(Aburrido, agotador, molesto…)
Tras salir de la novena prueba para su kimono ceremonial, Hinata suspiró con el alivio notorio en todas y cada una de sus facciones. Ella era sencilla, lejana a la vida lujosa que podía permitirse como heredera, por lo que las pruebas, arreglos y detalles se oponían a su estilo de vida humilde. Porque ella era Hinata, dulce, pura y humilde, sin importar que la estuvieran preparando para el evento más grande del Clan Hyuga, el que sería (es) el cotillero masivo de toda Konoha.
—Te lo digo. —Insistió Hanabi. —Todo mundo habla de lo mismo: La heredera del Clan Hyuga se casará con su primo en dos semanas, ya es noticia vieja ¿No crees?
—Todavía me parece que fue ayer cuando todo esto comenzó.
(Mentira)
Al comienzo, luego de que la noticia se hiciera pública y finalmente cerraran con una llave la jaula dorada, los días pasaron demasiado veloces para el gusto de Hinata, quien parecía no sentir las horas, los días, pasar a su alrededor. Luego todo cambió y los días empezaron a hacérseles eternos, especialmente cuando era sacada a las tantas de la mañana para pruebas de kimono y para arreglar detalles de su matrimonio. Parecía que el mundo corría a un ritmo al que Hinata no podía sumarse, condenándose a ver todo pasar como en una película y cumplir con su rol lo mejor que pudiera.
Pronto, especialmente tras noches pasadas completamente en vela, Hinata entendió cada vez más el odio que su primo (prometido) sintió durante años a la Familia Principal. Entendió lo que era no tener control sobre tu vida, que tus decisiones no fueran tuyas y que vieras cómo te encerraban en una jaula dorada que disfrazaban con la falsa sensación de libertad y honor.
(Porque finalmente Neji sí era fuerte, aunque no solamente de la forma que Hiashi y el Clan Hyuga pensaban.)
Pero no todo era tal malo. Kurenai, la sensei de la chica, fue uno de los mayores apoyos que pudo tener en esos momentos, especialmente cuando sentía que se ahogaba con el aire que respiraba y cuando sentía que colapsaría en cualquier minuto. Hinata nunca tuvo una madre (Ella murió para darle vida a Hanabi) pero Kurenai encontró la forma de llenar ese espacio de alguna forma, convirtiéndose en la persona más cercana emocionalmente a Hinata a pesar de las restricciones que el Clan Hyuga tenía en cuanto a su relación.
Kurenai decía que ella era más como una hermana mayor, pero inconscientemente llevaba su lado maternal, ese que se fomentó al ser una madre, con Hinata. Le dio la oportunidad de hablar, de expresar sus miedos, preocupaciones y esperanzas a alguien que siempre fue callado, oprimido por el peso de una familia exigente.
(Le dio alas a una persona que las perdió cuando todavía era demasiado joven para entender lo que se le quitó o para saber extenderlas adecuadamente)
—Bueno, pronto vas a ser esposa…—Hanabi se miró los pies por un segundo, nerviosa. — ¿Voy a poder ir a visitarte?
—Por supuesto que sí, Hanabi-chan. —Le respondió, sonriéndole a su hermana menor. —No es como si fuese a vivir a otro país, simplemente viviré en otra casa y tendré otras preocupaciones, pero eso no significa que dejes de ser mi hermana. Si me necesitas, prometo intentar estar siempre para ti ¿Esta bien?
— ¡Hai!
Hinata sonrió. Quizás ella no tuvo una madre durante años, especialmente cuando la ansió con todas sus fuerzas y la necesitó con desesperación, pero ella se encargaría de suplir ese rol en la vida de Hanabi tanto como la niña lo permitiera.
(Porque Hanabi sigue siendo joven y todavía no entiende que necesitará apoyo cuando vea el dolor que pude provocarle el mundo)
—Oye, Onee-chan…—Hanabi se miró las manos. — ¿Has hablado con Neji-nii-san desde que empezó todo esto?
—No. —Respondió, su humor decayendo lentamente al recordar los infructuosos intentos de conversar con su primo—Pero no olvides que él es un Jonin, Hanabi-chan. Ellos tienen muchas misiones de alta dificultad, así que es de esperar que esté ocupado ¿No?
— ¡Lo sé! —La castaña le sonrió a su hermana mayor. —Yo estuve espiando los justificativos de ausencia de Neji-nii-san en el escritorio de papá y… ¡Sus misiones son geniales! —A la niña le brillaron los ojos. —Misiones de espionaje de alto nivel, escoltas de máxima seguridad, asesinatos políticos ¡Hay de todo en esa carpeta!
—Hanabi-chan. —Hinata se cruzó lentamente de brazos. —Se supone que no deberías ver esos archivos, ya te lo he dicho varias veces.
Las mejillas de la niña se colorearon instantáneamente, muy similar a cómo se sonrojaba su hermana mayor al tener esa edad. Hanabi colocó sus brazos tras la espalda, tomándose uno o dos segundos antes de levantar la cabeza y encarar a la peliazul, quien esperaba pacientemente le excusa de la más joven, la cual también se maldecía por dejarse llevar en su emoción y entregar más información de la necesaria.
(Porque un ninja siempre está en control completo de sus emociones, sin dejar que estas interfieran en sus juicios, acciones y decisiones)
—Lo sé, lo sé. —Suspiró. —Pero tienes que entenderme, Onee-chan, ¡Las misiones de mi equipo son aburridas! Que perseguir gatos prófugos, que sacar hierbas de un cultivo de sanguijuelas, que ayudar a sacar escombros ¡Ninguna de esas son tareas reales de ninja! —Hinata sonrió un poco al ver la inquietud de la más joven, recordando ligeramente a Kiba, su compañero de Equipo, dando esas mismas quejas hacia unos años. —Pero las misiones de Neji-nii-san… Esas son misiones reales, llenas de emoción, peligro, secretos… ¡Tienen de todo!
—Él alguna vez igualmente anduvo cazando gatos, Hanabi-chan. —Se rio Hinata. —Y, si haces eso ahora, pronto estarás lista para tus Exámenes Chunin y podrás tener mejores misiones y prepararte para llegar a ser Jonin.
— ¿Y tener misiones geniales como las de Neji-nii-san? —Preguntó emocionada la chica.
—Sí, como las de Neji-nii-san.
En cierta forma, y aunque le dolía no ser la figura idolatrada de su hermana menor, a Hinata le resultaba dulce la admiración que Hanabi profesaba tan abiertamente hacia su primo mayor. Había comenzado cuando ella pequeña, luego de que Hiashi la llevara a los Exámenes Chunin y mencionara que, incluso siento tan joven y sin entrenamiento real, era uno de los Hyuga más diestros y con el mejor Byakugan. Hanabi había estado sorprendida (Los Bouke nunca superan a los Souke) y, sin creerse todavía que alguien se hubiera ganado la verbal aprobación de su padre, comenzó a entrenar y a idolatrarlo, siguiendo una nueva meta de vida: Ser más hábil y superar a Neji.
(Y ganarse la aprobación de su padre)
—Anko-sensei es horrible. —Siguió alegando Hanabi. —Ella siempre llega tarde, se larga en medio de las misiones y no deja de llamarnos mocosos.
—Tal vez sea su forma de mostrarles cariño.
—Dudo que esa mujer sea capaz de sentir cariño. —Alegó nuevamente la pequeña. —Está loca, realmente tiene un problema con mantener su lengua dentro de su propia boca y con las serpientes. Es escalofriante.
Hinata no conocía mucho a Anko, su mayor interacción fue durante los Exámenes Chunin, pero coincidió silenciosamente con su hermana. La mujer era en cierta forma aterradora, pero parecía preocuparse por sus estudiantes y eso era lo más importante en un sensei.
— ¿Quieres ir a comer dangos? —Preguntó, deteniendo el avance de su hermana. —Me gustaría salir un rato.
— ¿Puede ser otra cosa? —Preguntó Hanabi. —A Anko-sensei le fascinan los dangos y no quiero terminar encontrándomela en el ´puesto y que me regañe por no estar entrenando.
—Bien ¿Qué tal unos dulces? —Sugirió Hinata, sonriendo. —Quisiera comprarles algunos a Kiba, Shino y a Kurenai-sensei.
Hanabi asintió a la propuesta de su hermana, comenzando a caminar rápidamente lejos de la propiedad del Clan Hyuga mientras parloteaba sobre un sinfín de cosas que le habían ocurrido durante la semana. Hinata se enteró rápidamente de las cosas que hacían los compañeros del Equipo Anko junto a su hermana, así como de las meteduras de pata que, según Hanabi, eran completamente su responsabilidad.
—… Y Ryu, que tenía que haber estado sujetando al perro, se tropezó con una carreta con productos que venían llegando y rodó por al menos tres metros. —Seguía contando. — ¿Puedes creerlo? Probablemente sea el primer ninja vencido por una carreta y unas coles.
— ¡Hinata-chan!
La nombrada, evitando denotar su desconcentración de la charla con su hermana, se detuvo, mirando rápidamente a la figura que corría desesperada en su dirección. Es más alta, rubia y de atuendo morado; Ino Yamanaka, una de sus antiguas compañeras de clase.
— ¿La conoces? —Pregunta Hanabi.
—Fuimos compañeras en la Academia.
No sabe si llamarla amiga, ni a ella ni a Sakura. Nunca fueron muy cercanas hasta hace poco, aunque Hinata sospecha que, después de todo lo que vivieron, es imposible no obtener un grado de cercanía con las personas junto a quienes arriesgaste la vida. Aun así, no sabe si llamarlas amigas, ya que nunca ha tenido alguna y probablemente ella solo sea una conocida para Ino de todas formas, la clase de persona que conoces, saludas y charlas de cortesía pero no de la que clase a quien le cuentas tus problemas y es un apoyo en tu vida.
(Hinata hace un esfuerzo y no demuestra la opresión en el pecho que ese último pensamiento le produce)
Pero, tomándola por sorpresa, Ino no la trata como una mera conocida con quién compartió clase en la Academia Ninja, sino que corre hacia ella con una sonrisa y la abraza, omitiendo temporalmente la presencia de Hanabi, quien alza las cejas como única muestra de sorpresa.
(Porque Hinata nunca pareció tener amigos y porque Hanabi es una Hyuga hecha y derecha, que sabe esconder sus reacciones bajo una máscara de inalterable estoicismo.)
— ¡No puedo creer que realmente seas la primera de nuestra generación en casarte! —Salta la rubia, ignorando a la más joven. —Sakura y yo hemos querido hablar contigo para los detalles pero casi nunca estás fuera del complejo Hyuga ¡Ha sido de milagro que te vi pasar!
—He tenido muchos asuntos que atender. —Se excusó, amable. —No ha sido con intención.
—Y ese tal Ko es realmente un imbécil. —Ino hizo una mueca y alzó el puño. — ¿Sabes que intentamos ir a verte? Pero todas las veces nos detuvo en la entrada alegando que "Hinata-sama está ocupada" "Hinata-sama no puede atenderlas ahora" "Hinata-sama tiene otros asuntos" ¡Agh! —La chica se colocó una mano en la sien. —Realmente los Hyuga pueden ser irritantes si se lo proponen ¿Eh?
Y Hinata se siente momentáneamente abrumada, sin saber cómo seguir el ritmo apresurado de Ino, quien parlotea incansablemente de un tema u otro mientras gesticula como si deseara estrangular a alguien.
—En fin. —Suspira, fuerte. — ¿Crees que te puedas hacer un tiempo en tu apretadísima agenda de heredera para tus amigas? —Pregunta, colocando las manos en sus caderas. —Porque nosotras tenemos mucho de qué conversar, como si vamos o no a ser las damas de honor porque no he estado haciendo dieta hace dos meses para que termine sentada al fondo de la recepción.
Asiente, sin saber realmente si hay algo que decir en esos momentos, aunque Ino parece conforme y vuelve a abrazarla con simpatía, volviendo a tener una expresión sonriente y mucho menos gruñona.
—Ahora que te encontré, tengo que ir por Sakura, que se me perdió por el camino. —Salió corriendo antes de que Hinata pudiera decir algo más. — ¡En veinte minutos afuera del restaurante de parrilladas!
Hanabi suelta un soplido molesto a su lado, cruzándose de brazos y haciendo resonar su pie al golpearlo rítmica o furiosamente contra el piso de aquella calle.
(Porque su hermana dijo que siempre estaría ahí y ahora parece alejarse, igual que una polilla atraída por una luz más brillante)
—Supongo que hasta aquí llega nuestra salida a por dulces. —Asegura. No suena dolida, molesta ni disconforme, como si no fuera un reproche sino una afirmación objetiva.
—Eso no es cierto, todavía podemos ir a comprarlos y puedes estar con nosotras en las parrilladas. —Hinata le sonrió, desbordando de dulzura un simple gesto. —Y luego podemos pasar a comprar esa nueva edición del manga que lees antes de volver a casa ¿Te parece bien el trato?
—Hecho.
(Y Hinata siempre sabe qué hacer, especialmente con esas personas con tanto cariño guardado en su interior y protegidos por indiferencia afilada)
Hanabi sigue con sus parloteos habituales (Quejas de su sensei, de sus compañeros y una que otra anécdota de errores tontos) mientras comprar dulces en un pequeño local que casi todo mundo ignora por ser simple y no tener grandes y vistosos escaparates. La dependienta las saluda con una sonrisa y pregunta amigablemente por sus vidas, a lo que responden educadamente y preguntan por los nietos de la mujer, entablando una amigable y amena conversación.
—… Hace tiempo que no las veía por acá. —La señora sonó casi pensativa, como si recién tomara en cuenta ese hecho. —Escuché que te casas pronto, Hinata-san. Felicidades.
—Arigatou. —Le dijo, depositando los dulces que iba a comprar sobre el mostrador. —Todo ha… Pasado muy rápido.
(Pero así es la vida de un shinobi: rápida y emocionante, porque nunca se sabe cuándo va a ser el último suspiro, la última ocasión con una persona amada o cuando va a ser la última risa que te hace doler el estómago).
—Para todos, querida. —Le sonrió. —Que tengan una buena tarde.
—Gracias, Akira-san. —Se despide Hanabi, sonriéndole a la mujer con cariño. —Y dígale por favor a Nishio que no se olvide que tenemos entrenamiento el Lunes a las 09:00 por favor,
—Ahí estará.
Ambas salen de la tienda con unos minutos de sobra, por lo que Hinata se permite recorrer un poco más la zona comercial a pesar de las miradas curiosas y poco disimuladas que algunas de las personas le dirigen, compradores y vendedores por igual. Y es que ella es parte del cotilleo más novedoso y reciente, es la siguiente heredera de un clan en contraer matrimonio, uno que irá en contra de todas las costumbres que han caracterizado al Clan Hyuga desde que se entabló en Konoha.
Se permite comprar unos cuantos libros ligeros, de esos de romance y aventuras que son impensables en la Biblioteca del Clan, y sonríe cuando ve a Hanabi inclinarse curiosa para ver las portadas.
(Porque si las cosas cambian, aunque sea un poco, Hinata sentirá que ha hecho algo, que ha logrado parte de su meta porque un heredero no puede ser solo fuerza, sino que también necesita corazón)
— ¡Al fin! —Ino le sonrió cuando la notó entrando, tímidamente al comienzo, y rápidamente se levantó para tirarla hasta la mesa donde se encontraban Tenten y Sakura. — ¡Ya pensaba que tendríamos que ir con carteles afuera del complejo de los Hyuga!
—Estaba comprando algunas cosas. —Les dijo Hinata.
—Es lógico. —Agregó Sakura, —Ahora que serás esposa, tendrás tu propia casa, así que es lógico que quieras comprar algunas cosas para decorarla o llevarte para allá.
—Si necesitas ayuda puedes decirnos. —Dijo Ino. —Tenemos un gusto exquisito para la decoración de interiores.
Hinata, ya sentada junto a Sakura y con Ino clamando para que traigan otra ronda de sake, se detiene lentamente a observar a Tenten, que sigue callada en su pequeño espacio y mueve el vaso de sake ya frío entre sus manos, como si estuviera indecisa sobre algo.
(Lo cual es extraño porque Tenten es una persona segura, aun cuando se equivoca o mete la pata)
—Felicidades por tu compromiso, Hinata. —Dijo la maestra de las armas rápidamente. La peliazul se preguntó si era para no arrepentirse o acobardarse de sus palabras. —Espero que tengas… Un buen matrimonio.
Bueno, no feliz, pero nadie más pareció notar esa pequeña diferencia en la frase típica y en la expresada por Tenten.
— ¡Oh, cierto! —Ino saltó de golpe, rompiendo el repentino silencio en la mesa como si ni siquiera hubiese sido consciente de él en primer lugar. —Neji y tú son compañeros de Equipo ¿Ya les dijo algo? Como quien será el padrino de bodas por ejemplo.
—No. —Respondió Tenten. —En realidad Neji nunca habla demasiado sobre su vida privada.
(Neji nunca habla sobre nada)
—Neji-nii-san es una persona sumamente reservada. —Hanabi salió en defensa de su primo, apoyándose en la mesa y atrayendo la atención de las kunoichi mayores hacia ella. —Como buen miembro del Clan Hyuga, es natural que no quiera hablar mucho sobre algunos temas, especialmente cuando esto involucra directamente a nuestra familia.
—Su clan es verdaderamente una locura.
(Y no sabes ni la mitad)
—Un poco. —Hinata mira a sus compañeras (Amigas todavía suena como una palabra extraña e incluso incorrecta) con una sonrisa vacilante, una que sabe que no debería estar ahí. —Es… Quizás demasiado conservador.
(Opresivo, controlador y un mar de mentiras, secretos, sangre y sufrimiento que se esconde detrás de los ojos blancos)
—Oye…—Sakura comienza, dudosa. — ¿Es verdad que es un compromiso arreglado?
—Sí. —Responde Hinata, sincera. —Padre y el Consejo de Ancianos opinan que es lo mejor para asegurar la estabilidad política de nuestro Clan y evitar un enfrentamiento entre las dos Familias del Clan Hyuga.
(Y para oprimir las esperanzas de libertad de la única persona que parecía poder marcar una diferencia y de la heredera débil que añoraba la igualdad y el respeto con desesperación)
— ¿Y ninguno de ustedes pudo escoger o algo por el estilo? —Preguntó Tenten, comenzando a inclinarse ligeramente sobre la mesa. — ¿Los obligaron directamente?
—Ambos estuvimos de acuerdo en que sería lo mejor.
—Pero siguen siendo obligados. —Insistió Tenten.
— ¿Por qué no mejor pedimos algo? —Ino intervino en la conversación en cuando notó que Hinata estaba siendo casi acosada por la maestra de armas, quien se inclinaba con cada palabra como si intentara apresar a la Hyuga en su lugar. —Choji dijo que hay un especial… ¿Podrías ir tú, Tenten? Luego de buscar a Sakura por toda la aldea, me duelen los pies.
—Seguro.
Sakura fue la encargada de retomar la conversación, lo cual logró con aparente naturalidad. Si bien tenía un carácter explosivo normalmente, Hinata notó que este parecía salir a flote particularmente con Naruto y sus tonterías, pero que en calma era una persona bastante amable y sociable al punto de que generaba confianza con sus compañeros, incluyendo incluso a Hanabi en la conversación, quien se había mantenido al margen comiendo los dulces que habían comprado hacia uno rato.
—La comida viene en unos cinco minutos. —Anunció Tenten, luciendo notoriamente más alegre y menos ansiosa que hace unos minutos.
Hinata consideró preguntarle si estaba bien, si había algo en particular que la molestara y en lo que le pudiese ayudar, pero finalmente optó por no hacerlo. Tal vez quería privacidad, tal vez no quería hablar de eso o tal vez no quería hablarlo con ella.
Y, si algo había aprendido con Neji, es que molestar a una persona cuando no quiere abrirse solo los hace cerrarse aún más.
(Y Hinata quiere conservas a estas amigas/conocidas lo más que pueda, porque son las primeras y tal vez las únicas que tenga)
