Capítulo 1
ALICE POV
Era temprano, 6 de la mañana para ser exactos, cuando sales de la universidad crees que jamás te tendrás que levantar temprano de nuevo, pero error, el trabajo exige más y si tienes un bebé que cuidar ni que hablar, gracias al cielo Crissie era muy tranquila y dormía y comía, incluso en la noche era muy metódica con sus horarios, 12, 3 y 5, lo que nos facilitaba la vida a todos en la casa.
-Buenos días papá- saludé entrando a la cocina, la casa era bastante grande, papá era médico general, tenía un puesto bastante decente en el hospital central de Seattle, mamá quien estaba preparando el café, era ayudante de repostera en un pequeño complejo que se dedicaba a hacer pasteles – Buenos días mamá
-Hola cariño –saludo mi padre- ¿Lista para el primer día de trabajo?
-Eso creo- sonreí sentándome a la mesa, en realidad estaba bastante nerviosa, todo sería nuevo para mí, a parte que anteriormente me habían rechazado de 4 empleos por ser recién egresada y madre soltera
-Te ira estupendo cariño – dijo mamá, asentando frente a mí una taza de café – tienes unas ojeras terribles hija
-Luce como tú cuando nació Edward- añadió papá
-¿Cuándo nací yo, que? – pregunto mi hermano entrando a la cocina. Edward era tres años mayor que yo, trabajaba en la escuela de artes de Seattle, era el mejor músico del lugar y se dedicaba a ensayarles piano a los niños, él los adoraba y adoraba el piano también. Pronto se casaría con Bella mi mejor amiga, ella también era psicóloga, solo que ella había preferido trabajar en una escuela primaria.
-Tu hermana se parece a tu madre- informó papá
-Eso ya lo sabía papá- Edward tomó dos panes de la mesa y se metió la mitad de ambos de un solo bocado a la boca
-Edward por Dios, que son esas formas de comer, a Bella le debería dar vergüenza- dijo mamá
-A Beltla no le poltla- o al menos eso entendimos que dijo con la boca llena -¿Dónde está Crissie? – me preguntó terminando de tragar
-Durmiendo- conteste
-¿Crees que le vaya bien en la guardería de tu trabajo? – me pregunto de nuevo
-Pues tendrá que hacerlo, porque nadie más la puede cuidar- dije haciendo una mueca, Crissie, paso de ser la niña que encontré, a la luz de nuestra casa, tal vez no era mi hija biológica, pero si mi hija, la primera nieta y la primera sobrina, nos traía a todos loquitos, incluso a mi padre, quien fue el que pareció poner más resistencia, ahora es el abuelo consentidor que no se separa de ella cada vez que puede.
-Yo puedo pedir algunos días libres Alice, así podría cuidarla- dijo mi madre
-No mamá- contesté- de todos modos después de esos días ¿Quién la cuidara? Además se tiene que acostumbrar
-¡Como has madurado enana! – dijo Edward
-Ya te quiero ver a ti con hijos- le dije a mi hermano mayor
-Si bueno, en unos años- contestó Edward
-Edward, hijito, no te quiero sacar, pero es tarde para tu trabajo- dijo mamá
-Diablos- soltó mi hermano, se despidió de todos y salió directo al trabajo, papá hizo lo mismo, únicamente nos quedábamos mamá y yo, ya que entrabamos más tarde
-¿Qué es esto mamá? – pregunto observando unos papeles de la mesa
-Cuentas que pagar- dijo mientras lavaba los trastes. Me quede callada observando las cuentas, luz, agua, teléfono, internet y algunas más- No te preocupes Alice, son las de cada mes – me preocupaba a veces por las deudas, nunca habíamos vivido mal, pero dese que mamá perdió el trabajo en unas oficinas de gobierno, veíamos todo un poco más apretado.
-Me iré a arreglar mamá- informé, no me apetecía hablar de deudas
-Claro – me sonrió y siguió lavando
Subí a mi habitación donde tenía un pequeño moisés donde dormía Christine, únicamente había eso para la bebé, tenía juguetes muy pocos y una pequeña carriola, ahora que empezaría a trabajar podría comprarle muchas cosas. Me di una ducha y me alisté, un pantalón negro y una blusa blanca muy linda, fue lo que me puse, me encantaba comprar ropa, por lo que si en algo había gastado mi dinero era en ropa para mí y Christine. Cuando la pequeña despertó le di de comer y también la cambie, me iría con ella, para poder dejarla en la estancia del trabajo.
Salimos de casa, Christine estaba despierta y miraba el cielo atentamente. Cuando llegue a la estancia, y la deje fue un poco difícil, no quería dejarla, pero así tenía que ser, le di un beso en la frente y sus ojos castaños me miraron profundamente.
-Volveré por ti en la tarde Crissie- le dije sonriéndole a mi hija
-Es una bebé preciosa- me dijo una señora justo a un lado mío – eres joven para ser madre – dijo de nuevo, mientras yo la mire extrañada- lo siento, a un no me acostumbro a ver madres jóvenes, a decir verdad eres bastante mayor para la edad en la que las jovencitas hoy en día tienen bebés – seguía hablando- lo siento de nuevo soy muy parlanchina, mi nombre es Rosalie Hale – me extendió la mano, era una mujer muy bella, alta, rubia, cabello perfecto y ojos azules como el cielo, mientras yo era bajita, pelo negro y ojos como el jade
-Un placer- dije extendiéndole mi mano- Alice Cullen
-Que linda- dijo – Supongo que trabajaras en la organización ¿no? – Simplemente asentí – Debo pensar que eres nueva, no te había visto, soy trabajadora social, llevo tres años y medio trabajando dentro
-Vaya- respondí- soy psicóloga, y si soy nueva, debo pensar que tú también tienes un hijo ¿no? Por eso estabas aquí en la estancia—le sonreí, mientras caminábamos juntas hacia la entrada de la organización
-Sí, un pequeño de 3 años – me dijo – se llama Henry, es idéntico a mi esposo
-Tú también te ves muy joven- me atreví a decirle – yo tengo 22
- Tengo 28 querida, gracias por lo de joven, pero con dos niños en casa, créeme que los años se agotan- me dijo riendo
-¿Tienes otro bebé? – pregunto entretenida
-Que va, mi esposo se comporta como un niño pequeño- ambas reímos ante lo que dijo - ¿Tu esposo trabaja?
-Oh no, yo soy madre soltera- dije
-Malditos hombres canallas, yo le dije a Emmet que si alguna vez se atrevía a dejarme, le partía primero sus partes íntimas y que luego se atreviera- volvimos a reír, tenía el presentimiento de que Rosalie y yo seríamos muy buenas amigas - ¿Y dime cuantos meses tiene esa pequeña preciosura?
-Tiene 3 meses, se llama Christine – informe
-Es preciosa, deberías venir a comer un día a mi casa Alice, a Emmet le encantará conocerte- me dijo- bueno, tengo que ir a mi oficina, que tengas un buen día – m dijo despidiéndose
-Gracias Rosalie- dije- claro que aceptaré la ida a comer, quizá hasta de compras podamos ir un día –dije comenzando a caminar en dirección a donde debía estar la sala de juntas
-Me parece fabuloso- dijo – por cierto, a la hora de la comida, nos reunimos en la entrada, por si quieres venir
-Perfecto- sonreí y seguí mi camino, al parecer había empezado con el pie derecho, o hasta ahora todo iba marchando de maravilla
JASPER POV
-Vamos papá, ya es tarde- me decía Catherine – llegaré tarde al colegio- me dijo haciendo un puchero
-Calma Catherine, estamos a tiempo hija- les contesté, sorbiendo lo último de mi café
-¿Ya?- preguntó poniéndose de pie
-Ya, toma tu mochila- Catherine salió en busca de su mochila, la tomó y de inmediato colocó sobre sus hombros – Vámonos
La tomé de la mano y salimos de nuestro pequeño hogar, seguía siendo el mismo departamento de siempre, aquel que había conseguido al salir del orfanato, realmente era el unico que podía pagar sin endeudarme, la universidad fue muy dura, estudiar y trabajar al mismo tiempo, únicamente pasaba tiempo con Catherine en las noches, mi vecina, la señora Carmen amablemente me ayudaba con ella todas las tardes, ahora no era muy diferente, ya no estudiaba, pero trabajaba de tiempo completo y como abogado, en mi profesión, lo que me permitía tener un mayor ingreso para mí y mi niña.
Tomamos el transporte público como cada mañana para ir a la escuela y como cada mañana también estaba lleno, al subirnos yo me agarraba con una mano de la barra para no caerme cada vez que frenaba y Catherine se aferraba a mi cintura tan fuerte como podía, sus ojos azules siempre miraban atentamente todo, especialmente se percataban más de las madres que llevaban a sus hijos a la escuela
-¿Te sucede algo cariño? – le pregunte, únicamente sacudió la cabeza en gesto negativo y acomodó su cabeza en mi estómago, era como una rutina de cada mañana, Catherine quería una madre. Al bajarnos del transporte, caminábamos tres cuadras hasta la escuela, para mi esas tres cuadras, eran las más cortas que podían existir
-Papi, ¿hoy llegarás temprano a casa? – preguntó
- A la misma hora de siempre cielo- le contesté
-Súper- dijo emocionada, normalmente a las 6 de la tarde salía de trabajar y podía pasar más tiempo con la niña
-Hemos llegado- anuncié en la puerta de la escuela
-Adiós papi – dijo dándome un beso en la mejilla – prométeme que hoy será un día más de búsqueda de la mujer ideal- decía dando saltitos emocionada y colocando su meñique
-Lo prometo- dije colocando el mío alrededor de el de ella, siempre le hacia la misma promesa a mi hija, de buscarme una novia, y como cada día nunca la cumplía – nos vemos a la hora de la salida cariño – dije depositando u beso en su mejilla
-Nos vemos al rato papá – dijo sacudiendo su mano mientras me retiraba- ¡Se feliz papi! – gritó, era su manera de desearme siempre un buen día, Catherine se dio la vuelta y entró corriendo a su salón, era una niña preciosa, no comprendía que hice para merecerla, siempre que la observaba podía ver a Charlotte con sus rojos cabellos consolándome por las noches en el orfanato y los ojos azules de Peter mirándome para hacer alguna travesura juntos.
Al llegar a la organización donde trabajaba, me dirigí hasta mi pequeña oficina, en realidad la compartía con una mujer llamada Netty, demasiado frustrante para mi gusto, pero por desgracia también era abogada.
-Buenos días Jasper- me saludó
-Buenos días Netty- saludé cortésmente - ¿Qué tal amaneciste?
-De maravilla- contesté
-¿Escuchaste la nueva? – Preguntó –Hay nuevas políticas de prestaciones, ya no habrá seguros familiares y ahora se tendrá que pagar una cuota en la estancia, es decir que si tienes hijos ahora todo costará más- terminó de decir mirándome
-No pueden hacer eso- dije enfadado, que tuviera una seguro médico familiar me ayudaba bastante con Catherine
-Ya lo hizo la señora María- me dijo mirando su computadora- yo por eso no tengo hijos, luego son ´paquetes que uno no puede sustentar
-La señora María es una arpía, y es muy tu opinión Netty – dije volteando los ojos y sentándome
-Hay nuevos trabajadores en la organización, para ellos aplicará de ley todo, que lastima – me dijo – seguramente tú no tendrás de que preocuparte
-Me preocupare igual que todos los de esta organización- contesté – si me permites- me levanté y dirigí a la sala de juntas donde se encontraba la cafetera, caminé pensando en todo lo que dijo Netty, en realidad era una injusticia, María Montebello es la viuda del señor Alisteir Donovan quien fundó la organización, un viejito cascarrabias y millonario, que se fijó en los encantos latinos de aquella mujer, tardaron más en casarse que en que el señor murió, pero desgraciadamente todo quedó en manos de aquella mujer que le encantaba el dinero y por desgracia también yo.
Cuando entré a la sala de juntas, vi a 5 personas sentadas, nunca las había visto por ahí, supuse que eran los nuevos, todos prestaban mucho atención a lo que les explicaban, justamente las nuevas reglas de la organización, mientras me servía café mi mirada paseaba por los nuevos, 2 hombres que automáticamente desvié mi mirada, una mujer rubia, una castaña ya bastante mayor y luego otra rubia mucho más atractiva que la anterior, me quede mirándola unos momentos hasta que una voz me sacó de mis pensamientos.
-Disculpa, tu café ya está listo- me dijo una voz como de un ángel
-¿Ah? – pregunte volteando a ver de dónde venia
-Tu café- me dijo señalando la taza donde rebosaba el café
-Lo siento- dije torpemente – ahora he ensuciado todo
-No creo que haya problema – me dijo – con unas servilletas no hay nada que no se pueda secar – seguía diciendo limpiando mi desastre
-No te preocupes yo puedo hacerlo solo- dije un poco orgulloso sacando más servilletas
-No es nada, ya casi he terminado- dijo levantando la servilleta mojada
-Señorita Cullen, veo que está muy entretenida con su taza de café, le recuerdo que aquí usted es la nueva y si no me equivoco a usted le interesan estos temas- la regaño Lucy, otra amargada de la organización que se encargaba de los recursos humanos
-Lo siento- dijo la nombrada, me dirigió una sonrisa apresurada y tomó la que era mi taza de café. Sonreí para mis adentros y serví de nuevo otra taza de café recordando lo ocurrido, aquella chica tenía una mirada hermosa. Sacudí mi cabeza y seguí sonriendo, me dirigí a la puerta y antes de salir mire de nuevo a la chica, observaba con atención a Lucy y de vez en cuando torcía los labios, volví a sonreír y salí de la sala de juntas.
ALICE POV
Cuando salí de la sala de juntas mire mi reloj y ya era la hora del almuerzo, me dirigí a las escaleras donde Rosalie me había dicho que se reunían y sí, ahí estaban, me acerque a ella, recordando el incidente del café.
-Alice que bueno que viniste- me dijo sonriente- iremos a un pequeño puesto de comida cerca de aquí
-Me parece bien – le dije sonriente
-¿Cómo te fue? Supe que tuvieron una junta informativa- me dijo mientras caminábamos al puesto
-Bien, pero creo que son algo estrictos con los seguros, digo, todos aquí tienen familia- le decía
-Lo sé- se entristeció Rosalie
Nos quedamos en silencio un momento mientras seguíamos caminando, cuando de pronto me percaté en alguien que se nos adelantaba sin decir nada, simplemente iba con un andar veloz y desapareció en la esquina siguiente
-¿Es guapo verdad? – preguntó Rose
¿Perdón? – dije sorprendida
-¿Qué si es guapo? – Volvió a preguntar- el que paso a lado nuestro
-Supongo que si- dije, intentando no darle importancia al tema - ¿Quién es?
-El abogado Jasper Whitlock, nadie dirige más de 3 frases con él – me informaba Rosalie- todas las tardes sale a paso veloz y regresa justo a las 3, no sabemos mucho de él, más que es excelente abogado y que la señora María muere por él
-Ya veo – contesté
-¿Te interesó? Digo es un buen prospecto- me dijo arqueando las cejas
-Tonterías, ni siquiera lo conozco – resoplé- además ¿Quién rayos es María?
-Alice querida hay mucho que aprender en esta organización, pero si de algo debes estar enterada es que a la única persona que debes temerle s a María Montebello – me dijo justo cuando llegamos al puesto
-Lo tomaré en cuenta, aunque no veo el motivo por el cual temerle- aseguré yo, sentándome a la mesa
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¿Qué les pareció? Vamos empezando con la historia jejeje la verdad me emociona mucho escribirla, tengo muchas ideas, espero que este siendo de su agrado. Gracias a todos los que leyeron, agregaron a favoritos y dejaron un review. Me gustaría poder leer mas REVIEWS que m digan que les parece ¿si? espero con ansias sus comentarios. SALUDOS A TODOS :D
