DISCLAMER: Bones pertenece a Hart Hanson, Stephen Nathan, Kathy Reichs y Fox.
Habían pasado algunos días desde la pelea entre Booth y Sully. Ambos seguían jugando en el equipo de manera cordial pero fuera de eso, no se dirigían la palabra. Por otra parte hacía su mayor esfuerzo para subir sus calificaciones pero no había servido de mucho. Lo que más deseaba era marcharse a la universidad a jugar futbol americano y por supuesto pensaba en conquistar a las jóvenes más bellas. Claro que si ellas necesitaban cariño, él estaría dispuesto a brindarles todo el que necesitaran. Finalmente era joven, guapo, atlético… Qué más podía pedir.
Le gustaba ir a las fiestas, obviamente las chicas se le acercaban para platicar y pasar un buen rato a su lado. El sólo mirarlas provocaba un gran amor en las jóvenes. Sin embargo, eso a él no le importaba. Él no sentía nada por ellas. Al principio podía ser atracción, después tal vez cariño, luego venía el paso que más odiaba: sentirse atado. Por ello es que algunas habían sido sus novias y otras simplemente eran relaciones pasajeras como había ocurrido con la hermana de Sullivan. Algunas personas lo tachaban de mujeriego y cínico pero a él no le importaba lo que opinaran los demás. Sólo quería disfrutar de la vida.
Su grupo de amigos era muy variado debido a que conocía a todos en el colegio y todos lo conocían. Si los amigos lo necesitaban, acudía a ellos inmediatamente. Su mejor amigo era Jack Hodgins, a quien conocía desde que comenzó el colegio. Tal vez no tenían gustos similares pero se consideraban los mejores amigos. Por ello, a Booth no le sorprendió que Jack le organizara una fiesta en su honor:
-Hey Booth! Qué cuentas?
-Nada. Sigo intentando subir mis calificaciones. Ya estoy agobiado. Los libros no son lo mío.
-Si ya sé… Lo tuyo es el futbol y las mujeres. Y quien es la afortunada de la semana?
-Sigo con Tessa. Me la paso bien con ella y es extremadamente hermosa. Además, creo que ya me he relacionado con todas las chicas del colegio.
-No con todas. Te falta relacionarte con Ángela…
-Tienes razón. No es tan bonita pero podemos disfrutar juntos de un momento bastante interesante no crees?
-Ni se te ocurra hacerme eso.
-Está bien, ella es terreno prohibido. A ti te gusta y la verdad es que no sé por qué todavía no la invitas a salir.
-Estoy planeando la cita perfecta. Pero antes debemos hablar de la fiesta
-Qué fiesta?
-La que voy a organizar en tu honor. Lo que hiciste por mi lo voy a recordar siempre. Salvaste mi vida y eso no tiene precio.
-Bah… Sólo doné sangre para que te operaran.
-De no haberlo hecho, no me habrían operado y por consiguiente en este momento no estaría hablando contigo.
-Quien te manda tener un tipo de sangre tan raro. Además, para eso son los amigos.
-En fin, te espero el viernes en mi casa. Lleva a quien quieras. Bueno, todo el colegio está invitado pero tú eres el homenajeado.
-Está bien. Necesito distraerme. Tanta lectura y análisis me tienen la cabeza hecha puré.
Temperance observaba una conferencia sobre Antropología Forense que era transmitida en vivo desde Inglaterra por Internet. Mientras más escuchaba, más le emocionaba estudiar esa carrera. Tal vez era un poco cara pero haría hasta lo imposible por conseguir una beca. Ese era su sueño y nada le impediría lograrlo. Finalmente era la más inteligente de su clase y por ende tenía el mejor promedio.
Al terminar de ver la conferencia se preparó unos macarrones con queso. Tenía clases a primera hora de la mañana por lo que quería acostarse temprano. Se dedicó a leer un poco mientras disfrutaba de los macarrones. Al caer la noche, Ángela llegó al departamento haciendo un gran alboroto.
-Hola!... Estás en casa Bren!
-Si. Dónde andabas?
-Fui un rato al parque. Me puse a observar el paisaje y de repente me llegó la inspiración para pintar algo.
-A alguien dirás.
-Bien que me conoces!... Se vale mirar o no? Además, el que me gusta ni se me acerca. Así que habrá que dar el primer paso.
-A qué te refieres?
-Que el viernes nos vamos de fiesta
-Nos vamos? Más bien irás tú porque yo tengo cosas que hacer.
-Puedes leer o estudiar otro día. Hay que disfrutar un poco de la vida. Qué tal si encuentras a alguien que te guste?
-A mí solo me interesan mis estudios. Quiero ser la mejor antropóloga forense
-De verdad que tú no cambiarás nunca. Así que te lo voy a pedir como un favor muy especial. La fiesta será en casa de Jack y será en honor de Seeley Booth.
-De quien?
-Del capitán del equipo de futbol. El que se peleó el otro día en la biblioteca.
-No lo ubico.
-Alto, guapo, con un cuerpo fantástico, simpático, con unos ojos marrones maravillosos. Definitivamente el mejor partido. Cómo me encantaría ser su compañera de clase.
-Creo que es un año más grande que nosotras no?
-Lo malo es que es extremadamente mujeriego. Pero bueno, a mí el que me fascina es Jack. Su sonrisa me encanta. Además no es tan solicitado como Booth. Creo que de él si podría enamorarme.
-Ya te he dicho que el amor no existe.
-Como tú digas querida… Pero eso sí, el viernes vas conmigo aunque tenga que llevarte arrastrando.
-Está bien, está bien. Sabes que no me gusta pelearme contigo. Ya te dejo porque tenemos clase a las 7 y hay que levantarse temprano.
-Hasta mañana. Que descanses.
Temperance se dirigió a su recámara. Definitivamente no tenía humor para irse de fiesta. Las reuniones sociales no eran de su agrado. Se sentía incómoda al estar rodeada de tanta gente. La única con la que podría platicar iba a estar ligándose al anfitrión de la casa. La única solución que hallaba era ir a la fiesta, permanecer por algunos minutos y cuando Ángela no se diera cuenta salirse del lugar y regresar a casa. Era un buen plan. Pero todavía faltaban 5 días para la fiesta así que dispuso todo para irse a dormir.
