Sinopsis.
Coronas, joyas, bailes sin fin, las cosas más lujosas que puedas imaginar las tiene Rennesme Carlie Cullen, princesa de la nación más rica del mundo, pero, ¿Qué pasaría si lo que ella más quisiera sería justo lo contrario?
Capítulo I: Princesita
"Y ahora con ustedes, su alteza la Princesa Rennesme Carlie Cullen."
Un llamado mas, una vez más, como siempre.
Ya estaba harta, quería huir, perderme y no volver nunca. Era gracioso, todas esas discusiones que mantenía con mi padre y mi madre, sobre lo que debía y no debía decir, hacer, o simplemente pensar. Siempre era lo mismo
-Rennesme, ¿Cuántas veces te tengo que decir que es tu deber, hija?
-Pero papá, no me gusta. Yo no pedí ser princesa- a lo que él siempre contestaba….
-Cuando yo tenía tu edad también quería un poco de libertad, lo admito, pero también tenía claro cuál era mi deber, y ser de la realeza es un honor y un privilegio. Honor y privilegio que tú denigras
-Para mí no es ningún honor, ni mucho menos privilegio, es más un castigo-
Esa fue la última discusión que tuve con mi padre, y me sentí tan mal por el daño que le hice con esas palabras que para remediarlo decidí callar y llevar la fiesta en paz con todo esto.
Pero ya no más, ya no toleraba ni un segundo más.
30 minutos antes
-Por favor, Selena, solo por esta noche- Le rogué a mi dama de compañía y también mi mejor amiga
-Olvídelo princesa, si sus padres me descubren seguro me corren-
-Vamos, Sel, nadie va a correrte, eres como de la familia-
Selena avia empezado a trabajar con nosotros desde que yo tenía 3 años de edad, siendo sobrina de mi tío Jasper, el mejor amigo de mi padre, y mi tía Alice, hermana menor de mi papá y esposa del anterior, tenía una gran posición social, sin embargo todo mundo seguía viéndola como una empleada. Salvo mi familia y yo, nosotros teníamos la firme creencia de que todos éramos guales sin importarla posición económica o social.
Era una de las razones por la cual estaba orgullosa de ser una Cullen… oigan algo bueno tenía que tener ¿no?
-Haremos un trato- dije como último recurso- Tu harás lo que te pedí... emm… y yo... ¡YO PAGARE UN BOLETO EN PRIMERA CLASE A ESTADOS UNIDOS!- dije sin pensar
-No me diga eso por favor- Me dijo... bueno, me rogo Selena
-¿qué pasa Sel, no quieres ver a Seth?
-Pues si pero…-
-¿Qué tienes que perder?
-No lo sé, ¿el trabajo tal vez?
-Primero: sabes que odio el sarcasmo; Segundo: ya te dije que no te van a correr
-Está bien. Pero creo princesa que usted y yo estamos a punto de ser castigadas
-Baldra la pena ¿no?- Le pregunte con una sonrisa traviesa
-Pues si- Me contesto de la misma manera
De vez en cuando lograba sacar a Selena de su faceta de chica santa que se cargaba todo el tiempo, y aunque éramos grandes amigas-casi hermanas nunca logre y creo que nunca lograre, hacer que me tute, dice que así mantiene la línea entre nuestra amistad y su trabajo, aunque yo no la entendía, pero avía logrado mi cometido y ni me atrevía a hablarle, ¿y si cambia de opinión? No, mejor me quedo calladita.
-Muy bien, vamos pues.
Un gruñido fue lo que recibí como respuesta.
