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Buscándote
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Sougo estaba parado en el punto de encuentro que había acordado con la chica pelirroja. A pesar del fuerte carácter de la chica sabía muy bien que si iba a ir. Su, y aunque le moleste admitirlo, desesperación por impresión a Hijikata era tan grande que sería capaz de entrar a la boca del lobo sin ponerse a pensar en las consecuencias.
Recordando lo nerviosa que la había puesto la noche anterior, rememoro otro momento en el que la había visto así, nerviosa.
Hace seis años…
Sougo estaba recibido de policía, se había graduado dos años antes de lo esperado y poseía una capacidad deductiva que lo había hecho ascender en puestos en muy poco tiempo. Lastimamente tenía un contratiempo, llamado Hijikata. El bastardo tenía no solo la capacidad y la experiencia, sino también la rigidez para manejar la jefatura de policía. Sougo, a pesar de todo, no llegaría a ese punto debido a su comportamiento más… ´´liberas´´ por así decirlo, el chico no se mostraba muy serio en bastantes situaciones.
Por eso cuando cometió su primera falta, y es que el chico había quedado dormido en horario laboral, el insufrible Hijikata lo mando a acreditar a todos los nuevos ingresantes.
Fue ahí cuando la vio. La chica pelirroja de adornos chinos se acercó a la ventanilla para solicitar la inscripción para hacer su pasantía allí. Sougo no sintió mucho en sí, solo le llamo la atención del color de cabello tan llamativo de la chica y sus raros adornos en la cabeza, ´´que loca´´ había pensado.
Sin darle mucha importancia marco los papeles con el sello de aprobada y siguió con el resto.
Tres años pasaron y Sougo obtenía una muy buena oportunidad para robar el puesto de Hijibastado, como el solía decirle. Sougo estaba entrando en cubierto en una de las mafias con más influencia en Edo. Pero, había riesgos? Claro que sí. Sougo no era estúpido sabía que el seria investigado, acusado y asesinado. Y precisamente eso fue lo que ocurrió, no habían pasado ni seis meses cuando alguien había dado la noticia. Alguien estaba infiltrado en la policía pasando datos que, por suerte, no era información muy precisa. Solo sabían que uno de ellos era de la policía.
Sougo tuvo que matar a varios para tener su confianza, un precio alto que tuvo que pagar. Pero, días después le llego una solicitud, Hijikata necesitaba ayuda.
―creo que se quién puede ser el traidor―hablo por el auricular― necesito que lo investigues―
―por que yo?―
―eres el único que no está en la base de datos, recuerdas?―fue una de las tantas cosas que se tuvieron que hacer para conseguir preservar su identidad.
Sougo suspiro.
―dime quien es― era una suerte que esos teléfonos sean especiales, no se los podía rastrear bajo ningún caso, por lo que podían hablar tranquilamente por allí.
―Yato Kagura, entro días antes de que la información se filtrara― Hijikata había pasado todos los datos de la pelirroja, donde vivía, lugar de nacimiento, familia, edad, nacionalidad, todo.―te enviare una foto de ella por fax― dijo a modo de despedida.
No había terminado de cortar cuando escucho su máquina de fax funcionando. Cuando tomo la fotografía se quedó sorprendido, la reconocía. Sabía que la había visto en algún lado, pero no recordaba exactamente, no hasta unos días se le vino la imagen de una chica estudiante de policía.
Estuvo cuatro meses investigándola. Era absurdo, él sabía que no era perteneciente a la mafia, que solo había llegado en un mal momento, pero aun así quería investigar de ella. La siguió a varios lugares, indago sus vínculos tanto familiares como sociales. Cada vez que la veía se sentía más interesado en ella.
No comprendía el porqué de su obsesión. Pero al cabo de esos cuatro meses decidió detenerse, se sentía muy raro al verse a sí mismo como un acosador, él no era así. El no seguía a nadie.
Paro una semana su investigación absurda para aclarar las cosas con Hijikata, ella no era la persona que buscaban.
―entendido―había dicho Hijikata por el teléfono―eso me alegra, la verdad es que es una chica muy eficaz―ese elogio le hubiera costado la vida si es que Hijikata estuviera en frente de él.
―deberías concentrarte en buscar al traidor y no andar detrás de una mocosa― le había dicho bastante molesto.
―cálmate, ya encontraremos al traidor―Sougo iba a cortar con su capitán cuando este lo detuvo―escúchame…―lo llamo―no quiero entorpecer tu trabajo, pero Kagura quiere buscarte―
―por qué?―
―quiere atraparte para demostrar que es una buena policía―suspiro cansado―solo no la lastimes―
―deberías de dejar de preocuparte y buscar al traidor, de esa mocosa me encargo yo― y corto.
Por qué sentía tanta rabia al escucharlo preocuparse por ella? Por qué le molestaba tanto escuchar su nombre en boca de Hijikata?
El primer encuentro frente a frente fue violento, ella le disparo mientras que el ataco a la chica tirándola en el piso. La herida de esa novata había sido superficial, nada muy importante, pero…
La había besado.
Su cólera y esa impotencia que sentía al verla se habían disipado por unos segundos, por ese lapso para nada romántico, tirados en la acera, en una calle poco transitada de la ciudad. El dibujo de ese estúpido y sincero corazón en su chaleco, él realmente esperaba demostrarle como se sentía.
El lapso entre su primer y segundo encuentro fue muy tedioso para él. Besarla había sido lo más excitante que había hecho, pero dejaba secuelas. Si antes estaba obsesionado con ella, ahora moría por verla aunque sea un segundo.
Ya no recordaba las veces que había matado. Lo pesado que se volvía asesinar a alguien se iba en cuanto la veía. Acercarse? Pudo haberlo hecho, después de todo él no era conocido por nadie, su nombre no existía, su ser no pertenecía a la base de datos de Japón. Pero al verse manchado de sangre, veía la gran brecha que los separaba. Ambos pertenecían al ´´bien´´, pero sus manos se teñían de rojo.
Su segundo encuentro fue bastante tiempo después, Hijikata volvía a llamarlo para darle aviso.
―no le hagas nada, entendido?―sabía que no la dañaría físicamente.
―por qué tanta preocupación por ella?―
―la besaste, no?― Hijikata no podía ignorar el enojo de la chica.
―y que?― Sougo no sabía el por qué él lo sabía, tampoco le importaba.
―Sougo…― trato de arreglar sus ideas. No entendía que sucedía con Kagura y el, pero quería mantener los problemas fuera―Sougo, solo no la molestes, no quiero que investigue mucho y sospeche de la misión. Con espantarla un poco estará bien―Sougo acepto. La espantaría a su manera.
Lo que siguió luego, él no lo esperaba. No había planeado besarla y tocarla como lo había hecho. Esperaba asustarla para que no siguiera insistiendo en perseguirlo. Pero el control que había mantenido durante todos esos años parecían pesar más que cualquier cosa. En cuanto reacciono la estaba besando apasionadamente sin poder detenerse. Ese ´´Toshi me salvara´´ había sido el detonante para él. Los celos y las emociones fuertes habían roto su poco autocontrol.
Pero es que se sentía increíblemente bien besarla…
Sintiendo que no podría detenerse soltó las cadenas de sus muñecas. Esperaba un empujón o un golpe, algo que lo entrara en razón. No sucedió nada de eso, en su lugar, ella subió un poco más sus manos por el pecho de Sougo provocándole deseos de continuar hasta el final. Y lo hubiera hecho, si no fuera que momentos antes de que Kagura despertara mando a llamar a Hijikata para que la vayan a buscar. Realmente se arrepentía.
La vistió nuevamente. Sus ojos lo reclamaban, de alguna manera, el haberlo hecho. Tomo un papel y anoto unas palabras, la vería muy pronto, seguramente.
Se fue rápidamente mientras las sirenas seguían sonado. Ella estaba a salvo, pero y Sougo debía escapar.
Eran cerca de las tres de la mañana, Sougo no podía dejar de pensar en ella. Nunca había creído que se fijaría tanto en una mujer.
Había un sentimiento latente que fue creciendo y evolucionando al paso del tiempo. Un sentimiento que jamás pensó en tener… Okita Sougo, miembro policial en cubierto, estaba enamorado.
…
Kagura caminaba por la fría noche de Edo. Era su día libre, pero ansiaba de alguna manera poder atrapar a ese sujeto y atraparlo, porque… que otro motivo podría tener?
La torre de Edo era amplia, no sabía dónde comenzar a buscar. Envió un mensaje a ´´Zzz´´ para localizarlo, pero este solo le envió un mensaje.
´´hay un celular en el tacho de basura, a tu izquierda. Tomalo´´
A Kagura le pareció muy sospechoso ese dato, pero aun así lo tomo. En el fondo de un tacho de basura vacío había un celular negro con una llamada en línea. Tecleo para hablar.
―hasta que atiendes―le dijo una voz ronca por el auricular. Kagura se tensó al oírlo hablar nuevamente, ese tono de voz lo había usado con ella para hablarle al oído.
―malnacido! Por que…?―
―que por qué te bese?―le pregunto divertido ―pensaste en mi?―
―a que viene esa pregunta?―
―no me respondiste la pregunta. Lo hiciste, cierto?―rio con sorna―esa es una de las causas. Quería que me recordaras― y vaya que lo hizo, la chica no había podido conciliar el sueño por pensar en todas las cosas que le había hecho en ese antiguo edificio.
―yo… no… no pensé en ti― se sentía avergonzada y descubierta.―DONDE ESTAS!―le grito con vergüenza.
―cálmate, tan ansiosa estas?―Sougo se mordía los labios desde el otro lado del teléfono ―viniste vestida así para mí?―Kagura se sorprendió, la estaba observando? ―realmente eres china, ese qipao rojo te sienta muy bien― el chico de ojos carmín no había visto esa ropa en la chica, la vio con un Cheongsan y Qipaos mas sueltos, pero no con uno tan sugerente como el que llevaba, además no recordaba verla con una pollera en todos esos días de ´´investigación´´ hacia su persona.
―dónde estás?―la pelirroja comenzó a mirar para todos lados buscándolo.
―mirada hacia arriba―la chica no tuvo tiempo para mirar arriba que una sombra oscura saltaba sobre ella desde las vigas.
Kagura callo contra el piso aprisionada de manos y piernas. Se maldecía por caer nuevamente ante él. Forcejeo inútilmente debajo de su cuerpo. Escucho como ´´click´´sonaba alrededor de una de sus muñecas.
―imbécil! Suéltame!―comenzó a gritar la chica mientras pataleaba y empujaba de su cuerpo al bastardo.
―tranquila, lo hare. Solo quiero revisar que no llevas micros― se excusó.
―no los llevo―
―ya veremos, china―
Sougo la levanto de un tirón y la llevo a una viga, un viejo recuerdo de la noche anterior, solo que esta vez la chica estaba de espaldas a él. Kagura volvió a sentir otro ´´click´´ en su muñeca. No había excusas, ese era el sonido de las esposas al cerrarse. ´´Arrestada´´ abrazando la viga, sintió como Sougo se posicionaba detrás de ella.
―puto, chihuahua― lo insulto sintiéndose nerviosa.
―relájate―le susurro en el oído―esto no tomara mucho tiempo, solo te revisare, entendido―el chico pudo escuchar como ella tragaba saliva con nerviosismo.
Esta era una pequeña venganza por pensar tanto en Hijikata. Él estaba deseoso por borrar el nombre de su superior y grabar con fuego el de él en su alma. La haría recordarlo a cada segundo de su vida.
Comenzó a tocar con lentitud sus tobillos apretando y palpando cada región, tomándose su tiempo para ponerla aún más nerviosa. Comenzó a subir sin detenerse delineando las curvas de su cuerpo pasando suave y delicadamente por algunos sectores y respirando cerca de su piel. Su pollera se alzaba por sobre la rodilla, pero sus manos no se detenían allí. Comenzó a tocar su cuerpo voluptuoso por sobre su falda apretando mas aun cada centímetro de su cuerpo para demostrarle que la ropa no iba a ser un obstáculo entre sus caricias y su cuerpo. Apretó sus nalgas provocándole un gemido leve que dejo escapar sin darse cuenta. Kagura, rápidamente se mordió la lengua impidiendo volver a escuchar un sonido asi.
―déjame escucharte, Kagura ―volvió a susurrarle en su oído mientras continuaba con su labor.
Su cintura llego a sus manos palpándola pasando por su vientre y volviendo a su espalda subiendo centímetro a centímetro por toda su espalda, alcanzando sus hombros y brazos, terminando de rozar sus manos. La postura lo obligaba a quedar muy pegado al cuerpo de ella, mientras aspiraba el aroma de mujer en el cuello de la chica.
―ya…ngh―trago saliva mientras sacaba a Sougo de su ensoñación―ya… terminaste?―sentía que un segundo así la iba a volver loca, ya no se sentía cuerda. Quería tocarlo, aun si no era lo correcto. Él no era un policía, era el enemigo, pero aun así, ansiaba tocarlo.
―no, aún falta―le hablo contra su cuello.
Cambiando de postura, el chico comenzó rozando la palma de Kagura para volver a la parte baja de sus brazos y comenzar un lento y tortuoso descenso por su pecho, provocándole varios suspiros a la pelirroja. Toco de manera circular su vientre bajando aún más por sus piernas pasando lentamente cerca de su unión, erizándole la piel.
Sougo se sintió satisfecho y libero a la pelirroja, no sin antes mirar sus hermosos orbes azules, en ellos ya no se veía el nombre de Hijikata grabado. Ahora se encontraba su nombre y ya se encargaría de que su nombre permanezca por siempre grabado en ella.
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Lamento la tardanza y los errores que pueden llegar a tener, los arreglare cuando tenga tiempo. La facultad me consume, pero no quería dejarlos in continuación, así que acá está el cap.
Una última aclaración:
Yo había dicho que serían solo dos caps, pero resulta que la historia se me hizo un poco más larga. No superara los 5 capítulos (espero), pero ya no serán solo dos.
Así que nos vemos el lunes, si es que puedo. Sino apareceré lo más rápido que pueda.
Bye!
