***Pokémon no me pertenece, ni los personajes que aparecen aquí***
Pero la historia si es de mi propia autoría…
Te Amo… Adiós
"Podrá una promesa cumplirse, aun a pesar de que el destino y la vida misma están en contra tuya… Serás capaz de cumplir tu sueño, aun a pesar de que tu destino está marcado por el dolor y el sufrimiento…" *aseret-1987*
Capitulo 2: La Triste Verdad y La Promesa
*Paul inmediatamente fue ingresado al hospital… Ahí con ayuda de la madre de Dawn… La Doctora Johanna Taylor, fue atendido de urgencia…*
*Horas más tarde… En el hospital.*
En una solitaria habitación de hospital en Ciudad Recávelo, una ventana se encontraba abierta dejando entra la suave brisa, que hacia mecer las blancas cortinas que colgaban cerca de esta. Junto a la ventana se localizaba una cama, donde un niño de cabellera morada parecías dormir profundamente.
Paul poco a poco empezó abrir sus ojos, encontrándose con el blanco techo de la habitación. –"¿Dónde estoy?" –se pregunto desorientado y al no identificar el lugar. Ladeo su rostro como tratando de identificar donde se encontraba. Pero en un intento de incorporarse se lastimo un poco su brazo izquierdo, ya que este estaba conectado a lo que parecía ser un suero, cuando al segundo siguiente llegaron a su mente las imágenes de lo ocurrido horas atrás. –"Ahora lo recuerdo… De repente empecé a vomitado sangre… Y luego… Mi vista se nublo… " –se dijo demasiado sorprendido por todo lo que le había sucedido.
No muy lejos de ahí un niña de corta cabellera azul-índigo caminaba por un largo pasillo, el cual recorría siguiendo unas voces. – Yo no sé cómo voy a decirles esto… –se escucho una seria voz de mujer. –…Pero realmente hemos hecho todo lo posible para curarlo. –Dawn se detuvo. –"Es mi mama… ¿Ella está hablando con alguien?" –se cuestiono cuando se encontró frente a la puerta de la oficina de su madre, la cual entreabrió sin ser notada por las personas que hablaban dentro.
–Por favor… Díganos qué enfermedad tiene mi hijo... – cuestiono otra voz de mujer que sonaba muy preocupada.
– ¿Qué quiere decir con que usted no puede curar a mi hijo? –pregunto ahora una muy seria voz de hombre.
Dawn tras la puerta entre abierta parpadeo un par de veces y luego pudo notar de quienes se trataban. –"Son los padres de Pau…l" –se dijo sorprendida.
Dentro de la oficina la Dra. Taylor miraba muy seriamente a los padres de su paciente, las dos personas frente a su escritorio guardaron silencio esperando por una repuesta. Por largos minutos el silencio se hizo muy tenso entre ellos tres.
A Dawn esto le extraño. –"¿Q-que es lo que está pasando?" –se dijo muy extrañada.
–Señor y Señora Stratford... –hablo por fin la madre de Dawn. –Como dije en un principio… –empezó en tono muy serio. –Nosotros hemos intentado todo lo posible para curarlo… –ella los miraba directa mente a los ojos. –Nosotros hemos encontrado una enfermedad en el sistema del cuerpo de Paul.
– ¿Q-Qué enfermedad?... –cuestiono rápidamente la madre de Paul.
–Una enfermedad incurable de la sangre… – contesto sin más la madre de Dawn y en el mismo tono serio.
– ¿Cómo puede decir que es incurable?–pregunto el padre de Paul. –Usted es una Doctora… ¡Usted debería saber muy bien cómo curar a sus pacientes! –esto último casi lo dijo en un grito.
– ¡Es una enfermedad mortal!... –se defendió Johanna – ¡Incluso el médico más especializado no podría curarlo!... – sentencio muy seria y elevando un poco la voz.
– ¡N-nosotros pagaremos todos los gastos de la operación!... Solo… ¡Por favor cure a mi hijo!... ¡Estoy dispuesta pagar millones!... –decía muy desesperada la madre de Paul.
La Doctora dio un hondo suspiro antes de decir lo nefasto y volteándose hacia la madre de su paciente. –Odio decir esto… Pero su hijo… Paul… Podría morir en cualquier momento… –les confesó mirándoles a los ojos.
Los padres de Paul no daban crédito a lo que acaban de oír, la madre empezó a lloraba incontrolablemente; el padre estaba callado con el rostro inclinado en señal de que no podía creer lo que le pasaba a su pequeño hijo.
Dawn que aun estaba tras la puerta entre-abierta escucho todo. –"No… Paul…" –se dijo sintiendo como un enorme nudo se formaba en su estomago.
La madre de Dawn solo frunció el entrecejo e inclino el rostro. –"Lo siento" –dijo internamente, imaginando lo ellos podrían estar sintiendo, ya que ella también era madre y los entendía.
Afuera Dawn se alejo de la puerta mientras se debatía internamente. –"Después de escuchar eso… Me siento como si estuviera paralizada… Y con unas enormes ganas de llorar..." –se dijo ahogando el llanto que amenazaba con salir. –"El sigue siendo muy joven… Quiero decir… El aun tiene sus sueños… Y yo… Yo no quiero perder a un amigo… ¡Yo no quiero que él muera!... Solo pensar en eso… Me duele mucho…" –se decía con unas enormes ganas de llorar y sin poderlo soportar más salió corriendo, mientras luchaba contra las lagrimas que ya corrían por sus sonrojadas mejillas.
Ya habían pasado alrededor de una hora, desde que Dawn había escuchado aquella devastadora noticia, sobre la salud de su querido amigo Paul. Ella caminaba desganadamente hacia la habitación de Paul, al llegar sujeto con fuerza la perilla de la puerta y dio un hondo respiro antes de entrar. Abrió la puerta muy despacio para hacer el ruido menos posible, por si él se encontraba durmiendo, muy lentamente y con pasos muy sigilosos se acerco a la cama.
Ella lo vio con los ojos entre abierto. –Paul… –lo llamo para confirmar que estaba despierto.
Paul seguía con la mirada fija en el techo. – ¿Que estás haciendo aquí?... –le cuestiono con ninguna señal de emoción en la voz. –Ahora no estoy presentable… –se incorporo. –Por favor vete… –finalizo sin mirarla.
Dawn lo miraba con sus enormes ojos claros. –No… –contesto firme. –Yo no pienso eso de ti... –le declaro.
–…. –él solo guardo silencio con su rostro inclinado.
Ella también guardo silenció por unos largos segundos. –Hey… Paul… –hablo por fin.
– ¿Qué?... –dijo cuando alzo su rostro para verla.
–Podemos vernos mañana en el parque… ¿Puedes? –pregunto sin verlo a la cara.
–S-seguro… –dijo Paul con una leve sonrisa en los labios.
Dawn ya no contesto nada, solo se quedo ahí de pie con el rostro inclinado, reflejando una enorme tristeza en su inocente rostro.
Desde ese suceso Paul noto como el ánimo de Dawn había cambiado. –"No sé porque pero…" –la miraba fijamente mente. –"Desde ese día… Yo siempre veo dolor en sus ojos… Y no puedo preguntarle porque…" –se dijo serio.
Al día siguiente en el parque, un brillante sol resplandecía en lo alto del cielo, mostrando un día soleado y despejado, simplemente era un día para disfrutar, al menos para la mayoría de la gente que había ahí.
Dawn sentada en el mismo prado de flores donde siempre les gustaba platicar, ya se encontraba esperando su encuentro con Paul. –"Él está retrasado…" –pensó algo preocupada.
– ¡DAWN! –se escucho el grito de eufórico de Paul, que venía a toda prisa hacia ella.
Dawn volteo al instante al escuchar la alegre voz.
Cuando Paul ya estaba muy cerca de ella freno su carrera, pero también en ese mismo instante se desplomo de cara al suelo.
Ella abrió los ojos al instante. –"El… Esta" –pensó Dawn mientras corrió hacia él. – ¿Que paso? –le dijo cuando se acerco a él.
– ¡Estoy Bien!... ¡No te preocupes!... –dijo cuando levanto el rostro del suelo. –Solo me resbale... –volteo a mirarla.
Dawn lo miro con expresión muy agobiada. –Por favor Paul… –él la miro. – No hagas nada imprudente... –dijo desviando su mirada de él, pero aun con el rostro inclinado.
Paul aun en el suelo inclino el rostro también. –"Ese dolor en sus ojos… Lo veo otra vez…" –recordó. –Caray… Soy tan torpe –se quejo.
Ella permaneció cayada.
Después de ese desafortunado incidente, los dos se dirigieron hacia la pequeña pradera de ese parque, donde ellos disfrutaban mucho sus inocentes charlas y sobre todo de su compañía mutua, entre los millares de flores silvestres. Sentados lado a lado Paul la observaba detenidamente a Dawn, mientras ella permanecía con la mirada fija en el suelo. Cuando él por un instinto se incorporo de su lugar y se dirigió a recoger algunas flores, corto una gran variedad de ellas; de diferentes formas y colores para luego entregárselas a ella.
–Aquí tienes… –Paul le puso las flores en su mano derecha. –Hey… ¿Qué pasa? –le pregunto haciendo un ligero puchero. – He notado que… Últimamente siempre estás muy triste… –le reprocho sin cambiar su gesto.
Dawn rio nerviosamente pero aun con deje de tristeza en el rostro. –Estoy bien… No te preocupes... –le volvió a sonreír.
El sonrió aliviado. –Que bueno… –dijo reconfortado.
Ella volvió desviar su rostro, volviendo a sus propios pensamientos. –"Yo no puedo creer que Paul…" –volteo a verlo, él aun la miraba con una sonrisa muy tierna. –"…Vaya a morir en cualquier momento…" –los dos pares de ojos color amatista y azul-claro hicieron contacto, ella desvió su rostro para luego fruncir el ceño y mordiéndose el labio en una clara señal de tristeza. –"Yo no puedo… ¡YO NO PUEDO decirle a él la verdad de su destino!... Y lo único que puedo hacer ahora… es… es llorar" –y sin previo aviso las lagrimas empezaron a correr por el inocente y triste rostro de Dawn.
Paul rápidamente borro su sonrisa. – ¿Por qué diablos estás llorando ahora?... –le reprocho. – ¿Te pico algún insecto?... –le pregunto, pero ella no contesto ni siquiera volteo a verlo. – ¡HABLA POR FAVOR!... –insistió algo exaltado por su silencio.
– ¡Hey!... –hablo por fin ella. –Promete me que algún día nosotros iremos al espacio para convertimos en astronautas... – empuño sus manos y las puso cerca de su rostro, él la miro sorprendido. –"¿Sera posible?..." –de un instante a otro se puso de pie. – ¡Tú tienes que llegar a ser un astronauta!... ¡Tú tienes que viajar al espacio conmigo!... ¡NO IMPORTE LO QUE PASE! –le grito desesperada mente.
– ¡CALMATE… ¿QUIERE?...! –grito molesto.
– ¡Solo prométemelo!.. –volvió a insistir sollozando.
–Yo no puedo prometerte eso... –le contesto tranquilo y algo triste.
– ¡Tonto!... ¡Tonto!... ¡TE ODIO!... ¡AH!... ¡Eres un insensible!... –gritaba, mientras se inclinaba y lloraba desconsoladamente.
Paul abrió los ojos muy sorprendido por la reacción de ella, pero al segundo siguiente sonrió. Él se acerco a Dawn quedando frente a ella, toco su frente con su dedo índice haciéndola que levantara el rostro para mirarlo. –Hey… – le susurro y ella abrió los ojos. –En verdad a mi no me importa convertirme en astronauta… –le dijo tranquilamente. –Pero a cambio… -le acaricio la frente para remover algunos cabellos que cubrían su rostro, mientras ella aun hipaba y temblaba a cusa del llanto. Luego con suma ternura le beso la frente. –Por Favor… Cásate conmigo cuando crezcamos… –le susurro aun cerca de la frente.
Dawn detuvo el correr de sus cristalinas lágrimas y abrió desmesuradamente sus hermosas orbes azul-claros.
– ¿Qué me dices?... –le pregunto con un notable sonrojo en sus mejillas.
Ella lo miraba asombrada. – ¿Nosotros?... ¿Casados?... –pregunto absorta e igualmente con un fuerte sonrojo.
– ¿T-Tú no quieres? –pregunto con algo de duda y aun con sus mejillas sonrojadas.
Dawn nuevamente empezó a derramar lágrimas. – ¡Claro que sí!... ¡Una vez que crezcamos!... –le grito aceptando su petición.
Paul tomo una de las manos de Dawn entra las suyas y la miraba fijamente a los ojos con un pronunciado sonrojo.
Dawn al notar el gesto de Paul se abalanzo hacia él para abrasarlo. – ¡SI TU ROMBES TU PROMESA!… ¡YO NUNCA TE LO PERDONARE! –le grito aun llorando y mientras hundía su rostro en el pecho de él.
–Ok… –reafirmo mientras acariciaba el corto cabello de la niña. –Entonces ahora por favor para de llorar… –le pidió tiernamente.
Ella asintió mientras frotaba sus manos en sus ojos para limpiar las lágrimas.
–Bueno vamos a prometerlo… –propuso él mientras los dos se ponían de pie y unían sus dedos meñiques, sellando así una promesa. La misma promesa que les llevara a enfrentar muchos obstáculos, ya que el destino puede traer muchas sorpresas preparadas para cada uno de nosotros.
Dawn sonrió aun con algunos rastros de llanto en sus sonrojadas mejillas, mientras Paul la miraba muy tiernamente, el ambiente entre ello pareció calmarse para bien de sus inocentes corazones, que solo buscan una manera de estar juntos para siempre, una manera que los lleve a buscar la felicidad sin importar nadie más…
(POV. Paul)
"…En ese entonces nosotros tan solo teníamos ocho años…
Yo no entendía porque ella lloraba…
Yo creía que era porque ella y yo estaríamos juntos en un futuro…
Yo hice mi promesa…
¡Promesa que no puedo mantener!..."
CONTINUARA….
HOLA EVERYONE:
Aquí vengo yo con un nuevo capi de Te Amo… Adiós, la verdad que me he tomado mucho tiempo en actualizar pero la escuela no me da un respiro...
Aunque debo confesar que desde hace siglos ya tenía el capítulo de esta historia pero por una cosa u otra no había podido subirlo, le faltaban muchas correcciones y otras cosas más…
(*Espero que ya no tenga errores _ pero lo dudo… porque siempre pienso que está perfecto y después cuando lo vuelvo a leer le encuentro más de 100,000 errores XD*… -_-')
Sobre todo estoy triste porque voy a paso de tortuga con mi historia de ¿Lo Recuerdas?... T.T
Pero bueno como mucho de aquí me dicen que es mejor tarde pero seguro ^-^ jejeje… bueno pues aquí les dejo la historia… espero la hayan disfrutado…
Bueno creo que eso es todo y pues como siempre espero sus comentarios, abucheos, regaños y Jitomatasos, etc… Pero sobre todo sus lindo, maravillosos y bellos "REVIEWS"… que hacen que me den más y más ganas de sacar adelante mis humildes historias… y sobre todo revivir algunos proyectos que me vienes a la cabeza día con día…
OK ahora si bye bye…
Att: aseret-1987
Click Abajo… ^-^
.
.
.
.
.
