Julio 19, 2012
Querido diario,
Durante los últimos días he notado como la agenda de mis padres se ha visto tan reducida que por momentos he llegado a pensar que han olvidado que tienen a una hija llamada Pacifica. No es que me moleste... Pero... Hay veces en las que desearía tener una familia más normal como muchas otras que he visto en el pueblo, aunque no tan extravagante ni rara como los Pines. Incluso me conformaría con que mis padres me escucharan por una vez en la vida...
El día tan esperado por la alta sociedad finalmente ha llegado y mañana se celebrará la gran fiesta anual que da nuestra familia; esta vez para conmemorar el 150 aniversario de la construcción de nuestra mansión y como ya es de esperarse en este extraño pueblo; nunca faltan los fenómenos paranormales para venir y echar todas las cosas a perder. Un espectro nos atacó mientras se resolvían los últimos preparativos para la fiesta. ¡Fue de locos! De repente los platos y los cubiertos comenzaron a flotar para abalanzarse contra nosotros. Un plato de porcelana importado desde Francia estuvo a punto de golpearme directamente en el rostro. ¿Qué demonios le ocurre a estos espectros? ¿Por qué no pueden dejarnos en paz?
¡De acuerdo! Sé que lo que ocurrió hace 150 años con ese pobre leñador fue horrible, pero... ¿Qué más podemos hacer? No podemos dejar entrar al resto del pueblo solo porque si. Mi padre lo ha dejado muy claro en muchas ocasiones. Nuestra clase y su clase jamás deben convivir ni mucho menos estrechar lazos de amistad. Además, lo que ocurrió aquí hace ciento cincuenta años jamás debe salir a la luz. ¡Maldita sea! Por alguna razón ese sentimiento de culpabilidad está regresando con el doble de fuerza. ¿Qué acaso lo que hacen mis padres no es lo correcto? Últimamente ya no se en que pensar... Estoy por cumplir mis primeros 13 años de vida... Y no sé porque comienzo a creer que todo lo que veo a mí alrededor carece de sentido...
Tal vez para una niña como yo todo esto suene fuera de lugar, pero sería a partir de este punto que mis problemas realmente comenzarían...
Por si lidiar con espectros no fuera suficiente por un día; pareciera que la ola de desgracias no dejaría de empaparme con sus corrientes cargadas de malas noticias. Hay veces en las que pienso que mi padre está completamente loco, pero en esta ocasión su locura ha traspasado los límites o tal vez simplemente se encuentra desesperado por tratar de aparentar que ningún fenómeno paranormal ha irrumpido la tranquilidad de nuestro hogar con tal de que los invitados se sientan conformes. ¡Es espantoso! ¡No sé en qué demonios está pensando! Era obvio que necesitábamos toda clase de ayuda para deshacernos de ese espectro que juró venganza sobre nuestra familia, pero contratar al hermano de Mabel Pines para encargarse de algo así es irreal. ¡Es ridículo! ¿Qué piensa que puede hacer ese feo y flacucho nerd con esa ridícula gorra contra las fuerzas del más allá? ¡Por el amor de dios! El tiene la misma edad que yo. Solo porque ahuyentó un murciélago gigante y que gracias a eso salió en la portada del periódico ya se cree la gran cosa igual que su hermana. ¡Como los detesto a ambos!
Y por si eso fuera poco; mi padre me ordenó ir a esa apestosa pocilga de su tío mañana temprano para implorar por su ayuda. ¿Cómo es posible que yo, la gran Pacifica Northwest se rebaje a tan repugnante nivel? Pero... ¿Qué otra opción tengo? Por más que traté de rehusarme lo único que mi padre tiene que hacer para convencerme es agitar esa odiosa campana suya. Sé que lo hace con tal de yo trate de optar una buena actitud sobre nuestra familia. Pero hay veces en las que simplemente ya no lo soporto. ¡Cada vez que la escucho quiero gritar! ¡Quiero llorar! ¡La escucho en mis sueños y no puedo dormir! Creo que también estoy enloqueciendo porque la estoy escuchando en este preciso momento... ¡Que alguien la detenga...! ¡Es insoportable! ¡Por favor! ¡Se los suplico! ¡Alguien ayúdeme...! ¡Por favor...!
