Nota: Bueno... aquí está el segundo capítulo. Primero que nada, mis agradecimientos a dos personas en particular:

Abi MalfoyPotter Black: Gracias por tu apoyo a travez de toda la serie, es bueno saber que siempre hay una lectora fiel al otro lado siguiendo esta locura que incluso a mi misma me cuesta seguir. (De hecho, estoy armando una tabla de personajes para ver quien está donde y cual es su forma animaga.) Si, han tenido suerte y el fic decidió ser más largo sin siquiera consultarme, así que nos veremos en proximos capítulos!

Zelawyn: Lamentablemente no hay forma de mandarte un privado y como no dejaste tu mail no pude responderte de esa forma. Gracias por tu apoyo con respecto a los fics. El crossover con Twilight ya tiene el primer capítulo escrito, pero aun no lo subiré hasta que termine esta serie que decidió ser más larga de lo que esperaba. La idea... no sé de donde salió, en mi profile puse información sobre el tema al igual que algunas imágenes, tal vez te resulte más comodo leerlo de ahí. Gracias por tu mensaje privado y espero que pronto se solucione tu problema con los reviews.

Sin más,

Saludos, besos y abrazos,

Luna Ming


Blanca Realidad II

MèreLoup, La Protección de una Loba

Era temprano…

Muy temprano…

Eso era de acuerdo a los pocos alumnos del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería que se encontraban en el comedor desayunando a las 7.30am, a hora y media del comienzo de clases.

En la mesa de profesores ya se encontraban casi todos, salvo por la menor de los Weasley, el director y la subdirectora. Al parecer ni el viejo mago se levantaba tan temprano como para ya estar terminando el desayuno a esas horas.

Al contrario de los jóvenes estudiantes, en su mayoría de Ravenclaw, que se habían despertado temprano para desayunar y repasar lo estudiado, terminar a último momento las tareas o en su defecto, pobres chicos de primero que no podían dormir por los nervios, los que se hallaban en la mesa principal, salvo por la profesora de estudios muggles se veían frescos, vestidos en ropa muggle y discutiendo con sonrisas sobre una taza de té.

De hecho… se veían como si acabaran de dormir las mejores 8 horas de sus vidas a pesar de que las clases no empezaban hasta las 9 por ser el primer día de clases.

En las mesas ya se podían ver a los 14 chicos que iban a cursar 5to año con el resto y con ellos a Cedric, quien tenía la frente contra la mesa y no paraba de bostezar en clara muestra de cansancio, al contrario de todo el resto.

Lentamente el comedor se fue llenando por alumnos y el director se sentó en la mesa con una sonrisa que a todos les hacía dudar lo que tenían esos caramelos de limón a los que se encontraba tan apegado.

Eso cambió al girarse a su derecha, donde la directora de Pyramide debería estar y luego revisando el largo de la mesa.

"Sirius." Le llamó al hombre al otro lado, que estaba hablando algo con Remus y Charlie. "¿Sabes donde está lady Black y Miss Weasley?"

El hombre se giró y se encogió de hombros.

"Ayer Ginevra dijo que ella traería a desayunar a Hermione, deben estar juntas y por lo que están tardando, debo asumir que mi esposa no ha dormido mucho… si no tiene sus 4 horas de descanso es un poco difícil lograr que coopere."

"¿No pasó la noche con ustedes?"

"Oh, no… estuvimos un año lejos siendo todos hombres y ella, durante las vacaciones estuvo arreglando todo para los nuevos alumnos, así que no tuvo tiempo de pasar nada de tiempo con otras mujeres que no le causaran un pánico horrible." Respondió con un gesto de la boca.

"Valla, recuerdo hace varios años cuando le dio una interesante cantidad de feromonas masculinas…"

El otro hombre se encogió y asintió levemente.

"La he creado un trauma de por vida con eso… aun no entiendo como me perdonó." Aceptó este, mientras comenzaba a jugar con sus cereales.

Desde que habían entrado a Pyramide las comidas eran más estrictas. El desayuno siempre poseía cereales, sea en tostadas, con leche, bocados de cereal tostado con miel… El jugo y la leche debían acompañar esto y cada tanto una mermelada casera que los elfos preparaban especialmente.

Según Hermione era por los aceites que poseían, que eran buenos para el cuerpo. No se podían dar el lujo de consumir mucha azúcar, pero era necesario, ya que diariamente quemaban tantas calorías que quedarían exhaustos y desgastados en muy poco tiempo si no seguían una dieta llena de proteínas y calcio.

Durante los almuerzos siempre comían cualquier cosa acompañado de carnes rojas para evitar la anemia. En esta comida también se incluye un postre ligero, sin mucha azúcar, por lo general frutas o en su defecto tartas de calabaza.

La merienda era una comida obligada, té con leche, galletas racionadas o tostadas con queso. No era poco de ninguna forma, pero no era una comida especialmente lujosa, después de todo, a la noche solo tomaban una clase y no era física, sino mental, así que no era necesario cargarse de comida solo para quedarse dormidos en clase por la digestión…

Por último y no menos, a la cena, una comida más ligera que las anteriores, poca carne, poco queso y gran cantidad de verduras. La mayoría que asistían a Pyramide jamás creyeron que los vegetales se podían hacer de tantas formas variadas, al punto en que incluso aquellos que no les gustaban estos, comenzaban a disfrutar del sabor de los platos. Tartas de verduras, verduras salteadas, con cremas de diferentes sabores, rellenas… todo eso había definitivamente compensado su tiempo comiendo ratas…

Eso, sumado al entrenamiento físico, había asegurado que todos en Pyramide tuvieran un cuerpo bien formado y atlético…

Todos salvo una persona, precisamente la persona que se estaba discutiendo en esos momentos.

Hermione, que se había encargado de cuidar del estado físico, mental y emocional de todos y cada uno de sus alumnos, había fallado a la hora de cuidarse de si misma. Tan preocupada por asegurarse que todos comieran sus raciones, que se olvidaba de que ella también debía comer. Tan concentrada en su trabajo que fallaba en notar que también tenía que descansar.

Por suerte para eso estaba la familia de pelirrojos, que la habían adoptado aun antes de que esta se diera cuenta.

Molly y Arthur luego de cuidar de 7 hijos, habían extendido la familia para abarcar a Harry y Hermione cuando estos solo tenían 12 años de edad, abriéndoles las puertas de 'La Madriguera' cuando estos lo necesitaron.

"Hablando de Roma…" Dijo Remus a su lado.

Cuando alzó la cabeza de su cereal notó que ya la mayor parte del colegio estaba en el lugar, sus hijos conversando entre ellos en las 4 mesas y la puerta se había abierto, revelando a Ginevra ligeramente agachada con el peso de la chica más baja sobre esta.

"Miren lo que me encontré." Les anunció una vez cerca de la mesa de profesores, tratando de sostener el peso de la otra joven que estaba a caballo sobre ella, agarrada con las piernas a su cintura y los brazos enredados en su cuello mientras su rostro se escondía entre una maraña de cabello castaño.

Sirius se paró y con cuidado la separó de la más joven, sentando su cuerpo cansado en su lugar habitual, donde Remus ya había servido un vaso de sumo de calabaza con unas gotas de poción alimenticia, que consistía en una mezcla de minerales y vitaminas para que no se debilite. Generalmente usada en Pyramide para evitar el desgaste que implicaba no poder ver la luz del sol directamente por varios años.

La chica tomó el vaso aun ausente, los ojos entrecerrados y con el movimiento lánguido y perezoso de quien estaba terriblemente cansado.

"¿Hasta que hora estuvieron despiertas?" Preguntó una vez que Ginny se sentó y se sirvió su ración de cereales con leche y jugo de naranja.

"Yo me dormí a media noche, si nos iba a dejar dormir un poco más mientras estuviéramos aquí, quería aprovecharlo… ella seguía despierta." Explicó sin darle mayor importancia.

"¿A que hora se fue a dormir ella?" Insistió Remus, que ahora trataba de que comiera aunque sea una cuchara de cereal y tomara algo de té para despertarse.

"Solo durmió hora y media si eso se preguntan… a la noche recibió una carta de Severus." Al instante todos en la mesa se giraron a verle, inclusive el viejo staff de Hogwarts que no había tenido contacto con el maestro de pociones desde hacía tiempo.

"¿Hubo alguna razón que la mantuvo en vela toda la noche?" Preguntó Gregory más interesado en la charla.

"Pues… necesitan construir un establo." Todos se quedaron mirándole a la espera de que continuara. "Al parecer, le consiguieron una pareja a Atenas, de hecho, consiguieron dos hembras y tres machos, así que ahora tenemos seis grifos… a eso hay que sumarle que Buckbeak y otros 3 hipogrifos se han sumado al lugar, 2 basiliscos, 3 cobras, 20 caballos, 12 dragones enanos de Rumania, 4 escregutos…"

Todos se quedaron mirando como seguía nombrando seres que habían ido a buscar refugio con ellos y prácticamente no lo podían creer.

"… sin contar los 10 licántropos que han decidido unirse a este curso entre los cuales está Fenrir y el grupo de vampiros junto con Sanguini… creo que es todo." Terminó al final.

"Bueno… eso es mucho para hacerse cargo, definitivamente…" Declaró un asombrado Neville.

"¿Acaso dijeron dragones? ¿Cómo en DRAGONES de verdad?" Intercedió Charles asombrado y emocionado. "No he visto ninguno desde que renuncie en la reserva, esto es maravilloso."

"Si…" Declaró Hermione irónica. "Es maravilloso, malditamente maravilloso, ahora tenemos 12 dragones… podríamos abrir nuestra propia sede de Gringotts. ¿Cómo no se me ocurrió antes? Me asombra que los goblins aun no hayan pedido que algunos de los suyos se integren al curso… digo, Filius es un cuarto goblin, no sería tan raro."

"Tranquila amor… tranquila… Respira hondo, no queremos que te agarre un ataque… piensa que no dictas clase hasta el anochecer, así que podrás descansar en cuanto comas algo… solo un poquito." Trató de arrullarle Remus, mientras cambiaba de asiento con Sirius para estar al lado de ella. Aun el tercero estaba en shock ante todo lo que les esperaba por delante.

"Remus… ¿No estás enfadado de que Fenrir venga a Pyramide?" Preguntó ella con una pequeña vocecita que les quebraba el alma.

"No, princesa. Él creía que estaba haciendo lo correcto, ahora tenemos la posibilidad de demostrarse que no es así, tenemos la posibilidad de enseñarle una nueva forma de vida, no puedo acusarte por intentarlo."

"Gracias." Dicho esto, extendió sus brazos y le abrazó como si la vida se le fuera en ello y para ese par, así era.

"Bueno… o sea que tendremos a un grupo de asesinos en Pyramide…" Trató de entender Blaise algo preocupado por lo que les esperaba.

"No te preocupes…"

"… No son los únicos asesinos…"

"… Nosotros no permitiremos que se pasen de listos, aparte de que estarán en nuestro territorio, lo que les pase está fuera de las manos del ministerio…"

"La traición está bajo pena de muerte en nuestro territorio y tratar de matar a la familia se considera traición." Terminó Blaise desde su asiento, mirando a ambos lados de la mesa mientras eludía la mirada de desaprobación que les dirigía Albus Dumblendore.

"Descuenten a los vampiros." Finalmente suspiró Hermione, dejando su vaso a un lado y estirándose a través de la mesa por agua caliente para su te, el cual en lugar de poseer un saquito llevaba dos para hacerlo más fuerte. "Sanguini decidió no venir, así que solo tendremos a dos mujeres que no pudieron evitar ver la oportunidad ofrecida y prefirieron dar la espalda a sus clanes y asistir con nosotros… Alikma y Kalia si no me equivoco. Son del siglo XV, así que con nuestras costumbres no estarán tan incómodas."

"¿Brujas?"

"Si, las dos. Me han comentado que hay leyendas sobre ellas, especialmente en Rumania y Bulgaria…" Comentó mientras molesta por no poder llegar al agua se volvía a sentar, dejando que Remus le sirviera con solo un terrón de azúcar para endulzar.

"¿Has dicho Alikma y Kalia?" Preguntó Charlie desde unos asientos más a la derecha. "He escuchado sobre ellas… dicen muchos que se alimentan sin matar… Hablan que luego de tantos años se han vuelto muy estáticas y que a simple vista parecen muñecas de porcelana, una siempre de negro y la otra de blanco… una albina."

"Si, esas mismas. Las conocí cuando fui a Bulgaria a traer a Darius, Kolya, Mikhail y Viktor… son un par interesante. No se acostumbraron completamente al paso del tiempo, han aprendido a hablar sin los modismos antiguos, pero sin embargo las ropas y los modales del tiempo cambiante no han llegado a satisfacerles. No tienen mucha relación con nadie fuera del clan de vampiros, desgraciadamente para ellas, todos morimos muy rápido, así que vieron la idea de Pyramide como algo realmente trascendental."

"Eso explica por que nos has hecho donar sangre en la enfermería a todos una vez cada dos meses desde que entramos…" Señaló Sirius viéndola incrédulo con una cuchara de camino a la boca a lo cual la chica, ahora más despierta gracias al cálido líquido que se encontraba en su estómago, se encogió de hombros.

"No existe una poción para alimentar a vampiros… o al menos no la había hasta hace 5 meses atrás. Argus tuvo gran éxito con esta, gracias a las transfiguraciones de Minerva y los cálculos aritméticos de Sybil… pero de todas formas necesitan beber sangre una vez al mes para mantenerse en buen estado…"

"Disculpen." Les llamó la atención Albus desde su asiento, dirigiéndose especialmente a Hermione, ahora completamente despierta. "Pero parece que no he tenido en cuenta cambios de último minuto…" Ante esto, señaló dos asientos vacíos al final de la mesa.

"¿Qué quiere decir? Hemos traído a todos los profesores que pidió… Transfiguraciones, Vuelo, Defensa, Astrología, Encantamientos, Adivinación, Pociones, Aritmancia… ¿Qué más falta?"

"Ayer a la noche el Profesor Binns descubrió que estaba muerto y decidió dejar de enseñar, mientras que la profesora de Runas Ancestrales… tubo un ligero problema en su casa… algo sobre su gato escupiendo ratas y un sortilegio Weasley…" La chica se tomó la cabeza y transformó su servilleta en un pergamino y el tenedor en un lápiz, escribiendo rápidamente algo.

Se paró rápidamente, dejando el lápiz con Albus para que pudiera contemplarlo mientras la profesora de Estudios Muggles trataba de explicarle como funcionaba.

"Treinta minutos para clases, en 15 minutos los profesores que faltan estarán aquí, iré a la lechucería a entregar la carta y regreso." Anunció al resto de la mesa, saliendo mientras era seguida por los incrédulos alumnos con la vista.

Así como lo había predicho, regresó en 10 minutos luego de enviar una de las lechuzas del colegio y 5 minutos más tarde, las puertas del colegio se abrieron, revelando a las personas de las cuales estuvieron hablando hacía solo un momento.

Dos muñecas de porcelana, frías, de la altura de Hermione y de hecho, para extrañeza de todos, muy parecidas a ella se acercaron.

"Kalia, Bestiae de 3er curso, 9no año, al mando de Harry James."

La que había hablado, llevaba un vestido blanco y armado muy parecido al de Hermione durante la cena de la noche anterior, bucles del mismo color caían armados hasta la cadera y sus ojos poseían un tinte gris extremadamente claro, haciendo juego con su atuendo.

"Alikma, Caeli de 3er curso, 9no año, al mando de Ronald Bilius."

La otra mujer era exactamente igual, salvo que completamente de negro, tanto sus ojos, como su cabello y su vestido.

Al conocerlas, estas le habían contado la historia de cómo llegaron a ser así, comenzando por el hecho de que eran mellizas, iguales en todo, salvo por el pequeño detalle del albinismo de Kalia, lo cual les hizo diferenciarse la una de la otra.

Antes de convertirse en vampiros no eran muy apegadas, basándose en el hecho de que Kalia no podía salir a la luz del sol porque todos le pensarían como la hija de un demonio, así que prácticamente creció encerrada, mientras Alikma que tenía la posibilidad de hacerlo, se había quedado atrás porque no podía concebir un mundo del cual su hermana no podía tomar parte, lo cual hacía que la otra se enojara constantemente al no entender como podía dejar de lado la posibilidad de salir y ser libre.

A la hora de transformarse, sin embargo, ambas chicas se encontraron apresadas… dos clanes diferentes de vampiros las querían para si, así que una pequeña guerra de vampiros se desató en torno a ellas, un lado las quería por sus bellezas, mientras que el otro por la inteligencia de ambas…

Al final ninguno ganó.

Luego de la transformación, se separaron de ambos grupos y se fueron a disfrutar de esa vida que les había sido negada desde temprana edad.

"Hermione, Líder Canis y Directora del Colegio Pyramide del Arte de la Guerra. Tomen asiento." Terminó, señalándoles los lugares vacíos que ahora les pertenecían. "Díganme que van a enseñar."

El comedor había quedado en silencio, mientras estas se acomodaban en la mesa, todos acallados por la belleza, la gracia y la elegancia de las dos nuevas adquisiciones del staff, pero para los de Pyramide eso era lo de manos… cuando convives con una semi-veela con el poder de la seducción a su paso, dos vampiras no eran nada.

"Yo enseñaré Runas y mi hermana Historia." Aclaró Kalia desde su asiento.

"Espero que sepan donde están sus clases, si quieren yo las acompaño, hasta el atardecer no tengo que enseñar." Les terminó de decir Hermione. "Si quieren, nos deberíamos ir inmediatamente, solo quedan 10 minutos para que las clases empiecen y no creo que quieran llegar tarde al primer día. Por cierto, ¿Están en la misma tríada? Sé que suena raro de mi, pero nosotros aun no comenzamos el 3er curso."

"No hay problema… si, las dos estamos en la misma tríada junto con Rufus… aunque a este siempre le costó darse cuenta que no está al mando, luego de 2do año se acostumbró." Ante la respuesta de Kalia, Hermione se volvió a encoger de hombros.

"Nada que no haya esperado…"


La clase empezó como calculaba que sería…

"Mi nombre el Ginevra y seré la profesora de Encantamientos, nada de Weasley, o apodos, solo Profesora o Ginevra. ¿Alguna duda al respecto?"

Varios le miraban sin entender el simple significado de lo que había dicho, no aceptaría ser llamada por el apellido, porque ese fue algo a lo que había renunciado para convertirse en la persona que era y no tenía vergüenza de decirlo.

Cuando nadie respondió, siguió con la clase.

"Bueno, chicos… empezaremos la clase haciendo un repaso básico de los hechizos comenzando por los de primer año, desde el de levitación hasta el de los vociferadores, mañana haremos un repaso de los de segundo año y así hasta el final el martes de la semana próxima, recién ahí se comenzará a dictar clase de forma corriente."

Ginny se encontraba frente a su clase de 7mo año, donde la mayoría de los compañeros de Harry, Ron y Hermione cursaban, todos en cierta forma se encontraban en pose desafiante, anunciando que no sería una semana fácil y que por primera vez en mucho tiempo debería probarse ante alguien, cosa que no había sido necesario en Pyramide…

Allí, simplemente por ser del primer curso ya tenía el respeto incondicional de los que le habían seguido, colocándole en una posición más alta que el 2do y 3er curso que recién había ingresado. Por ser la hermana de Ronald y amiga tanto de Harry como de Hermione le había colocado en un puesto donde otros iban a ella por concejo. Y, finalmente, por ser una de las mujeres consagradas a Artemisa, era respetada por sus pares.

Eso sin contar que era una de las mejores en encantamientos de batalla, asegurándole a su tríada una menor cantidad de duelos en el colegio.

Su tríada… Lavender, casada con Gregory y Parvati, la futura esposa de Neville, una de las parejas más extrañas que había visto en su vida… junto con la de Lavender, por supuesto. A la hora de duelos solo la tríada 'Felino' podían hacerle par, mientras ellas se concentraban en encantamientos, Sybil, Argus y Minerva eran especialistas en transformaciones de batalla, cambiando cualquier hechizo mortal en uno de cambio de color y haciendo del suelo arenas movedizas… un trío espectacular de ver en batalla.

"La comadreja Weasley cree que nos puede dar órdenes. Apuesto que la sábelo-todo no debe ser diferente."

"Silencio, Parkinson, tendrá una detención conmigo en cuanto termine la clase." Respondió estricta, conteniendo la furia que el comentario había despertado en realidad.

"No puedes hacer eso… tengo Herbología como segunda hora." Reclamó en claro tono de burla.

"Solo mírame…" Tras eso, tomó la varita y sacó su collar de serpiente de entre las túnicas. "Ginny, Bestiae a Neville, Canis. Neville, la señorita Parkinson tiene castigo conmigo en la siguiente hora por insultar a la líder."

Para asombro de todos, del collar salió una voz de hombre que decía: 'Entendido'.

"¿Ves que sencillo? Ahora, todos a trabajar, quiero ver sus escritorios levitando en menos de 10 minutos… a menos que alguien más tenga algún comentario. Eso creí." Terminó al ver que nadie decía nada, pero varios le miraban mal, especialmente los de Slytherin.

La clase pasó sin grandes problemas, especialmente considerando que era el primer día de clases y todos habían visto la rapidez con la que manejó el asunto de Pansy, nadie quería empezar el día con el pie izquierdo.

En su momento, todos se retiraron de clase, salvo por Pansy que le miraba con mala cara, asegurándose de que el mensaje de desagrado le llegara fuerte y claro.

"Pansy, trae una silla y siéntate frente al escritorio." Le ordenó, acomodando la pila de pergaminos que debería corregir para el día siguiente.

Le miró de arriba abajo. Esa era una futura Bestiae, no le agradaba admitirlo, pero la idea hacía que se encogiera en su asiento.

Era testaruda, arrogante, maleducada, con aires de grandeza… pero con potencial.

El cabello que en los primeros años era negro ahora estaba teñido de un horrendo color rubio, la expresión de su rostro hacía que pareciera tener nariz de cerdo y el exceso de maquillaje le hacía ver como una muñeca desarreglada, demasiado rubor, demasiado delineador y un rosa chicle en los labios… no era una imagen agradable.

Años atrás ella misma hubiera considerado atractivo arreglarse de esa manera, pero algo había aprendido de Hermione, la 'rata de biblioteca', como solían llamarla descaradamente durante su estadía en Hogwarts… ser natural es mucho más atractivo que esconderse bajo toneladas de maquillaje.

"¿Sabes por que estás aquí?"

"Por insultar a un profesor." Respondió a regañadientes.

Miró su postura, vio su expresión y entonces una 'moneda' cayó sobre su cerebro…

"Si actúas así por tu familia, de nada te servirá…" La ahora más joven de las dos le miró asombrada. "Acá no tienes nada que probar a nadie, solo estamos tu y yo." Agregó.

La otra chica se hundió en su asiento, sin devolverle la mirada.

"Tu padre está muerto y tu madre ya no tiene control sobre tu vida, ya tienes 17 años, no tiene nada que opinar sobre lo que haces." Insistió, dejando que la furia de la chica tome lugar.

"¡Deja de hablar como si lo entendieras, Comadreja! ¡No entiendes nada! ¡Mi padre no está muerto y cuando salga de acá deberé casarme con Draco! ¡Es más, ni siquiera sé donde está Draco!" Gritó desesperada. Quería hablar, pero no sabía si confiar en ella… Se dio cuenta de lo que había dicho, así que se hundió nuevamente en el asiento negando lentamente con la cabeza para evitar derramar lágrimas… no estaba bien visto eso de llorar en Slytherin. "Me podría ir… pero no tengo donde."

Bajo la expresión calma, Ginny suspiró.

Después de tanto tiempo de que le molestara, del frío exterior y las palabras hirientes, por primera vez se había tomado la molestia de tratar de descubrir a la Pansy debajo de todas esas capas… la verdadera persona.

Por primera vez se sintió mal por la Slytherin, siempre se había olvidado de que su familia, si bien era sangre-pura, era la paria de la sociedad por sus costumbres más modernas.

Compromisos, obligaciones… las mujeres salvo por el derecho de tener una educación formal, eran simples esclavas de sus padres y luego de los maridos, sin conocer la vida llena de posibilidades al otro lado de las puertas de la sociedad.

Por otro lado estaba aliviada…

"Hermione tenía razón con respecto a ti…" Expresó en voz calma.

"¿Qué tiene que ver la sangre-sucia en todo esto?"

No había terminado de hablar, que un bastón apareció de la nada y le estaba presionando contra el cuello en forma amenazadora ante la sorpresa de Parkinson.

"Jamás insultes a la líder si aprecias tu vida." Aclaró a la incómoda adolescente, para luego hacer desaparecer su arma y enredar sus manos sobre el escritorio, viendo a la chica algo asustada en su asiento.

La otra chica estaba deseando ser tragada por la tierra… era la primera vez que expresaba su sentir ante el tema de que sería de ella en el futuro, la presión de su familia y la verdadera naturaleza de su sentir.

La mirada de la pelirroja le incomodaba, esta llevaba el cabello en un tirante rodete detrás de la cabeza y su piel pálida hacía que las pecas que recorrían su cuerpo resaltaran aun más que cuando estudiaba en el colegio, hasta el punto que parecía brillar dándole un toque místico.

"Hermione, lo creas o no, fue quien puso su voto de confianza en ti… siempre que quieras irte de tu casa tendrás un lugar donde ella esté. Me han dicho que estás tomando las clases para ser sanadora."

La jovencita le miró confundida mientras asentía ligeramente… ¿Desde cuando la sangre-sucia ponía confianza en ella?

"No es que importe realmente, una vez que me case con Draco de nada servirá que estudie, lo más seguro es que desee que me quede en casa para posar como su esposa en eventos sociales y demás." Agregó con molestia ante el sueño que jamás se cumpliría. "Aparte, mi madre nunca aprobaría que siguiera una carrera, eso no está en sus planes, solo quiere que tenga un hijo para seguir la línea pura de la familia."

Ginny sonrió satisfecha ante la respuesta.

"¿Qué sucede si te dijera que hay una forma de rodear todos esos temas y que puedas cumplir tu sueño?"

La chica frunció el seño, siempre le habían enseñado que cuando le pedían algo, esto no sería gratis y contando como siempre se burló de los Gryffindor, estaba segura de que esto no sería diferente.

"¿Qué quieres a cambio?" Preguntó luego de un minuto en silencio.

"No es nada que yo quiera en particular para mi… es más algo que todos necesitamos. Lealtad… no para mi, sino para Pyramide… Miranda y Calista luego de este curso quieren pasar a formar parte del alumnado como en un principio lo fue la cabeza de sanadores, quieren pasar por el curso de lucha, por lo que hará falta otra enfermera capacitada para tomar el lugar de estas. No se supone que te lo diga aun, ya que el año de Hogwarts recién empieza, pero hay una plaza reservada para ti una vez que el año termine…"

"Pero… ¿Qué hay de mis padres? Seguramente mi padre esté allí afuera, su cuerpo no fue encontrado… Y mi madre nunca lo aprobaría, sin contar a Draco."

"Tu padre está muerto, Pansy… yo debería saberlo, porque fui la causa de su muerte en la batalla final. Tu madre… Si quieres cortar tus lazos con ella, hay un rito de adopción y sé que a Hermione no le molestaría pasar por este otra vez, tendría muchos hermanos, de hecho serías la única hija mujer, como yo. Con respecto a Draco… digamos que está feliz y no creo que se quiera casar contigo, sin ofender."

Extrañamente, esa afirmación no le molestó en lo más mínimo, todo lo contrario, le alivió enormemente.

Draco y Pansy se conocían desde pequeños por el tema de las reuniones entre sangre-pura que se daban en diferentes eventos.

Lucius y los padres de Pansy hicieron un contrato en cuanto los hijos habían nacido para que estos se casaran en cuanto ambos salieran de Hogwarts para que pudieran tener un hijo de casta pura como los padres sin tener en cuenta de que al crecer juntos, Draco y ella prácticamente se habían convertido en hermanos en todo salvo sangre, así que la idea de matrimonio y casarse con él eran prácticamente repulsivos.

La idea de que hubiera encontrado a otra le tranquilizaba de alguna manera, pero no podía evitar una pequeña parte de ella que estaba celosa de que él pudiera haber encontrado a alguien y ella no.

"¿Quién?" Inquirió finalmente.

"El mismo Harry Black, antes Potter." Respondió la otra con un brillo pícaro en los ojos, dejándola consternada por la respuesta.

"¿Harry Potter?" Repitió tratando de comprender completamente. "Pero creí que te gustaba… siempre te vi siguiéndole a todos lados… ¿Potter? Debe ser una broma."

"No, no es una broma… a pesar de que lo parezca. En cuanto a mi y Harry… se puede decir que yo me había enamorado del héroe de la fantasía… jamás lo conocí bien hasta que ingresé en Pyramide y me di cuenta que ese sueño no era más que eso… Harry nunca quiso la fama, lo único que quería era a su familia de regreso o una familia que le aceptara como era… cuando empezó Pyramide, él lo consiguió todo eso y mucho más… pero a la vez descubrí que no era el tipo de vida que yo quería."

"Pero sin embargo te llevas bien con él…"

"Claro, yo crecí con una familia numerosa, pero no es mi sueño asentarme y tener hijos, por eso elegí el camino de Artemisa, la diosa cazadora. Estoy consagrada a ella, por siempre virgen. Ningún hombre me tocará de forma indecente… Harry, pasó a ser otro hermano, aunque ahora tiene los suyos propios…"

Luego de analizar un poco las cosas, Pansy asintió.

"Si, quiero unirme a Pyramide y quiero pasar por el ritual de adopción." Declaró.

"Bien… Hermione, Sirius y Remus pasarán por este contigo. Harry será tu hermano mayor, luego vienes tú, Cedric y por último los septillizos. Técnicamente pertenecerás a la única casa de sangre-pura con una hija de muggles como la cabeza. Tu apellido será Black y por ende, estarás en la línea sucesoria con el título de Baronesa al igual que tus hermanos. Al estar tu padre muerto y ser única heredera, la fortuna de los Parkinson será sumada a la de los Black, la cual cuanta ya con la de los Prince, Potter, Malfoy, Goyle y Zabini. Te diría la de mi familia, pero como sabrás somos todo salvo ricos…"

En ese momento la puerta se abrió, dando lugar a los tres que se convertirían en sus padres, los cuales tomaron asiento.

"Debo entender que Pansy ha aceptado la propuesta… ¿No?" Declaró la mujer más baja de las tres presentes, acomodándose a un lado, Remus le sonreía amablemente mientras Sirius poseía una sonrisa más juguetona en sus labios.

La chica asintió, a lo cual, Ginny respondió por ella.

"Si, ha aceptado, pero hay algunos arreglos que hacer. Si me disculpan, debo dirigirme al comedor, el almuerzo acaba de empezar y que falten tantos en la mesa causaría que mis hermanos den rienda suelta a sus bromas…" Avisó antes de pararse y salir por la puerta, dejando a Pansy sentada bajo el escrutinio de su nueva familia.

¿Cuándo se había transformado en una familia para ella? No tenía idea, pero se sentía bien… Tal vez aun eran desconocidos, pero técnicamente su padre y madre también lo eran, así que no veía la diferencia…

"Antes de realizar el ritual, hay algo que tenemos que arreglar." Declaró Sirius, sacando la varita y apuntándole, causando que esta se encogiera en el asiento asustada ante lo que podía llegar a pasar.

"Tranquila, princesita… no te vamos a hacer daño, solo queremos sacar el glamour de tu cabello y ojos y remover el maquillaje." Le habló tranquilizadoramente Remus, poniendo una mano en su hombro, mientras el otro hombre movía unas veces la varita y le dejaba con el rostro refrescado y limpio.

La jovencita que iba a ser su madre hizo aparecer un espejo y le mostró su rostro por primera vez en mucho tiempo tal y como era.

"Te ves hermosa." Le aseguró Hermione con una sonrisa amplia.

Con dedos temblorosos tomó el espejo y se miró detenidamente.

Sin todos los hechizos, su cabello naturalmente negro caía con suaves ondas apenas por debajo de sus hombros y sus ojos artificialmente celestes ahora tenían un suave tono miel. Su tez, cubierta por capas de maquillaje claro, ahora tenía una tonalidad un poco más oscura gracias a sus tardes al sol y las mejillas tenían un ligero rosado natural, la nariz, que siempre alzaba en el aire, ahora, bajo si asombro y la falta de expresión de repugnancia, se veía perfecta, pequeña y delicada, acompañando unas ligeras pecas por el sol, que no recordaba poseer.

"Esa no puedo ser yo… ¿Qué hicieron? Me veo… linda." Expresó sorprendida de que esa persona en el espejo fuera realmente ella.

"Muñequita, no hice nada… solo removí lo que te habías hecho… aunque deberías dejarte crecer un poco el cabello, ya sabes, a los hombres siempre les gusta las mujeres con cabello largo." Contestó Sirius, a los cual se ganó un golpe de parte de sus dos amores en ambos brazos.

"¡Hey! ¿Por qué fue eso?" Preguntó frotándose.

"Primero, ya andan dándole diminutivos a la pobre, aun no se acostumbra, denle tiempo…"

"Pero no me pegues solo a mi, muñeca. Aparte… sabes que siempre quise una hija mujer, déjame consentirla." Se quejó bajo la vista de reproche de su esposa.

"Segundo, deja que use el cabello como desee, ya me atraparon a mi en el maquiavélico plan de 'no dejemos que Hermione se corte el cabello', no dejaré que arrastren a nuestra hija a esta tontería, miren hasta donde me llega ahora el cabello." Señaló, dándole la espalda a los tres y demostrando que si se enderezaba, el cabello le llegaba casi a las rodillas.

"No te quejes, princesa, por tu culpa yo también quedé enredado en esto… el pelo me llega hasta la cintura casi y Sirius por no tirarse atrás, ahora lo tiene solo un poco más corto que tu. Harry lo lleva casi como yo, pero juro que le puso las manos a unas tijeras." Se quejó Remus.

Todos se rieron y por primera vez, Pansy se sintió realmente parte de una familia.

"No me molestaría llevarlo más largo, pero mi madre siempre me dijo que se veía horrible largo, porque lo había heredado de mi padre…" Contesto tímida por primera vez. Tanta felicidad no podía ser cierta… ni su familia biológica le había aceptado, ¿Por qué ellos lo harían?

"Oh, querida… Hagamos algo antes del ritual…" Dijo Hermione, parándose detrás de ella. "¿De que largo te gustaría tener el cabello?"

La chica dudo un segundo. Si eso era un sueño, no quería despertar…

"Como el tuyo… mamá."


"¿Estás lista?" Preguntó la joven mujer a su aun más joven hija.

Ambas estaban frente a las puertas del comedor junto a sus dos padres, listos todos para entrar al lugar por primera vez como una familia… para conocer por primera vez a sus hermanos como tales.

"Una pregunta… ¿Cómo les debo llamar ahora?" Preguntó avergonzada ante no saber como llamar a sus ahora padres.

"Papá Sirius, Papá Remus y mamá… si quieres, sino por nuestros nombres está bien, pero no le digas a nadie que te dejé llamarme mamá, sino Harry y Cedric van a quejarse…" Respondió con cierto humor ante la última afirmación.

"No te preocupes, Lynnea, Harry y Cedric ya son grandes, si te dan problemas avísanos, que nosotros nos haremos cargo." Agregó Sirius guiñándole un ojo.

Lynnea… no quería conservar casi nada de sus padres, así que les había pedido que cambien o agreguen un nombre. Su madre le había llamado 'Hermosa', de allí le dieron su nombre.

De Pansy, un nombre inglés, representante de 'pensamiento con envidia', pasó a llamarse Lynnea Pansy, 'hermoso pensamiento'.

Apenada tomó un mechó de cabello negro y largo enredándolo en su dedo, mirando al suelo.

"No, princesita." Escuchó a papá Remus, mientras con una mano alzaba su cabeza para verle a los ojos. "Eres una Slytherin, no sientas vergüenza, entra con la cabeza en alto, búrlate que quienes comenten mal de ti y róbate los corazones de los incautos que no te dieron la oportunidad de crecer… demuéstrales que tu ambición tiene futuro, no como la de ellos."

Los ojos dorados de su ahora padre brillaban con una adoración nunca antes vista en los ojos de su propio padre biológico.

Remus, Sirius y Hermione estaban felices por ella, le habían aceptado sin preguntas ni condiciones…

En solo unas horas había sentido más cariño que en los 17 años de su vida… más aceptación que desde que había nacido y estaba dispuesta a aprovechar cada momento de esto…

Esta era su nueva vida y era algo que le llevaba de un cálido sentimiento desconocido hasta entonces.

"Vamos, querida, quita esa cara angustiada, recuerda, eres ambiciosa y orgullosa. Ahora eres una Black, una familia de honor, no tienes que responder a nada que no quieras y si alguien molesta… puedes decirles que tienes 16 hermanos varones y dos padres que no dudarán en defender tu honor, ¿Verdad?"

El pequeño cuerpo de su madre se abrazó a ella, mientras los dos hombres sonrientes asentían a sus espaldas.

"Bueno, no queda más que hacer…" Terminó separándose de su mamá y todos vieron la puerta. "Estoy nerviosa…" Agregó al final, por primera vez diciendo sus sentimientos. En ese momento temió lo que sus padres dirían… era conocido que los Black estaban orgullosos por la falta de sentimientos expresados al público, o al menos eso era lo que el señor Parkinson le había dicho.

"Que bueno, ahora no soy la única que se siente así cada vez que me paro aquí… la verdad que me aterra cruzar las puertas y ver todas sus expresiones reprobatorias cada vez que lo hago…" Aclaró Hermione a su lado, pasándole un brazo suelto por su cintura en un abrazo de confort.

Esa respuesta sincera había sido sin lugar a dudas una sorpresa. Jamás alguien había sido tan sincera con ella, tan… familiar.

"Recuerda, Lynnea, no arrugues la nariz y cuando los septillizos se acerquen, no te intimides, suelen emocionarse rápido y son algo alborotadores, pero son buenos… nosotros deberíamos saberlo." Aconsejó Sirius con ambas manos en las puertas.

Tras un asentimiento, las empujó para abrirles paso a todos.

Rápidamente, Hermione se apartó de su lado, caminando rápido a la mesa de profesores y diciéndole algo al oído al director Dumblendore, el cual asintió, para luego pararse frente a la mesa, tratando de llamar la atención de todos en el colegio.

"Disculpen, pero Lady Black tiene un anuncio que hacer." Anunció desde su asiento el viejo director.

"Alumnos de Hogwarts, es mi agrado anunciar que tras una charla larga, la señorita Pansy Parkinson ha decidido unirse a mi familia. Les presento a Lynnea Pansy Black, mi hija por ley y sangre."

Tras anunciar eso, Sirius y Remus escoltaron a la chica aun cohibida al frente para que todos la pudieran ver.

A la vista de todos, no había forma de que esa chica fuera realmente Parkinson. Era alta y delgada, no era una figura perfecta, pero seguramente se debiera a la 'dieta' que le había impuesto su madre, como en más de una ocasión le había mencionado a Millicent. Su cabello negro llegaba hasta las caderas en suaves hondas y los ojos castaños daban un hermoso toque a la piel besada por el sol.

Su expresión era extrañamente sonriente, que suavizaba sus facciones increíblemente.

Al instante, 15 personas se acercaron con grandes sonrisas y comenzaron a pasarla de uno a otro, con saludos y abrazos… esos eran sus hermanos.

"¡Fantástico!"

"¡Tenemos una hermana! ¡Tenemos una hermana!"

"¡Mamá! ¡Deberías habernos avisado que planeabas adoptarle!"

"¡Si! ¡Sabes que siempre quisimos una hermana!"

"¡Hey, Pansy!" Gritó finalmente Cedric, que para sorpresa de ella también le abrazó. "¡Mamá! ¡Es injusto! Pansy es mayor que yo por meses." Se quejó a la vez que le soltaba.

"Lo sé, querido… lo sé. De todas formas festejaremos los dos cumpleaños juntos en una semana." Se escuchó la voz de Hermione por sobre los gritos de emoción de los chicos.

Las puertas del gran comedor se volvieron a abrir, dando paso a una mancha borrosa que se dirigió al grupo que rodeaba a la nueva Black y la abrazó, dándole vueltas para luego depositaba en el suelo.

"¡Si! ¡Tengo una hermana!" Gritaba, reía y bailaba el recién llegado.

"¡¿Harry?! ¡¿Qué haces aquí, cachorro?!" Se escuchaba a Remus vociferar para ser escuchado.

"¡Tengo una hermana! ¡¿Qué puedo estar haciendo aquí?!" Volvió a abrazar a la chica anonadada. "Estoy orgulloso de ti, hermanita." Le susurró.

"Harry, esa a la que estas ahogando es mi amiga, hazte a un lado." Se escuchó detrás de ellos.

Al girarse, pudo ver a un hombre de aproximadamente 30 años con el cabello rubio muy corto en estilo militar y pose relajada con las manos en los bolsillos de un sobretodo muggle de color verde con un logo en el pecho. Sus ojos eran de un tono gris oscuro.

Finalmente se giró a ver a su hermano que le había 'atacado' en un abrazo rompe-huesos.

También parecía de 30 años y con un cuerpo musculoso, contrario al chico debilucho que había conocido hacía años. De estatura media, con el mismo corte que Draco y sus brillantes ojos verde esmeralda.

Al momento Draco le abrazó, sofocándole al igual que el mayor de los hermanos Black.

"Es bueno que finalmente hayas encontrado tu lugar, bienvenida a la familia."

Gran parte del comedor se paró aplaudiendo a la nueva integrante de la familia Black junto con varias felicitaciones, mientras se dirigía a su mesa, la cual no estaba tan feliz.

Suspiró profundamente, sería un año difícil y duro… pero al menos Millicent seguiría siendo su amiga y ahora tenía una gran familia y a Ginevra Weasley… la primera en acercársele.


"Bien, planes, necesitamos planes…" Comenzó Sirius aprovechando que su esposa estaba dando clase a altas horas de la noche.

"La primera salida a Hogsmeade es en dos semanas, pero iremos todos la semana que viene para almorzar fuera en festejo a los cumpleaños de Cedric y Lynnea. Podrían reservar un lugar para cenar y algún paseo…" Señaló Neville quien junto con Ginny les estaba ayudando a organizar una cita con la castaña.

"No le gusta los lugares ostentosos, pero una cita en un lugar muy bajo no sería adecuado para ella… Mientras ella esté con ustedes y los niños, Neville y yo buscaremos un lugar adecuado y haremos reservas." Agregó Ginny.

"Bien, Gracias por la ayuda… ahora, regalos." Siguió Remus, mientras anotaba en una lista lo que necesitarían. "Yo diría otro anillo… solo tiene la banda de boda que compartimos los tres y uno de esfera de protección, nunca se nos ocurrió regalarle anillos, siempre le dimos brazaletes y aros."

"Es una cita, Remus… el anillo guárdalo para cuando le pidan matrimonio como corresponde. Regálenle flores y chocolates, una práctica común en el mundo muggle para las primeras citas."

"Esta bien…" El licántropo anotó lo que correspondía.

"Entonces yo le regalaré el vestido para ese día." Señaló Sirius desde el otro lado.

"Aunque no lo admita públicamente, me ha dicho que los vestidos antiguos le gustan. Trata de comprarle uno que no sea verde, ya tiene suficientes de esos. El rojo oscuro y el bordó le quedarían bien con su piel pálida. Busca zapatos cómodos si piensan caminar un rato." Aconsejó Ginny.

"Entendido, toma nota, Remus." Le indicó a su amante.

"Lo más importante, no hablen sobre nada importante… saben como se pone Hermione ante la idea de algo que pasó por alto. Se pone nerviosa y quiere resolverlo de inmediato, traten de que se relaje y mantengan conversación ligera sobre la cena, eso la distraerá lo suficiente como para que coma."

"Bueno, espero que eso sea todo…"

"Si, no se preocupen, si tienen dudas, dejen que ella tome el control, saben como la madre loba tiende a salvar hasta las situaciones más incómodas."

"Esperemos que sepa como hacer esto… porque estoy más perdido que una gallina en caldo de carne."