NOTAS DE LA AUTORA:
Este fic está basado en el Dorama japones de HYD; y se sitúa después de la boda en la película. Para darles un mejor resultado, traté de hacer lo más parecido posible sus personalidades y sacarle mucho provecho a la historia que de desarrolla en mi mente. Mi primer fic.
Léanlo y espero que les guste :D
"La calidez de la primer noche."
Ambos bajaron del auto, y quedaron sorprendidos; estaban frente a un Ryokan de aspecto cálido. Y frente a la puerta se encontraban un par de mujeres, que al verlos, les hicieron una reverencia.
– ¡Bienvenidos! – dijo la mujer que parecía ser la mayor – Estamos encantados de tenerles con nosotros.
– ¿Ah?... Soy Doum…
– Sabemos muy bien quienes son. Sus amigos nos han dado la tarea de cuidar de ustedes. – La mujer se acercó y tomo las maletas de ambos (que llevaban porque sus amigos les habían dejado ya preparadas en el jet). Luego les tendió un par de sandalias para que usaran en el interior de lugar.
– ¿Eh? ¿Eso quiere decir qué…? – comenzó a decir Tsukushi.
– Señorita Doumyouji, el resto de los "F4" ha venido a darnos ordenes de sólo atenderlos a ustedes. – Ella se sonrojo por escuchar que la llamaran así; era la primera vez que era llamada por su nuevo apellido, y eso le agradaba. – Conocemos que tras su reciente boda, lo que quieren y necesitan es privacidad, y aquí la obtendrán; por eso, todas las instalaciones han sido reservadas para el uso exclusivo de la pareja Douyouji. Pero claro, todo ha sido bajo confidencialidad; ni siquiera nuestros demás empleados saben de su permanencia aquí, y mucho menos la prensa se enterará de esto.
– Siéntanse libres de disfrutarlo, el Ryokan está a sus órdenes. – Dijo la otra mujer, mientras la mayor llevaba sus cosas a la entrada. – Y si nos necesitan, solo deben llamarnos; porque aunque las instalaciones sean solo para su uso, nos encontraremos allá, para estar a su disposición. – Señaló una pequeña casita de madera que se encontraba a unos cuantos metros.
– Gracias por haber elegido nuestro Ryokan. – Ambas hicieron una reverencia y se marcharon.
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Tsukasa sonrió y volteo a verla a ella. – Seguro tienen algún Onsen¹… ¿Entramos? – Y le tendió la mano derecha, que ella tomo enseguida, para entrar al lugar.
– Asombroso… – dijo ella al entrar. Aquel era un sitio cómodo, que se asemejaba mucho a un Uchi² tradicional; el tatami³ estaba confeccionado con una fina calidad y decorado, por lo que ninguno dudo de detenerse en la entrada, para cambiarse su calzado por las sandalias que les habían dado.
Al parecer, los F4 debían haberles pagado mucho dinero, pues no habían mentido al decir que el sitio estaba completamente vacío para la disposición total de ellos. Además, se habían tomado la molestia de dejar un camino de rosas en color blanco y rojo, que los guiaba hasta la que sería la habitación de uso principal. Avanzaron hasta el final y Tsukasa descorrió el fusuma⁴ , por lo que ella quedó aun más sorprendida. Pese a que la habitación era sencilla y tradicional, sin duda les habían preparado una que era muchísimo más grande que la casa donde había vivido, y muy hermosa.
Él entró cargando su equipaje, y lo dejo en una esquina. Ya les habían preparado un par de futones en el suelo; e incluso, fuera de lo que parecía ser la habitación del baño, habían dejado colocado dos Yukatas de color azul, hechos a su medida.
– ¡Esto es increible!
– A ti, siempre todo te parece increíble. Pero es porque eras una pobretona. – le dijo él con su típico tono burlón.
– ¡¿Ha?! ¿Quién te crees para decirme "pobretona, pobretona", siempre? – Ella cruzó los brazos sobre el pecho, en un gesto de enfado fingido.
– Oi… – Tsukasa se acercó a ella y la sujeto de los hombros – Soy el único hombre que te amará siempre, incluso aunque hayas sido una pobretona. Aunque seamos tan diferentes, estábamos destinados a amarnos siempre... – Se le quedo mirando con intensidad durante unos segundos y le rodeo la cintura con los brazos – Oye… Makino… Jamás te dije que eso fue lo que más me agradó y porque no…
El corazón de Tsukushi comenzó a acelerarse precipitadamente. No hacía falta que él dijera nada más, o ella finalmente rompería a llorar de emoción... Sin duda todo eso era demasiada presión para ella.– ¡Mira! – dijo, cortando de pronto la escena. Y señaló hacía un shoji⁵ de puerta corrediza. – ¡Nos han dado una habitación con acceso directo a los baños termales!
– ¿Ah? Vaya… – Él fingió sentir atención, avanzó en aquella dirección y abrió la puerta. Él estaba contentísimo de estar por fin casado con Makino, y ahora tener todo ese espacio sólo para ellos dos. Pero de algún modo, ella siempre estaba dando vueltas... – ¿Deberíamos aprovecharlo juntos?
– N... no es tiempo de hablar de eso. Tenemos que desempacar… – Avanzó hacía las maletas y tomó una, que tenía escrita una nota para ella.
"De parte de Nishikado Soujiro y Mimasaka Akira. Disfrútalo, Tsukasa ya nos preocupa."
Subió la maleta a una mesita y la abrió. – ¡Oh! – De inmediato dio un pequeño salto, se apresuró a apartarse de ella y entró a la habitación donde estaba el baño.
– Oye Makino, ¿Qué ha pasado? – Preguntó Doumyouji al escuchar su rápida carrera. Se acercó a la maleta y tomo la nota escrita – ¿Pero que planean esos dos? – Y se asomó también.
"Lo que prefieran." Decía escrito en otra nota de color rojo, que estaba dentro; porque el equipaje contenía una pequeña colección de algunos pequeños kimonos para Tsukushi, y también algo de ropa occidental, hecha de tela transparente y de encaje…
– ¿Qué yo les preocupo? – Tomo una pequeña prenda y la extendió para mirarla – ¿Cómo esto me va a concernir? Ha, pero quienes se creen para… – Entonces lo comprendió.
Esas prendas eran para que su esposa las usara. Y probablemente eso era idea de Soujiro, quién siempre lo había molestado insistentemente acerca de su interés nulo por estar con una chica; y quién en más de una ocasión había tratado de convencerlo de pasar la noche con alguna bruja. Pero como si eso, fuera suficiente para que cualquier chica igualara a SU mujer…
Se imagino a Tsukushi vistiendo aquello y sonrió. – Bah. Esto no hace falta para que ella llame mi atención. – Aunque no podía negar que le daba algo de curiosidad… ¿Y ahora, dónde estaba ella? – Makino, ¿Qué estás haciendo?
– Ah, ah… es… es por el viaje. Debía venir a… sólo, espera. – Él rió por lo bajo; porque seguro ella estaba sonrojada.
De pronto, recordó aquellas ocasiones en donde ya había estado a solas con ella en un hotel. En la primera, había sido en aquella lujosa suite dónde se alojaron ella y sus padres, y donde "accidentalmente" él había visto su ropa interior. Y la otra ocasión fue en la pequeña habitación en Las Vegas, donde con sólo verla, él…
Tsk. El recuerdo había hecho que su cuerpo volviera a reaccionar, y todavía no podía darse el lujo de que ella lo viera así…
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Mientras, Tsukushi estaba encerrada en el tocador. Se sentía avergonzada y la piel le ardía por lo sonrojada que estaba. Sin duda, ya Doumyouji había visto el regalo de los chicos. ¿Cómo iba a salir ahora, sintiéndose así?
– Ah. Voy a… voy a entrar a las aguas terminales… – escuchó que le decía él.
¿Aguas terminales? Doumyouji a veces estaba perdido para saber usar las palabras correctas ¿Cuándo aprendería a hablar bien algún idioma? Ella sonrió. De algún modo, todo eso la hacía feliz.
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Afuera, Tsukasa se quito la ropa apresuradamente, dejándola en cualquier lado. No podía perder tiempo, por lo que sin más, se metió al agua, porque quizá ella saliera del tocador en cualquier momento y lo vería… así.
Ni siquiera él sabía porque esto lo ponía tan nervioso… después de todo, ellos ahora ya estaban casados; y no había duda en que ella le gustaba… ¿Entonces, a que le tenía miedo?
"No es momento de hablar o pensar en esto" - casi escuchó la voz de ella al imaginársela, diciéndole siempre lo mismo. Después de todo, la última vez que él lo insinuó así había sido. Además, durante su estancia en la playa, de algún modo ambos habían evitado ese tema.
Suspiró. Tsukushi le había dicho que debía ser paciente… y lo intentaría. ¿Qué diría Soujiro, de verlo por fin, tan impaciente por una chica?
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Mientras tanto, Tsukushi esperó un poco más para que el calor le bajara y salió. Quizá Doumyouji ni siquiera se hubiera fijado en la maleta; pero de todos modos salió y la ocultó. Ese no era momento de las bromas de los F4.
Entonces, reparó en que Domyouji había dejado su ropa arrojada al suelo tal como se la había ido quitando; desde la chaqueta, hasta la ropa interior. ¡Que descuidado!. Se acercó y con cuidado la levantó…
– Domyouji… ¿Estás… estás aún bañándote? – No hubo respuesta – Abrió las puertas corredizas que separaban la habitación del Onsen privado, se asomó con cautela y no lo vio. – ¿Dónde te has metido? – Entonces se dio cuenta que a lo lejos él estaba inconsciente, con el cuerpo dentro del agua y la cabeza recargada en una de las orillas de piedra. – ¡¿Tsukasa?! – Se metió al agua con todo y ropa y avanzó hacía él; y cuando finalmente estuvo a su lado, lo escuchó suspirar.
¡Demonios! La había asustado, y solo se había quedado dormido.
Trato de despertarlo, pero como él no se inmutó pensó en dejarlo un rato ahí; se alejó unos cuantos pasos, pero al final regresó, porque recordó lo fácil que era que él se enfermara… ¿De verdad estaba dormido? Probablemente el calor del agua, lo había dejado inconsciente…
– Ara, ara… ¿Qué haré para meterte a la habitación? – Pensó en llamarle a las encargadas de aquel lugar para que la ayudarán, pero de inmediato desechó esa idea. Doumyouji estaba desnudo bajo el agua y de ningún modo permitiría que otra mujer lo viera así…
Suspiró con frustración. ¿Cómo había sido tan descuidado para dejar que esto pasara? Se acercó a él y con todas sus fuerzas lo saco del agua y lo llevo "cargando" a la habitación. Y aunque fue algo que la dejó casi a punto de desfallecer, se las apañó para todavía recostarlo y cubrirlo para que no quedara desnudo.
– Habrá que ver… ¡Ni siquiera has despertado! – fue al vestidor y terminó cambiándose su ropa húmeda, por el yukata azul de algodón que pertenecía al Ryokan. Se dejo caer en el suelo y se cubrió el rostro con las manos, que le temblaban por el esfuerzo y ansiedad.
Estaba nerviosa… y no podía borrar de su cabeza la imagen de aquellas partes del cuerpo de Doumyouji, que por más que intentó, no pudo evitar ver... su pecho, sus hombros fuertes... la silueta delgada pero musculosa de sus piernas... ¿Qué se supone que debía hacer ahora?
– Tsu…Tsukushi. – Escuchar la voz de su esposo llamándola, solo logró que la piel se le erizara.
– Ah, ah. – Salió a su encuentro y se colocó a un lado de él, quién aún estaba recostado sobre un futon. – Por fin decides despertar...
– Estaba en el agua… ¿Cómo…? – Miro a su alrededor; parecía desconcertado. – ¿Me has traído hasta acá?
Lo miro con un dejo de suficiencia. – Te has quedado dormido y el calor te ha hecho perder el conocimiento. Serás inútil… no podía dejarte ahí.
– ¡Ha! ¿A quién le dices inútil? – por un momento lucía enfadado de que ella lo insultara, pero luego, la sujeto por una de las muñecas con suavidad y le dijo – Gra… gracias por preocuparte por mí.
– Lo has puesto todo difícil; pensé que algo te había pasado.
Él la miro fijamente unos segundos. Notó que Tsukushi se había quitado la ropa de viaje e incluso era evidente que solo llevaba puesto aquel Yukata. ¿Habría entrado al agua sólo por él? Probablemente sí, y por ello habría quedado mojada su otra ropa… ¿Cómo se las había arreglado para llevarlo hasta allá? Supuso que incluso había tenido que verlo desnudo ¿Qué tanto habría visto? Eso lo hacía sentir ansioso ¿Cuál habría sido la reacción de ella?
– Tsukushi. – Parecía sorprendida de que la llamara por su nombre. Él sonrió y tiro de su muñeca para atraerla hacía él, lo que provocó que ella acabara sobre el futon, encima de las piernas de él.
– Ho… ¿Qué estás…? – No dejo que ella siguiera diciendo nada más, porque acaparó sus labios con un beso, al que ella respondió apropiadamente.
Su cuerpo estaba teniendo de nuevo una reacción, pero no era la esperada para aquella sensación de gusto al besarla; sino que lo recorrió un temblor frío por todo el cuerpo y su fuerza se vio mermada en segundos.
– Do... ¿Doumyouji? – atinó a decir ella, al sentir como él perdía sus fuerzas y su peso caía sobre ella.
– No… no me siento bien. – con ayuda de Tsukushi se recostó de nuevo en el futon.
Sintió la mano cálida de ella, posarse sobre su rostro. – De nuevo tienes fiebre. Mira que enfermar por quedarte dormido en el Onsen…
– Lo siento. Tenía que entrar… no esperaba dormirme.
– Ya, ya. Solo es por todo el tiempo que estuviste en el calor. Pronto su cuerpo se sentirá mejor, en cuanto se pase esta descompensación.
– ¿Descomposición? ¿Pero qué tonterías dices, Makino?
– Siempre haciendo lo mismo. ¿Qué jamás podrás aprender bien algún idioma? – Esperó a qué el respondiera algo, pero se dio cuenta de que ya estaba dormido de nuevo.
Suspiró sonrió con alegría de verlo así. Aunque aún se sentía un poco ansiosa con todo esto y no podía sacarse de la mente el cuerpo de él, al menos todo parecía indicar que con el estado de Domyouji no tendría que preocuparse por ello esa noche.
Ahora, sólo tendría que cuidarlo…
Bueno, para tratar de hacerlo más apegado a las costumbres japonesas, coloqué algunas palabras comunes por allá, pero desconocidas para muchos. Y pues, acá les dejo su significado :3
Onsen¹ - Se refiere a los baños de aguas termales, que se encuentran ahí de forma natural, por algún origen volcanico.
Uchi² - Nombre de las pequeñas casas japonesas tradicionales.
Tatami³ - Suelo hecho de esteras de madera, que suele rayarse con facilidad. Por eso deben cambiarse el calzado por sandalias de uso para interior.
fusuma⁴ - Puerta corrediza, hecha de un grueso papel, montada sobre un grueso marco de madera.
shoji⁵ - Puertas corredizas, a base de papel delgado blanco, que normalmente están montadas en un marco de estructura de madera, hecho a cuadros.
Si les está gustando, me gustaría que me lo hagan saber :3
Y pues, hasta el próximo capítulo.
