Disclaimer para este y los siguientes capítulos: Todos los personajes que conocen son de JK Rowling, el uso de ciertos nombres son mera coincidencia y no tienen el propósito de herir o burlarse de alguien. El nombre del fic lo base en la película "Cuando Harry conoció a Sally" (When Harry met Sally) pero el contenido del fanfic no tiene que nada que ver con el de dicha película.

Advertencia: El siguiente capitulo contiene lenguaje no adecuado para todas las edades.


Cuando Scorpius conoció a Rose

Tres Años Después

Tres años después, en un partido de Quidditch, Slytherin contra Gryffindor.

-¡Y AHÍ VAN LOS DOS BUSCADORES POR LA SNITCH! –dijo un chico, escuchado por toda la audiencia. Los colores rojo y verde se notaban en la multitud de adolescentes emocionados-¡POTTER LA VA A ATRAPAR, MIENTRAS MCCOY LO SIGUE POR MUY POCO. POTTER VA… Y VA… Y VA…VUELVE A PERDERLA!

-¡PARA DE PONERME TAN NERVIOSA! –dijo otra voz entre los Gryffindors, aunque el chico no pudo escuchar por toda la adrenalina que corría en sus venas mientras describía el clímax del juego.

Rose sentía su mandíbula temblar mientras su primo estaba haciendo piruetas en el aire tratando de agarrar la snitch. En su cabeza miles pensamientos rondaban, desde los peores hasta los mejores. "Vamos a ganar este partido, sí, lo se… y después va caerse de su escoba y… ¡NO! ¡No pasará!"

-¡Rose! –Lily hizo que su prima diera un respingo al llamarla-. ¡James estará bien, no te preocupes! Vaya, estás más preocupada de él que yo –agregó.

-¡No es eso! Es que… verás… -Rose se lamió los labios algo nerviosa, mirando hacia otra parte-. Verás… hice una apuesta con Albus y…

-¿Y…? –preguntó la menor después de unos segundos, al ver que Rose no contestaba.

-Bueno, la cosa es que Albus dijo que James se iba a caer de su escoba en el partido, y yo le contradije, así que hicimos una apuesta y…

-¡Hiciste una apuesta con Albus! ¿Pero que acaso estás loca?

"Puede ser…" pensó.

-Por algo estabas tan nerviosa –Lily se cruzó los brazos- ¿cuánto apostaste?

-Un galeón y veinte sickles.

Lily rodó sus ojos antes de fijarse en el juego, pensando cuán tonta podía ser su prima en algunas cosas y en otras no. Rose simplemente se rascó la cabeza y se arregló el cabello antes de imitar a Lily, y fijarse en las piruetas que James hacia en el aire nuevamente.

-Este es el sexto año de James Potter jugando de buscador en su equipo, y qué más puedo decir, está en su sangre –el comentarista empezó a contar la historia de cómo el famosísimo Harry Potter, padre de James, Albus y Lily, consiguió el puesto de buscador en su casa con la edad de once años, siendo el más joven del siglo-. Y como todos sabemos, el señor Potter también tenía habilidades en otra área, ya que el fue quien…

-Knightley, concéntrate en el juego!

-Sí, profesora –respondió el otro sin darle mucha importancia y siguió comentando sobre el juego.

Albus, con un bate en la mano derecha, volaba sin parar defendiendo a su equipo de las bludgers, que estaban más locas que de lo común. Unos metros más lejos, su compañero hacía lo mismo que él, persiguiendo a la otra bludger.

Miró hacia arriba, donde se encontraba su hermano mayor acelerando su velocidad al divisar un brillo dorado en el cielo. "Y ahí va de nuevo, ojala que no pierda esta ante Rose" pensó el chico, importándole más el dinero que la salud de su hermano. Al llegar cerca de los arcos de Slytherin se fijó en el guardián, Scorpius Malfoy. Los dos tenían cierta rivalidad desde ese día de clase de Defensa Contra las Artes Oscuras donde empataron en un duelo. Pero aún así, no le había tenido bastante confianza al Slytherin desde que se vieron por primera vez en el expreso de Hogwarts.

-¡AHÍ VA MCCOY, PERO POTTER LO PASA ROZANDO, Y VA POR LA SNITCH, Y VA POR LA SNITCH Y AGARRÓ LA SNITCH! GRYFFINDOR GANA ESTE PRIMER PARTIDO DE LA TEMPORADA!

El puntaje era a 200, pero con la adición de los 150 puntos de Gryffindor, este equipo ganaba con 350.

-¡Sí! –gritó Rose con bastante emoción, ya que había ganado su apuesta.

Estaba saltando de emoción, mientras su primo hacia pequeños y falsos lloriqueos bajando al centro del estadio.

Los banderines rojos y amarillos se hicieron más presentes mientras la casa felicitaba a sus jugadores cansados y sudorosos. Rose bajó de los asientos a donde se encontraba el equipo bastante feliz. Llegó hacia James y lo abrazo fuertemente mientras daba pequeños saltitos de alegría.

-¡Gracias, gracias, gracias!

James, confundido, le dio unas palmaditas en la espalda sin entender porque su prima estaba tan feliz, si ella sólo pensaba que Quidditch era un juego violento.

-Eh… de nada, Rose. ¿Puedes dejarme ir ahora?

-Sí, por supuesto –dijo la otra sin prestarle mucha atención y se acercó a Albus-. Perdiste, quiero mi dinero ahora.

Albus se rascó la cabeza, desordenándose el pelo, y miró a su prima sonriendo nerviosamente.

-Pues verás, Rose, no tengo el dinero aquí precisamente… y pensaba cambiar el premio a una invitación a la nueva heladería de Hogsmade y en comprarte bombas de olor.

La expresión de Rose cambió completamente de una cara feliz a una cara seria. Miró a su primo como si quisiera matarlo con sus ojos antes que el se fuera a cambiar de ropa.

La chica se quedo sola en el estadio, ya que todo el equipo y su casa se habían ido a la torre a celebrar. Se quedo por ahí un momento antes de irse caminando al castillo, sin saber que alguien la estaba observando.

Y ese alguien era un chico. Su primer amigo en Hogwarts, y su primer amigo en perder.

Scorpius salió de su escondite al ver que Rose ya estaba bastante lejos como para no verlo y también se fue al castillo.

No es que todavía sintiera esa pequeña atracción infantil hacia la chica, pero le pareció bastante interesante su conversación con Albus; ya saben, para conocerla mejor.

-Así que te gusta apostar –se dijo a si mismo en voz baja mientras ponía sus manos en sus bolsillos y caminaba.

Al salir de los vestidores de Slytherin, limpio y con su uniforme de colegio, había encontrado a los Gryffindors aún en el estadio y se había fijado en ella hablando con su primo Albus. Así que se acercó un poco más para oír de lo que estaba hablando.

No piensen que el era un acosador, no, sino que pensaba que Rose Weasley era una chica bastante interesante. Cabello castaño bastante corto, con un flequillo que le cubre toda la frente y siempre peinado en una media cola. Eran casi del mismo porte, ya que ella heredó la altura de su padre al igual que sus pecas, pero Scorpius la pasaba por unos centímetros.

Tenían varias clases juntos, para el disgusto de sus compañeros y los de ella (incluyéndola) y para el gusto de él. Era una de las más listas de su generación y su mochila siempre tenía pergaminos asomándose por la cantidad de notas que tomaba en clases. Era bastante aplicada. Bastante.

Siguió caminando pensando en las características de esta interesante persona hasta sentir un género debajo de su pie que lo distrajo. Lo recogió y se dio cuenta que era un banderín de Gryffindor. Por un momento pensó en tirarlo nuevamente al suelo por lo molesto que estaba al perder el partido, pero se fijó que tenia una etiqueta.

-Hm.… ella –murmuró con una sonrisa ladeada en sus labios. "Rose Weasley"

Es bastante interesante cómo el destino juega con nosotros, ¿eh?

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Varios días después…

Estaba en su dormitorio, bueno si es que todavía se podía llamar así por todo el desorden que había. Rose se encontraba en el suelo mezclando todas sus pertenencias y maldiciéndose a si misma.

-Hola, Rose- ¡wow!

La chica se dio vuelta, mirando a la puerta que recién se había abierto.

-Perdón, estoy buscando mi banderín y todavía no lo encuentro –le dijo a una de sus compañeras que entró.

-Está bien… volveré más tarde.

-Sí, sí, adiós –dijo Rose volviendo a su busca.

Después de unos veinte minutos se dio por vencida, ordenando la habitación de nuevo y tomando sus libros. ¡Qué mejor manera de quitar el estrés que estudiando! Le dio un poco de comida a su lechuza antes de salir.

Al llegar a la biblioteca, buscó un espacio vacío y lejano de todas las voces de los otros estudiantes para relajarse. Se sentó al lado de la ventana, con un estante lleno de libros detrás de ella y otro al otro lado de la mesa. Suspiró antes de abrir su libro de Transformaciones y leer la teoría acerca de la transformación de un gnomo en una flor. Detrás de ella, sintió cómo alguien la miraba.

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Scorpius estaba al otro lado del estante, sujetando el banderín de Gryffindor en su mano izquierda, mientras que la derecha estaba en el bolsillo de su pantalón. Si alguien de Slytherin lo viera así, espiando a una Gryffindor, pensaría que estaba loco; pero Rose estaba sentada en la parte más escondida de la biblioteca, donde nadie la podía -o los podían- ver. Scorpius podía leer perfectamente lo que estaba escrito en el libro, porque Rose lo tenia parado frente a ella, sujetándolo con sus dos manos. También tenía una perfecta vista de la espalda de la chica, que a veces movía su cabeza lentamente al leer en voz baja.

Sonrió para sus adentros mientras pensaba en lo que su padre le había contado acerca de los Weasley. Amigos de los muggles, pecosos y altos, buena gente, todos pelirrojos excepto Rose.

-Ella salió como la señora Weasley –le contó su padre.

Pero no podía negar que tenía varias características Weasley. Cuando se enojaba, sus orejas se ponían tan rojas como dos tomates, por ejemplo.

Ambos eran bastante diferentes. Los Malfoy se llevaban bien con los de sangre muggle, pero no tenían la confianza suficiente como para decir que eran amigos. Más bien, sólo se respetaban, con un poco de tensión alrededor cada vez que estaban en el mismo cuarto; pero había respeto.

La niña Weasley se paró de su asiento y fue hacia el estante donde Scorpius estaba, y este retrocedió. Rose miro por el espacio por donde Malfoy la había estado mirando y se dio cuenta quién era.

-¿Qué quieres? –preguntó en un tono educado, pero sus palabras decían lo contrario.

El chico hizo una mueca graciosa -pensando en lo inteligente que Rose podía ser- antes de hablar.

-Se te cayó esto en el último partido de Quidditch –dijo, mostrándole el banderín.

Los ojos de Rose se abrieron de par en par al ver el pedazo de genero rojo en las manos de Malfoy. Scorpius caminó hacia ella, hasta que los dos estuvieran en el mismo lado del estante, y se lo pasó.

Rose, desconfiada, tomó el banderín con sus manos mientras lo observaba, tratando de encontrar alguna raya o hilacha suelta.

-Creo que me merezco gracias –dijo Scorpius con sus dos manos en los bolsillos de su pantalón.

-Gracias –dijo la chica distraída, apenas levantando su cabeza-. ¿Dónde lo encontraste?

Con esa pregunta, Scorpius Malfoy se dio cuenta que Rose Weasley no confiaba en él ni un pelo.

-Al salir del estadio, estaba en el suelo y lo recogí.

-¿Porque lo recogiste si no eres Gryffindor? –Rose ni siquiera esperó a que el chico terminara su frase.

Scorpius lanzó un bufido, esto se estaba poniendo bastante divertido.

-¿Que acaso no puedo tocar algo que le pertenezca a otra casa? –preguntó, y antes que Rose siguiera hablando añadió- ¿O es que lo voy a contaminar con mis colmillos de serpiente?

El chico abrió su boca mostrando sus dientes, tratando de imitar a una serpiente mordiendo a su presa. Esto hizo que Rose mostrara una pequeña sonrisa. Sí, la confianza venía.

-No, no es eso –dijo, tratando de sonar más seria-. Es sólo que no entiendo por qué a un Slytherin le importaría las pertenencias de una Gryffindor.

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Su padre le había hablado acerca de la vieja rivalidad entre estas dos casas, y como es que aun había algunos padres que les enseñaban a sus hijos que no debían confiar en las otras casas, como él lo había hecho con ella.

-No te hagas muy amigo de él, Rose. Tu abuelito nunca te perdonaría si te casaras con un sangre pura –bromeó Ronald Weasley tres años atrás, cuando la fue a dejar a la estación del tren.

Al principio no entendió muy bien a que se refería, pensando en como se podría casar con alguien a los once. Pero cada año mas que pasaba en Hogwarts, más entendía el significado de las palabras de su padre.

Ahora que estaba mayor, ignoraba mas a su padre con sus largos y aburridos discursos acerca de cómo cada miembro de cada casa se comporta en diferentes situaciones. Y, por supuesto, siempre hacia ver a los Gryffindors como los héroes, a los Hufflepuffs como los ayudantes, Ravenclaws como las mentes brillantes y los Slytherins como los cobardes. Se preguntaba si había tenido una mala relación con esa casa, pero ya no le importaba mucho.

-Porque al final, todos somos seres humanos y debemos ayudarnos –contestó Scorpius.

Rose estaba tan metida en sus pensamientos que se había olvidado que le estaba hablando al chico.

Lo miró dudosa, sin creer que esas palabras saldrían de la boca de un estereotipo de Slytherin.

-No es una mala respuesta –dijo.

-¿Tienes alguna mejor?

Rose se sentó y agarró su libro, empezó a leerlo mientras Scorpius la imitaba.

-¿Transformaciones? Eso es pan comido –dijo Scorpius después de quedarse unos minutos en silencio.

Rose dejó de leer el libro y lo miró con una ceja alzada. Después de un rato, volvió a leer sin decir nada.

No es que no tuviera palabras para defenderse, es que no quería empezar una conversación acerca de lo fácil que era Transformaciones. Prefería leer, estudiar, sacarse buenas notas y así planear un mejor futuro.

Un semestre después…

Rose iba saliendo de las mazmorras, lista para elegir que ponerse mañana, porque iba a ir a Hogsmeade, e iba a poder comprarse la nueva novela de Rita Skeeter con el dinero que Albus le dio (al final se consiguió el dinero, en vez de comprarle esas bombas olorosas).

Caminó entre la gran masa de alumnos sonriendo para sus adentros, pensando en el buen día que pasaría mañana.

Los terrenos de Hogwarts estaban húmedos, y se predecía que una tormenta iba a venir, pero eso no la impedía a entusiasmarse.

Subió hasta la Sala Común de su casa, donde se encontró con sus compañeras de cuarto hablándole a Albus y sus amigos. Al parecer tenían un tema bastante interesante que charlar, ya que las chicas se estaban enrollando el pelo en sus dedos mientras los otros tenían sus manos en los bolsillos y reían relajadamente.

Rodó sus ojos y camino hacia las escaleras para llegar a su habitación. Abrió su baúl y busco la chaqueta mas abrigadora que tenia, junto con sus botas de dragón (cortesía de tío Charlie) y su bufanda Gryffindor. "Perfecto" pensó; mañana no tendría que preocuparse acerca de la ropa que se iba a poner para Hogsmeade.

Volvió a bajar a la Sala Común, donde sus compañeros de año todavía seguían conversando. Se sentó en un sillón cercano a ellos y saco su libro de Pociones junto a un largo pergamino, lista para escribir su ensayo.

-Entonces mañana nos veremos a las tres –escucho decir a Albus en un tono amigable.

Sus compañeras dieron unas pequeñas risitas antes de decir que si.

-Rose también debería venir –dijo una de las chicas. La aludida levanto su cabeza y la miro dudosa.

-Vamos a ir al nuevo cine que construyeron en Hogsmeade –contesto RAI Singh.

Rose sintió cómo sus mejillas se sonrojaban al escuchar su voz dirigirse a ella. Suspiro y trato de ocultar su cara.

Ray Singh era casi un año menor que ella, pero iban en el mismo curso. Era alto y moreno, sus padres eran de India pero el había nacido en Irlanda, por lo que hablaba con ese acento que tanto le gustaba. Su pelo negro estaba en puntas, y sus ojos del mismo color la miraban amistosamente. "lamentablemente muy amistosamente" se decía a si misma, pensando que si seguían siendo amigos nunca pasaría nada entre ellos.

Era muy raro lo que sentía por Ray. No le gustaba, era una especie de rara atracción hacia él. Difícil de explicar. La hacía sonrojar, pero nunca sentía algo mas que un calor en sus mejillas. Aunque muchas veces le ha gustado sorprenderlo, para que se diera cuenta que estaba en el mismo lugar que el. Y siempre que lo hacia, el sonreía.

-¿Quieres venir? –le preguntó Ray.

-S-si, seguro, seria genial –balbuceo torpemente.

Miro a su primo que tenía una expresión bastante parecida a la que tenía ella en su cara. Esto iba a ser bastante incomodo.

Albus y Rose era buenos primos, y conversaban bastante seguido en clases, pero no compartían amigos o se consideraban amigos cercanos. Era más que eso. Era como la relación que se tiene con un hermano. No puedes hacer tantas bromas pesadas o hablar sobre ciertas cosas ante el y sus amigos o seria un ambiente muy raro. Cuando estaban solos todo iba perfecto, eran los mejores primos; pero frente a sus amigos no eran tan cercanos.

-Si está bien con todos ustedes, por supuesto –dijo, principalmente dirigiéndose a Albus.

-Esta muy bien con todos nosotros, Rose –interrumpió otra de sus compañeras, sin darse cuenta de la incomodidad de los parientes.

Rose se mordió el labio inferior antes de pararse y empezar a conversar con el grupo.

Deberá elegir algo mejor para ponerse mañana.


Capitulo dos editado por mi :)

atte.

Mrs Scorpius Malfoy