Declaimer: Los personajes de Haikyuu! no son propiedad mía sino de Haruichi Furudate
Advertencias: pena y dolor al principio.
Parejas: TsukkiHina y KageHina Leve
Notas al final: Son importantes, deberían leerlas
I
Tsukishima hizo una mueca muy grande cuando escuchó a su antiguo superior pedirle aquel favor.
-Si pudieras hablar con él me ayudaría mucho.-habló Sugawara con su usual tono amable.-no ha querido probar bocado y si sigue así va a enfermar.
Por los recientes acontecimientos Suga había viajado desde Miyagi, dejando sus obligaciones universitarias, para poder estar a lado de Hinata y alentarlo un poco. Cosa que no estaba funcionando, no a Suga y, bueno, a ninguno del equipo. Aunque no es que hubieran muchos cerca, ellos estudiaban en Tokio y varios de sus compañeros de preparatoria estaban en su ciudad natal o en otros sitios.
-¿Y yo soy la mejor opción? pienso que la última persona con la que querría a su lado sería yo.-dijo con su usual tono apático.
Suga inmediatamente cambió sus rostro a uno de aflicción.
-Nada perdemos con intentar.-le extendió las llaves de la casa del pelinaranja junto a unas bolsas con comida.-tú eres nuestra última esperanza y vives en el mismo complejo que él, por favor.
No podía ir en contra de su sempai, aún cuando esa relación se había quedado atrás, justo en sus años de preparatoria. Porque Koushi siempre había representado para el grupo algo que un mero superior, era una clase de hermano mayor que respetaba y obedecía.
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Ambos nunca fueron muy unidos, incluso después de ir a la misma universidad, ser vecinos y, por si fuera poco, ser compañero el equipo de voley seguían sin poder llevarse bien. Hinata siempre había estado dotado de una energía, fastidiosa, desbordante que lograba absorber todo a su paso como un huracán. A su alrededor las personas quedan atrapadas, sin darse cuenta los ojos desafiantes de Hinata embelesan a quien tiene la osadía de verlos.
Tsukishima, por el lado contrario, tenía un don innato para pasar desapercibido y ser molesto cuando la atención se posaba en él. Odiaba lidiar con el mundo,
Por lo que no veía que fuera una estupenda idea tener que ir a visitarlo, no él entre todos los chicos del Karasuno.
Aunque trataba de convencer a su mente de que aquella era la razón por la que se negaba de manera tan ferviente a visitar a Shouyo, la realidad era que evitaba encarar a Hinata porque no sabía cómo enfrentar la situación. Tsukishima no se caracterizaba por su amabilidad y dulces palabras, lo que posiblemente necesitaba el más bajito ahora en este momento de sufrimiento, y él no podría dárselo.
Aunque ahora eso poco importaba, estaba frente al 217, la puerta del complejo de Hinata y Kageyama.
No sabía si entrar sería correcto, por lo que tocó la puerta antes de utilizar la llave que Sugawara le confió. Por suerte Hinata abrió la puerta en el primer toque.
-¿Tsukishima?-preguntó con voz quebrada.
Puede ver que hay un pañuelo en su mano izquierda "Estaba llorando"piensa Kei.
La imagen era horrible. Bajo sus orbes almendra estaban unas bolsas colgando, negras y horribles, gritaban que no había dormido bien estos días. Su expresión dista de la sonrisa que siempre lo acompaña.
-Sugawara me dijo que te trajera esto.-comida casera.
Shouyo no dice nada, toma el paquete sabiendo perfectamente lo que es, ha estado recibiendo los mismos paquetes toda la semana. De la manera a la que llega a sus manos son depositados en la mesa donde hay otros similares, que de manera triste están intactos y abandonados.
-¿No vas a comerlo?-pregunta Kei.- Es mejor si está caliente.-intenta sonar agradable, aunque termina siendo un intento fallido porque la voz que sale es monótona y seca.
-Lo haré más tarde.-responde, sabe que miente.
Quisiera resignarse, pensar en algo como "es su problema si no come" y permanecer ajeno a la situación, porque eso debe hacer, mantenerse alejado de los problemas personales del que es solo su compañero de equipo.
Y aún así una extraña fuerza lo obliga a agarrar de la muñeca a Hinata, puede notar como ha perdido más que solo un par de kilos ¿es eso posible en tan poco tiempo?, y se le hace enfermiza la idea de la negligencia con su propio cuerpo, a tal grado de que su porte guau es abandonado. La ira empieza a circular por sus venas y sus palabras no se restringen.
-¡Y qué piensas ¿dejar de comer hasta morir?!-grita con furia.-¡hay un límite para la estupidez!-utiliza más fuerza de la que debería para ponerlo cara a cara con el espejo de la pared.-sólo tienes que mirarte a para saber lo mal que te ves.
No podía creer que el bajito fuera tan inconsciente con su propia salud, sabía que era un idiota pero no a tal grado.
-¡No importa que tan dolido estés, debes de comer y hacer un maldito intento por seguir adelante!-dice sin soltarlo.
Hinata aprieta los dientes.
-Eres igual que todos, diciendo que debo seguir, pero nadie se pone a pensar en lo que estoy sufriendo.-contesta por fin, con voz dolida.
-Por supuesto que sé muy bien que nadie podrá entender por lo que estás pasando.-trata de volver a la calma.-sin embargo…-¿por qué es tan difícil esto?- si crees que la preocupación de todos es un maldito problema para ti, entonces discúlpanos a todos por preocuparnos por tu vida.
Entonces el más bajo por fin cayó en cuenta de su actitud, de lo malagradecido que estaba siendo con todos sus amigos que no hacían más que buscar su bienestar. Debería sentirse afortunado de que tiene a un montón de personas que están ahí para ti.
-Duele.-dice Hinata agarrando fuertemente su playera a la altura de donde iba su corazón.-duele demasiado y no se cómo hacer que pare.-el llanto que tanto le había costado parar para atender al rubio desemboca fuerte, sonoro y doloroso.
Ver su cara llorosa y rostro destrozado despertaron en el rubio un montón de sensaciones, las cuales ahora no puede describir. Sin embargo su carácter frío nunca dejaría que ellas dieran rienda suelta por lo que terminó siendo él.
-Deja de ser tan cabeza dura y come algo.-le pegó con en la frente con el dedo índice.-piensa que si él estuviera aquí no le gustaría verte de esta manera tan lamentable.
A Hinata también le descoloca la acción, pero termina por darle un poco de paz a su roto corazón. Tal vez eso es lo que necesitaba.
-Vale.-contesta Hinata llorando, el rubio sabe que es inútil pedirle que deje de hacerlo, porque es lo que necesita, llorar hasta que no pueda hacerlo más.
Al ver al más bajo sentarse de buena gana en la mesa, con disposición a comer, sintió que su misión había terminado.
Justo en el umbral de la salida sintió un escalofrío, el gato negro lo miró fijamente, un horrible gato callejero que Kageyama había encontrado de camino a la universidad.
"A Hinata detesta comer solo" su mente le trajo la frase que Kageyama había dicho hace un tiempo. Está seguro que se va a arrepentir de esto.
-Pensé que ya te ibas.-dice hinata cuando Kei toma asiento en su mesa.
-No confío que puedas hacer algo tan sencillo, después de todo eres un idiota.-responde con el ceño fruncido y los brazos cruzados.
-Gracias.-murmura tan bajito que sus palabras no pueden llegar a los oídos de Tsukishima.
Hola
Falta poco para que de la media noche, logré la actualización :DDD (ya la tenía hecha xD casi olvido que debía subirla), espero que les guste. Muchas gracias por leer y apoyarme.
Espero leernos pronto~
