Continuación...


Disclaimer: No era mi intensión hacerle una continuación al oneshot… pero hubo presiones que no podía pasar por alto (Nuki puede ser muy persuasiva cuando quiere ¬¬) así que… aquí va… debo aclarar que la continuación tiene escenas de sexo explícito, así que si no es de su agrado… no siga leyendo ¬¬


Cuando terminaron se dieron el aviso, Leo se veía demasiado bien en ese traje y para que decir de Yazid, el cual mostraba su cuerpo bien formado y con cicatrices. Leonora observaba el cuerpo del chico y Yazid hacía lo mismo hasta que se acercó para romper la distancia que los separaba tomándola de la cintura y besándola nuevamente…

Leonora puso sus brazos alrededor del cuello del assamita profundizando el beso, se quedaron así un rato bien prolongado hasta que un ruido en la puerta los alerto….

- ¿Quién demonios molesta a esta hora? – preguntaba Leonora visiblemente molesta sin separar los brazos del cuello.

- No sé… – contesto Yazid – pero es mejor ir a ver…

Alejándose lentamente de su acompañante el chico se dirigió a la puerta y la abrió, Lycaon estaba al otro lado de la puerta con unas bolsas bien grandes en su hocico junto con otra nota que decía Leo.

- Es para ti – dijo mostrándole la nota – y gracias Lycaon.

- Garf – ladró el perro dando media vuelta.

Yazid cerró la puerta después de asegurarse que no había nadie en los alrededores y dejo las bolsas que entrego el lobo en la habitación observándolas curiosamente sin llegar a abrirlas… Leonora a su vez leía la nota que había para ella, nuevamente Kaede le estaba dando una mano…

- Repito lo dicho anteriormente – dijo Leo riendo – Kaede si tiene buenas ideas de vez en cuando.

- ¿Qué dice el gangrel esta vez? – preguntó Yazid.

- Léelo tu mismo – contesto la chica.

Leo:

Te preguntarás a que se debe la interrupción de Lycaon, verás es bien simple, dentro de aquellas bolsas hay suficiente sangre para dos noches, aunque si quieren disfrutar como corresponde con Yazid ocuparán todas las reservas hoy. ¿Me entiendes verdad?

Bueno… cuídense nos estaremos viendo pronto…llama cuando se desocupen je, je, je.

Ja ne!

P.D.: Espero que los regalos les hayan gustado y la sangre es de la mejor reserva que tenía Enrique por eso esta bien protegida y no la pueden oler

Después de leer la carta Yazid fue el primero en abrir las bolsas y ver el preciado material que llevaban…

- Si que es bien ocurrente tu amigo – dijo el asesino observando a la chica con un brillo en los ojos.

- Así es... parece que le debemos una… - dijo Leo pensando, luego agrego – entonces este es el motivo por el cual Freya gritaba tanto…

- Averigüémoslo – dijo Yazid con cierta lujuria en los ojos.

Ambos comenzaron a beber de la sangre que se encontraba ahí dejando la mitad para más tarde… Nuevamente el assamita se acercó a su chiquilla besándola, sintiendo levemente los latidos de ambos corazones… la respiración acelerada de ambos… tomo a Leo por la cintura mientras ella se aferraba nuevamente a su cuello, lo único que deseaban era que no existiese otra interrupción.

La chica comenzó a caminar hacia atrás sin soltar el abrazo hacia su sire solo se detuvo cuando sintió que su talón chocaba con la cama, omitió ese detalle para bajar una de sus manos al pecho bien formado de su sire delineando cada músculo de su abdomen. Yazid, al sentir la mano de su chiquilla, suspiro.

Alentado por ese sutil gesto, cambio de rumbo su boca levando sus labios hacia el cuello de la mujer.

- ¿Pretendes convertirme de nuevo en tu chiquilla Yazid? – pregunto Leo mientras que su otra mano acariciaba la nuca del assamita.

- No – contesto para agregar – voy a hacer lo que pensé cuando ya entraste en la adultez.

Luego de eso cogió a su chiquilla y la levantó hasta el nivel de su pelvis para comenzar con el juego de sube y baja, restregando su miembro al de ella. Leonora jugaba con el lóbulo de su sire mientras Yazid ejercía fuerza sobre ambos después de eso dejo a la chica lentamente en la cama tratando de no separarse ni un milímetro de apoco comenzó a quitarle el babydoll que ella portaba, la espalda de la joven se arqueó cuando sintió que el assamita besaba uno de sus pechos mientras con su mano buscaba el clítoris de la joven hasta encontrarlo.

Leonora gemía mientras Yazid le daba masajes a esa zona tan sensible del cuerpo, luego se levanto y observó a su chiquilla...
La beso nuevamente en los labios, mientras sus dedos penetraron a la joven haciendo movimientos de vaivén y de mete y saca, la chica sabía que en cualquier momento podía llegar a un orgasmo, pero no lo quería de esa manera…

Giro a Yazid dejándolo entre la cama y ella le dio unos mordisquitos desde su oreja para continuar bajando por su cuello hasta el abdomen de él comenzó a besarle las tetillas, luego humedeció su ombligo y para seguir bajando y encontrarse con miembro del asesino, esta vez fue Leonora quien lo miró lujuriosamente mientras le quitaba el bóxer encontrando su pene erecto debido a las caricias que le proporcionó a su compañera.

Buscando el modo de devolverle el "favor" Leo tomo el sexo del chico con las dos manos y comenzó a acariciarlo mientras lo besaba, luego introdujo el pene en su boca para luego sacarlo y comenzar a pasarle la lengua por la cabeza, la introdujo nuevamente en su boca, chupándola de abajo hacia arriba, mientras le acariciaba los testículos cosa que permitía que su verga se erectara más...cuando comenzó a brotar del miembro de Yazid un liquido blanco fue entonces que la chica comenzó a hacer con más fuerza el movimiento, él puso una cara de éxtasis para hacerlo acabar y después de eso descansaron...

Pero la diversión para ambos no terminaba ahí, luego de mimarse un rato el assamita levanto ligeramente la cabeza, ya que Leo estaba apoyada sobre su pecho, y observa lo que queda de sangre, comienza a sonreír levemente mientas acaricia el pelo de la chica que dormita sobre él.

- ¿Sabes cuanto tiempo espere este día Leo? – pregunto el moreno

- ¿Mmmm? – dijo media adormilada la chica

Yazid sonrío mientras acariciaba el rostro de la chica, ni él se conocía esa faceta, la abrazo aún más a el y beso su frente, busco nuevamente sus labios, no importaba si su chiquilla se enojaba por despertarla sólo quería sentirla, estar con ella, mostrarle que no era el Sr. Freezer como le decían con Kaede, darle a conocer que con ella podía ser tierno y que si era lo que ambos deseaban estar juntos hasta la muerte, aunque raro sonaba eso considerando que ambos estaban muertos, pero él se entendía, hacía años que vigilaba a su chiquilla desde las sombras y no lo dudo cuando vio que ella estaba en aprietos y la convirtió en uno más del clan, recordó el entrenamiento que tuvo con ella en las termas y sonrió…

- ¿Qué pasa Yazid? – preguntó la chica sorprendiendo a su sire

- Estaba recordando – contesto mirándola a los ojos – el día que te conocí, en el que te convertí en mi chiquilla y lo que hemos pasado desde ese día hasta hoy.

- Ahhh… - dijo haciéndose la entendida – deberé preguntarle a Kaede si uno de los litros de sangre era de loro.

- ¿Por qué lo dices? – pregunto curioso el chico.

- Porque estás hablando demasiado – contesto riéndose.

- Malvada – dijo mientras la levantaba un poco y la volvía a besar.

Leo se dejo querer, profundizando el beso acercándose más a él, por su cabeza pasaban las memorias de cuando era una niña, viendo a su sire entre sueños y sombras en la oscuridad, después del abrazo que al verlo pensó que seguía durmiendo, las primeras misiones, entrenamientos, peleas y discusiones con él, la primera vez que lo vio sin su capa cubriéndole el rostro… Lentamente se separa de Yazid y comienza a caminar hacia atrás recogiendo las pocas reservas de sangre que quedaban, lanzó unas cuantas a su sire y dejo las restantes para ella, comenzó a beber sin dejar de mirarlo…

- ¿Qué esperas? – pregunto – no podemos desperdiciar el regalo de Kaede – dijo guiñándole un ojo.

- Si… como mandes – respondió observándola fijamente.

Mientras Yazid estaba postrado en la cama, admiraba el cuerpo de Leonora, la cual después de terminar con sus reservas de sangre se sentó a su lado, paso su mano por encima del abdomen y sus senos sin tocar al chico solo se encontraba a unos cuantos centímetros de su cuerpo, lo tomo muy suavemente del cuello y lo besó, lo hacia muy bien, su pene estaba semierecto, volvía a despertar debido a las caricias Yazid se postro encima de su chiquilla y comenzó a besarla nuevamente, sus respiraciones se entrecortaban, podía sentir entre sus piernas como su pene aumentaba de tamaño y se ponía duro.

- Tienes una piel muy suave, me gusta – dijo el assamita.

Bajo y besó sus pechos, sus pezones, succionaba y lamía uno con mucha suavidad, con una mano masajeaba muy cuidadosamente el otro, Leo, por su parte acariciaba su cabeza, desordenaba su cabello y Yazid fue bajando dándole besos llegando hasta monte de Venus.

Abrió sus piernas y pasó su lengua por sus genitales, busco con sus dedos el clítoris, el cuál empezó a lamer con la punta de su lengua y lo succionaba, Leo sentía que comenzaba a humedecerse, estaba muy excitada, así estuvo dedicándole mucho tiempo a esa zona, ya lo sentía hinchado y muy sensible a cualquier roce de su lengua, no podía más estaba demasiado excitada, empezó a gemir, estaba muy, muy húmeda, Yazid se incorporo y se preparo para penetrar a su chiquilla, su miembro poco a poco se fue abriendo paso por su vagina, cuando sintió sus testículos chocando con sus genitales, lo saco lentamente y casi antes de tenerlo fuera, lo volvió a meter, tranquilamente, suavemente, la miraba a los ojos, y ella no decía nada, solo con sus miradas se decían todo lo que tenían que decir, se besaban, gemían, el sentir sus respiraciones en la piel los excitaba aún más.

- Me gusta, es una sensación muy cálida y placentera – le dijo Yazid al oído.

Ella acariciaba su espalda, poco a poco fue incrementando el mete y saca, pero aun así no era nada violento, ella a su vez movía su cadera manteniendo ritmo, sincronizándose as la perfección, pronto empezaron a transpirar, su respiración era entrecortada, sentían como el ritmo cardiaco aumentaba, los gemidos de placer aumentaban de volumen y de frecuencia, incremento nuevamente el mete y saca, lo hacía más rápido, Leo estaba cada vez más excitada.

- Te ves muy bonita así, sonrojada de placer, también tus pechos se ven muy bonitos así – dijo Yazid nuevamente.

Leo se dio cuenta que tenia sus pechos como cuando vas a la playa y la piel empieza a enrojecer. Enseguida Yazid la acomodo de manera Leo dejara sus rodillas sobre sus hombros, esa posición hacia que la penetrara más profundo y hacía el mete y saca más rápido, empezaron a jadear, Leo contrajo los músculos de su vagina de manera que aprisionaba su pene, eso hacía que ambos gritaran de placer.

- Más rápido, por favor – dijo la chica.

La volvió a acomodar, en esa posición hizo que detuviera las piernas de la chica con sus brazos de manera que sus rodillas tocaran sus pechos, eso exponía mejor los genitales y Yazid no encontró nada mejor que hacer lagartijas, se volvió a acomodar y empezó el mete y saca mucho más rápido ambos gritaban y jadeaban, de repente saco su pene y metió tres dedos en la vagina, empezó a explorar con mucha paciencia.

- Creo que lo encontré – dijo el asesino.

El assamita sonrió y empezó a presionar en una zona de las paredes vaginales y fue como una explosión de placer, encontró el punto G de Leo, eso los hizo eyacular y lanzar un grito de placer, nunca habían sentido algo así, cada vez que lo presionaba salían fluidos de su vagina, se recostó al lado de ella para abrazarla, luego se besaron y se quedaron profundamente dormidos, abrazados entre las sabanas de seda.


Al día siguiente, mejor dicho, noche siguiente, Kaede llego con Freya al principado (después de recibir como correspondía en la casa su regalo de navidad), aunque la curiosidad lo estaba matando, otra vez… Aunque ¿sería capaz de preguntarle a su amiga? Sí había confianza entre los dos, pero lo más probable era que Leo le diera un buen golpe por entrometido, estaba peleando mentalmente cuando Freya lo sacó de sus pensamientos.

- ¿Kae? – preguntó la gangrel mayor.

- Si Freya ¿qué pasa? – dijo el chico tomando la mano de su sire.

- ¿En que estas pensando amor? Porque como que te sonríes y luego te pones serio – agrego la chica apretando más su mano mientras entraban en el principado.

- Nada, estaba pensando en la noche que tal vez… tuvo Leo – contesto para agregar – espero que haya puesto su "silenciador".

- Ja, ja, ja – dijo riendo – pues si Leo no lo puso, tal vez lo haya hecho Yazid, no creo que hayan sido tan descuidados.

- Tal vez… - decía Kaede interrumpiéndose.

Leo bajaba las escaleras mirando por todos lados para ver quien estaba cerca, luego de ella siguió Yazid como si nada.

- ¡Leo! – gritaba el gangrel mientras corría donde su amiga.

- ¡Shhhhhhhhh! Baja la voz do'aho – contesto la chica tapándole la boca.

- Mphmph – decía Kaede mientras hacía gestos a su compañera para que quitara su mano.

- Yazid… ¿me acompañas? – pregunto Freya.

- ¬¬ ¿para qué? – volvió a preguntar el assamita.

- Tú sígueme callado – dijo para agarrarlo y sacarlo de ahí para que los jóvenes conversaran.

Ambos chiquillos veían como Freya se llevaba casi a la rastra a Yazid, luego Leo observó a Kaede y el lobo no sabía como llevar la conversación, más bien, como preguntarle a su compañera que había pasado sin tanto detalle, sólo quería saber si funcionó o no.

- Etto… Leo… - decía el gangrel

- ¿qué paso? – pregunto seria la chica.

- ¿Qué tal la noche? – ni bien dijo eso recibió un combo por parte de su amiga

- Entrometido ¬¬ - dijo seriamente Leo.

- Bastaba con que lo dijeras TT – contestó Kaede sobándose la mandíbula.

- Esta bien, creo que me pase – dijo la chica abrazando a su compañero mientras le susurraba al oído – No sabes que noche me he dado…

Fin


NdA.: Como me costo hacer el alargue… además que he tenido algunos problemas… pero este fue el regalo que Nuki quiso de despedida… la continuación de su regalo de cumpleaños, eso es todo, nos veremos... escribiendo desde otro país ja ne!