Disclamer: Los personajes de Naruto no me pertenecen yo solo los uso sin fines de lucro y solo para que pasen un agradable rato y salgan de la monotonia de sus vidas.
El trama del ficc no me pertenece repito NO ME PERTENECE le pertenece ha CrisDonoso95 quien muy amablemente me permitio la adaptacion de su ficc enserio nena eres la mejor :)
Nombre del Adaptador: Betsy Uchiha " Song Hyo Woonk"
Capítulo 1
Chismes en la Biblioteca
...
Aparcamos la camioneta no muy lejos de la biblioteca pero si lo suficiente para poder dar un corto paseo hasta ella. La biblioteca no era muy grande, solo poseía dos plantas, en la primera se encontraban las dos salas de libros (una infantil-juvenil y otra para algo más mayores) y la segunda se encontraba la sala de lectura y estudio y otra sala con ordenadores, revistas, películas y demás cosas. Cuando llegamos la señora Morino nos recibió con una enorme y radiante sonrisa, a la cual correspondimos con una tímida y vergonzosa sonrisita que tanto nos caracterizaba a las listas y amables hermanas Haruno.
-Buenos días Señora Morino –dijimos las tres en un susurro, estábamos en la biblioteca y aunque estuviese prácticamente vacía ese no era motivo por el cual incumplir las normas y hablar en voz alta.
-Sakura, Ino y Hinata, buenos días chicas –dijo asintiendo y pronunciando nuestros nombres–. ¿De verdad que no os importa quedaros en la biblioteca? Las chicas de vuestra edad estarán de compras, en la playa, en casa de alguna amiga, saliendo con su novio… ¿No queréis salir y divertiros con los demás? En serio chicas, no tenéis porqué hacerlo –dijo la Señora Morino.
-No Señora Morino, no es necesario que se preocupe por nosotras, es más, nosotras nos divertimos estando en la biblioteca. Disfrute de sus tan merecidas vacaciones, nosotras como siempre nos ocuparemos de la biblioteca de diez y media de la mañana a dos y media de la tarde –dije yo mientras mis dos hermanas asentían cada una a mi lado.
-Vale, está bien. Luego nos vemos chicas
-Adiós Señora Morino –dijimos las tres a unísono.
-Bien chicas yo me subo a ordenar los DVD's, CD's, revistas, juegos de ordenador y demás a la segunda planta –dijo Ino mientras cogía lo nombrado anteriormente, lo ponía en un carrito y se dirigía al ascensor.
-Bueno Hinata tu… -dije me callé al ver cómo se sentaba en la recepción, llevaba un dedo a sus labios ordenando silencio mientras que con la otra señalaba el carrito lleno de libros para ordenar… sabía que me encantaban los libros…–Adiós Hinata–susurré mientras cogía el carrito y me dirigía a las salas de lectura.
Primero ordené los libros de la sala infantil y juvenil de la cual ahora destacaban los libros de tapas rojas u oscuras de los libros vampíricos que tanto se habían puesto de moda con sus "Vampiros Light" o cosas parecidas… ¿Dónde quedaron los clásicos como Bram Stoker? Patético, ahora todo era patético, con tal de ser un bebedor de sangre ya estaba, daba igual lo demás.
-¿Has visto a los Uchiha? –murmuró una chica sentada en una de las mesas que aquella sala poseía.
-¿Los nuevos del pueblo? ¿Cómo no? Si además de ser unos padres guapos tienen unos hijos que… wow. Esperemos que nos e encaprichen de tu-ya-sabes-quienes que solo aparecen por la noche. No sería justo esas… bueno esas chicas tienen a toda la población masculina adolescente y no tanto a sus pies –respondió su compañera.
-Ya bueno es que ya has visto el cuerpazo que tienen y lo increíblemente genial que visten. Lo raro es que siempre van con máscara, me gustaría saber quienes son en realidad.
-Ya lo sabremos algún día, ya lo sabremos.
Así que teníamos nuevos vecinos, y encima estaban buenísimos, bueno eso ya abría que verlo y espero que sea pronto, a poder ser en la fiesta que estúpido-baboso-Nishimo hacía hoy en su casa. Terminé de colocar los libros de la sección juvenil y me dirigí a la de adultos. La mayoría de los libros de esta sección eran libros de estudios sobre alguna materia o novelas que a los adolescentes de Konoha con algunas excepciones –entre ellas los cerebritos del instituto, es decir, mis hermanas, yo y algunas pocas personas más- eran incapaces de comprender o, simplemente, les aburrían.
Terminé y me dirigí a la segunda planta a ayudar a Ino, la cual no había acabado –lo sabía porque sino hubiera bajado y estaría en recepción junto a Hinata. Me la encontré terminando de ordenar los DVD's, ya había terminado de ordenar los CD's de música pero aun le quedaba mucho trabajo ya que tenía que ordenar las revistas –las cuales eran en su mayoría números anteriores del Cosmopolitan y Sports Illustrated –y los juegos de ordenador –en su mayoría juegos de guerra.
-¿Ya has oído hablar sobre los nuevos vecinos? –comentó Ino mientras seguíamos ordenando las cosas.
Me giré y comprobé que estábamos solas y que nada de lo que pidiéramos decir a continuación nos pudiera delatar como las estrellas de la noche de todas las fiestas que había en Konoha.
-Seguro que serán unos chicos normales y corrientes –comenté mientras seguía ordenando.
-Pues sinceramente, lo dudo. Son nuestros vecinos –dijo titubeando.
-¿Qué? ¿Compraron la mansión de al lado?
Nuestra casa estaba algo apartada de Konoha… bueno en realidad, estaba a las afueras de Konoha, en la parte llena de parcelas de todos los tamaños en las que habían casitas de uno o dos pisos, con pequeños jardines o piscinas. Los Haruno poseíamos dos parcelas bastante amplias, las cuales estaban unidas formando una gran y enorme parcela en la que estaba nuestra "casita", con el jardín, la piscina y el garaje. Al lado de la nuestra había otra idéntica, solo que desabitada ya que nadie tenía el dinero suficiente para comprarla… bueno, nadie hasta ahora.
-Sí. Al parecer el padre es un importante cirujano muy solicitado que ha decidido establecerse en un pueblecito tranquilo para descansar y llevar una vida más tranquila sin tantas operaciones y todo eso. Y la madre es una famosa diseñadora de interiores que al parecer estaba cansada de la gran ciudad y quiere algo de tranquilidad para poder estar con su marido y el poco rato que puede estar con sus tres hijos.
-¿El poco rato que tiene? –pregunté algo preocupada–.¿Se va a morir o algo?
-No, que va. Los señores Uchiha tienen tres hijos. El mayor de todos tiene diecinueve, ha repetido curso y por eso todavía no va a la universidad y le queda un año de instituto junto a sus dos hermanos mellizos, ellos tienen dieciocho recién cumplidos.
-Wow –me había dejado alucinada- ¿Y como te has enterado tú de todo esto?
-Antes han pasado a coger unas revistas, "rubia-cotilla" y "futura-novia-de-Sora" y bueno, ya sabes que ellas no son muy… discretas, me enteré de todo y más –dijo defiriéndose a Ume y Akiko respectivamente.
-¿En serio? Cuenta, cuenta –la pedí animada.
No tenía muchas ganas de saber sobre los nuevos pero ya que tenía información… estaría bien saber como serán los nuevos chicos que se fijarían en nosotras cada noche.
-Bueno, al parecer el mayor se llama Itachi y es extremadamente grande y musculoso –dijo mientras agitaba los brazos e imitaba a Ume y Akiko.
-Oh, por favor –exclamé mientras me reía sin control.
-Es altísimo y sus ojos son… uff –se abanicó con su mano dando más realismo a la situación– de un negro tan hermoso... y su pelo de un castaño oscuro casi negro… ¡Y es atleta! -terminó eufórica. Se llevó la mano a la garganta mientras que con la otra simulaba estas metiéndose los dedos en la boca para vomitar y después rió conmigo.
-No, Ino… espera –dije mientras intentaba recobrarme del ataque de risa–. Bueno, vale, puedes continuar –dije una vez recobrada más o menos la compostura.
-Sí, bueno, más tarde. Hinata también querrá saberlo –dijo entre risas.
Nos miramos fijamente a los ojos y nos echamos a reír nuevamente. Fue tanta nuestra risa que hasta Ino se cayó al suelo y yo tuve que sostenerme en una mesa para no seguirla.
Más tarde subió Hinata ya que el escándalo que habíamos formado había llegado hasta abajo. Se aseguró de que no nos íbamos a morir de la risa y, al cabo de un rato, cuando estábamos finalmente calmadas –o eso creíamos– nos preguntó que a qué se debían nuestras risas.
Ino sonrió e imitó a Akiko mientras que yo imitaba a Ume, ambas nos echamos a reír y Hinata nos acompañó al segundo siguiente, que fue cuando comprendió de quienes nos estábamos riendo.
-Y entonces… -dijo Hinata una vez estuvo calmada– ¿Qué han dicho o echo esas intento-de-barbie para que acabéis así?
Sonreí y oí como Ino empezaba con su siguiente ataque de risa y dije:
-Luego te lo cuento.
