moreno no se había pronunciado desde que viajará a San Francisco, solo llamaba o enviaba mensajes de texto para contarle que estaba bien. Por ello se sorprendió cuando escuchó cómo sonaba Applause de Lady Gaga en su teléfono anunciando una llamada.
-Hola papá-dijo resignado.
-Feliz cumpleaños Kurt-decía el hombre sonriendo-¿cómo estás?
-Mal-decía con un puchero y los ojos inundados de lágrimas.
-¿Qué hizo Anderson ahora?-decía molesto su padre.
-Está de viaje en San Francisco y aún no me saluda por mi cumpleaños y dudo que por la mañana esté aquí-decía frustrado.
-Hey, tranquilo, Anderson estará ahí, verás que sí-decía el mecánico mientras pensaba en qué pudo pasar por la cabeza de Blaine al momento de aceptar irse de la ciudad a días del cumpleaños de su muchacho.
-Gracias papá-dijo el ojiazul algo más tranquilo al escuchar a su padre.
-Descansa muchacho, mañana será un gran día, te amo-decía Burt Hummel con una sonrisa.
-También te amo-respondió el ojiazul para cortar la llamada.
No podía perder el control y debía calmarse, porque tenía que comprender que Hunter estaba haciendo su mejor esfuerzo y que no debía alarmarse porque aún no llegaba a San Francisco aunque eran las 12.30 del día del cumpleaños de Kurt. Sí, estaba haciendo lo mejor que podía.
-¿Dónde estás Clarington?-decía frustrado y jugando con su teléfono cuando entró una llamada, la que contestó de inmediato, porque sino sería hombre muerto.
-Anderson, dónde estás-decía furioso Burt Hummel.
-San Francisco-dijo congelado en su lugar y sintiendo como el infierno sería el cielo comparado a enfrentar a su suegro.
-Dame una maldita razón por la que aún no has saludado a Kurt en el día de su cumpleaños.
-Tengo una sorpresa preparada para él esta noche, por ello no lo he saludado-dijo maquinalmente y entendiendo que se equivocaba con esa respuesta.
-Anderson, estamos claros que será una gran fiesta y te agradezco lo que has planificado-decía tratando de calmarse-pero nada te cuesta tomar el teléfono y…
-¿Burt?-dijo Blaine mirando el aparato y cerró los ojos con pesar, se había cortado la llamada porque él se había quedado sin batería y estaba aún en el aeropuerto, pero la zona para cargar teléfonos se encontraba congestionada. Solo rogaba porque Hunter llegue pronto y diera con él sin problemas.
No tenía idea de dónde se había metido Hunter y para peor tenía que ir a buscar a Kurt y llevarlo a su cumpleaños sorpresa, solo rogaba que el castaño no lo matara cuando se presentara en su puerta con la excusa de que lo acompañara a recoger un pedido a un hotel cinco estrellas. Tocó el timbre y esperó unos segundos, la puerta se abrió y nadie salió a recibirlo.
-¿Kurt?-dijo ingresando al lujoso departamento y cerrando la puerta tras de sí.
-Dime-murmuró enterrado en el sillón observando el televisor.
-Necesito…¿estás bien?-preguntó sorprendido porque al parecer el castaño aún no se bañaba.
-Sí-susurró tapándose con una cobija y mirando con atención el televisor.
-No lo estás-dijo Sebastián apagando el aparato y sentándose en la mesita de centro.
-Lo estoy-dijo tapando su rostro con la cobija.
-¿Qué sucede? Por qué estás tan deprimido en tu cumpleaños-decía alarmado el joven Smythe.
-Blaine no ha vuelto a casa y tampoco me ha saludado, casi son las siete de la tarde y él aún no aparece-decía con los ojos llenos de lágrimas.
-Hey-susurró el ojiverde tomando su rostro con suavidad y aproximándose un poco hasta él-estará todo bien y Anderson aparecerá, lo prometo-cuando notó que estaban demasiado cerca se alejó de golpe.
-¿A qué viniste?-dijo mirándolo con atención.
-Necesito que me acompañes a buscar un traje nuevo que compré por internet y necesito a un experto que me asesore y diga que lo que compré es de buena calidad y no un traje de segunda mano-decía con una radiante sonrisa, a lo que Kurt asintió.
-¿Luego puedo volver a casa y emborracharme hasta perder el conocimiento?-dijo sentándose en el sillón.
-Yo te acompañaré haciendo eso, lo prometo-dijo con una sonrisa forzada y sintiendo que probablemente terminarían los dos totalmente ebrios esa noche.
Estaba nervioso por cómo reaccionaría el ojiazul ante todo lo que le tenía preparado Blaine, ya que él como amigo lo llevaba a la fiesta sorpresa, pero el principal invitado no estaba y eso estropeara lo maravilloso de esa velada.
-Aquí es-dijo Sebastián estacionando el auto luego de haber esperado dos horas a que Kurt se arreglara y estuviera presentable para esa noche, lo había motivado a que tal vez podrían quedarse a cenar y beber en el hotel, idea que le encantó al ojiazul, porque así podría olvidar que Blaine no recordara su cumpleaños.
-¿Puede ser peor este día?-dijo el castaño tapándose la cara para luego respirar audiblemente y bajar del auto.
-¿Qué ocurre?-dijo el castaño con extrañeza y poniendo la alarma al vehículo, estaban en los estacionamientos subterráneos del hotel.
-En este lugar Blaine me pidió matrimonio-dijo suspirando con fuerza y sintiendo cómo las ganas de llorar lo inundaban.
-¿De verdad?-dijo Sebastián al entender por qué había escogido ese sitio el joven Anderson, el problema era que si no estaba para cuando comenzara la fiesta todo sería un completo desastre.
-Sí, pero no te preocupes, estoy bien-dijo con una sonrisa forzada y siguiendo a su amigo hasta el elevador, el que los llevó al piso 30 de ese enorme hotel-Increíble, te citaron en el mismo piso en el que Blaine me pidió matrimonio ¿pueden haber más coincidencias en este horrible día?
-Lo dudo-susurró Sebastian caminando junto al castaño hasta la puerta del que parecía un salón de eventos- es por aquí-dijo ingresando a un salón oscuro junto al ojiazul.
-¡Sorpresa!-gritaron cientos de personas al encenderse las luces, momento en el que se lanzaron globos y serpentinas a su alrededor, el ojiazul estaba sorprendido y buscando con la mirada a Blaine, porque solo él podría haber organizado todo eso, pero no lo vio.
-Ven hijo-dijo Burt saliendo de la multitud al momento en que sonaba la música y todos comenzaban a bailar mientras intentaban saludarlo-quiero hablar contigo-dijo su padre sujetándolo por los hombros y llevándolo a la terraza.
-¿Qué ocurre?-dijo mirando la noche que estaba estrellada y la vista era fantástica.
-Se trata de…
-Blaine-dijo Kurt sorprendido y viendo como un aeroplano sobrevolaba el lugar mientras mostraba un cartel que decía: Feliz Cumpleaños Kurt, te amo.
-¡Hunter!-gritó Sebastián a un lado de ellos y viendo como su pareja piloteaba el aeroplano, del cual se veía a alguien saltar en paracaídas, momento en el que Burt y Sebastián se miraron asustados, ya que quien saltó era Blaine y probablemente eso no lo había hecho antes.
-¿Qué hacemos?-dijo el mecánico viendo que el hombre se dirigía directo a ellos, pero la velocidad era apropiada y al parecer caería justo donde ellos se encontraban.
-Darles espacio-dijo Smythe entrando junto al hombre y dejando a solas a Kurt con Blaine, quien a los segundos cayó delante del ojiazul, el paracaídas estaba a su alrededor y un casco protegía su cabeza.
-Feliz cumpleaños Kurt-dijo el ojimiel con una gran sonrisa y ante la emoción de todos los presentes, pero a los segundos recibió una fuerte cachetada por parte de su marido.
Todo quedó en absoluto silencio y el moreno llevó una mano a la zona golpeada.
-Realmente creí que lo habías olvidado-decía Kurt al borde del llanto y empuñando sus puños hasta quedar blancos.
-¡Por qué creíste eso!-dijo algo molesto el moreno por todos los contratiempos que había tenido para llegar allí.
-Te marchaste a una reunión importante y desplazaste mi cumpleaños ¿no era obvio?
-Por favor Kurt no…-trató de decir Blaine desenganchando el paracaídas y quitándose el casco para mostrar sus rizos alborotados y un elegante traje negro.
-No intentes arreglarlo-dijo su suegro con una sonrisa-disfrutemos de la fiesta ¿está bien?-dijo Burt intentando enfriar las cosas.
-¡Llegamos!-dijo Hunter apareciendo elegantemente vestido junto a todos.
-Como siempre salvando la situación-dijo Sebastián estampando un beso en los labios de su novio.
-Está bien-murmuró Kurt acercándose a Blaine-lo importante es que ya estás aquí y…
-Feliz cumpleaños Kurt-dijo el moreno poniéndose de rodillas delante del castaño y mostrando un pequeño estuche.
-Si no me hubieses pedido matrimonio antes, ya estaría hiperventilando.
-¿Te casarías nuevamente conmigo en cada país del mundo?-dijo Blaine mostrando un hermoso anillo de oro blanco.
-¡Por favor!-dijo Sebastián mirando el cielo-a mí aún no me piden matrimonio y ustedes se casaran en cada maldito continente-se giró y se retiró junto a Hunter, quien se preocupó ante ese comentario.
-¡Sí!-gritó Kurt ante los aplausos de todos sus invitados.
-Perfecto-dijo Blaine haciendo un gesto y al instante los fuegos artificiales hicieron su aparición en el cielo.
-Te amo-murmuró Kurt antes de lanzarse a los brazos de Blaine para besarlo.
