Fujino Shizuru

Shizuru Fujino era una mujer bella, con el pelo castaño y los ojos de un extraño color rojo. Con una intachable trayectoria académica y una larga carrera al frente de las Empresas Fujino, tenía una vida casi perfecta. Cenas en lujosos restaurantes, una casa de ensueño, numerosos seguidores y pretendientes de ambos sexos… pero, como hemos dicho, su vida era casi perfecta, siendo el casi un problema cada vez más acuciante.

Aunque tenía numerosas citas, ninguna de ellas le suscitaba el menor interés. Había tenido dos relaciones importantes en su vida, ambas finalizadas con gran amargura por su parte. La gente veía la belleza, la riqueza, el éxito, pero nada más. Siempre con su sonrisa como máscara, su vida era la perfección personificada. De puertas hacia fuera, al menos. Se había resignado a vivir una vida vacía, con citas esporádicas, y cambios de pareja para las fiestas ocasionales.

Para ella esa vida funcionaba. No era feliz, pero funcionaba. El problema eran las presiones externas. Su madre era de una familia de largo linaje, y su padre quería retirarse y disfrutar de su madurez, para dejarle la dirección de la empresa a su hija. Pero, una condición indispensable para el traspaso de poder que había impuesto la Junta de Dirección de la Empresa era que Shizuru se casara primero. Era tradición en la empresa que los directores estuvieran casados, y su padre le había dado un ultimátum: debía casarse antes de que él cumpliera los 60 años. Aún faltaba casi un año, pero sus padres no la veían por la labor. Anteriormente le habían propuesto matrimonios de conveniencia, pero no había aceptado ninguno de ellos. Los había rechazado por diversas razones. Quería que su pareja fuera perfecta. En todo caso, Shizuru era muy respetuosa con sus padres, y cumpliría con sus deseos. Pero no quería casarse con cualquiera. Y así se lo había dejado claro.

Empresas Fujino eran una gran empresa, con diversas compañías. Entre ellas, una cadena privada de televisión. Desgraciadamente, ésta pasaba por sus momentos más bajos. Definitivamente, debían apostar por más programas del formato reality show, que era lo que más vendía últimamente. Aquí es donde intervinieron las hasta ahora amigas de Shizuru, Haruka y Yukino, directoras de dicha cadena. Habían comprado los derechos de un programa llamado "¿Quién quiere casarse con un millonario?", e informaron inmediatamente a los padres de Shizuru. Tanto la Junta de Dirección como sus padres tomaron medidas drásticas respecto a la situación de la bella de Kioto: harían un reality show en el que las concursantes debían enamorar o, al menos, demostrar que eran las esposas perfectas para Shizuru, para posteriormente casarse con ella. El programa sería "¿Quién quiere casarse con una millonaria?", con ella como estrella principal.

Shizuru añoraba el estar enamorada y compartir su vida. Desgraciadamente, en sus relaciones anteriores todo había sido una ilusión. El amor que le habían profesado había resultado falso. Si todas las relaciones eran igual, ¿por qué no casarse con alguien que fuera compatible? Además, si ello ayudaba a la compañía, mejor que mejor. Así que aceptó, y firmó su sentencia.

- Perfecto, Sr. Fujino- dijo Yukino con una gran sonrisa.

- Pero – dijo Takatuki Fujino, levantando el dedo índice- la selección de candidatas la realizará la familia.

Tanto Yukino como Shizuru miraron sorprendidas al padre de esta última.

- Señor Fujino… creo que es mejor ofrecer al público en general la oportunidad de casarse con su bella hija.

- Por supuesto que no.- Intervino Shizuka Fujino, la madre de Shizuru.- No podemos dejar que cualquiera se case con mi hija.

- Exacto. Cada uno de nosotros elegiremos a dos candidatas.

Shizuka y Takayuki se miraron cómplicemente. Ya tenían en mente a las candidatas.

- Pero padre… esto es un concurso de una televisión…

- Además, podemos hacer tests de compatibilidad y un gran filtrado.- Comenzó a decir Yukino.

- Mejor lo sometemos a votación. – Propuso el Sr. Fujino con gran confianza. – Los que estén a favor de que elija la familia que levanten la mano.

Todos levantaron la mano, menos Yukino y Shizuru, ya que temían al padre de Shizuru. Haruka tampoco la levantó, pero era porque estaba desconcertada. Eran mayoría, así que tuvieron que aceptar la moción.

- Aceptamos la moción. La familia es la que elegirá a las candidatas.

Shizuru creía que la selección de participantes se haría de otra manera. Nunca se lo imaginó. Por supuesto, elegirían en función de sus intereses empresariales o de linaje, lo que no le daba unas expectativas muy halagüeñas. Conocía a sus padres, y conocía sus preferencias.

- Ejem…- dijo Yukino poniendo sus gafas propiamente.- Puesto que es la familia la que elige, supongo que la abuela de Shizuru también tendrá opción de proponer a alguien…

- No creo que…- empezó a decir Shizuka.

- ¿No quiere que la familia elija, Sra. Fujino? – Dijo Yukino con malicia, intentando salvar un poco a su amiga.

- Por supuesto, por supuesto, dijo Takayuki. Mi madre también elegirá a una.- En su mente ya tenía claro que podría proponer una candidata más, influenciando fácilmente a su madre. Sabía las candidatas que propondría su mujer, más centrada en las cuestiones de sangre que en las puramente empresariales. Así tendría más posibilidades de un buen matrimonio.

Shizuru conocía a sus padres, y sabía que había firmado su sentencia de muerte. Al final del día, todo eso lo pensaba en su despacho, horrorizada pero resignada ante la idea. Recogió sus cosas, se puso su eterna máscara, y procedió a irse a descansar a su casa. Su casa era el único lugar donde podía ser ella misma. Lo malo es que era ella misma sola, sin compañía.

Nota de la autora: Gracias a todos por las revisiones (bueno, excepto una, pero no la tengo en cuenta, jeje). Nos vemos en el próximo capítulo ;)