Capítulo 2
Conversaciones con la verdad
Los días fueron pasando lentamente al menos para reshiram, el cual se iba adaptando poco a poco a la vida en el colegio; los alumnos, algo intimidados por su porte y tamaño, se limitaban a observarle desde la distancia. Aun así no le dio demasiada importancia, después de todo de los más de trescientos alumnos que había en el castillo a reshiram tan solo le interesaba una sola persona. Y no era para menos.
Desde el primer momento que posó su mirada en Hermione pudo notar que la verdad vivía con ella, y tras su pregunta crucial pudo comprobar de primera mano sus sospechas. Siempre que la veía paseándose por los patios y los jardines la hacía compañía y también había entablado buenas migas tanto con Harry como con Ron. Aunque con la que más hablaba y congeniaba era con ella, cuyas conversaciones siempre eran de lo más gratificantes y elocuentes.
-¿Quieres ver el último hechizo que hemos aprendido?
-Sí, venga…
Al punto Hermione sacó su varita y transformó una roca cercana en un cerdo, volviendo a su anterior estado al poco rato.
-Me cuesta mantenerlo, pero al menos ya logro la transfiguración completa-murmuró ella, orgullosa.
-Así que magia… de donde yo vengo no existe tal cosa… al menos tal y como parece ser concebida aquí.
-¿No? ¿Acaso existe pero en otro estado?
-Podría decirse así, todas las criaturas en mi mundo poseen unos poderes que los hacen ser más o menos poderosos en función de su especie y tipología…
-¿Tipología? ¿A qué te refieres con eso?
-Bueno, es más como un grado, yo mismo soy un buen ejemplo, los humanos suelen llamar a las criaturas de mi categoría legendarias.
-¿Legendarias? ¿Es porque apareces en leyendas?
-Sí, bueno, al menos lo que es mi vida es una leyenda para ellos, ya sabes cómo funciona esto…
-Claro, viejas historias con una base real se van deformando con el tiempo hasta volverse historias fantásticas que se transmiten de generación en generación.
-Exactamente. Chica lista, me gusta…
-Oh, vamos, no es para tanto, cualquiera con dos dedos de frente lo sabría…-murmuró ella, ruborizada.
-No tengas miedo de expresar tus conocimientos, después de todo forman parte de lo que eres, dan forma a tu mundo y a tu verdad. No pierdas nunca tu verdad, Hermione, es lo que más te hace especial.
-Mi verdad… si te soy sincera no entiendo del todo a qué te refieres con eso de mi verdad…
-En realidad es bien sencillo ¿cómo ves tú tu mundo? ¿Cómo definirías lo que te rodea para ti?
Las palabas del dragón dieron qué pensar a la joven maga, la cual eligió con cuidado sus palabras antes de contestar.
-Pues… veo un mundo maravilloso, único e irrepetible, pero encerrado demasiado en sí mismo y en sus viejas costumbres. Aunque nos separamos en su día del resto de la humanidad, seguimos teniendo las mismas ideas que hace trescientos años, y apenas avanzamos. Mientras que los muggles siguen adelante, nosotros damos palos de ciego e incluso marcha atrás. Y, mientras tanto, una minoría fascista y retrógrada todavía piensa que deben estar encarcelados, por no decir algo peor. Es triste si se piensa fríamente.
Hermione miró a reshiram con gesto honesto y tranquilo, a lo que él le contestó esbozando una media sonrisa, murmurando al poco rato.
-No entiendo mucho de este mundo, pero con tu explicación algunas cosas me quedan más claras. Y sé bien que no me mientes ni nada parecido. Esa es tu verdad y nada más. Que no te la quiten jamás. Protégela con todas tus fuerzas, hazla valer. Sólo así podrás alcanzar tus más grandes sueños.
Las palabras del dragón blanco calaron hondo en la chica, la cual no pudo evitar sonreír, comprendiéndole un poco mejor.
-Gracias, reshiram…
-No, gracias a ti por creer en la verdad. Si alguna vez necesitas mi ayuda, con lo que sea, dímelo y te prestaré mi fuerza en lo que haga falta.
En ese momento sonaron las campanas del reloj, lo que alertó a la chica de seguido.
-He de volver a clase. Esta tarde vendré a verte de nuevo ¿estás bien quedándote en las lindes del bosque Prohibido? Entiendo que Dumbledore quiera ser precavido, pero…
-Sí, no te preocupes, no es tan espantoso como todo el mundo dice, además, Hagrid cuida de mí, está todo el día encima.
-El bueno de Hagrid, no se lo tengas muy en cuenta, le encantan los dragones…
-Sí, me he dado cuenta.
Los dos se rieron con confidencia y, tras una última despedida, la chica se marchó y reshiram la observó alejarse hasta que la perdió de vista colina arriba.
Hagrid era otra de las personas con la que más trato tenía, aparte de Hermione. Al principio se sorprendió al descubrir que era mitad gigante, aunque teniendo en cuenta su gran aspecto algo sospechaba al respecto. De lo que más solía hablar con él era sobre él mismo, ya que el semi gigante sentía una fascinación innata por los dragones.
-Siempre me han gustado los dragones ¿sabes? Creo que son un poco como yo, incomprendidos…
-¿Como tú? ¿Por qué?
-Sí, bueno, lo cierto es que mi vida nunca ha sido sencilla, por lo de ser un semi gigante y todo eso… pero Dumbledore siempre me ayudó, admitiéndome como guardián de las llaves y terrenos de Hogwarts. Un gran hombre Dumbledore, un gran hombre… me hacía sentir querido, integrado. Por eso me gustan tanto los dragones, porque todo el mundo les tiene miedo… como a mí cuando era pequeño.
Las palabras de Hagrid dieron que pensar a reshiram, murmurando de seguido.
-Bueno, no sé cómo serán los dragones de tu mundo, pero los pocos dragones que yo conozco suelen ser más o menos como yo…
-¿De veras?
-Sí. Por un lado está zekrom, el dragón negro, de los ideales y los sueños, mi homólogo. Y, por otro lado, en un espectro completamente opuesto, se encuentra kyurem, el dragón frontera, el vacío, el instinto. Al contrario que zekrom o yo, kyurem no se rige por nada, simplemente se deja llevar por sus instintos, no es precisamente el mejor ejemplo de filosofía…
-Creo que lo entiendo, aunque es un poco confuso… yo una vez tuve un dragón ¿sabes?
-¿Ah, sí?
-Sí, Norberto, era una cría de Ridgeback noruego, gané su huevo en una partida de cartas, lo incubé y lo crie. Al contrario de lo que creía mucha gente, fui capaz de domarlo y enseñarle modales. No son tan malos realmente, simplemente son incomprendidos por los magos…
Por un instante reshiram pudo ver que incluso alguien como Hagrid sostenía en parte un poco de esa verdad que tanto defendía; sin embargo, y sin ánimo de menospreciarle, no era tan grande o evidente como en el caso de Hermione, la cual llevaba su verdad por bandera y apoyada fundamentalmente en el gran conocimiento que también poseía.
Aunque las conversaciones con Hagrid eran más mundanas, hablar con Dumbledore estaba a otro nivel, el cual demostraba un gran intelecto y capacidad analítica, con un particular y agudo sentido del humor. Reshiram lo encontraba ciertamente interesante, no solo por el hecho de que en él recaían las probabilidades de volver a su mundo, sino por hablar con él.
-¿Cómo llevas tu integración en la vida escolar, reshiram?
-Bien, tranquila, los alumnos no me molestan ni nada parecido, así que…
-Bueno, tal vez sea por tu aspecto y el hecho de que seas un dragón… pero hasta las más medrosas mentes pierden miedo ante la curiosidad. Dales tiempo, seguro que al final te acaban aceptando.
-Sí, tampoco es algo que me quite el sueño, pero mientras esté Hermione cerca no tengo mucho problema.
-Una persona interesante ¿verdad?
-Mucho, y no sólo por su inteligencia, sino porque lleva consigo algo que yo siempre defiendo con todas mis fuerzas…
-Siento curiosidad al respecto ¿a qué te refieres exactamente?-inquirió Dumbledore, intrigado.
-A la verdad, a la realidad de todas las cosas.
-La verdad… ¿como concepto o como hecho en sí mismo?
-Ambas cosas.
Esa respuesta cogió desprevenido a Dumbledore, mostrándose ciertamente impresionado, aunque contestó al poco rato.
-Entiendo… por eso habéis hecho tantas migas…
-A través de su conocimiento, hace valer su verdad, y eso la da fuerzas como tal. Yo defiendo con tesón esto porque es la prima esencia de todo lo visto, y creado, por lo que luchamos y también soñamos. No hay verdad sin sueños, ni sueños sin verdad. Pero yo me apego a la verdad, porque no hay nada más valioso para mí. Los sueños son demasiado abstractos y cambiantes como para aprehenderlos con verdad, aunque partan de esta a la hora de su concepción. Por eso es necesario soñar para creer en la verdad. Y Hermione es la heroína que busco para guiar a la victoria.
Por un momento Dumbledore se quedó callado, como si no tuviera palabras para expresar lo que en ese momento pasaba por su cabeza. Sin embargo esbozó una sincera sonrisa, comentando al poco rato.
-Eres un dragón fascinante, debo decir. Nunca antes había tenido una conversación así en mis largos años de vida, y con tan poco me has dicho tanto de ti. Nosotros también luchamos, reshiram, luchamos por un futuro mejor, libre de todo mal.
-Ese mal del que hablas… ¿está basado en un ideal?
-Así es…
Ante esa revelación un gesto de seguridad y convicción se dibujó en la faz de reshiram, teniéndolo muy claro en ese sentido.
-La verdad vive también contigo, Albus Dumbledore. Si necesitas mi fuerza alguna vez, no dudes en pedírmela.
-Estaré encantado, pero por ahora no debemos precipitarnos. El enemigo se mueve en las sombras sin ser visto, pero debemos adelantarnos a sus movimientos. Tenerte aquí con nosotros representa una fuerza a tratar, puesto que poseemos la ventaja de que no conocen de tu existencia. Pero hemos de ser precavidos, el enemigo también tiene espías aquí, en el colegio.
-Entiendo… ¿Dolores Umbridge?
-Sí.
-Bien.
Tras la revelación de que un mal se cernía sobre la escuela tiempo ha, reshiram adoptó un comportamiento más frío y distante con el resto de la escuela salvo con sus pocos allegados, entre los que se encontraba Hermione, la cual últimamente estaba más ocupada debido a los TIMO y apenas tenía tiempo de visitar a su dragón preferido. Por su parte no le importó en absoluto, pasando más tiempo consigo mismo dando extensos paseos por el bosque Prohibido.
Aun a pesar de su apelativo, reshiram no encontraba tan peligroso ese bosque en comparación con otros en los que había estado; cierto era que su aspecto era oscuro y penetrante, pero encontraba al lugar intrigante y misterioso. Múltiples criaturas vivían en él, encontrándose con algunas de vez en cuando, pero no le presentaron ninguna amenaza como tal, al menos con los primeros. La primera criatura con la que se encontró fue con un elegante y majestuoso unicornio, con el cual tuvo un encuentro fugaz pero intenso. Lo vio aparecer desde lo alto de una colina y, por un instante, el caballo con cuerno se quedó estático, mirándole atentamente. Su pelaje era blanco como el suyo propio y sus ojos tenían un color muy similar a los suyos, lo que probablemente fue lo que hizo permanecer en una calma alterada al animal. Reshiram se acercó a él con cuidado hasta tenerlo frente a frente, mirándolo con curiosidad y agachando su cabeza para verlo mejor. El unicornio se acercó a él con actitud curiosa, olisqueando levemente al dragón, y comprobando que realmente no era una amenaza. Sin embargo, y tras eso, el animal cogió y se marchó rápidamente, dejando atrás a un confuso reshiram que aun así le dejó marchar.
Los siguientes en conocer fueron las acromántulas, una suerte de arañas gigantes que, al principio, se mostraron hostiles con él, pero después de encender su cola y mantenerlas a raya con un súbito lanzallamas las acobardó y no volvieron a molestarle nunca más. De vez en cuando las volvió a ver, pero cuando ellas le veían a él, ponían pies en polvorosa para evitar ser incineradas por el dragón.
Después fue el turno de los centauros, de las criaturas que más sorprendieron a reshiram; su primer encuentro no fue muy amistoso, puesto que cayó en una trampa preparada por ellos consistente en inmovilizarle entre varios árboles mediante poleas y resistentes lianas hechas de fibras de árbol.
-¡Te tenemos, dragón!
-¡Sabíamos que estabas por aquí!
-¡Agh, soltadme! ¿Qué os he hecho yo?
No sabía con certeza lo que tenían preparado para él, sin embargo uno de ellos intercedió por él para su sorpresa.
-¡Basta! ¡Quedamos en dejarle tranquilo! ¿A qué viene esto?
-¡No podemos arriesgarnos, Firenze, no sabemos qué trama!
-¡No tramo nada! ¿Acaso no puedo pasear por el bosque?-inquirió reshiram, molesto.
-¡No por nuestras tierras, dragón!
-¡Bane, ya basta, ni siquiera nos ha atacado, no hay razón para esto!
-¡Tu indulgencia para con todo me cansa, Firenze!
-¿Ah, sí? y tú me cansas a mí…
Costó un poco, pero finalmente le dejaron marchar, no sin antes advertirle de no volver por sus tierras; el tal Firenze, un centauro de largo y fino pelo dorado, le guio hasta el límite de su territorio mientras hablaba con él.
-Perdona la impertinencia de los míos, siempre han sido muy desconfiados con otras razas ajenas a la nuestra.
-Bueno, en parte es entendible, aunque tú no pareces ser como ellos…
-Sé mirar más allá de las propias estrellas, por así decirlo. Mi pueblo se limita a contemplar lo que hay a su alrededor sin intervenir, apenas toma partido en otros asuntos que no sean los suyos propios. En parte lo comprendo, ya que en el pasado fuimos muy perseguidos, pero las cosas cambian, y con ellas la forma de ver la realidad. Una alargada sombra toma forma desde el mundo de los magos, y amenaza no sólo a este, sino a todo el mundo mágico. Debemos ser precavidos, pero no ingenuos, aun así los míos apenas me escuchan.
Reshiram escuchó atentamente todas y cada una de las palabras de Firenze, opinando al respecto.
-Entiendo, me sorprendes, nunca pensé llegar a ver a una criatura como tú defendiendo con tanto tesón la realidad, me agradas.
-Yo sólo interpreto lo que veo, y quien decida cerrar los ojos a la realidad es un necio. No estoy diciendo que los míos lo sean, es sólo que… no quieren ver más allá, como yo, y en parte me frustra.
-Respetas a la realidad, como debe ser, y no sólo eso, sino que buscas dar ejemplo a los tuyos con hechos, no sólo con palabras. La verdad vive contigo, Firenze. Si alguna vez necesitas mi ayuda, aquí estaré.
-Eres un dragón extraño, reshiram, pero íntegro y honorable. A partir de aquí termina nuestro territorio, eres libre de morar por donde quieras excepto por aquí. Si te ve otro que no sea yo puede que no sea tan amable contigo.
-Descuida, sé cuidarme yo sólo, pero respetaré vuestro territorio. Gracias por ayudarme.
Aunque su tiempo en el bosque Prohibido le ayudó a pasar desapercibido por un tiempo, al final las ganas de volver a ver a Hermione acabaron ganando al dragón, el cual se acercó a las lindes una mañana para ver si llegaba a verla; al llegar se encontró con una de las clases de Hagrid, pero en vez de ser una normal, se trataba de una supervisada por la propia Dolores Umbridge, la cual anotaba observaciones varias en un alargado pergamino. Esa fue una oportunidad perfecta para observar al enemigo de cerca, pero sin enfrentarse a él directamente. Recordaba las palabras de Dumbledore acerca de ser precavido, pero también quería conocer mejor a lo que se estaban enfrentando.
-Y dígame señor Hagrid… ¿dónde estudió usted?
-Ah, pues aquí mismo, en este colegio, aunque… no llegué a terminar… del todo…
-Oh, entiendo… ¿y de dónde saca todo lo que enseña a sus alumnos?
-De mis propias experiencias personales, mis clases son todas prácticas debido a esto, creo que es la mejor forma de enseñar, al menos para mí…
-Vaya, vaya… según su registro en el ministerio usted es un… semi gigante…
-Sí, de parte de madre…
-Y tengo entendido que no posee una varita…
-Ah, sí, bueno, fue un… desgraciado accidente…
Ante eso la mujer tan solo esbozó una fingida gran sonrisa, mientras apuntaba de soslayo; reshiram esbozó un gesto molesto en su cara, al igual que Harry, Ron y Hermione que estaban allí presentes. Por su parte Hagrid se encontraba visiblemente nervioso, algo en lo que parecía regodearse Umbridge, consciente de ello.
-Bueno, considerando todo lo que he ido recogiendo creo que tengo más que suficiente. Recibirá sus resultados en una semana, que tenga un buen día.
Atacado al extremo, puesto que se podían leer sus verdaderas intenciones como un libro abierto, reshiram se revolvió y Hermione le vio; por un momento ambos se miraron a los ojos, diciéndoselo todo en nada. El dragón levantó la vista, dispuesto a todo, pero ella negó con la cabeza infructuosamente. Reshiram dio un paso adelante y Umbridge se detuvo, dándose la vuelta y mirándole con expresión airada.
-Vaya, vaya, miren quien tenemos aquí, al dragón de Hogwarts. Que sepa, criatura, que usted también está en mi lista de puntos a tratar aquí. Después de todo nada se me escapa.
-Justo como a mí-respondió reshiram, mirándola retadoramente.
-¿De veras? Vaya ¿y de qué se trata si se puede saber?
-De la verdad.
Esa contestación dejó perpleja a Umbridge, que no supo muy bien qué responder a eso, pero reshiram aprovechó para añadir.
-La verdad es mucho más contundente y fuerte que el simple uso de la fuerza bruta o la autoridad absoluta. Un ideal puede encarnar esto, pero no la verdad, puesto que no se somete a ninguna otra cosa. Y esto es, a la vez, la realidad.
Tras decir esto miró a Hermione esbozando una media sonrisa, a lo que ella la respondió con lo mismo, aunque con cierto gesto preocupado por él. Por su parte Umbridge parecía estar buscando algo con lo que responderle, haciendo gestos extraños con la boca entre forzadísimas sonrisas falsas, arrugando en consecuencia su cara de sapo, pero al final se quedó sin nada con lo que rebatirlo. Dialécticamente derrotada, Umbridge se retiró sin decir ni hacer nada más y sujetando con mucha fuerza sus cosas, marchándose pisando fuerte.
Una vez solos toda la clase aplaudió a reshiram, que no dijo ni hizo nada al respecto, mirando únicamente a Hermione, Harry, Ron y Hagrid. En cuanto ésta acabó los demás encararon al dragón, siendo Hermione la primera.
-¿¡Para qué te metes?! ¡Le has dado una razón a Umbridge para ir a por ti!
-No podía quedarme callado sin decir nada, y tú tampoco.
-¡Lo sé, reshiram, lo sé perfectamente, odio a esa mujer tanto como tú o los demás, pero el problema es que es poderosa, y no podemos tomarla a la ligera!
-Yo también soy poderoso, dame una oportunidad de demostrar mi fuerza y te quedarás pasmada por todo lo que puedo llegar a hacer-replicó el dragón.
-¡No me refiero a ese tipo de poder! ¡Ha sido una imprudencia, reshiram!
El aludido se quedó callado, mirando de cabo a rabo a la chica con gesto escrutador y, en parte, sin comprenderla del todo. La chica, preocupada y molesta a partes iguales, no dijo nada más y se marchó, ya que después de todo tenían más clases por delante. Por su parte Ron se apresuró a comentar.
-No se lo tengas en cuenta, se pone de morros cuando la llevan la contraria, pero ya se la pasará.
-Sí, hay veces que es un poco orgullosa, pero no lo hace a malas, dala tiempo, igual esta tarde vuelve a hablar contigo-añadió Harry.
-Tranquilos, no estoy enfadado, es solo que… no alcanzo a comprender lo que he hecho mal…-explicó el dragón, algo alicaído.
-Lo dicho, dala tiempo…
-Sí, las tías son así-murmuró Ron, directamente.
Los dos chicos se despidieron de él y se marcharon de vuelta al castillo, quedándose sólo con Hagrid, el cual también trató de animarle.
-Vamos, reshiram, seguro que al final se arregla todo, incluyendo lo mío. Aunque…
-¿Aunque?
El semi gigante se quedó callado durante unos breves segundos hasta que finalmente murmuró.
-No importa, vamos a tomarnos un merecido descanso. ¿Quieres algo de comer? Me sobró algo de carne seca de la semana pasada.
El resto del día fue algo más somero, el dragón lo pasó sin pena ni gloria, sentado junto a la orilla del lago y dejando pasar el tiempo mientras tiraba piedras al agua con psíquico. Hagrid le había estado enseñando a hacer cabrillas en el agua con las piedras más planas y le había cogido el truco enseguida, el semi gigante conseguía que las piedras más pequeñas y ligeras llegaran a dar hasta seis saltos seguidos antes de hundirse en el agua. Por su parte, y usando la gran fuerza de psíquico, lograba llegar hasta casi la mitad del alargado lago, lo que se traducía a un total de treinta botes seguidos.
Aun a pesar de tan banal pero satisfactorio entretenimiento, reshiram no conseguía sacarse de la cabeza lo que le espetó Hermione; como bien dijo a Harry y Ron no estaba enfadado, sino confuso porque no lograba comprender el motivo del enfado de la chica. Había estado tratando de darle un mínimo de sentido a sus palabras, pero había algo que se le escapaba siempre. Y eso no le ayudaba a sentirse mejor consigo mismo.
En torno a las siete de la tarde oyó que alguien se acercaba hasta él, sintiendo al instante quién era y quedándose un poco más tranquilo; Hermione se sentó a su lado, un tanto azorada, mirando al lago mientras pensaba en la forma de disculparse con el dragón.
-Antes que nada quiero que sepas que lo siento, actué muy impulsivamente, yo no suelo ser así.
-Es entendible, no te preocupes, yo también suelo actuar por instinto muchas veces.
-Ya, pero… lo siento, reshiram, yo sólo intentaba protegerte.
-No tienes por qué hacerlo, en todo caso yo te tendría que proteger a ti en caso de que lo necesitaras.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Porque eso es lo que hago. Guío, protejo y ayudo a quien lleve la verdad consigo, y tú eres la heroína que ando buscando.
-Yo no soy ninguna heroína…
-Huy, ya lo creo que sí.
Dragón y muchacha se miraron por un momento, diciéndoselo todo en nada. Hermione no entendía del todo a qué se refería exactamente cuando decía eso, pero aun así murmuró.
-Si lo hice fue para evitar males mayores. Cuando te dije que Umbrigde era poderosa y tú lo malinterpretaste, no lo decía en el sentido de fuerza bruta ni nada parecido, sino de poder administrativo. Es la subsecretaria del ministerio de magia y, como tal, tiene potestad para decidir asuntos que atañen directa o indirectamente a todo lo que esté atado al ministerio. Y este colegio depende directamente del ministerio. ¿Entiendes por dónde voy?
-Creo que sí… lo cierto es que cuando me dijiste que era poderosa lo tomé en sentido literal…
-Sí, bueno, ahí fue culpa mía por no especificar… pero el caso es que esa mujer tiene al alcance de la mano todas las oficinas y departamentos existentes del ministerio, entre ellos el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas, que es el que más me preocupa.
-¿Por qué?
-Es obvio, eres un dragón, dentro de ese departamento hay una oficina llamada Búsqueda y restricción de dragones, donde listan y clasifican todos los dragones existentes. Si Umbridge lo ve necesario hará que te capturen, y yo no quiero eso. Era de eso de lo que estaba tratando de protegerte, pero ahora… ya no sé lo que va a pasar.
El silencio posterior fue un tanto incómodo, sobre todo para Hermione, pero aun así reshiram no lo tuvo en cuenta, comentando de seguido.
-Te agradezco que te preocupes por mí, pero no hace falta que lo hagas, sé cuidarme yo solo. Sobre ese ministerio no tengo miedo, si tú me lo pides te defenderé con uñas y dientes si es necesario. Y, en caso de querer comandarme, lo puedes hacer a tu gusto.
-¿Qué? ¿Comandarte?
-Claro, si alguna vez llega a haber una batalla y Hogwarts necesita que la defiendan, yo estaré ahí.
-Pareces dar por sentado que pelear es algo común… ¿lo es un tu mundo?
-En cierto modo, sí, pero si yo lo hago es siempre por una razón, no por el simple hecho de hacerlo. Si lucho, es en pos de la verdad y la realidad, en lo que creo y lo que busco. Y siendo tú la heroína de la verdad, si alguna vez llegas a luchar por esa misma verdad, yo lo haré a tu lado.
Era en momentos como esos en los que Hermione no terminaba de comprender del todo las palabras y los planteamientos de reshiram. Pero aun así no le importó, puesto que era en esos mismos momentos cuando el cariño y la lealtad del dragón más salían a relucir, haciéndola sentir arropada y a gusto a su lado. Por un momento olvidó al ministerio y sonrió, dejándose llevar. Reshiram la imitó, dándole un toque en el hombro con su hocico, y ella le acarició. Sin embargo notó que en realidad lo que quería el dragón era subirla a su grupa, lo que al final acabó haciendo ella misma, un tanto intrigada. Y, sin previo aviso, reshiram batió sus alas y echó a volar.
La primera sensación fue un tanto extraña, por un momento la chica estuvo a punto de vomitar, pero tras el impulso inicial reshiram se estabilizó y comenzó a volar con más suavidad. Hermione no era muy dada a volar, sobre todo en escoba, pero entre el cálido pelaje del dragón y su ancha grupa se sentía mucho más segura, por lo que finalmente abrió los ojos, quedándose maravillada. Y es que las vistas del castillo y sus terrenos desde las alturas eran simplemente impagables. Se podía ver desde la distancia cómo el río que alimentaba el lago Negro serpeaba hasta alcanzar la costa norte escocesa, cerca de las islas Hébridas. Al este se extendía la totalidad del bosque Prohibido, cubriendo grandes hectáreas de altos pinos y abetos. Y la luz del sol, el cual comenzaba a ponerse, se reflejaba en el agua del lago, extendiendo por todo el valle un precioso tono rojizo pardo que iluminaba las torres más altas del castillo.
Reshiram planeó hasta la superficie del lago y voló casi a ras del agua, Hermione se inclinó levemente y vio su cara reflejada en su superficie junto a la de reshiram, el cual la rozó con una de sus patas, salpicando un poco. El aire azotaba las melenas del dragón y el pelo de la chica, ondeando al viento y relajándolos en el proceso. Para Hermione fue todo un alivio, puesto que las últimas semanas habían sido un no parar de trabajos y estudio para preparar los TIMO, relajándose como tal por primera vez desde hacía un tiempo.
En cuanto llegaron a la otra orilla reshiram alzó el vuelo y se dirigieron esta vez hacia el castillo, sobrevolándolo y viéndolo desde las alturas; por fuera era mucho más pequeño en comparación con su interior, pero esto era gracias a la magia con la que fue construido, haciéndolo ver mucho más compacto de lo que realmente era. Sobrevolaron la torre del reloj, los campanarios, justo enfrente del patio porticado que precedía a la entrada del puente cubierto, el viaducto, la torre de Astronomía y la torre Oscura. Sin embargo en ese momento Hermione tuvo una idea y guio a reshiram hasta la torre de Gryffindor, donde seguramente estarían Harry y Ron junto con los demás miembros de su casa; y así fue, desde una de las altas y estrechas ventanas los pudo ver enfrascados en sus redacciones, Harry con cara de concentración que evidenciaba que lo estaba intentado y Ron con cara de hastío total. Dio entonces varios toques al cristal, llamando su atención, y al verla los dos chicos se quedaron con una cara de estupefacción total, a lo que ella se rio mientras los saludaba. Todos los demás miembros que allí se encontraban se agolparon frente a la ventana para ver mejor a la chica montando sobre reshiram, saludando un poco más antes de que el dragón volviera a alzar el vuelo.
Estuvieron sobrevolando un poco más el castillo, dejándose llevar por el momento, pero no se dieron cuenta que desde su despacho, junto al aula de defensa contra las artes oscuras, Umbridge les observaba con cara de pocos amigos y apretando mucho los labios, torciendo un poco más su cara de sapo.
-No dejaré que esa sucia bestia vuele tan campante por aquí… me ocuparé de ti, claro que sí… tan solo espera.
Tras unos cuantos minutos más de vuelo, reshiram aterrizó en el patio junto a la entrada principal; el reloj marcó las ocho de la tarde y las campanas resonaron por todo el valle. Antes de entrar de nuevo al castillo Hermione se despidió de él.
-Gracias por el paseo, reshiram, ha sido muy relajante… lo necesitaba.
-No ha sido nada, si quieres volver a volar tan solo pídemelo-murmuró el dragón.
Hermione le sonrió y, tras despedirse de él, entró en el castillo, yendo directamente al Gran Comedor donde la gente ya estaba cenando. Por su parte reshiram emprendió de nuevo el vuelo y se dirigió a la cabaña de Hagrid, donde el semi gigante le había dejado algo de comida. Una luna cuarto creciente comenzó a asomarse desde las montañas mientras iba anocheciendo.
¡Y seguimos con las locas aventuras de reshiram! Oye, oye, cuánto diálogo ¿no? XD los que más me conozcan sabrán que el diálogo es mi punto fuerte, ya que me dedico principalmente a contar la historia como tal a través de los diálogos, al mismo tiempo que construyo la personalidad de los personajes por cómo hablan y se expresan. Por parte de personajes como Hermione, Hagrid o Dumbledore no hay mucha diferencia, ya que después de todo todos conocemos bien cómo son, pero a través de reshiram complemento y añado un poco más a lo que todos ya conocemos. No todos los capítulos serán así, también habrá momentos de acción frenética acorde a la historia de Harry Potter, por lo que esperad más variedad en ese sentido.
Sobre la escena final supongo que muchos os habréis dado cuenta del gran parecido que tiene con la escena de Harry montando a Buckbeak en la tercera peli; y sí, está hecho expresamente, ya que personalmente me gustó mucho esa escena, fue un bonito momento de conexión entre Harry y la criatura, y yo quise hacer algo parecido pero entre reshiram y Hermione, cuya relación será determinante en determinados momentos de la trama.
Y eso es todo de momento, queda un capítulo para que el ritmo de publicación vuelva a su cauce normal, pero volveré a espaciarlo para que no se vea tan junto todo. Comentad, dejad reviews y todo eso. ¡Nos leemos!
