31 de Octubre, South Park
Al igual que para la mayoría de enamorados San Valentín era su día, Halloween era, para los chicos de South Park, el día ideal para pasar una noche romántica.
Cartman no sabía qué haría aquella noche con Kyle, pues llevaban menos de un mes saliendo, y las cosas aún no habían avanzado lo suficiente para él. Y la única razón por la que ambos ansiaban la llegada de ese día, era porque la casa de Kyle se vaciaba aquella noche.
Eric caminó hacia la casa de su novio, pensando en qué chistes podría hacerle mientras esperaban a que su hermano saliera con sus amigos.
Cuando llamó al timbre, los padres de Kyle ya no estaban, por lo que éste tenía que estar cuidando del pequeño.
—¡Hola!—dijo Kyle, de una forma tierna que solo tenían ambos cuando estaban solos—. Que pronto has…
De repente, una rápida sombra atravesó el salón tras Kyle, el cual la notó, y se giró rápidamente.
—¡Ike! ¡Te he dicho que no entraras a la cocina!
Pero ya era tarde, pues un Ike de dieciséis años salia de ella cargado de brownies y una botella de ginebra.
—¡Que no eres mi viejo!—se quejó este—. Será mejor que me dejes en paz, o conseguiré que parezca que seas tú el de la botella.
—¡Eh!
Kyle, furioso, arrancó el alcohol de debajo del hombro de su hermano, para después quitarle todos los brownies que tenía.
—Te he dicho que no eran para ti—le riñó el pelirrojo.
Ike puso los ojos en blanco.
—Oh, claro, son para tu novio, el cazafurcias.
—Ike, dijimos que ese nombre no se podía pronunciar nunca más.
—Que sí, que sí.
Ike caminó hacia la puerta, empujando a Cartman, que si este hubiera sido el de años atrás, habría soltado alguna de las suyas. Pero ya no lo era.
—Me piro, vampiro—dijo, abriendo la puerta—. ¡Y follad bajito, que la madre de Butters lleva días asomándose a la ventana!
Dicho esto, Ike cerró de un portazo, dejando a ambos con la boca abierta.
—¿Se lo has dicho?—preguntó Cartman, girándose de nuevo hacia su novio.
—Qué va—chistó Kyle—. Pero este se entera de todo.
Se hizo un pequeño silencio. Kyle reparó en que aún llevaba en la mano los brownies que había confiscado a su hermano, junto con la botella de ginebra.
—¿Quieres?—preguntó, alzando las manos.
—¿Brownies o ginebra?—rió Eric.
—Las dos—dijo Kyle, poniendo cara de pervertido.
Cartman agarró a su novio de la cintura. Sí. Aquella noche sería la noche.
Apretó sus labios contra los del judío, el cual correspondió al beso. No parecía terminarse nunca, y, cuando parecía que se iban a separar, se juntaban aún más. La cosa se estaba poniendo caliente cuando el timbre sonó.
Kyle se apartó de Cartman, en contra de su voluntad, para ir a abrir la puerta.
—Serán niños pidiendo caramelos. En un momento acabo.
Pero, cuando la puerta se deslizó, dejó ver a un Mysterion cubierto de sangre, con los ojos tras la máscara enrojecidos e hinchados.
—¡Kenny!—Kyle ahogó un grito, y Cartman se acercó rápido a la puerta—. ¿Qué pasa?
—Ha… ha desaparecido.
Kenny hablaba despacio, como si le costara pronunciar palabra.
—¿Quién?—preguntó Eric.
—B… Butters.
Y, dicho esto, Kenny se desplomó.
¡Hey! Espero que os haya gustado. Sé que ha sido bastante corto, pero es la primera parte del capítulo, así que no os preocupéis, que continuará. Mientras os dejo con la intriga...
