Capítulo 2

El timbre para el descanso sonó. La profesora Fennel detuvo su clase y dio por terminada la actividad. Muchos alumnos salieron del aula, y otros se quedaron dentro, charlando. White cerró su cuaderno y sacó su almuerzo de la mochila.
-¡Cheren! –exclamó el joven de al lado, levantándose de la silla. El chico con lentes lo miró y entabló una media sonrisa.
-Es bueno verte de nuevo, Black. –dijo él, para después levantarse y saludar a su amigo.
-Qué oportuno, ¡nos ha tocado en el mismo salón desde que éramos infantes! –sonrió Black.
White comía y escuchaba la conversación. A fin de cuentas, los chicos estaban frente a ella.
-Me debes una batalla, Black. ¡Esta vez no perderé! –dijo Cheren. Black metió una mano en el bolsillo de su pantalón.
-La esperaré gustosamente. ¡Tú elige el día! –mencionó el guapo joven de cabello café.
Eran entrenadores.
White los miró de reojo. "Son amigos desde hace mucho tiempo" pensó. "Y a la vez, son rivales."
-Espera un momento. –dijo Cheren mientras acomodaba sus cosas. Black asintió, y momentos después miró a White.
La chica sintió su mirada, pero no la respondió.
En los labios del joven se dibujó una sonrisa, pero nadie pudo verla. El chaval caminó hacia su compañera, y entonces White levantó la vista.
-¡Hola! –dijo él con singular alegría. White parpadeó antes de responder:
-Hola. –contestó, no sin cierta pena.
-Ya que seremos vecinos creí adecuado que nos presentáramos. Mi nombre es Black, ¿Cómo te llamas? –Cheren los miró, extrañado.
-Esto… yo soy White. –contestó ella casi en un susurro.
-¡Un placer conocerte, White! –Exclamó Black-. Espero que podamos ser amigos.
A White no le salieron más palabras.
-Black, vámonos. –exclamó Cheren desde la puerta.
-¡Voy! –gritó Black, y luego volvió a mirar a White, sonriente-. ¡Hasta luego!
Y dicho esto, corrió a encontrarse con Cheren para después salir del salón. La joven los observó alejarse, aún extrañada. "Qué chico tan más alegre." Se dijo a sí misma. En ese momento, la chica rubia a la que se le asignó el segundo lugar en el salón se sentó en la silla de Cheren, de frente a White, y le sonrió a ésta.
-¡Hola! –exclamó ella. White volvió a parpadear, extrañada.
-No te preocupes, no muerdo. –Sonrió la rubia al ver la cara de White-. Mi nombre es Bianca. ¿Cuál es el tuyo?
-White.
-¡Un gusto conocerte! Espero que podamos ser amigas. –Mencionó una alegre Bianca. ¿Amigas? La palabra relajó a White y hasta le sacó una tímida sonrisa.
-Digo lo mismo. –Dijo ella.
Bianca y White se quedaron charlando todo el receso dentro del salón. Aprovecharon el tiempo para conocerse y hablaron de muchas cosas. La confianza que le había dado la palabra "amigas" a White seguía presente. "Quién sabe" se decía a ella misma. "Quizá y hasta logre tener amigos aquí."

White sabía ahora que Bianca era también una entrenadora PKMN, pero la rubia misma creía que era muy débil.
-Quizá podamos entrenar juntas. ¿Eres entrenadora PKMN, White? –Le había preguntado Bianca. La joven de cabello oscuro negó con la cabeza.
-No tengo Pokémon y nunca he tenido una batalla. –Dijo White, mencionando las últimas palabras casi en un susurro. Bianca abrió los ojos como platos.
-¿Enserio? ¿Nunca has tenido un Pokémon? –preguntó la rubia, y White volvió a negar con la cabeza, dando por terminada esa charla.
Después de unas horas concluyó el primer día de clases, y era momento de regresar a casa. White y Bianca estaban a las afueras del instituto, en las escaleras de la entrada.
-¿Segura que no quieres que te acompañe? –Le preguntó Bianca a la chica-. Vivo muy cerca de aquí, así que no sería problema para mí.
-No Bianca, gracias. No tienes que preocuparte, yo también vivo cerca. –Mencionó White, sonriendo-. Pero agradezco el detalle.
-En ese caso, te invitaré a mi casa un día de estos. ¿Vendrías?
White asintió, feliz.
-Claro que sí. –Contestó White, y Bianca amplió su sonrisa.
-¡Yay! Bueno, ¡Hasta mañana! –Se despidió la rubia y después partió a su casa. White tomó el camino contrario para irse a su hogar. De verdad agradecía el detalle de Bianca, pero no quería molestarla. "Bianca es muy amable" pensó. "¡Y muy distraída!". Sonrió al recordar cómo la rubia se había pegado con varias puertas en el transcurso del día al ir hablando de sus Pokémon. "¡Es que me emociono al hablar de ellos!" Le había dicho Bianca.
En eso, una voz sacó a White de sus pensamientos; gritaban su nombre.
-¡White! –Decía alguien, y ella se giró al lugar de donde provenía la voz. Se aferró a los tirantes de su mochila al ver al dueño de esa voz.
Era Black.
El chico le estaba diciendo adiós con la mano, pero al ver que seguía sin tener respuesta, corrió hacia White, sonriente.
-¿Te vas ya? –Le preguntó el joven. White miró sus labios que formaban una sonrisa. "Siempre está sonriendo y de muy buen humor…" Se dijo mentalmente.
-¿White? –Ahora Black movía su mano justo enfrente de sus ojos, asegurándose de que White estaba presente. La chica sacudió la cabeza.
-¡Perdón! Estaba reflexionando. Sí, ya me voy a casa. –Contestó ella finalmente.
-Oh, bueno. ¡Entonces nos vemos mañana! –Se despidió, campante, Black. White sonrió tímidamente.
-Nos vemos mañana, Black. –Dijo ella. El chaval la miró. Aunque fue pequeña, la sonrisa de la joven lo había cautivado.
-¡Adiós!- Dijo él, y después de unos instantes regresó con sus amigos; White lo observó acercarse a Cheren y a otros chicos del salón que todavía no conocía, y de repente pasaron otras alumnas a despedirse de él. "Es muy popular" Pensó White. "Siempre está rodeado de gente."
Y momentos después, White se dirigió finalmente a su casa, con una sonrisa dibujada en su cara.