FAQS
Sobre el capítulo anterior
No hubo ningún motivo en especial para nombrar el capítulo anterior "Crónica de una muerte anunciada" más allá de causar un gran impacto en ese primer capítulo. No tiene relación con el libro del mismo nombre.
02- La Hija que nunca tuve, ni tendré
Se dejó caer pesadamente en su asiento, aun sosteniendo en sus manos el vaso de vidrio; el vodka se derramó sobre su pantalón, pero lo único que le importó en ese momento es si su contenido aún era suficiente para dar otro trago. Y lo era. Así que lo aprovecho.
Soltó un suspiró, sintiendo su cabeza palpitar y sus ojos arder. Estaba acostumbrado a despertar a media noche por emergencias, estaba acostumbrado a dormir; esos eran gajes del oficio, cosas frecuentes que le sucedían siendo el jefe del departamento de policía de Zootopia. Estaba acostumbrado a quedarse horas extras, sin compensación, solo para resolver los problemas que aquejaban a la ciudad, o por simple papeleo. Estaba acostumbrado a lidiar con el cansancio y la presión, con los ciudadanos entrando en pánico y los reportes inundando la estación con llamadas. Estaba acostumbrado a todo ello.
Pero la vida, su tiempo en la fuerza de policía, su propia naturaleza, nunca lo habían preparado para lo más difícil: no derrumbarse a llorar. Sus sentimientos reprimidos eran la verdadera causa de su malestar: de sus ojos cansados, de su cabeza palpitante, de sus músculos exhaustos, y por supuesto… de su maldito corazón estrujándose en su interior, haciéndolo encorvarse de dolor cada cinco o diez minutos.
Bogo vio la botella de vodka y se estiro para tomarla. Le costó más esfuerzo de lo que supuso en un inicio, pero al alcanzar su objetivo, su mirada cruzo su cajón entre abierto. Sirvió más alcohol en su vaso y procedió a rebuscar en el cajón. Sobre todas las cosas, pudo ver la placa de Judy. Esa misma placa que le había retirado a la chica la última vez que habían estado juntos en aquella habitación, con la esperanza de que la coneja y el zorro llevaran una vida tranquila. Con la esperanza de alejarla del peligro. Con la esperanza de…
Meses Antes
-…Una larga vida, Hopps- declaró el búfalo soltando una carcajada-. El ejercicio ayuda, pero una sana alimentación es primordial.
-Señor, no sé si podría asegurar que los waffles son una sana alimentación- declaró Judy ladeando la cabeza y encogiéndose de hombros.
-Tonterías, Hopps- refunfuño Bogo a la defensiva-. Vengo de una familia con expectativas de vida muy superior a la de los búfalos comunes ¿Qué necesidad tendría yo de mentirte sobre eso?
-Ninguna- admitió Judy.
La chica soltó un suspiro y se acercó al escritorio de su jefe, tomando asiento literalmente al lado del enorme plato de waffles que su superior le ofrecía. Tomando un tenedor, cortó un pequeño pedazo del alimento y lo ingirió. Sus orejas se alzaron y sus ojos reflejaron la sorpresa, agradable y extasiante, que su paladar recibía; agitó casi imperceptiblemente su cola y cerró los ojos, degustando de forma infantil el platillo. Bogo soltó una carcajada y se recargó contra el respaldo de su asiento.
Al escuchar a su jefe, Judy abrió los ojos y tragó rápidamente, para proceder a toser por esa misma acción; desvió la mirada avergonzada, sintiendo su rostro enrojecer. Agachó sus orejas y tosió nuevamente, recuperando la compostura.
-Son… deliciosos, señor. Aunque temó que la porción es demasiado grande para mí- declaró ella nerviosa-. Además, ya he almorzado y…
-Hopps, relájate- ordenó Bogo, creando una deliciosa ironía con lo que le pedía a la chica-. Son solo Waffles…
Judy lo sopeso unos segundos, tras lo cual soltó una carcajada y asintió.
-Lo siento, Jefe. Es solo que…- ella se encogió de hombros y cortó otro pedazo de Waffle-. A veces me pongo nerviosa…
-¿Por comer waffles?- inquirió Bogo alzando una ceja con el escepticismo reflejado en su rostro.
-Por estar con usted- respondió Judy alzando la mirada.
Ambos guardaron silencio, viéndose fijamente y comiendo lentamente sus respectivos waffles.
-No entiendo a qué te refieres, Hopps- declaró Bogo con tranquilidad.
-Yo lo admiró demasiado, Jefe- respondió ella encogiéndose de hombros-. Su historial es impresionante, y aun el paso de los años usted sigue siendo increíble…
-Disculpa- interrumpió el búfalo con enojo- ¿Me estás diciendo viejo?
-¡N-no! ¡De ninguna manera, señor!- la coneja se puso de pie y alzó sus orejas alarmada-. No ha entendido bien lo que quise decir…
-¡¿Ahora me dices estúpido?!- Bogo golpeó el escritorio.
-¡¿Qué?!- Judy se cubrió la boca, horrorizada- ¡No, de ninguna manera!
-¡¿Y ahora soy mentiroso?!
-¡Señor, todo esto es un gran malentendido!- dijo ella pálida-. Solo debemos calmarnos…
-¡¿Y además histérico?!
Judy estaba a punto de soltar a llorar cuando el búfalo se cruzó de brazos y su semblante pasó del enojo más profundo a la satisfacción más perversa; soltó una breve carcajada, antes de que Judy cayera de rodillas sobre el escritorio. Su rostro recupero el color, y poco después se tornó totalmente roja; su rostro, estupefacto, mantuvo una misma expresión de mirada perdida. Esto preocupó un poco al búfalo, que se acercó a la coneja.
-¿Hopps?
-Usted…- susurró ella aun con la mirada perdida.
-¿Hopps?- repitió Bogo inclinándose hacia ella.
-¡Usted!- gritó ella cambiando su expresión a una de ira- ¡¿Cómo se atreve?!
-¡N-no, Hopps!- gritó el Búfalo alarmado- ¡Hopps, solo fue una broma! Hopps… Hopps. Suelta esa escoba, Hopps ¡Soy tu jefe y te ordeno que…! ¡Hopps!
Presente
Se recargó perezosamente en su asiento, sosteniendo la placa de Judy. La placa de Nick reposaba tranquilamente sobre su escritorio, al lado del último reporte actualizado del caso; por supuesto, ya había asignado a unos agentes al caso, así que ese solo era un reporte preliminar. Resopló y sintió nuevamente esa presión en el pecho. No estaba seguro si tendría un paro cardiaco o si solamente su pena acumulada comenzaba a exigir salir liberada; probablemente fueran ambas cosas, pero aun no podía darse el lujo de averiguarlo.
Al abrir la cartera que contenía la placa de Judy, pudo ver una fotografía de Nick… El asesino de Judy. O al menos esa sería la versión que mantendría mientras el zorro se esforzaba por llegar al fondo del asunto. Debido a que ambos habían sido retirados del caso hace más de un mes, desconocía hasta qué punto habían llegado sus más recientes pesquisas. Era probable que Wilde ya supiera con seguridad quien era el causante de aquello… Pero las palabras del zorro seguían dando vuelta en su cabeza: "Yo no la mate, pero planeaba hacerlo…"
Su mirada intensa, su ira contenida, su expresión sobria, su tono acido. No era la declaración de un amante sufriendo, sino la aclaración de un delincuente furioso; la misma clase de frases que escuchaba todo el tiempo en confesiones que no tenían nada que perder, porque ya lo habían perdido todo. Y Nick ya lo había perdido todo.
-Zorro estúpido…- susurró con voz pastosa, arrastrando las palabras.
No podía evitar odiarlo, realmente no podía evitarlo. Aunque ella lo había amado con todas sus fuerzas, y seguramente querría que las cosas no terminaran mal entre ambos, la realidad era que lo odiaba; lo odiaba lo suficiente para permitirle arruinar su vida. Nick escaparía, encontraría al culpable y tomaría venganza; y así Bogo tomaría venganza de ambos: el malnacido que la había matado y el imbécil que había jurado protegerla… y fracasó.
Meses Antes
-Debes golpear más fuerte- declaró Bogo con serenidad.
Judy pateó con fuerza, y Bogo bloqueó, alzando sus brazos. El atacado apenas si balanceo sus brazos.
-¡Más fuerte!- ordenó el búfalo con mala cara.
Judy volvió a saltar y pateó con fuerza en el mismo punto, obteniendo un resultado ligeramente mejor, pero no sobresaliente. Bogo bajó los brazos y miró a Judy con la decepción pintada en su rostro. Ambos vestían ropa deportiva, y estaban en el gimnasio privado de la ZPD; en ese momento, no obstante, se encontraban solos. Aún era demasiado temprano y habían accedido solo porque Bogo contaba con las llaves del lugar.
-Así nunca lograras nada- declaró Bogo con palabras frías y calculadas.
-¡Jefe! ¡Soy una coneja!- replicó Judy limpiando el sudor de su frente, con una expresión de desesperación- ¡No puedo vender en fuerza física a un búfalo!
-Pensé que eras tú la que presumía de no tener límites.
-¡Tengo mis limites!- replicó ella con las manos en la cintura- ¡Límites físicos, por ejemplo!
-Solamente debes entrenar.
-¡No es posible, jefe! ¡Es ridículo!- exclamó ella desviando la mirada con enojo.
-¡¿Entonces como piensas vencer a los criminales allá afuera?!- inquirió Bogo alzando un puño.
-No con fuerza bruta- respondió ella cruzándose de brazos-. Los tomare por sorpresa y…
-¿Y si no puedes hacerlo?
-Mi agilidad…
-¡¿Y si son ellos los que te toman por sorpresa?!
LA pregunta flotó en el aire unos segundos. Ella parpadeó, pensativa; agachando sus orejas, se encogió de hombros.
-Nick…
-Hopps. No puedes depender del zorro- declaró Bogo con suavidad-. No puedes depender de nadie.
-Estaré bien- replicó agitando la nariz.
-Hopps. Llevas un año en la jefatura- comentó Bogo soltando un suspiro-. Ser una coneja policía ya no es impresionante; ya no eres noticias, pero más importante: ya no eres impredecible.
-No me importa la fama- pero la mirada en ella se ensombreció.
-No lo has entendido bien- aclaró el búfalo con tranquilidad-. Los criminales se han acostumbrado a tu presencia, y no tardaran mucho en comprender y contrarrestar tus excepcionales dotes… conejisticos.
Judy soltó una carcajada contenida. Bogo sonrió y también se relajó un poco. Ella alzó la mirada y lo estudió con la mirada unos segundos, antes de soltar un suspiro y volver a limpiar el sudor de su rostro. Su ropa también comenzaba a empaparse, mientras que el propio Bogo no había realizado esfuerzo alguno.
-¿Significa eso que ha llegado el momento de retirarme?- inquirió ella con amargura.
-Me ofendería mucho si lo hicieras- respondió el Búfalo acercándose a ella; se puso de rodillas y colocó una pata en el hombro de ella, haciéndola girar para que lo encarara-. No llegaste tan lejos para rendirte.
-Pero tiene razón- replicó ella de malhumor-. He dependido demasiado de mi elemento sorpresa, que… en algún momento, ya no será sorpresa. Atraje demasiado la atención y…
-Por eso estamos aquí. Tu y yo, Hopps- comentó Bogo sonriendo-. Porque voy asegurarme de que seas la mejor agente que ha existido, y entrenaremos juntos. Esto, no es algo que debas afrontar sola…
-Creo que se toma demasiadas molestias en mí…
-Solo quiero verte triunfar- replicó Bogo agitando las orejas de Judy y poniéndose de pie- ¿Quién sabe? Tal vez seas la próxima jefa de policía, hija… J-Judy… Hopps. Agente Hopps.
Bogo tosió y desvió la mirada, encogiéndose de hombros. Ella lo observó en silencio unos segundos, antes de sonreír con dulzura y saltar a darle un rápido abrazo.
-Sera un placer ser capacitada por el mejor policía de Zootopia… Papá- se burló Judy separándose del búfalo-. Pero por hoy, en serio estoy hecha polvo.
-Conejos…- susurró Bogo entornando los ojos.
-Voy a bañarme- dijo ella dándose media vuelta- ¡No espíes!
-¡¿Qué?! ¡No!- replicó el búfalo notablemente ofendido-. Eres casi una niña para mí, eso es… ¡No!
-Es una treta.
Judy soltó una carcajada y se adentró a los vestidores. Bogo agitó la cabeza y soltó un suspiro. Entrenar a esa coneja no sería asunto fácil, pero cada segundo valdría la pena.
Presente
-Jefe, la prensa…
-Largo de aquí, Garraza- ordenó Bogo presionando su sien con una pata.
-Pero jefe.
-¡Largo-de-aquí!- repitió Bogo en un gritó furioso, poniéndose de pie.
Garraza cerró la puerta apresuradamente. Bogo tomó su vaso, aun con vodka, y lo arrojó furioso contra la pared más cercana. El vaso explotó en una lluvia de vidrio y líquido que se esparció por el lugar. Y Bogo se dejó caer de nuevo en su asiento, llorando.
Se cubrió los ojos pero ya era demasiado tarde, y las lágrimas caían sin contenerse por su rostro; se las ingenió para no emitir sonido alguno, pero poco más pudo lograr. Destrozado como estaba, no fue capaz ni de mantener sus ojos abiertos. Su corazón nuevamente se estrujo en su pecho, y la rabia invadió cada centímetro de su cuerpo, tensando sus músculos. La había perdido, y no había nada que pudiera hacer al respecto. Ni siquiera despedirse.
-Lo siento…- susurró con un chillido agudo mientras apretaba sus manos contra su rostro-. Lo lamento tanto…
Corenote:
Siguiente capítulo de esta historia. No hay mucho que decir al respecto. Disfruten.
Si les ha gustado, pueden dejarme un comentario y recomendar mi historia. Nos veremos en el siguiente capítulo!
