Capitulo 2: Weasleys
"Un nuevo día Draco, hay que levantarse…demonios…creo que si pudiera…no ni pensarlo, pero aun es muy temprano y mamá me pidió que la ayudara así que no puedo decirle que no" pensaba Draco, mientras disfrutaba de los últimos minutos de descanso antes de comenzar el día. Mañana empezaba nuevamente las clases,su segundo año, estaba entusiasmado con esa idea, vería a sus amigos. No es que no los haya visto en las vacaciones, los vio pero muy poco. La familia Weasley no acostumbraba a salir más allá de los límites de la Madriguera. Excepto en los días de compras o esa clase de cosas, pero no los dejaba salir mucho solos porque aun eran pequeños; pero el siempre lograba lo que quería, de buena manera, claro. La madriguera era el nombre de la humilde casa en la que vivía la familia Weasley. Es decir, la familia de Draco. Eran una familia que se caracterizaba más que nada por su cabello rojo, además de que no poseían una gran cantidad de dinero pero el suficiente como para subsistir.
A los Weasleys les encantaba pasar tiempo juntos, ocupar las tardes jugando Quidditch. Aunque torpemente, ya que ninguno sabia bien montar en escoba, salvo los gemelos y a Percy no le gustaba. Fred y George eran los gemelos, eran muy divertidos y les encantaba hacer bromas. Aunque Draco pensaba que a veces se sobrepasaban pero aun así quería a sus hermanos.
Draco ya estaba listo para irse junto a su madre al callejón Diagon. Ella le había pedido que el la acompañara ya que era el que mejor se comportaba y era muy amable cuando se trataba de "negociar" precios.
- Draco, que bueno que estás listo hijo. Pensé que no me acompañarías. – comento la Sra. Weasley.
- Aquí estoy, como no iba a acompañarte mamá. Por ti haría cualquier cosa. – le dirigió una sonrisa a señora pelirroja que estaba frente a él.
- Bueno y ya nos vamos? O hay que esperar a papá.
- No querido, tu padre ha salido temprano tenia asuntos que atender, ya sabes como es el. Aficionado a su trabajo.
- Cierto, bueno entonces…
- Espérame que les escribo una nota a los muchachos, no sabes si se despertaran o no…no quiero que se asusten. –
- Tienes razón…
Al acabar la señora Weasley de escribir la nota para los hermanos se dirigieron por la chimene, con polvos Flu al callejón. Caminaron hasta hallar la tienda de ropa de segunda mano. Ahí tenían que acudir, ya que no contaban con suficiente dinero para gastar en telas caras o cosas por el estilo a las que solo accedía la gente con dinero de sobra. A Draco generalmente no le importaba el status económico de su familia. El hecho de no tener dinero a veces lo hacia sentirse mal, ya que cuando quería comprarse algo no había dinero. Pero luego pensaba que tenía el amor de su familia. No como esa gente adinerada que puede tener cuantas cosas materiales quiera, pero quizás no tendría el amor de una familia. El dinero no puede comprar el amor.
- ¿Qué te parece Draco? Crees que le entrara a George? –
- Yo creo que… entrar, le entrara…pero gustar, no creo que ese sea el gusto de George mamá por favor…
- Tal vez tengas razón. ¿y a Ron? Crees que le entrara? – Draco rio, le encantaba ver a su madre tratando de escoger ropa para sus hijos.
- Quizás, Ron crece cada mes un centímetro mas. – el y su madre rieron.
- Tú no te quedas atrás hijo.
Terminando la mañana, ya habían terminado las compras que tenían que hacer. Regresaron a la casa, pero no había ruidos, nada de nada. Eso quería decir que todos seguían durmiendo. Por eso Draco se dirigió pesadamente a su habitación. Antes le había preguntado a su madre si no necesitaba ayuda con algo. Pero ella lo vio demasiado cansado, se habían levantado muy temprano, por lo que le dijo que no necesitaba nada más y que fuera a descansar un rato.
Draco tenia la suerte de tener su propia habitación, pequeña, pero la tenia. No era necesario una gran habitación, ya que estaba solo el. Era la habitación que antes pertenecía a Charlie, uno de sus hermanos mayores, que ya no vivía en su casa. A Charlie le fascinaban los dragones, y consiguió trabajo en Rumania. Al irse Charlie, Draco pidió si podía cambiarse de habitación, no por que le molestara estar con sus hermanos ni muchos menos, pero le gustaba tener su propio espacio. "vamos mamá, la habitación esta desocupada y en ves de compartir dormitorio podemos cambiar no?" así le había suplicado a su madre que lo dejara cambiarse, pero esta se negaba un poco. Molly pensaba que era pequeño para dormir solo en una habitación, pero también entendía al muchacho, quería tener su propio espacio como todos y ya que esa habitación estaba desocupada…tal vez no le haría mal a Draco, si el insistía.
Antes de acostarse otra vez iba a revisar si le faltaba algo para mañana. Aunque no creía que le faltara nada, era muy organizado, una cualidad que no todos sus hermanos poseían. Estaba por abrir el baúl, cuando vio en su mesita de noche un par de cartas que no habían sido abiertas, por ende, no leídas. Eran de Hermione. Hermione Granger era "amiga" de su hermano Ron. Generalmente no se llevaban muy bien, se peleaban mucho, discutían y a él no le gustaba estar presente en esas ocasiones. No le interesaba leer las cartas, tenía una vaga idea de lo que dirían. Era una chica lista, muy inteligente, hija de muggles, y muy encantadora…"cuando no se enojaba" pensó. Aunque había gente en el colegio que la tildaba de… "cosas feas", solo porque le gustaba estudiar. "No tiene nada de malo estudiar, es mas, yo creo que soy muy bueno en las pociones (por ahora) y nadie me dice nada."
La razón por la que no quería "relacionarse" de algún modo con Hermione era porque temía que a Ron no le cayera bien, quizás terminaban peleándose, no sabia pero era mejor así. Por eso trataba de mantenerse alejado, aunque tarde o temprano se darían cuenta.
Draco era muy bien recibido ante la mirada de las niñas, que se quedaban embobadas mirándolo. Generalmente hablaba con algunas de esas niñas, pero la mayoría eran muy tontas y no le caían bien. Tenia un carácter fuerte, no se conformaba con que fueran lindas. El quería que fueran inteligentes, lindas (pero eso era lo de menos "al menos por ahora"), audaces, que tuvieran carácter, que no les importe lo que digan…como Hermione. Aunque todavía era un niño para pensar en esas cosas.
Pensando en estas cosas se quedo dormido. Al despertar vio que había dormido bastante. Seguro su madre lo vio tan cansado que no lo despertó. Admiraba eso de su madre, era bastante generosa aunque cuando no se enojaba, la casa por poco y no temblaba.
Bajo las escaleras para encontrarse con su familia, en realidad, la mitad de su familia. Al parecer estaban en el jardín de atrás sus hermanos, y su madre en la cocina, como siempre. Su camino hacia la cocina fue interrumpido por un pelirrojo, un poco mas alto que el.
- Draco, dime que esto no es para mi – le dijo Ron mostrándole una camiseta azul.
- Combina con tus ojos – Draco lo esquivo y siguió caminando.
- Pero... vaya, no lo había pensando. Eres un genio. – ron se fue a su cuarto, seguramente a probarse la camiseta azul que le había dado su madre.
- Que hay de comer mamá… - pregunto Draco entrando en la cocina.
- Supongo que pollo con salsa de champiñón y papas…no lo tengo decidido aun. – su madre era muy buena cocinera.
- Suena rico…yo pienso que deberías hacerlo… -
- ¿Tienes hambre no es cierto? –
- Demasiada. – ambos rieron.
Ya entrada la noche, la familia ya había cenado. Draco se encontraba en su habitación, leyendo. Le gustaba mucho leer, sus hermanos siempre le regalaban algún libro para su cumpleaños. Pero su mirada se dirigió otra vez a la mesita de noche. Alzó una de las cartas. La tuvo en sus manos dando vueltas unos momentos hasta que se decidió por abrirla. La carta decía lo siguiente:
" Draco! ¿Como has estado? Yo estuve pensando mucho en ustedes, los extraño. En unos días me iré de vacaciones con mis padres a la playa. Pero sabes? No me agradan mucho las playas, prefiero un ambiente mas tranquilo. Igual, me gusta… la naturaleza siempre esta para admirarla. Y el mar es hermoso.
Bueno no te aburriré mas, espero que nos veamos pronto (aunque falta mucho para eso aún) y que te encuentres bien.
Besos y abrazos.
Hermione"
Al parecer esa era una de las primeras cartas que había mandado, la cual el no contesto al igual que las demás. Se vio tentado de abrir las otras, al menos así sabría que era lo que le contaba y no quedaría mal frente a ella cuando comenzaran las clases. Podría decirle que su lechuza estaba herida. No era una mentira, la lechuza estaba herida. Pero no la podían curar ellos, porque esta largaba un chillido muy molesto, por lo que debería llevarla a que la curasen…si, se le había olvidado llevar a la bendita lechuza. Sabía que estaba olvidando algo. Mañana temprano intentaría convencer a su madre de poder llevar a la lechuza antes de ir a la estación.
- Por favor mama, si no lo hago, quien lo hará? –
- Yo lo haré, y luego te la mando al colegio…
- Pero no, tu no podrías convencer al señor de las lechuzas de que te la arregle…yo lo conozco bien fui un par de veces, es bueno conmigo. – replico
- Mmm… bueno pero regresa pronto! A ver si todavía pierdes el tren por una lechuza.
- Te aseguro que estaré antes de que parta el tren. Gracias mama. – Draco se fue por la chimenea al callejón Diagon.
Allí encontró el emporio de la lechuza, ahí estaba el señor que era dueño de todos esos animales. Entro. Afortunadamente no había mucha gente en el lugar, en realidad, no había nadie.
- Buenos días…
- Draco! Que te trae por aquí, no deberías estar en la estación king's cross en este momento?, hoy comienzan las clases jovencito.
- Es que, mi lechuza señor, no se que le pasa… y pensé que tal vez usted podría curarla.
- Déjame ver, no lo se…
Al final, el hombre se decidió por curar a la lechuza de Draco. Mientras esperaba, escucho que alguien hablaba, era una voz de niña…la miró. Era rubia, mas baja que el y tenia unos hermosos ojos color avellana. La miro extrañado, no la había visto nunca…pero bueno que mas daba? Ni que el se conociera a todo el mundo. Solo vino por su lechuza.
Cuando el señor le entrego su lechuza, ya completamente curada, se retiro del lugar. Tenía prisa, no quería que su madre lo regañara por haber llegado tarde o por haber llegado justo a tiempo.
Pero para su suerte, su madre no se enojo ni nada por el estilo. Confiaba en que Draco siempre cumplía lo que decía, y si el había dicho que no tardaría, así iba a ser. Y así fue.
- Bueno, espero que tengan un buen año, niños. Los extrañare. Pórtense bien, no se metan en líos. Obedezcan a los profesores, niños… - la Sra. Weasley siempre se emocionaba cuando llegaba el momento de despedir a sus hijos. La casa no era lo mismo sin ellos, quedaba vacía excepto por ella y su marido, Arthur Weasley.
- Lo haremos…tenlo por seguro mamá – dijeron Fred y George al unísono.
- Como si pudiera creerles a ustedes, espero que no lleven esas cosas suyas, raras…
- Tranquila, solo unos cuantos…
- Fred! – le recrimino su madre. Mientras los demás reían.
- Bueno es hora… suban así encuentran donde ubicarse niños. – dijo el Sr Weasley. Era un hombre amable, muy tolerante con sus hijos al contrario de su esposa. Su aspecto era de un pelirrojo alto y con gafas. Trabajaba para el ministerio en el departamento de Uso incorrecto de objetos muggles. Amaba a su familia, al igual que su esposa le costaba despedirse de sus hijos.
Los muchachos subieron al tren, y empezaron a buscar a sus respectivos amigos. Los gemelos seguramente irían a probar sus bromas con algún ser indefenso. Percy, (era el mas inteligente podría decirse, siempre quería obtener las mejores calificaciones) seguramente iría a cumplir su rol de prefecto. Ron y el fueron en busca de sus amigos.
Segundo chap. Gracias a ninny potter y Lady Du ( que por cierto draco es hermano de Ron si XD pero...no se :O) por sus reviews. Y tambien gracias a los que leyeron mas alla de si les gusto o no XD. El tiempo es valioso (? bueno nada mas, dejen sus comentarios y si no quieren bueno... no los voy a obligar ._. qe triste XD
Saludos! :)
