Caminaba en compañía de su actual superior, no estaba seguro hacia donde se dirigía, solo le habían informado que irían a visitar a una nueva nación y que si tenían suerte lograrían un tratado de cooperación mutua. Obviamente él no se había quedado atrás recriminando que él era una nación neutral, no obstante sus superiores habían escusado que tener aliados no sería una mala idea. Cuando por fin llegaron, se encontró frente a una gran mansión, bastante lujosa y refinada, no lograba imaginarse a qué tipo de nación conocería ese día, ¿sería un chico? ¿O quizás una chica? ¿Sería agradable? ¿O quizás todo lo contrario? ¿Sería una nación con cuerpo de adulto ya?
No sabía que esperar de esa improvisada reunión a la que le habían obligado a asistir.
Después de entrar en la gran casa del otro país, una de las sirvientas les llevo directo a una sala para que esperaran, en tanto los minutos pasaban la misma sirvienta le llevo al pequeño rubio un vaso de leche y un pastelillo, no obstante, Vash sentía que la timidez le ganaba en ese momento y no se atrevía a servirse lo que acababan de darle. Miro a su superior pidiendo inconscientemente autorización por parte de este para comer, después de todo, lo habían hecho caminar bastante y se sentía tanto como cansado como con hambre. Su superior le sonrió y le dijo que no fuese tímido y comiera tranquilo mientras esperaban a sus anfitriones, al parecer estaban un poco ocupados y se demorarían un poco en llegar a recibirlos. Tomo el pastel que estaba sobre la mesa y se lo comió, pero en ese momento no le apetecía tomar leche de modo que simplemente la dejo y se limpio la boca con una servilleta, pasaron unos cuantos minutos antes de que llegaran a la sala las personas por las que esperaban
La puerta se abrió lentamente a los ojos del ansioso suizo, seguido a esto entraron dos personas un adulto y un niño… ¿Qué hacia un niño allí? El mayor se presento como el superior de Austria y seguido a él se presento el niño, quien en ese momento le miraba curiosamente.
-M-mucho gusto… mi nombre es Austria – dijo el pequeño y tímido castaño que se encontraba frente suyo, así que ese niño era una nación, justo como él, había que destacar que era un chico bastante peculiar, de cierto modo le llamaba la atención.
-Hey vamos, preséntate como es debido – le reprendió su superior pues se había quedado callado después de escuchar hablar al otro.
-Lo siento – dijo de inmediato – mi nombre es Suiza - respondió un poco apenado por su torpeza.
Los mayores se excusaron frente a las pequeñas naciones argumentando que irían a ver asuntos de política, y además, de ese modo los chicos podrían conocerse mejor, después de todo era probable que de ahora en adelante pasaran bastante tiempo juntos. Prontamente ambos adultos salieron de la habitación dejando a ambos chicos solos.
Todo quedo en completo silencio, ambos se miraron tímidamente, el austriaco se acerco un poco al rubio.
-¿Cómo te llamas? – pregunto después de unos minutos, Vash le miro dubitativo ¿acaso ese chico era tonto? Acababa de decirle que se llamaba Suiza, frunció el ceño dispuesto a responder.
-¿Que no me escuchaste? Soy Suiza – dijo con tono serio y casi molesto, pero el otro le miro y le sonrió avergonzadamente soltando una tímida risa, una risa que atrajo por completo la atención del otro, casi como si le hubiera gustado esa risita.
-Me refería a tu otro nombre, yo me llamo Rod- de pronto se vio interrumpido debido a que su estomago Sono fuertemente reclamando por algo de comida, el pequeño suizo le miro por esto último.
-T-tienes hambre – le dijo viendo como el austriaco presionaba sus manos contra su estomago como si con esto lograra acallar su estomago, el suizo se dirigió a donde había dejado el vaso con leche.
-S-si… mi superior me tenia viendo unos asuntos de política y no he podido siquiera desayunar- respondió avergonzado poniendo sus manos sobre su estomago. El suizo tomo el vaso y se lo extendió
-Puedes tomártela, yo no la quiero – le dijo mientras se acercaba, al otro le brillaron un poco sus violáceos y bellos ojos ante el gesto de su invitado.
-¿En serio?- pregunto sonriendo, el suizo simplemente asintió mientras Austria tomaba el vaso para luego darle un largo sorbo, su estomago realmente necesitaba aquello - gracias – respondió sonriendo plenamente y soltando una pequeña carcajada, rápidamente se termino el vaso con leche, sin notarlo le quedo un poco de esta esparcida al rededor de sus labios, parecía que tuviese un bigotito blanco, Suiza le miro y frunció el ceño mientras sacaba un pañuelo de su bolsillo y se acercaba un poco más al castaño para limpiarle sin mucho cuidado la boca.
-Pero que indecente… – le dijo mientras le limpiaba para luego separarse abruptamente del castaño quien simplemente sonrió alegre ante el gesto del suizo.
-Como te decía mi nombre es Roderich ¿cuál es el tuyo? – le dijo sonriendo expectante a la respuesta del ojiverde, este último suspiro y se decidió a responder.
-Va-Vash… - fue la tímida y vaga repuesta que recibió el castaño, aun así fue suficiente para el…
. . . . . .
Después del almuerzo el chico se había retirado en silencio a su habitación para alistarse para poder ir a tratar luego esos tediosos asuntos que involucraban a alguien con quien prefería no pasar por mucho tiempo, salió de su cuarto intentando hacer el nudo de su corbata, extrañamente había soñado con el pasado y se había levantado de mal humor y con poca paciencia. Y para peor, no lograba de ningún modo hacer bien el nudo de su corbata.
-Lily… - llamo a la chica mientras terminaba de alistarse. La chica salió de la cocina y se acerco a él curiosa por saber la razón por la cual había sido llamada, y también por saber porque su hermano se arreglaba para salir- iré a ver unos asuntos importantes…
-Onii-sama, ¿a dónde vas? – pregunto curiosa, no recordaba que Suiza le hubiese dicho que fuera a salir esa tarde.
-A ver el asunto de la frontera… - respondió quedamente, mientras volvía a observarse en un espejo revisando haber hecho bien el nudo de la corbata, el que de hecho le había quedado horrible, ya bastante harto del inútil nudo, lo desarmo maldiciendo en contra de este. La chica rio ante este último gesto.
-Ah, es cierto… está bien, ¿regresaras a cenar? – le dijo mientras se acercaba y tomaba la corbata para hacer ella misma el nudo.
-Eso creo, de todos modos te lo hare saber – respondió mientras un pequeño sonrojo se posaba en sus mejillas debido a la cercanía de su hermanita. Liechtenstein termino de hacer el nudo y le miro sonriendo tímidamente, mientras el chico se acercaba a la salida dispuesto a irse.
-Adiós onii-sama, que te vaya bien… - le dijo sacudiendo la mano en señal de despedida, el suizo solo asintió y salió, dejando finalmente sola a la chica.
El rubio había salido bastante antes de la hora planeada, pero solo quería renovar el acuerdo y volver a su tranquilo hogar. Sobre todo, quería estar el menor tiempo posible con el castaño, se sentía extraño y molesto después de soñar con el pasado, últimamente los recuerdos estaba invadiéndole con más constancia. ¿Por qué no podía olvidar todo de una buena vez?
En otra parte el aristócrata había despertado de su pequeño descanso, se había tomado un café y no había podido resistirse al deseo de tocar una vez más la canción, después de todo, aun tenía tiempo antes de que llegara su visita. Y se encontraba por completo solo, ya que su amiga húngara no había ido ese día a visitarle pues tenía "asuntos que atender" probablemente seguiría intentando vengarse de Gilbert por sus constantes bromas, simplemente no entendía esa relación tan extraña, pero bueno, así son los amigos, ¿no?
La melodía que el austriaco estaba tocando era impresionante, jamás ninguna de las melodías tocadas por el castaño le había provocado esa sensación en el pecho. De pronto el austriaco se detuvo. Suiza le miro extrañado por esto último.
-Hasta aquí lo he logrado por ahora, ¿qué te parece?
-Hm… – aclaro su garganta, y se sonrojo un poco – vas bien…
-¿En serio? ¿Te gusta? – El otro solo se limito a asentir tímidamente mientras observaba el brillo alegre que se posaba en los violáceos ojos del pianista – sabes… -parecía tener intenciones de decir algo, pero detuvo sus palabras de pronto y se le quedo mirando.
-¿Qué? – pregunto finalmente el rubio tratando no parecer curioso.
-Es extraño… -volvió a detenerse, el rubio le miro pidiendo una respuesta más completa, esa frase no le dejaba nada claro- normalmente las canciones que toco despiertan algún sentimiento en mi, las uso para transmitir mi enojo, alegría, tristeza, cosas así… - hizo una pausa, para lanzar un suspiro, y mirar a los ojos verdes del otro - pero aun no logro entender que tipo de sentimiento estoy transmitiendo en esta canción…
-Serás estúpido, no eres capaz de entender tus propios sentimientos – le dijo intentado parecer indiferente, pero el mensaje oculto en esas palabras fue captado a la perfección por el austriaco.
-Tienes razón, no debería preocuparme por pequeñeces como esa… – le dijo al tiempo que reía tímidamente, el suizo se sonrojo un poco antes de reclamarle que eso no era lo que él había dicho, ¡claro que no, el no se preocupaba por el castaño!
-¿Pero qué? ¡Yo nunca dije eso! ¡Lo ves tenía razón después de todo eres un estúpido! – respondió avergonzado. No importaba cuantos años eran desde que se conocían, el castaño siempre era igual.
-Ajaja~ - fue la torpe respuesta del castaño… a pesar de todo, como le gustaba esa risita.
Suiza por fin estaba llegando a casa de Austria, solo tendrían que firmar unos papeles para renovar el acuerdo en relación a la frontera que el castaño compartía con Liechtenstein y se podría devolver a su casa, realmente no tenía interés en pasar mucho tiempo con el otro, así como tampoco quería preocupar a su hermanita. Toco la puerta principal del hogar del castaño pero nadie salió, no habían señales de que hubiese gente cerca tampoco, solo por curiosidad intento abrir la puerta, se sorprendió al ver que esta se encontraba sin pestillo y sin mayor problema pudo entrar, avanzo dubitativo por los pasillos hasta que le pareció escuchar algo. Una sensación extraña le invadió al sentir una melodía sonar a lo lejos, no podía escucharla claramente, pero se le hacía conocida, como si por alguna razón la hubiera escuchado, pero de algún modo, sentía como si hubiera bloqueado ese recuerdo, se saco su chaqueta y se dispuso a seguir aquella melodía.
Sentía que sus piernas se movían solas siguiendo la dulce melodía que comenzaba a despertar en su interior un extraño sentimiento, al igual que algunos recuerdos con los que ya había soñado las noches anteriores. Se detuvo frente a la puerta desde donde provenía la canción, entonces todo volvió a su mente, todo se aclaro.
¡Esa era la canción que había compuesto Roderich cuando eran pequeños!
Se apoyo en la puerta y cerró los ojos dejándose encantar por la melodía, una melodía que jamás pensó volver a escuchar y que volvía a despertar los mismos sentimientos que había despertado en él la primera vez que la escucho. De pronto llego a la parte en la que según recordaba esta había quedado inconclusa, pero sorprendentemente esta no se detuvo, el austriaco había continuado. Puso su completa atención en las nuevas notas que se habían unido a las que ya conocía… quizás lo mejor sería irse y volver a la hora acordada, pero aunque quería hacerlo, no era capaz de moverse de donde estaba, sentía como si un imán le mantuviera en esa posición escuchando atentamente cada nota, sintiendo cada vez mas acelerarse su corazón. Algo le decía que su tiempo para huir se estaba acabando, de modo que intento forzarse a irse, pero solo logro tropezar y caer torpemente sobre la puerta, la cual cedió ante el peso del cuerpo del rubio haciéndole caer directo a la habitación donde el austriaco tocaba el piano, quien al percatarse del intruso se detuvo abruptamente para observar de quien se trataba. Roderich abrió sus ojos sorprendido, se esperaba a cualquier persona antes que a Vash.
-Y-yo… ehm… - suiza intento ocultar su sonrojo, pero este era demasiado notorio, de modo que tapo sus ojos con su flequillo mientras se paraba, he intentaba mirar al otro avergonzado por su intromisión, el castaño comenzaba a acercarse a él – yo… lo siento, no debí… mejor me voy – dijo girándose rápidamente para marcharse pero no pudo llevar a cabo sus intenciones pues una mano tirando de la manga de su chaqueta lo detuvo
-Espera… no me molesta tu intromisión… - respondió calmadamente antes de continuar sus palabras- lo que me molesta es esa actitud tuya de huir siempre de todo… – le recrimino el aristócrata mientras tiraba de su brazo para que este quedara frente a él. Si Vash estaba allí, entonces no perdería la oportunidad de decirle de una buena vez todo lo que sentía.
-¿D-de que hablas? – Le dijo intentando soltarse, pero el castaño bajo su mano hasta poder tomar la del rubio, quien se volvió a sonrojar de inmediato y rápidamente la soltó, pero una caricia en su mejilla le hizo mirar muy sorprendido al otro- ¿q-qué estás haciendo?
-La canción que estaba tocando… - le dijo mirando directamente los ojos verdes del suizo- ¿la recuerdas? – Suiza apretó los labios, aun sonrojado, y con el ceño fruncido asintió levemente, hipnotizado por los ojos del otro, que le miraban llenos de un sentimiento que no lograba comprender por completo, de un misterio que quería descifrar - ¿recuerdas lo que te dije el día que te la mostré…?
El suizo se tomo su tiempo para recordar aquel día, ante la atenta mirada del músico poso sus ojos en el suelo nuevamente para poder pensar sin sentir tan fuertemente la mirada del otro sobre si, finalmente pudo recordar lo que parecía ser más importante.
"-Es extraño, normalmente las canciones que toco despiertan algún sentimiento en mi, las uso para transmitir mi enojo, alegría, tristeza, cosas así… pero aun no logro entender que tipo de sentimiento estoy transmitiendo en esta canción"
-Dijiste que no entendías tus sentimientos… creo – dijo en un susurro dudando de su respuesta, su vista aun se encontraba fija en el piso, lugar de donde no pensaba quitarla.
-ajaja~ - una tímida risa escapo de los labios del castaño haciendo que el otro lo mirara atento… hacia tantos años que no le escuchaba reírse, que tan solo esa pequeña risita había movido agradablemente algo en su interior – veo que si lo recuerdas – volvió a hablar – en ese entonces era muy pequeño, pero sabes… - hizo una pausa, para tomar aire – ahora ya los entiendo…
Suiza le miro expectante a lo que iba a decir… su corazón latía rápido, no sabía porque se había puesto tan ansioso, pero sentía la necesidad de salir de allí antes de que fuera muy tarde.
y hasta aqui hemos llegado hoy ewe
la verdad si les gusta como va quedando pues soy feliz
ya que recibi una especie de "mini-reto" por decir que el anterior quedo horrible esta vez dejare a su criterio la decision sobre como quedo...
y bueno se agradecen mucho los reviews ^^
les vere en el siguiente y ultimo capitulo~
[Kaizerai: debo admitir que tampoco era muy fan de esta pareja pero este fic se escribio casi solo, y no dudes que lo continuare]
se acepta de todo -tomates, patatas, objetos que puedan dañarme significativamente-
ya saben solo deben apretar ese botoncito de alli abajo
bueh~ me dejo de molestar cuidense mucho~
nos leemos pronto~
[ por cierto remula-san si te pasa por mi perfil veras que hay un pequeño regalito que rima con den y noru~]
