Estoy algo liada con trabajos y exámenes, así que voy a tardar en actualizar los fics. De momento, os dejo el segundo capítulo de este.
Muchas gracias por leerlo y comentarlo, sois geniales ;)
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Antes de lo previsto, el Coronel Giuseppe Salvatore llegó al cuartel. Elena estaba de camino a una clase teórica con el Teniente Saltzman cuando se cruzó con él por casualidad. La chica nunca había visto en persona al Coronel, pero alguien de su rango no pasaba desapercibido en un lugar como ese.
D&E
Esa misma noche, justo después de la cena, Elena se escaqueó para ir a ver a Damon, quien siempre estaba a esas horas en el hangar de los Harrier y, por suerte, estaría solo.
-No sabía que tu padre había llegado hoy -dijo ella distraídamente, sentándose junto a él en el improvisado banco que se había convertido un enorme maletín de herramientas.
-Y no lo ha hecho. Llegó hace dos días. Yo me enteré esta mañana a través de Ric. Ni siquiera se ha dignado a pasarse a saludar a su propio hijo... Por lo visto ha estado reunido con los altos cargos, desconozco el motivo.
-Debe ser importante para que un Coronel se pase por aquí, ¿no?
-Solo se me ocurre un motivo: reclutar un equipo -le explicó él su deducción, mirándola fijamente a los ojos, casi con miedo a que sea cierto y eso les separe.
-Tú eres el único Capitán de por aquí -indicó Elena, temerosa de que enviasen al chico a una misión peligrosa-. Si van a hacer algo, contarán contigo.
-No sería la primera vez que entrase en combate -intentó tranquilizarla él-. Sé lo que hago.
Elena le cogió de la mano y ambos dirigieron sus miradas hacia el cielo estrellado, contemplando tan hermosas vistas en silencio, hasta que se hizo tan tarde la noche que no tuvieron otro remedio que despedirse.
D&E
A la mañana siguiente, la joven Soldado estaba muy emocionada porque tendrían simulación de vuelo con Damon. Al llegar al hangar, su sonrisa se desvaneció al encontrarse con que en su lugar estaba el Sargento Finn Mikaelson.
-¿Dónde está el Capitán Salvatore? -se atrevió Caroline a formular esa pregunta que todos se estaban haciendo.
-Los oficiales han sido convocados a una importante reunión -le informó Mikaelson a la clase, con un tono de voz que dejaba claro que no daría más información.
Elena sintió un estremecimiento. Su miedo se estaba cumpliendo. Damon estaba en una reunión con todos los altos cargos y posiblemente fuese enviado a alguna peligrosa misión.
-Qué suerte, Gilbert -le dijo Matt en un susurro, quien se sentaba en la bancada de atrás de ella-. Hoy vas a librarte de las quejas de Salvatore.
El chico lo decía con toda la buena intención, puesto que la joven la caía bien y le daba pena que el Capitán la tuviese tan enfilada. Lo que Matt no sabía era que ella hubiese preferido las quejas de Damon y las correspondientes burlas de algunos Soldados antes que tener esa incertidumbre de no saber qué se estaría hablando en esa reunión de altos cargos.
D&E
Mientras tanto, en la sala de reuniones, los miembros de mayor rango estaban escuchando un discurso del Coronel Salvatore sobre la situación actual de la guerra que estaba teniendo lugar en Nihil, un Estado dictatorial que se había creado recientemente en una isla al noreste de Asia tras una guerra interna y estaba preparándose para un enfrentamiento a escala mundial.
-Toda señal satélite está siendo bloqueada -continuó hablando el hombre-, y enviar a un grupo terrestre a ciegas sería muy peligroso. Por tanto, necesitamos una unidad de operaciones para analizar la zona.
-¿Para entrar en combate? -preguntó Saltzman-. Con todos mis respetos, Coronel, pero la mayoría de nuestros soldados son novatos. No están listos para el combate.
-Sería solo una operación de reconocimiento -trató de suavizar el término Giuseppe-. No correrán peligro.
-Acaba de decir que la zona está en conflicto -intervino Damon-, y que no disponemos de imagen satélite para saber la organización de las tropas, ¿cómo puede estar tan seguro de que un escuadrón de reconocimiento no correrá peligro alguno?
-Esto es el ejército, el peligro nos acecha constantemente. Lo que quiero decir es que, en la medida en la que cabe, la unidad estará a salvo.
A Damon le olía todo aquello muy mal, pero había visto que su padre había comenzado a impacientarse y no le apetecía discutir con él, por lo que le dejó continuar sin interrupciones. Tras recalcar una vez más que no peligrará la seguridad del equipo, Giuseppe se dirigió a Damon con una orden:
-Seleccione un equipo, Salvatore.
-Tengo un grupo de Sargentos que están muy bien preparados y creo que podrían hacerlo.
-¿Y qué hay de su nueva unidad de Harrier? He oído que son muy buenos.
-Coronel, aún faltan unos meses para la graduación. No están listos.
-Pues entonces, usted irá con ellos y se asegurará de que lo hagan bien -insistió su padre con voz autoritaria-. Ahora, déme una lista de seis hombres.
-No están listos para entrar en zona de combate -volvió a decirle Damon, negándose a dar nombres.
Giuseppe, ignorando la actitud del chico, se dirigió al Teniente Saltzman para realizar la consulta, lo cual suponía una falta de respeto y denigración hacia Damon, puesto que él era el superior de Alaric.
Por su parte, Saltzman dudó si debía decir algo porque no veía correcto ponerse por encima de su Capitán. Finalmente, tras el asentimiento a regañadientes de Damon dándole el permiso, Alaric dio su lista.
-Los mejores del equipo son el Sargento Finn Mikaelson, el cabo Klaus Mikaelson y los Soldados Matt Donovan, Tyler Lockwood y... Elena Gilbert -enumeró Alaric, mirando de reojo a su amigo Damon cuando dijo el último nombre, casi como pidiéndole disculpas por incluir a la chica en el grupo.
Alaric no sabía qué había entre la joven Gilbert y Damon, pero estaba seguro de que haber, había algo. Por eso le costó tanto tomar esa última decisión.
-Le he pedido seis miembros, Teniente -se quejó Giuseppe.
-Me ofrezco voluntario para ser el último componente de este grupo, señor -dijo Alaric muy seguro de su decisión.
-Usted mismo... -murmuró el Coronel con desdén-. Pues ya está, entonces. Capitán Salvatore -dijo dirigiéndose a su hijo por primera vez desde que habían tenido su enfrentamiento-, tiene cuatro días para preparar a su equipo. Eso es todo.
Todos empezaron a abandonar la sala, menos Damon que se quedó para hablar con su padre. Este, sabiendo sus intenciones, se apresuró a recoger e irse de allí a pesar de que el Capitán le había llamado.
Damon salió de la sala de reuniones muy enfadado con su padre. Alaric, que se había quedado fuera de la sala a esperarle, comienza su disculpa.
-Damon -le dijo él en confianza-, no debí haberle dado la lista. Esa decisión era tuya. Yo solo...
-Tranquilo, Ric -le interrumpió el chico-. Tenías que hacerlo de todos modos.
-Siento también haber incluido a Gilbert, pero no se me ocurre nadie más cualificado que ella.
-¿Por qué te disculpas por la Soldado Gilbert? -le preguntó Damon, aparentando sorpresa ante la insinuación de que le había importado que la incluyese.
-No soy tonto, tío. Sé que hay algo entre vosotros. No sé el qué y probablemente no quiera saberlo, pero estoy seguro de que te preocupas por ella lo suficiente como para no haberte hecho ninguna gracia que se una a este grupo kamikaze.
-¿Tú también piensas que nos envía al matadero? -le dijo su amigo, evitando hablar de Elena.
-Nunca me ha caído bien Giuseppe, lo sabes, pero esta operación suicida a la que nos envía realmente no pinta nada bien.
-Eso me temo.
D&E
Elena intentó contactar con Damon aquella noche, incluso fue a buscarle a su bungaló, pero esto no le abrió la puerta aunque no había nada que quisiera más en ese momento que estar con ella.
Lo que le impedía hablar con la joven era el no querer enfrentarse a la realidad que suponía la noticia que tenía que contarle, que ambos entrarían en combate en menos de cuatro días.
