Sí, aquí hay una continuación para los que la querían. Disfruten :D.
D. Naruto no me pertenece.
Cinco para las ocho.
Maldijo interiormente y sacó el pan de la tostadora antes de que terminara y tomó un cartón de jugo del refrigerador y lo cerró con el pie. Puso la semi-tostada en su boca, recogió el bolso del perchero y salió de su casa, no sin antes poner el seguro por dentro y cerrar. Abrió como pudo la puerta del auto blanco aparcado en su acera y permitió que su amiga Ino, quien iba conduciendo, a duras penas cerrara. Entonces respiró.
— La verdad que no te entiendo… —fue lo único que dijo la rubia durante todo el trayecto.
Se lo tenía bien merecido, pensó Sakura. Nadie la había mandado a desvelarse toda la noche pensando estupideces. Las cuales desgraciadamente tenían nombre.
Cuando ya iban llegando al edificio Sakura pudo divisar una cabellera negra desmontarse de un flamante Audi negro, muy parecido a su dueño. Entonces casi se ahoga con el pan que estaba masticando. Ino frenó de golpe, sin que el hombre se diera cuenta, y miró a Sakura extrañada. Ella le hacía señas con las manos, indicándole que esperara un momento. Al ver que Ino no entendía nada, sorbió el jugo, se refrescó, y habló.
— No aparques ahora por favor —dijo, con demasiada vehemencia, notó. Ino empezó a hacer conjeturas al ver que su amiga miraba intercaladamente a ella, al parqueo, ella, el parqueo…
— ¿Por? —cuestionó.
Sakura ignoró la pregunta terminando de beber su jugo y desviando la mirada. Se había ido.
— ¿Hay algo que quieras contarme Sakura? —continuó interrogando.
— Nop —contestó infantilmente tomando el bolso de sus pies. Lo abrió para buscar su agenda y ver que había para hoy. Al encontrarla en aquel pozo sin fondo casi la deja caer como si le quemara.
— ¿Desde cuándo le pones ligas a tu agenda?
La liga de Itachi estaba envuelta en la agenda, de manera que tenía que quitarla para abrirla. Que se lo tragara el infierno. ¿Cuándo la había puesto ahí?
— Es que se le estaban saliendo algunas páginas —sonrió de lado, sin mirar a Ino. Sí, sabía que mentía peor que un niño de 4 años.
Ignoró el hecho y guardó de nuevo la agenda en el bolso. Ino terminó de aparcarse y ambas se adentraron en el edificio. Sakura observó las puertas del ascensor abrirse sospechosamente, justo cuando habían entrado. Ino corrió antes de que se cerrara y le aguantó la puerta.
— ¡Corre! —apuró.
Sakura se quedó dónde estaba unos segundos.
— Em… ¿Sabes qué…? —señalaba nerviosamente hacían una de las puertas de la recepción— Usaré las escaleras.
La expresión de Ino se desencajó.
— ¿Qué estás diciendo? ¡Son 8 pisos!
Sakura se reacomodó el bolso y se giró camino a las escaleras.
— Lo sé, lo sé —agitó las manos para aparentar restarle importancia al asunto —. Te veo a la hora del almuerzo.
A Ino no le cabía más sorpresa, mientras se preguntaba qué demonios le pasaba a su amiga, el ascensor la arrastró hasta su piso.
Por otro lado, Sakura miraba las escaleras, pensando cuándo empezar. Tenía que hacerlo cuanto antes, ya que estaba tarde para la hora de registro. Con un suspiro, emprendió la marcha.
"Piso 1"… "Piso 2"… "Piso 3"… "Piso 4"… "Piso 5"…
Los letreros anunciaban cada piso, haciendo que casi se desesperara. El hecho de hacer ejercicio de cuatro a seis veces en un año le estaba pasando factura. Hasta su bolso parecía ir a romperle el brazo.
Casi desmayándose, y con un sudor que jamás en su vida había experimentado, sonrió triunfante al ver ese número 8 que llevaba… ¿qué, horas?... esperando ver. Se recostó del pasamano y respiró. Esto tenía que ir directo al "Record Guiness", era un gran esfuerzo por su parte. Su celular comenzó a sonar repentinamente, y como la mayoría de los seres humanos, empezó a buscarlo como agua en el desierto. Solo que esta vez era un hoyo negro… el de su bolso.
Pero no tomó la llamada. ¿Para qué la estaba llamando?... y ¿Cómo había conseguido el número? Claro, la voz de él diciendo "Expedientes" se repitió en su cabeza.
El celular seguía vibrando, y casi se le resbala cuando la puerta que daba a las escaleras en su piso se abrió. Hacía un eco grande en todo el lugar. Entonces se preguntó mentalmente que cuál era su deuda con el mundo, o qué le había hecho, porque quien pasó por esa puerta fue la misma persona que le estaba llamando: Itachi Uchiha.
El la miró, y luego a su móvil.
— ¿No contestas? —preguntó con su tono de superioridad y su sonrisa de lado.
El corazón de Sakura empezó a correr la maratón.
El mismo terminó la llamada. Guardó el celular en su bolsillo, y miró alrededor, estupefacto.
— ¿Desde cuándo usas las escaleras? —le preguntó mirándola nuevamente, con el ceño fruncido. Ella desvió la mirada y echó el celular en el bolso.
— ¿Necesita algo?
Itachi sonrió.
— Hola formalidad, te había extrañado, ¿dónde estabas anoche? —dijo. Sakura giró el rostro para que no viera como se sonrojaba — Estaba buscándote, por eso estoy aquí. Pero como no estabas decidí volver a mi oficina. Normalmente no llegas tarde, ¿pasó algo? —un poco de preocupación se notó en su tono. Ella agarró el pomo de la puerta y abrió.
— No pude dormir anoche, es todo — reveló, consciente de que él la seguía.
— Hmmm… — entraron a la oficina de la muchacha y él cerró la puerta —También es extraño. No dormir, usar las escaleras, llegar tarde al trabajo. ¿Descubriste la vocación de tu vida o algo?
Ella le fulminó con la mirada.
— Como le pregunté anteriormente, ¿necesita algo?
Él se puso serio de repente y tomo asiento sin que se lo indicaran. Sakura se abstuvo de reprenderle y le imitó.
— Ayer la empresa de Akatsuki recibió una demanda de parte de los Hyuuga. Los acusan de lavado de dinero y un par de cosas más. El jefe me pidió un informe para más tardar hoy a las nueve.
Sakura frunció el ceño y miró el reloj.
— No me dará tiempo hacer el informe para esa hora. —dijo preocupada. Recostó los codos del escritorio y sostuvo su cabeza con la mano, pensando.
— Tranquila, no se te vayan a fundir las neuronas Saku — Sakura se puso nerviosa cuando escuchó el diminutivo—. Supuse que llegarías un poco tarde hoy y para tu suerte llegué más temprano y adelanté un poco más de la mitad del informe. Unos párrafos más y está terminado.
Dicho esto puso un folder naranja sobre el escritorio y se recostó del espaldar de la silla. Sakura estaba atónita. Miró el folder, y luego enfocó en los ojos de Itachi. Entonces empezó a sonreír.
— Mhm, lo sé. No me lo agradezcas —Itachi sonrió de forma engreída, pero por dentro se sintió muy bien en ese momento.
Sakura se puso de pie tan rápido que casi se lleva el escritorio con ella, Itachi lo hizo también, por si le caía encima. Entonces no le cupo más sorpresa cuando Sakura rodeó el mueble y lo abrazó con fuerza.
— ¡Gracias! —Itachi se agarró para no caerse, y tardó un momento en asimilar los hechos. La rodeó por un momento mientras ella susurraba agradecimientos, sonriendo. Pero Sakura se "recompuso" más rápido de lo que esperaba, aunque él no soltó su cintura. Entonces se le ocurrió una idea.
— Pero… ahora que lo pienso, creo que hay una forma en la que puedes agradecerme —Itachi sintió a Sakura tensarse en ese instante, mientras le miraba precavida.
— Itachi, no. —Para sorpresa de ambos, su voz sonó firme. Aunque por dentro temblaba como gelatina, sabiendo que una parte de ella sí quería.
Él sonrió de lado y Sakura casi se derrite.
— Tienes algo que me pertenece —murmuró.
— ¿Ah sí? —Su voz mantuvo su tono. ¡Dos puntos para Sakura!
— Sí. Está en tu bolso —informó.
¡Tic tic tic! ¡Claro, la liga del pelo!
Como sabio y prodigio que era, y a pesar de que el repentino sonrojo en sus mejillas se lo avisaron, él supo que ella sabía de qué hablaba. Entonces la dejó ir. Ella fue directo a su bolso y sacó la dichosa agenda, comprobando que la liga seguía ahí. ¿Dónde sino?
— Espero que no te molestes —empezó a decir Itachi— pero fui a tu casa ayer a decirte lo del informe ya que con lo del ascensor lo había olvidado completamente —Sakura se quedó petrificada mirándole, con la agenda en la mano—. Entonces estabas toda desparramada en el sofá, con todo y zapatos. Era muy tarde, también tardé en dormirme.
Ella abrió los ojos enormemente.
— ¡¿Tú…?! —empezó señalándole con el dedo.
— Tranquila, que no soy tan depravado. —Ella se calmó y se recostó de lado en el escritorio, esperando su explicación, mientras le escudriñaba. Nunca había visto a Itachi nervioso, otro Record Guiness no caería mal. El inspiró hondo— Como te decía, estabas ahí tirada y me tomé la…confianza y te llevé a tu habitación —Ella le presionó con un levantamiento de cejas. Por fin tenía un poco de poder. Tres puntos a la cuenta por favor—. Entonces te recosté y te quité los zapatos. Te puse la sábana, encendí el aire y salí de la habitación. Cuando bajé las escaleras vi tu bolso en el suelo, estaba abierto y la agenda afuera —antes de que empezara a hablar, siguió diciendo—. Tenía la liga en mi muñeca, aproveché y antes de irme lo dejé en el perchero. Es todo.
Sakura no dijo nada por un momento, luego se acercó a él y le tendió su liga, incapaz de opinar al respecto. Él enredó el dedo índice en ella y dejó la mano donde estaba. Ella, que hasta el momento evitaba su mirada, lo miró.
— Me debes doble agradecimiento, y esto —tiró suavemente de la liga— no va a bastar para pagar tu deuda.
Sakura sintió como algo se revolvía en su estómago. Por un sentimiento desconocido, sentía que no podía soltar la liga. No quería hacerlo; pero Itachi dio dos pasos hasta ella y la quitó de su mano.
— De hecho, puedes quedarte con ella —Desde donde estaba sentía su aliento en su rostro, inconscientemente retrocedió un par de pasos, pero Itachi sostuvo su mano derecha, no sólo para detenerla, sino para poner la liga en su muñeca. Mientras ella miraba sin entender, él quitó uno de los dijes de su cadena, abrió el gafete y lo colgó en la liga—. Pero quiero que me pagues cuando antes.
Dicho esto puso las dos manos en el borde del escritorio, dejando sin escapatoria a la muchacha y abordó sus labios sin darle tiempo siquiera a respirar. Por mero instinto Sakura puso sus manos en su pecho, en un intento por separarlo, pero claramente él no iba a ceder; de todas maneras Itachi fue bondadoso, se separó de ella lentamente y buscó su mirada, viendo que ella aún tenía los ojos cerrados. Las manos de ella seguían en su pecho, así que las tomó entre las suyas y dio un beso a cada una. En ese momento ella le miró.
— Si no quieres que continuemos con esto, no me voy a quejar… verbalmente —ella le miraba con un poco de sorpresa, Itachi nunca había sido "considerado", menos en este tipo de situaciones—. Pero si sigues mirándome con esos ojos, desde ahora te advierto que no me hago totalmente responsable de mis actos Sakura. No confío en mí mismo.
¿Qué podía decir? No tenía escapatoria. Ambos sabían que tanto ella como él querían continuar. Por más vueltas que le diera, Sakura sabía que a pesar de ser "momentos candentes", había algo tras ellos, algo sentimental. Sentía algo por Itachi, y si lo que acostumbraban hacer haría que ese algo creciera, estaba dispuesta a todo. Y no había temor, pues los ojos de Itachi le revelaban que se sentía de la misma manera. Por más arrogante que se portara, ella sabía que él siempre buscaría un paréntesis en sus encuentros para poder acercarse a ella, y si no lo encontraba, lo creaba.
Antes de decir palabra alguna, Sakura sonrió. Itachi se adelantó.
— Con eso me basta.
"Game Over"
Entonces sin soltar las manos de Sakura las pasó por su cadera y las entrelazó tras él, acercándolos, y en menos de lo que cae un rayo estaba sobre sus labios de nuevo. Los besaba suavemente, separándose y volviéndolos a besar, como para darle oportunidad a Sakura de pensarlo antes de que su cordura saliera de la oficina. Pero todo quedó más que claro para él y su cordura (quién en ese momento ya estaba saliendo de la oficina) cuando ella se inclinó como pudo y enterró sus dedos en su cabello, profundizando el contacto. El deseo se apoderó del cuerpo y la mente de Itachi a velocidad vertiginosa, dejando atrás la dulzura y dando paso a la pasión entre ellos. Sus bocas buscaban saciarse, haciendo caso omiso al oxígeno y explorando cada recodo inexplorable. Sus manos viajaban sin destino alguno, buscando deshacerse de la ropa y sentir la piel del otro. El lugar no era el indicado, pero eso no importó, aunque Itachi, dentro de la neblina que abundaba en su cerebro, recordó un importante detalle.
— Espera… Saku… —Ella lo sostenía de la camisa, evitando que se alejara, de manera que Itachi usó el plan B y la levantó con un brazo. Ella casi se cae de la sorpresa, soltando una carcajada, contagiándolo a él. Itachi se dirigió a la puerta con ella en el brazo y cerró con llave y echó el petillo— perfecto. ¿Dónde íbamos? —ella lo miraba desde arriba, pícara, con una hermosa risa pintada en su rostro.
— Ahora mismo te lo recuerdo.
La repentina carcajada de Itachi duró tan poco que pareció no haber existido. Sakura lo volvió a besar mientras él los dirigía hacia donde estaban y escondía su mano bajo la camisa de Sakura, que ahora necesitaría otro planchado. El brazo estaba empezando a reclamarle, así que la bajó, pero Sakura se quejó por su insignificante tamaño soltando un gruñido en los labios de él.
— Eres una golosa —le susurró el moreno mientras ponía la otra mano en su cintura y la subía al momento que la acercaba a ella—. Súbete —le susurró. Ella inmediatamente puso sus pies, sabrá sólo Dios cuándo los descalzó, sobre sus relucientes zapatos. No era mucha la diferencia, pero bastó para él quien sin perder el tiempo la besó de nuevo. Las manos de Itachi terminaron de sacar la camisa del apretado pantalón de Sakura, maldiciendo al encontrar una franelilla debajo, de la cual se deshizo rápidamente. Sakura se estremeció al sentir sus fuertes manos tocar su piel, poniéndolo a mil. Ella bajó de sus labios dando besos cortos por su clavícula y su cuello, sintiendo como un sonido ronco escapaba por su garganta en ese momento. Él volvió a cubrir sus labios y fue descendiendo buscando más, queriendo más… pero no alcanzaba lo suficiente, de lo cual Sakura se percató, y antes de que él pudiera decir o hacer algo ella misma retrocedió hasta dar con su escritorio, e Itachi comprendiendo su motivo la impulsó para que se subiera. Ella rio con ganas mientras él galantemente la recostaba despacio sobre el escritorio con su mano en su espalda, y casi encaramado en el escritorio devoraba su cuello. El pelo de Itachi caía despeinado sobre ambos y acariciaba los rincones accesibles de su pecho, haciéndole cosquillas muy placenteras. Itachi mordió su cuello salvajemente provocando que escapara un gemido de los labios de ella. Entonces besó la misma área numerables veces, dejando una marca rojiza sobre ella.
— ¿Estás demostrando… —la voz apenas le salía— que eres un macho? — Itachi rio ante su ocurrencia y con la mano que tenía libre continuó acariciando su abdomen, haciendo círculos sobre su ombligo. —Itachi… —el continuó torturándola de manera desesperante, disfrutando con todo aquello. Hasta que el teléfono sonó.
Sakura abrió los ojos repentinamente y ambos se miraron mientras el teléfono timbraba tranquilamente, hasta que el estridente pitido dio paso al contestador.
— "Licenciada Sakura, le habla Madara. Le recuerdo que hoy es el día en que hay que entregar el informe con el caso Akatsuki a la respectiva empresa, de manera que lo necesito en mis manos para hacer la revisión, antes del envío. Como usted sabrá, no es cosa de dos minutos. Faltan cinco para las nueve, favor reportarse."
Los ojos de Sakura se abrieron como platos, mientras Itachi le ponía los pies sobre la tierra.
— ¿Dijo… cinco? No puede ser…
Itachi carraspeó adrede, y se dedicó a enderezar la franelilla y camisa de Sakura, mientras hablaba de manera cantarina.
— Como dije antes, los actos anteriores no son totalmente mi responsabilidad ni por causa mía… —Sakura sólo lo miró, sin salir de su asombro— de manera que, en caso de que tengas que hacer algún reporte de tardanza o algo por el estilo, espero que también pongas tu nombre en el área de "responsables"… —fue retrocediendo hasta la puerta mientras sonreía. Tomó el pomo de la puerta, y antes de salir señaló el reloj tras de ella— el tiempo corre, licenciada. —y cerró.
Entonces caminó como alma que lleva al diablo y llamó al ascensor rezando por que llegara antes de que Sakura saliera de la oficina a asesinarlo.
Candente, candente xD.
Sí, me acabo de dar cuenta: tengo un serio problema con las comas.
Lo vuelvo a leer, y me doy cuenta de otra cosa... Tengo un caso extraño con el número 8. ¿Se dieron cuenta?. Juro que fueron todos incoscientemente... I swear.
Y yo con lo supersticiosa que soy...
¿Opinión?
