Capítulo III
"Te deseo..."
Albert y Candy regresaron al hotel luego de cenar, platicar y pasar una noche agradable.
- Muy bien Candy, ahora te pido una habitación... espera aquí.
- Gracias Albert.
De nada.
Albert se acercó a la recepción y solicitó una habitación para Candy... Todavía no podía creer que viajaría con ella y se prometió a sí mismo hacer todo lo posible por que su pequeña se enamorara de él.
Srita. Por favor me reserva la Suite Presidencial?
Claro Sr. Andrew, quiere cambiarse de habitación?
No, no es para mí... es para... mi novia.
Había dicho SU NOVIA? Sí, por fin salió esa frase de su boca... Albert se sentía en las nubes y quería complacer a Candy como a nadie.
Albert se acercó a Candy, quien miraba hacia la calle... estaba un poco pensativa. Aún no podía sacar de su cabeza la nota en el periódico. Terry estaba casado, ella había besado a Albert... Ahora sí era el fin de un amor que nunca pudo ser. Sus ojos estaban llenos de melancolía.
Pequeña, qué te pasa?
Nada Albert...
Por favor Candy, confía en mí... es por Terry, no es cierto?
Albert...
Candy, no te lo quería decir... pero...
Si, ya sé... Terry se casó con Susana.
Entonces lo sabes.
Si... me enteré hoy por el periódico.
Candy, lo siento mucho... sé lo que eso debió dolerte.
Albert, me parece injusto que estemos hablando de esto... Mi decisión está tomada y voy a tratar de enamorarme de ti... y lo voy a hacer con todas mis fuerzas.
Candy, dijo Albert con voz quebrada...
Albert tenía emociones encontradas... por una parte, era el hombre más feliz del mundo al tener a Candy... por otro lo hacía muy infeliz la probabilidad de que ella nunca se enamorara de él.
Ella se acercó y lo abrazó con todas sus fuerzas, Albert correspondió al abrazo con un gran suspiro.
Bueno, basta de caras largas, dijo Candy sonriendo como sólo ella sabía... Vamos a dormir, porque mañana comienza una nueva aventura para nosotros.
Me parece perfecto pequeña... me emociona muchísimo viajar contigo.
Muy bien, pues vamos...
Subieron hacia sus habitaciones y Albert la acompañó a la Suite Presidencial.
Wow! Pero Albert, esto es mucho para mí.
Candy, es lo menos que te mereces.
Bueno, pero si mañana salimos, no le veo el caso a tanto lujo.
No te quejes y disfruta...
Pero si sólo voy a dormir, dijo Candy soltando una carcajada.
Mmmm y qué te parece si pedimos Champaña?
Hablas en serio Albert?
Claro que hablo en serio, es más... espera un momento.
Albert salió del cuarto y le hizo una señal a uno de los empleados del hotel...
Disculpe joven... nos podría traer una botella de la mejor Champaña que tenga? Ah... y también me gustaría que nos traiga un poco de fruta, queso y pan.
Pero Albert, dijo Candy desde la puerta... Acabamos de cenar...
No importa, tenemos que brindar por nuestra unión... no crees?
Bueno, dijo Candy un poco desconcertada.
Candy veía a Albert tan emocionado, que no dejaba de pensar en cuanto lo lastimaría si no se enamorara de él... al mismo tiempo se sentía muy contenta de verlo así... parecía niño con zapatos nuevos.
El empleado del hotel se alejó y Albert entrando a la Suite, cerró la puerta.
Candy estaba temerosa de lo que podía pasar... Veía a Albert como a su mejor amigo, a un padre adoptivo, aunque muy joven, pero nunca pensaría en tenerlo como hombre.
Candy... no sabes todo lo que siento por dentro... es una felicidad enorme el tenerte tan cerca de mi.
Albert...
No hables, por favor.
Albert se acercó, acarició su cara... la tomó de la cintura y se perdió en sus labios... la besó apasionadamente, como si algo o alguien se la fuera a quitar de sus brazos. Candy respondió al beso y comenzó a sentir algo diferente dentro de ella. Quería parar, pero al mismo tiempo su cuerpo le decía que no dejara ir a Albert. Había química... no lo podía creer... Candy estaba confundida... Los dos estaban sin aliento.
Albert... por favor...
Candy, déjame demostrarte cuánto te amo...
No Albert, dijo ella alejándolo de sus brazos.
Pequeña, perdón... dijo un Albert desconcertado y confundido...
El la quería en todos los sentidos, la deseaba de una manera desenfrenada... pero tenía que tomar fuerzas de donde pudiera, para no lastimarla ni perderla.
Albert, la cabeza me da vueltas, necesito descansar... creo que la Champaña podrá esperar.
Candy, pero...
Por favor...
Está bien... sólo quiero que me disculpes si te ofendí; es sólo que te deseo tanto...
Albert!
Es cierto, pero también es cierto que yo no voy a llegar más lejos si no lo quieres así.
Eso está mejor, dijo Candy... te veo mañana, dijo acercándose a la puerta y abriéndola para que Albert saliera.
Albert se acercó a la puerta bajando la mirada.
Albert, no estoy enojada contigo, simplemente es algo que tenemos que hablar, pero después.
Bien Candy, me voy.
Gracias por la cena, dijo Candy como para suavizar el momento.
De nada pequeña, te veo mañana.
Adiós Albert.
Albert pidió la orden para su cuarto. Estaba tomando y pensando en Candy... sus enormes ojos verdes, su hermosa sonrisa y todo lo que hacía desearla de esa forma. Se puso muy mal, tomó demasiado y terminó durmiendo en un sillón junto a la ventana. Esto era raro en él, un hombre maduro, que siempre veía las cosas objetivamente, estaba tomando por una mujer... sin embargo su deseo y su amor eran más fuertes que su objetividad.
Mientras tanto Candy, no podía dejar de pensar en todo lo que le había pasado ese día... era el primero y ya habían sucedido cosas que no podía explicar. Tal vez la química que sintió con Albert era pasajera... pero por qué quería convencerse de eso, si lo que trataba de hacer era enamorarse de él? Tal vez algo le decía que no era amor, sino agradecimiento... pero por qué sintió toda esa atracción? Tal vez porque nadie la había besado de esa forma, ni en un lugar tan íntimo como un cuarto de hotel...
Al día siguiente, Candy se despertó temprano, así podría prepararse para su primer viaje.
Se dio un baño y fue directamente a la habitación de Albert. Tocó la puerta.
Albert, soy yo, Candy... por favor ábreme.
Nadie contestó.
Albert... ábreme... ya estoy lista.
Srita. Dijo uno de los empleados del hotel... busca al Sr. Andrew?
Si...
Pues no está aquí.
Qué dice?
Me pidió que la llevara a un lugar.
Cómo? No entiendo.
Sígame, por favor.
Gracias.
Candy siguió al muchacho y la llevó hasta el Restaurante del hotel, el cual estaba en un gran jardín, lleno de flores y mesas con sombrillas. Albert estaba ahí, esperándola en una mesa. Ella no entendía lo que pasaba. Por qué Albert no la esperó? Había algo raro en todo esto. El la esperaba parado al lado de la mesa y la miraba como nunca antes la había visto.
De pronto, Albert hizo una señal con la mano y salieron tres personas que estaban escondidas.
AAAAHHHHH! No lo puedo creer, gritó Candy.
Sus tres mejores amigos... Annie, Paty y Archie estaban ahí.
Candy corrió a abrazarlos y estaba llorando de alegría. No podía creerlo, era la sorpresa más linda que le habían dado en mucho tiempo.
Amigos, que gusto verlos, no saben cuánto los quiero y cómo los extrañé este tiempo que estuve en el Hogar de Pony.
Candy, amiga... me da tanto gusto verte bien, dijo Annie, refiriéndose a lo que había pasado con Terry.
Si Annie, estoy mucho mejor... y además les tengo una noticia, pero antes díganme cómo es que supieron que estaba aquí?
Candy se olvidó por un momento de que Albert estaba ahí...
Albert te quería dar una sorpresa, dijo Paty.
Ay Albert... nunca dejas de sorprenderme, siempre pensando en mi... muchas gracias.
Candy se acercó y lo besó en los labios. Todos estaban con la boca abierta. Candy y Albert juntos? No lo podían creer.
Continuará...
