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Esa misma noche Albus salió de la torre de Gryffindor con la capa invisible sobre él. Bajo a la mazmorra que conducía a la sala común de Slytherin sin problema alguno pues ya estaba bastante acostumbrado a la ruta que tomaba y a los movimientos de Filch. Se acerco a la pared blanca y recitó la contraseña. No era muy común que los de otras casas compartieran contraseñas pero Al y Scorp lo hacían por su gran amistad, además de que era de mucha ayuda en casos esenciales. Detrás de la puerta Scorp lo esperaba impaciente. Al intento no reírse al ver que la cabellera de su amigo ya estaba crecida pero mal cortada. Scorp le mostro los dientes enojado.

- Vámonos de una vez – dijo enojado.

Ambos se cubrieron con la capa invisible para poder seguir su camino fuera de la escuela. Entraron al vestíbulo el cual como esperaban estaba vacío pero antes de poder llegar a la salida escucharon voces y pasos que bajaban por las escaleras. Se detuvieron junto a una de las armaduras a esperar. Vieron al profesor Brown entrar al vestíbulo pero no estaba solo, lo acompañaba Meecha.

- Ten mucho cuidado no vayas a derramarla – le decía el profesor mientras le daba una poción.

- Ya lo sé, siempre me lo repites – lo tomo fastidiada

- Perdón, me preocupo demasiado –

- Gracias – la expresión de Meecha se sereno

- El profesor de pociones se lleva todo el crédito, no yo – dijo modestamente

- Tu sabes porque te doy las gracias –

- Ya es muy tarde, regresa a tu dormitorio –

Meecha bajo las escaleras en dirección a la sala común de Hufflepuff y el profesor Brown volvió a subir las escaleras. Scorp y Al sé mimaron por un momento sin saber que decir acerca de la escena que acababan de presenciar.

- ¿Pudiste identificar que poción llevaba en las manos Meecha? – pregunto curioso Al

- No metas tus narices a lo que no te importa – le respondió desinteresadamente – vámonos -

Al llegar a la entrada principal visualizaron la casa de Hagrid. Albus le señalo el camino a Scorp por donde deberían ir, por detrás de la casa de Hagrid para no tener riesgo de que los descubriera. Scorp abrió la boca para decir algo pero Al le pidió que guardara silencio hasta llegar al bosque prohibido. Pasando la cabaña estaban a punto de entrar al bosque cuando se escucharon los ladridos de Fang. Scorp y Al se quedaron como piedras y esperaron a ver qué pasaba. La puerta de la cabaña se abrió dejando salir a Fang apresuradamente para regar la plantitas mientras que Hagrid se asomaba adormilado. Al terminar sus necesidades Fang ya iba de regreso a la cabaña pero se voltio en dirección a ellos. Ambos se taparon las bocas para ahogar un grito al ver que Fang se acercaba al punto donde se encontraban ladrándoles. Por fortuna el guarda bosques estaba muy cansado para hacerle caso a su perro y lo llamo para que regresara a la cabaña. Una vez pasado el peligro ambos entraron sigilosamente al bosque.

- Al ¿te puedo hacer una pregunta? – dijo por fin Scorp cuando estuvieron más adentrados al bosque y se hubieran quitado la capa

- ¿Qué excusa tengo ahora para entrar al bosque prohibido? – se adelanto a decir – tengo una sabes –

- No sè si quiera escucharla –

- Mi hermanita Lily tiene muchas ganas de montar un unicornio y como pronto se acerca su cumple años quisiera ver si seria seguro traerla para el bosque prohibido para cumplirle su deseo –

- Creo que lo más difícil de creer de tu historia es el hecho de que Lily quiera montar un unicornio – lo ataco Scorp

- Vomas Lily puede verse muy ruda pero sigue siendo una niña –

- Si, si, lo que digas y mi abuelo y el tuyo son los mejores amigos del mundo – dijo con sarcasmo

- Se me hace curioso sabes – dijo divertido Al

- ¿qué cosa? –

- Que tanto departe de mi mamá como de mi papá hay un odio hacia los Malfoy – ambos se rieron por el comentario – quien diría que terminaríamos siendo mejores amigos –

- Mira Al, lo que he aprendido en mi pocos años de vida es que la familia no tiene nada que ver con la persona que eres o serás, todo eso se define con las decisiones que tu tomes al respecto – hizo una breve pausa para suspirar – a veces pienso que los lazos familiares solo causan problemas –

Al no contesto, no le gustaba hablar mucho de la familia con Scorp porque a diferencia de él, el apellido Potter le había dado muchas facilidades en la vida y sin mencionar la gran relación que tenia con su familia, pero por otro lado Scorp el ser un Malfoy le dio muchos enemigos en el colegio, su comportamiento frio y sádico se formo para poder hacer un escudo contra aquellos que lo quisieran lastimar.

- Hey Scorp… - Al no pudo teminar porque cerca de ahí se escucharon unos cascos de caballos.

Sin perder tiempo se echaron la capa sobre ellos y corrieron al lado de un árbol. Por el mismo camino por el que caminaban apareció una manada de centauros. Aunque ellos eran invisibles sabían que los centauros no tardarían en encontrarlos. Uno de ellos les pidió a todos que guardaran silencio. Al y Scorp aguantaron la respiración. El centauro empezó a caminar lentamente alrededor de su manada mientras miraba en todas direcciones en busca de algo. Sin poderlo evitar Al dio un paso atrás quebrando una rama. El centauro volteo la mirada al lugar donde provino el ruido. Poco a poco se fue acercando. Scorp al ver esto metió sus manos a los bolsillos de su túnica para sacar su varita, Al deseaba con todas sus ganas que dejara de moverse pero si lo detenía haría más ruido. El centauro ya estaba muy cerca de donde ellos estaban y comenzó a olisquear el aire, al encontrar el olor de los intrusos levanto sus pesuñas con intención de patearlos.

- ¡Relaskio! – exclamo rápido Scorp haciendo que el centauro saliera impulsado en dirección contraria

Esto causo que todos los centauros comenzaran a disparar sus flechas en todas direcciones.

- ¡Locomotor mortis! ¡Locomotor mortis! ¡Locomotor mortis! – repitió varias veces Al para enredar las patas de los centauros

- Tenemos que escapar – le grito Scorp - ¡Descendo! – un viejo árbol cayó al suelo casi aplastando a algunos centauros

- Sígueme – Al corrio en medio de la confusión adentrándose más al bosque

- ¡Hey idiota! ¡el colegio esta hacia el otro lado! – Scorp lo siguió irritado – ¡si nos matan esta noche! ¡ me encargare de revivirnos para volverte a matar! –

Al sentía como la emoción lo llenaba de pies a cabeza, tras él lo seguía su amigo y atrás otros tres centauros furiosos.

- ¡Engorgio! – el maleficio golpeo a un centauro haciendo que se hinchará todo como si le hubiera dado una reacción alérgica muy severa – nos están alcanzando Al –

- ¡Conjuntivitis! – Al lanzo un maleficio por encima de su hombro para dejar ciego a uno de sus perseguidores provocando que se estrellarla contra un pino – solo falta uno –

El ultimo centauro levanto su arco y lanzo una flecha contra Scorp que engancho su túnica a un árbol, el movimiento repentino hizo que la varita se le escapara de sus manos dejándolo completamente inofensivo. El centauro levanto otra vez su arco.

- ¡Expluso! – Al lanzo una roca contra el centauro antes de que atravesara a su amigo con la flecha – vez, fue pan comido –

- Dame una razón para no darte una paliza –

- Pero si salimos ilesos – se defendió Al

- Lo dices, porque tu no estuviste a punto de ser atravesado por una flecha –

- Vamos, no creo que el centauro haya tenido la intención de matarte –

- Bueno, vamos a buscar a los unicornios – dijo más tranquilo Scorp

- Para que quiero yo ver unicornios –

Scorp casi se le lanza a Albus para estrangularlo pero se detuvo en seco.

- ¿Al? –

- Mande –

- ¿Dónde está la capa invisible? –

Ambos se miraron el uno al otro y luego a su alrededor.

- ¿No la llevabas tú? – le pregunto exasperado Al

- ¿Por qué debería llevarla yo? Es tu capa –

- Mis papas me van a matar – exclamo sosteniéndose la cabeza con ambas manos

- Tal vez este por aquí, solo hay que seguir el camino que recorrimos –

- Ya estaban por tomar el camino de vuelta cuando vieron que los centauros iban en su dirección.

- Olvida lo que dije vámonos de aquí – Scorp tomo su varita - ¡Accio escoba!

- ¡Accio escoba! – lo imito – bien escóndete, van a tardar en llegar – le advirtió

Ambos se escondieron detrás de un árbol esperando a que su única salvación llegara. Los centauros se acercaron para tomar a sus amigos inconscientes pero buscando rastros de los niños. Por el cielo se empezó a escuchar el crujir de unas ramas. Las escobas invocadas llegaron al rescate de los dos amigos los cuales subieron en ellas lo más rápido que pudieron. Los centauros intentaron alcanzarlos pero ya habían alzado el vuelo antes de que los pudieran agarrar.

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- Al me las vas a pagar – le grito una vez habiendo aterrizado – es la tercera vez en la semana que casi soy atravesado por algo puntiagudo –

- Oye no crees que con a ver perdido la capa invisible ya tuve bastante – Al parecía ansioso algo que era muy raro en el – además no es la gran cosa, fue más peligrosa la vez que fuimos a visitar las acromantulas –

- Dijiste que nos habíamos perdido – Scorp lo volteo a ver con ojos fulminantes

- Si, porque así fue – se apresuro a decir Al nervioso

- Albus Potter, dame una sola razón para no matarte ahora mismo – la cara de Scorp estaba roja como tomate por la ira

- Porque tienen que atender a su castigo – escucharon un voz que venía de las sombras

Se dieron la vuelta rápidamente para encontrarse con Filch. La sangre se les congelo a los dos al ver la cara de satisfacción en su rostro mientras acariciaba a la señora Norris.

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- ¿Se puede saber en que estaban pensando? – el labio inferior de la profesora Mcgonagall amenazaba con cobrar vida propia - ¿Quién en su sano juicio iría al bosque prohibido en voluntad propia?

- Ese es el problema, que Al no está en su sano juicio – escupió las palabras Scorp mientras le daba la espalda a Albus

- Sus castigos ya han sido asignados – dijo con alegría Filch

- ¿Qué? ¿nos colgaran de los tobillos en la torre? – dijo desinteresado Scorp

- No, usted señor Malfoy, le dará asesorías a los alumnos reprobados de primer años y se le será confiscada su varita por una semana –

- ¡¿Qué! – volteo la cabeza para ver a Mcgobagall sin poderlo creer

- Lo que escucho señor Malfoy –

Scopr volteo a ver a su amigo Albus y lo apunto con el dedo furioso.

- TU, TODO ES TU CULPA –

La profesora Mcgonagall agito a su varita para detener a Scorp de que se abalanzara sobre Abus.

- En cuanto a usted señor Potter, solo se le será confiscada su varita – lo volteo a ver algo divertida.

- ¿Hasta cuándo? – pregunto tragando saliva

- Hasta que la ira del señor Malfoy se calme – agito su varita para soltar a Scorp

Este se le echo encima a Albus y le comenzó a dar una paliza mientras Albus le suplicaba a la profesora Mcgonagall que le pusiera otro castigo menos ese.

- Cuando termine señor Malfoy, el señor Filch los llevará de vuelta a sus dormitorios, buenas noches –

- Buenas noches, profesora Mcgonagall – se despidió sonriente Filch

Mcgonagall los dejo solos en el despacho de Filch para que terminaran.

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- Hermano ¿Qué sabes acerca de los unicornios? – le pregunto Lily cuando estaban haciendo tarea en la sala común

- Que es muy peligroso ir a buscarlos con Scorpius – respondió mientras sostenía un pedazo de carne en su ojo derecho.

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Durante el receso Lily y Rose se encontraron de camino a la sala común.

- Ya viste la paliza que le dio Scopius a mi hermano – dijo divertida – no puede ni reírse de tanto que le duele el cuerpo –

- Sé que no debo decir esto, pero Albus se lo merece – dijo algo molesta – por su impulso de ir a donde hay peligro siempre pone en gran riesgo a Scorpius, y como él es una persona muy leal nunca dejaría solo a mi primo en sus aventuras por màs peligrosas que fueran – le hizo una seña a Lily para que entrara al baño con ella

- Hay algo que no entiendo – dijo Lily mientras se lavaba las manos - ¿te agrada o no te agrada Scorpius? – volteo a verla

- Lo dices por las constantes peleas – soltó una risita – Scorpius y yo tal vez nos la pasemos peleando pero esa es la manera de llevarnos – le aclaro sonriendo

- Yo pensé que era como el caso de James –

- No esos dos se odian a muerte, si las maldiciones imperdonables fueran legales se las tirarían a cada ratito –

Lily y Rose se rieron a carcajadas del comentario de la ultima pero se callaron al escuchar un alarido que llamo la atención de todas las brujas del baño.

- Devuelve me la poción – decía una chica de Hufflepuff

- No lo hare – una muchacha de quinto curso de Slytherin tenía exhibiendo un frasco en su mano – está prohibido robarle a los profesores – le reclamo severa

- Yo no lo robe – bramo enojada

- Y esperas que te creamos – se burlo una de las amigas de la muchacha – es obvio que la robaste para pasar el examen de pociones –

Rose miro con recelo a las chicas que estaban peleando. Pudo reconocer que la alumna de Hufflepuff era Meecha y que la alumna que sostenía el frasco era Jenice Miller la perfecta de Slytherin.

- Yo no robe nada, esa poción me la regalo el profesor Campbell – se defendió

- Si estás diciendo la verdad entonces no te molestaría que fuéramos con el profesor entonces – le echo un vistazo al frasco – asi le preguntaríamos por que te dio un poción ma… - Miller no pudo teminar porque Meecha ya se había abalanzado para arrebatarle el frasco.

¡Crash!

El baño se quedo mudo. En el suelo es yacía el frasco roto y todo su contenido derramado en el suelo. Meecha miro el suelo seria.

- Bueno, supongo que ya no tiene importancia – Miiler salió del baño seguida de sus amigas.

Lily se acerco a Meecha para consolarla, aunque no entendía los que había pasado la expresión de esta era muy seria por lo que dedujo que era algo grave.

- No necesito de tu compasión – se levanto rápido limpiándose unas lagrimas – esas perras me las van a pagar – salió del baño a zancadas.

Las dos primas se miraron algo preocupadas.

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- Albus –

Escucho el chico que lo llamaba su hermana dando tropezones para llegar a donde el estaba.

- ¿Qué pasa Lily? Te vez agitada – le pregunto mientras cambiaba las gasas de su brazo

- Necesito la capa invisible –

- ¿la capa? – se quedaron un momento callados - ¿para que necesitas la capa? – pregunto nervioso

Lily miro a los lados indecisa y se sento para ver a su hermano.

- Mira quisiera entrar al almacén del profesor Campbell para agarrar una poción – dijo al fin

- ¿Robar una poción Lily?, tu no haces eso –

- No es para mí si no para una amiga –

- ¿para qué amiga? – la interrogo

- Para una de tantas que tengo –

Fueron interrumpido por la llegada de Rose que se veía algo enojada.

¿De qué hablan? – pregunto sin mirarles

- Lily quiere robar una poción – dijo Albus

- Lily, ¿es por lo que paso esta tarde?, ya te dije que te olvidares de eso –

- Tu viste su cara –

- Pero no puedes hacer nada, no sabes si ella la robo o no, además que ni idea tienes que poción era –

La tensión se levanto en el ambiente. Albus miraba a su hermana y a su prima confundido mientras estas se miraban launa a la otra. Al final Lily cedió algo indignada y subió las escaleras al dormitorio de las chicas. Albus prefirió no preguntar qué había pasado porque tenía miedo a que le preguntaran por la capa invisible.

- Hey Albus – lo llamo James – tu buen amigo Malfoy te espera afuera – dijo con lagrimas de risa

Eso no podía significar algo bueno. Saco poco a poco la cabeza por la abertura del cuadro pero unas manos lo sacaron inmediatamente. Frente al estaba su amigo con el pelo alborotado y la túnica quemada.

- ¡Esto es tú culpa! – bramo

Albus intento correr pero su amigo lo sostuvo haciendo que ambos cayeran de las escaleras.

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La señora Promfey le termino de hacer el yeso a Albus con su barita y lo miro con desaprobación.

- Por ordenes de Mcgonagall, por esta semana no puedo curarle las heridas, así que tenga más cuidado –

- Filch debe estarlo disfrutando mucho – se quejo adolorido

- Hablando de Filch – saco una cámara y le tomo una foto

- ¿Eso se le hace muy maduro? –

- No pero Filch me prometió que si le daba una foto suya en ese estado iba a darle una limpieza completa a la enfermería, sabe lo difícil que eso pase – le dio la espalda y se fue

Albus la vio marcharse sin poder creerlo. Salió de la enfermería mirando a todos lados vigilando los pasillos por si venia Scorp. En esos momentos era cuando más anhelaba no haber perdido la capa invisible.

- ¿Qué tal tus heridas? – le pregunto burlo James cuando se sentó en el gran comedor

- ¿Tu también lo disfrutas? –

- Albus soy tu hermano tengo que hacerlo – tomo un sorbo de jugo de calabaza – pero lo que más disfruto es ver a Malfoy después de cada explosión, ayer le pedí a uno de los de primero que hiciera mal la fórmula para que provocará una grande –

- ¿Fuiste tú? – pregunto incrédulo – por tu culpa ahora tengo roto el brazo por que Scorp me tiro de las escaleras –

- No te preocupes la semana ya está por terminar – lo animo Rose

- Yo más bien te diría que te andares con cuidado porque provocaré más y más explosiones –

Albus ya iba a reclamarle a su hermano cuando un brazo azotó en la meza aun lado de él. Todos dieron un brinco a esta acción y voltearon a ver al causante. La sorpresa los domino al ver que era Meecha que miraba con sus ojos negros a Albus. Si decir una palabra les dio la espalda y se dirigió a la mesa de Hufflepuff. En el sitio donde antes estaba la mano de Meecha había un pedazo de pergamino doblado que decía "para: Albus Potter". Todos se miraron desconcertados y apresuraron Albus para que leyera el mensaje.

Te veo detrás de la escuela.

Ve solo.

- ¡Quiere verme a solas! – exclamo confuso

- ¿Crees que esté buscando pelea? – pregunto Hugo

- No lo sé –

- O tal vez se enamoro de ti y se va a confesar – sugirió James divertido.

No le hizo caso a su hermano, era mucho más probable la primera y la segunda era completamente imposible.

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Albus caminaba indeciso hacia el punto de reunión, repasaba en su cabeza hechizos para desarmar a Meecha si lo que quería era pelea. Al llegar al sitio acordado no vio por ningún lado a la chica de Hufflepuff. Esto lo puso mucho más nervioso.

- "calmate Albus" – pensó – "ella debió atrasarse un poco" – sus dedos formaban nudos en sus manos.

Pasados diez minutos Al pensó que ya no iba a venir así que mejor opto por irse pero cuando se dio la vuelta se encontró cara a cara con el ceño fruncido de Meecha. Este no pudo evitar sobresaltarse.

- ¿te puedo servir en algo? – pregunto cuidadosamente para no hacerla enojar

- No – respondió secante

- Entonces ¿para que querías verme? –

Meecha metió su mano dentro de su túnica espantando más a Albus de lo que ya estaba. Extendió el brazo bruscamente. Albus se cubrió la cabeza con los brazos. Espero a recibir un maleficio o un golpe pero no sintió nada, abrió lentamente los ojos para encontrarse con su capa invisible. Al la miro perplejo a su capa y luego a Meecha. Tomo la capa cuidadosamente y la observo para ver si era su capa real. En efecto era su capa invisible olía al jabón de ropa que usaba su mamá y otros olores combinados que en ese momento no le molestaron. Miro a Meecha con la cara iluminada y le dio un abrazo gritando "gracias" pero esta se lo quito de enzima de un empujón molesta.

- Muchas gracias – repitió por quinta vez - ¿Dónde la encontraste? –

- En donde la dejaste – respondió fastidiada – en el bosque prohibido –

- Pero ¿Cómo? –

- No tengo porque darte ninguna explicación, o sino porque no empezamos ¿por qué estaba perdida tu capa invisible en el bosque? –

- Al cerro la boca, en eso tenía toda la razón. Observo de nuevo su capa aliviado pero algo no encajaba.

- ¿Cómo supiste que esto era mío? – pregunto extrañado – solo mi familia y Scorp saben acerca de la capa invisible –

- Fácil, tiene tu mismo olor, además ¿quien además de ti entra hasta el fondo del bosque prohibido sin ser devorado o salir gravemente herido? –

Eso tenía mucho sentido así que decidió no hacer más preguntas.

- ¿esa capa es preciada para ti? –

- Si mucho, es una reliquia familiar –

- Entonces no la vuelvas a perder, algo tan importante no debe tratarse con tanto descuido –

- Lo tendré muy en cuenta – le sonrió y se dispuso a irse pero el brazo de Meecha lo detuvo

- una cosa más – dijo seriamente – nadie debe saber que te hice este favor –

- ¿por qué? –

- Oye, soy una perra, no hago cosas lindas por lo demás –

Albus la miro sin comprender pero asintió. Regreso a los pasillos de Hogwarts repasando la escena que acababa de presenciar. Como Meecha lo había dicho ella era una perra que no ayudaba a nadie pero aun así lo había ayudado a él, tal vez lo había hecho por la ayuda en la clase de Defensa contra la artes oscuras o tal vez no era tan perra como todos pensaban o como ella misma pensaba.

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