Para esos reviews que no puedo contestar: gracias.


Con ver el primer segundo, ambos ya sabían que aquello tenía toda la pinta de ser un vídeo casero. Parecía enfocar a un salón, concretamente, al sofá del salón. Y más concretamente, a la mujer sentada en el sofá del salón. Todavía rubia, todavía con el pelo liso, todavía de ojos verdes y todavía con un cuerpo que quitaba el hipo –al menos sentada-.

-¿Ésa es Balten? –preguntó Wilson.

-Sí.

-Está buena –comentó el oncólogo.

-Lo sigue estando –corrigió House.

No les dio tiempo a decir nada más, porque justo en ese momento, el que suponían que le había dado al botón de grabar, se acercaba también al sofá. Un hombre de pelo moreno con una melena a lo Chase y de la altura de Wilson se sentó justo al lado de Balten.

-¿Y ése quién es? –curioseó Wilson, que no entendía nada.

-¿Vas a darme el coñazo todo el vídeo? –replicó House para que se callase.

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-Hola a los dos –comenzó Balten. Para House, seguía teniendo exactamente la misma voz de hacía más de 20 años. Para Wilson tenía una voz suave que, junto a su apariencia, le recordaba a Amber. –House, espero que no hayas tirado esto a la basura.

-En realidad -la interrumpió el hombre de al lado-, seguramente Lisa ya lo ha pillado en la entrada y le ha metido la curiosidad en el cuerpo con lo de "avisa a House de que mire él el correo".

-No me interrumpas, Jack –lo miró la rubia, enfadada.

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-¿Jack? ¿Quién es Jack? –le preguntó Wilson.

-No me puedo creer que sigan juntos –murmuró House mientras sonreía al verlos.

-¿Seguir juntos? ¿Ya estaban juntos? –insistió James.

-Ssssshhhhh, que no oigo –lo riñó su mejor amigo.

-Joder, ¡es que no me entero de nada! –se quejó Wilson.

House rodó los ojos y le dio al pause.

-Anne Balten –señaló a la rubia del ordenador-, Jack Raden –señaló al moreno. –A ambos los conozco de Michigan.

-¿Amigos de la universidad? –preguntó Wilson.

-Supongo –dijo House levantando los hombros. Luego siguió con su explicación. –Anne era la compañera de habitación de Cuddy y Jack era el mejor amigo de mi compañero de piso y a su vez, el novio de Anne. Bueno, eso lo sigue siendo por lo que veo. No me puedo creer que sigan juntos –repitió sonriendo de nuevo y más bien para sí mismo. –Un lío, lo sé –manifestó al ver la cara desencajada de Wilson.

-Anne compañera de Cuddy, Jack novio de Anne –resumió Wilson.

-Básicamente.

-¿Y te mandan un sobre con un vídeo y una libreta porque…?

-No tengo ni puñetera idea.

Se miraron y no tardaron ni dos segundos en decidir el siguiente paso.

Play.

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-Perdona, sigue. Pero no me dirás que no tengo razón… -comentó Jack justo cuando ella iba a hablar de nuevo, ganándose otra mirada asesina.

-Os preguntaréis el por qué de esto –continuó Balten, mirando de nuevo a cámara. -Bueno, Lisa no se lo preguntará porque ella hizo regalos, pero tú sí, House. Mira por un momento el calendario y ponte a echar cuentas.

-Anne… -bufó Jack.

-Vale, ya se lo digo yo –dijo sonriendo. –Este mes hace justo 25 años.

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-¿De qué hace 25 años? –preguntó Wilson a House, que se dedicó a ignorarlo.

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-25 años que nos conocimos, y que os conocisteis –siguió Jack, como si hubiese escuchado a Wilson.

-Son vuestras bodas de plata –proclamó Balten riéndose.

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-¿Vuestras? –siguió preguntando Wilson. -Pero, ¿no has seguido en contacto con ellos, no? Un momento… ¿Vuestras bodas de plata? –repitió recalcando el vuestras. –¡Tú y Cuddy!

House, con cara de mala ostia, pulsó el pause de nuevo.

-¿¡Por qué lo paras!? –gritó Wilson.

-Te prometo que como no dejes de preguntar por cada cosa que dicen, te echo.

-Me da igual.

-Y luego no te dejo ver el vídeo –añadió House, para horror de Wilson.

-Vale, está bien. Me callo. Pero, ¿son las vuestras, no? Las tuyas y de Cuddy.

House afirmó con la cabeza tímidamente y volvió a darle al play.

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-Y como nosotros hemos tenido nuestro regalo de bodas de plata –comentaba Jack, mientras señalaba a un cuadro enorme y lleno de fotos que había justo encima del sofá-, hemos pensado que vosotros también os merecéis el vuestro. Pero claro, lo vuestro era un poco más difícil de pensar.

-¿Un poco? –insinuó Anne haciéndolos sonreír a todos.

-Un poco mucho, sí. Sobre todo por el hecho de que a uno de vosotros le perdimos la pista después de la universidad. Y no miro a nadie –Jack empezó a acercarse a la cámara mientras la miraba fijamente.

-Cielo, te recuerdo que Lisa también está viendo el vídeo.

-¡Cierto! –dio un par de pasos atrás para volver a sentarse en el sofá. –Bueno, creo que ha quedado claro de quién hablo, ¿no? –le preguntó a Anne.

-Sí, Jack –reafirmó Balten aguantando la risa. –Claro, clarísimo.

-Pues eso. Que era difícil, pero al final al grande de Pet se le ha ocurrido una idea viendo una serie y nos ha gustado, así que, aquí estamos.

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House paró el vídeo.

-¿Por qué lo paras? ¿Quieres que me vaya? –preguntó Wilson.

-No. ¿Por qué dices eso?

-Bueno, ya vemos por dónde van los tiros y como nunca te ha gustado hablar de tu época en Michigan, pues…

-Peter Peterson, Pet, era mi compañero de piso y el mejor amigo de Jack –dijo House, como toda respuesta. –No sabía que siguiesen manteniendo el contacto.

-Oh –murmulló Wilson, al darse cuenta de que sólo había parado para darle explicaciones.

Sin que ninguno dijese nada más, el primero le dio de nuevo al play.

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-Por cierto, –siguió Jack-. Pet lamenta no poder estar en este acto tan importante para todos –comentó en tono irónico- pero os manda saludos.

-¡Oh! –añadió Anne. –Y me ha dicho que te diga que le encanta tu regalo, Lisa.

-¿Otra cámara de fotos? –bufó Jack mirando a la cámara que lo grababa, como si fuese realmente Lisa Cuddy. -¿En serio? ¿No sabes ya cómo se comporta Pet con una cámara de fotos nueva? –señaló al cuadro lleno de fotos de encima del sofá.

-Le ha hecho fotos hasta a los zapatos que me compré antes de ayer –agregó Anne riéndose.

-Bueno, a lo que íbamos. Que lamenta no estar aquí, pero nos ha dejado una carta para que os la leamos. –Jack estiró la mano hasta una mesita que había al lado del sofá y cogió un papel. Se aclaró la garganta, y comenzó a leer:

"Queridos Lis y cabrón del compañero de piso del que sé lo poco que me cuenta Lis:

Dejo esta carta para que los dos panolis estos os la lean, ya que los mamones de mis jefes me han puesto una operación de cirugía justo a esta hora y no puedo estar presente a la hora de grabar el jodido vídeo.

Puede que…"

-¿¡Llego a tiempo!?-gritó una voz desconocida para Wilson, pero no para House. -¿Estás leyendo mi carta? ¡Yo la leo!

Un hombre de la misma estatura que House, rubio y con el pelo corto y hacia arriba, hizo acto de presencia y se sentó al lado de Balten. Pet cogió la carta, empezó a leerla rápidamente y de golpe la lanzó hacia atrás, haciendo que cayese detrás del sofá.

-¡Pet! –gritó Balten.

-Era una mierda –confesó el susodicho. -¿Por dónde ibas? –le preguntó a Jack.

-Por el "puede que te preguntes, House, a qué viene todo esto cuando…"

-Oh sí –lo interrumpió-, ya sé dónde. Yo te lo resumo –dijo mirando a cámara. –Que lo hacemos por Lis y no por ti. Qué sabemos que pasas de estas cosas, pero nos ha entrado la melancolía al encontrar las fotos de la época de Michigan y como a estos dos les hemos hecho el collage –señaló al cuadro de arriba- y hemos intercambiado detalles entre todos, decidimos incluirte en el lote. Al fin y al cabo eras del clan. Eso, y que, joder macho, para haberte ido antes de tiempo, sales en la mitad de las fotos –terminó haciendo reír a Anne y a Jack.

-Bueno, vamos al tema porque a este paso el vídeo durará media hora y no es plan –comentó Balten. –Nosotros hemos recibido el cuadro de nuestra vida en fotos –volvió a señalar hacia arriba-, Pet ha recibido la cámara y la sudadera…

-Oooohhhh, mi adorada sudadera de Michigan –exclamó Pet, callándose al ver la cara de Balten. –Perdón.

-Pet ha recibido la cámara y la sudadera –repitió Anne para situarse-, y les hemos mandado a los gemelos una cinta horripilante que es una especie de banda sonora de su paso por Michigan y que espero no tener que volver a escuchar nunca más –contó poniendo cara de dolor. –Así que, nos quedabais vosotros.

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Wilson paró el vídeo tímidamente.

-¿Me explicas quiénes son los gemelos? –suplicó.

-Eran dos hermanos, un chico y una chica. Pet tuvo que hacer un trabajo con él y se hizo colega suyo. Y como él y su hermana eran gemelos y venían en pack, pues… -dijo House, dejando que Wilson terminase la frase como él quisiera.

-¿También amigos? –preguntó el oncólogo.

-Dejémoslo en colegas –concretó House. -Y con todo explicado…

Play.

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-Pensar algo para Lisa era, a voz de pronto, fácil, pero pensar algo para House… –continuó Jack.

-Y entonces aparecí yo –lo interrumpió Pet- con mi maravillosa idea sacada de la mejor serie del mundo mundial y les encantó a todos.

-A Victor y a Vectra no les gustó –comentó Jack.

-Pero los gemelos Kovac son unos idiotas a los que les hemos perdido la pista hace casi veinte años y que sólo nos respondieron cuando recibieron la cinta horripilante.

-¡Pet! –gritó de nuevo Balten, haciendo que él saltase en el sitio.

-¿¡Qué, mujer, qué!? ¡Un día me va a dar un infarto por tu culpa!

-Sí, Lisa, hemos encontrado a los gemelos y por fin nos han contestado –comentó Jack ignorando a los otros dos, que seguían riñendo. –Era parte de la sorpresa. Y no, House, con ellos no manteníamos el contacto, pero los buscamos por todo este rollo y llegamos a la conclusión de que la única manera de que colaborasen con vuestro regalo era haciéndoles uno a ellos.

-Raden, dile a tu mujer que deje de discutir conmigo de una vez.

-Jack, dile a Pet que ésta es mi casa y que como no se deje de decir sandeces lo echo a patadas.

-¡CALLAOS DE UNA VEZ LOS DOS! –gritó Jack. –Y ahora, daos la mano.

-¿La mano? ¿A Balten? –preguntó Pet con tono de "ni de coña". –¡Lo que le voy a dar es un pedazo de abrazo! –reveló lanzándose contra la rubia, que empezó a reírse a carcajada limpia mientras le respondía al abrazo.

-Dios, si lo sé hago que os caséis vosotros dos y me ahorro los dolores de cabeza.

-Eso nunca, que entonces no os habrían salido esos hijos tan guapos que tenéis –mencionó Pet mientras dejaba de abrazar a Balten.

-Y hablando de mis hijos –especificó Anne. -Lisa, Lizzie me ha dicho hoy antes de irse al cole que como no te vea en menos de un mes te destronará y te quitará el título de madrina.

-Es genial Lis –empezó a contar Pet mirando a la cámara mientras sonreía-, desde que le han contado un cuento sobre reyes en el que salía gente con títulos nobiliarios, anda destronando a todo el mundo. Ayer destronó a su hermano del sofá y le quitó el título de "rey del mando" -dijo como si aquella fuese la frase más graciosa del mundo.

-Anda -comentó Jack-, por eso estaba G tan enfadado cuando subí a preguntarle si lo tenía que llevar a fútbol o prefería coger él el coche.

-¿Podemos centrarnos, por favor? –suplicó Anne.

-Creo que tendríamos que grabar otro video –sugirió Jack.

-¡Ah, no! –negó Pet. –Así va perfecto. Es natural 100% -dijo con una sonrisa de oreja a oreja y totalmente fingida.

-¿Por dónde íbamos? –preguntó Raden dando por imposible a Pet.

-Por el principio –contestó Pet sin quitar la sonrisa falsa.

-Ah, sí –se metió Anne. –Regalos. Que teníamos regalos para todos, pero faltaban los vuestros y se solucionó con la idea de Pet. Y sí, Pet –dijo al ver que iba a volver a hablar- hablo de tu maravillosa idea sacada de la serie de televisión de los flashbacks.

-¡Se llama Lost! –especificó como si no saberlo fuese el peor de los pecados.

-Pues de Lost –repitió Balten para que se quedase contento. –Y la idea era… -se quedó callada unos segundos y luego miró a Pet. -¿La quieres contar tú, ya que estás aquí? –le preguntó como si estuviese hablando con un niño de seis años.

-¡Oh! Me encantaría. Gracias por cederme tal honor, adorada Anne –le dijo besándole la mano y haciendo que los otros dos rodasen los ojos.

-En serio, ¿por qué sigue siendo tu mejor amigo? –le preguntó ella a su marido.

-Porque me quiere –contestó Pet rápidamente mirándola mientras pestañeaba coquetamente. –Igual que tú. -Luego volvió a mirar a cámara. –La idea es muy simple. Ya que durante los años de Michigan hemos compartido unos cuantos muchos momentos, y ya que como he dicho House es un petardo, sale en la mitad de las fotos y había que aprovecharlas, hemos decidido mandaros la foto del recuerdo de vosotros dos que más nos guste. Bueno, menos Victor, que como es un capullo que tiene que destacar en todo ha hecho un dibujo porque no había foto del momento. Y mira que tenía fotos para elegir el muy…

-Pet… -lo interrumpió Balten.

-Sí, tienes razón. No se merece que pierda el tiempo insultándolo. Y como espero que ya supongáis, las fotos están en el álbum que va en el sobre con el CD. Porque, ¿meteréis el álbum con el CD, no? –preguntó a los otros dos.

-Como ya supones, sí –le contestó Jack.

-Nos hemos tomado la molestia de añadir un breve comentario debajo de cada foto para que más o menos sepáis de qué estamos hablando, aunque fijo que con la foto ya lo sabéis. Bueno, claro, menos con el dibujo de míster soy perfecto y paso de mis amigos como si de House se tratase…

-Pet –lo volvió a interrumpir la rubia.

-¿Esta vez ha sido por lo de Kovak o por lo de House?

-Por lo de Kovak –contestó sonriendo.

-Ah, eso me parecía, porque lo de House lo decía porque el chaval lo hizo con estilo, oye. Sobre todo teniendo en cuenta que fue lo suficientemente listo como para no alejarse de la morenaza, explosiva, simpática y buena amiga de Lisa Cuddy –terminó en tono solemne.

-¿Sigues agradecido por lo de la cámara, verdad? –lo descubrió Jack.

-Totalmente –afirmó. –Gracias Lis, gracias, gracias, gracias. Es la mejor cámara del mundo mundial. La que tenía antes a su lado era una mierda.

-¡Si te la regalé yo! –se quejó Jack.

-¿Y? Eso no quiere decir que no fuese una mierda. ¿Por qué crees que casi no la usaba?

-¡Podías grabar video!

-Sí, pero ni siquiera grababa el audio.

-Pero tenía 3 Megapixeles.

-Y un flash que no alumbraba a más de un metro.

-Pues para las próximas navidades te va a regalar al…

-Siento interrumpiros –argumentó Balten señalando hacia la calle, donde se escuchaba el sonido de un autobús alejándose-, pero L y G acaban de llegar, así que tenéis veinte segundos para despediros.

-House, capullo, nunca me has devuelto el Walkman –comenzó Pet. –Lis… -le guiñó un ojo a la cámara.

-Lisa, como este año faltes a mi cumpleaños te cortaré los dedos pulgares –siguió Jack.

-Espero que os guste el regalo –confesó Anne con una sonrisa sincera. -Es simple, pero conociéndoos es lo que más os iba a gustar, así que… Lisa, no nos mates por hacerte recordar. House, con que no tires esto nada más verlo, me conformo. Y por favor, pórtate… -se quedó un par de segundos callada, sin saber cómo continuar. –Compórtate y punto –terminó al oír la puerta abrirse.

-¿Qué hacéis delante de la cámara? –preguntó una voz juvenil. -¿Os vais a grabar haciendo un trío?

-¿Un trío de qué? –replicó una voz infantil y lo suficientemente inocente como para no entender a su hermano. -¿Estáis jugando a algo? ¿Al Póker? Yo quiero jugar al Póker.

-Tú no sabes jugar al Póker –le contestó la voz del adolescente.

-Sí sé, me enseñó madrina la última vez que vino.

-¡Ey! –la ignoró su hermano. -¿Estáis grabando el video del regalo?

-Sí –contestó Anne sonriendo. –Venid aquí a saludar, que estamos a punto de apagarlo.

Un chico de unos diecisiete años bastante parecido a su padre se sentó a su lado y una niña de unos siete, clavadita a su madre, apareció corriendo y se sentó en las rodillas de Pet, que empezó a ponerle caras nada más cogerla.

-Venga gente, decid adiós –pidió Jack mientras él lo decía con la mano.

-Adiós pareja –Pet en un descanso de hacer caras.

-Espero que os guste –Balten sonriendo.

-¿Cuántas intentontas lleváis ya? –el hijo a su padre mientras ambos dicen adiós con la mano.

-¡Madrina! ¡Te quiero! –la rubia enana sonriendo mientras Pet le hace cosquillas.

Todos dicen adiós a la vez por un par de segundos y…

-Greg, cariño, levántate y apaga la cámara –pidió Anne.

Y el joven adolescente dejó de hablar con su padre para acercarse cada vez más, y no sin antes poner una cara ridícula, apagar la cámara.

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El vídeo había acabado hacía más de un minuto pero House todavía no había dicho nada y Wilson no se atrevía a interrumpir su "momento de pensar". Estaba seguro, por lo poco que habían hablado minutos antes del tema, de que House no sabía nada de lo que el futuro les había deparado al trío del vídeo, de que dos de los componentes tenían un par de hijos y mucho menos, del nombre de uno de esos niños.

Sin decir nada, se movió un poco, cogió el álbum que había quedado abandonado encima de la mesa y se lo ofreció al nefrólogo, que pareció reaccionar por fin al ver algo azul delante de su cara.

-¿Son majos, verdad? –le preguntó a Wilson mientras cogía el álbum.

-Eso parece. Teníais que ser un clan muy raro –insinuó Wilson sonriendo.

-Lo éramos. Y ellos lo siguen siendo.

-Bueno, vosotros también lo seguís siendo –añadió sin que ninguno de los dos necesitase que Wilson concretase.

-Un poco –contestó House sonriendo. –No sabía que Cuddy siguiera en contacto con ellos.

-A mí me habló un par de veces de unos amigos de la universidad y de su ahijada, pero no sabía que esos amigos eran comunes.

-Bueno, ya no lo son.

-Algo serán si te han mandado eso –dijo Wilson señalando al álbum.

-Esto lo han hecho por Cuddy –explicó House.

-¿Y el nombre del chico también? –replicó.

-Bueno, supongo, por la edad del chico, que todavía me tenían reciente –dijo sonriendo e intentando quitarle hierro al asunto.

-Me voy a mi despacho, que tengo mucho papeleo que hacer y en menos de cinco minutos tengo la primera consulta.

-¿Te vas ahora que voy a abrir el "regalo"? –dijo haciendo comillas con los dedos al decir esto último.

-Creo que eso te toca verlo a ti solo, House. Son tus recuerdos. Además, ya he cotilleado bastante por hoy –disimuló mientras caminaba hacia la puerta de la salida.

House sacó el CD del ordenador y lo metió en la funda en la que venía. Estaba a punto de abrir el álbum cuando…

-¿Luego me lo enseñarás, verdad? –preguntó Wilson asomando la cabeza por la puerta.

-Que te lo enseñe Cuddy, que tiene uno igual –contestó haciéndolo sonreír.

Y seguro de que Wilson no lo iba a molestar en un buen rato, abrió la tapa de aquella libreta.