CUTE SMILE II
Ren miraba leía un buen libro a la tenue luz de su lámpara de lectura en un cómodo rincón de la habitación, mientras del otro lado Horo fingía ver la televisión mientras de vez en cuando dirigía una mirada al chico de china que parecía inmutable.
"por qué demonios de él, todos son menos fríos que él"
-que tanto vez
Los ojos felinos de Len que con la tenue luz parecían aun más dorados se posaron en Horo, este había permanecido mucho tiempo viendo al joven que ahora lo miraba con tono amenazante.
-nada
-seguro
Cuestionó de inmediato Len en cuanto notó la preocupación de Horo
-nada, que te vería a ti
Horo reaccionó, no hay mejor forma de quitarse al chino que iniciando una pelea, aun que, ese día Len había estado muy raro, en todo el largo día no habían tenido ni una sola pelea y Horo esperaba que esta vez la provocación tuviera efecto, pero no, Len retomó su lectura ignorando al chico del snowboard.
-que te pasa Len
Len se asustó al descubrir a Horo tan cerca de él, en un instante estaba a su lado, tan cerca que podía sentir el calor que irradiaba su piel.
-que me pasa de que
Fue la dura y fría respuesta, que a pesar de lo agitado que estaba su corazón no denotaba emoción alguna.
-pues...
Horo se detuvo apenado, se preocupaba por el chico, y con justa razón, un comportamiento como ese, tanta indiferencia no era normal.
-me preocupas
Len sintió su corazón dar un vuelco al escuchar ese par de palabras de Horo Horo.
-no has peleado conmigo en todo el día, de hecho prácticamente me has ignorado
La voz berrinchuda de Horo le daba un tono infantil, más al estar en cunclillas con la cabeza cabizbaja.
-quieres pelear?
Fue la pregunta que salió de los labios de Len mientras bajaba el libro y miraba intensamente al otro shaman.
-no, pero quiero que me hagas caso
Len no pudo evitar sonreír, esa actitud infantil de Horo le gustaba en demasía.
-sonreíste
Dijo Horo como si hubiera triunfado en una dura empresa, Len quitó la mueca de su rostro de inmediato y miró al frente mientras sus mejillas involuntariamente se tornaban de un tono carmesí
-no se dé que hablas
Len estaba nervioso, tanto como nunca había estado, Horo sonrió con alegría, por alguna extraña razón sabía que este era su momento, es momento que tanto había deseado, la pensión estaba sola, ni un alma al rededor, solo él y Len, a solas.
-si sabes, ahora hasta estas sonrojado
Len negó con la cabeza y de inmediato se puso de pie tratando de huir de las cientas de sensaciones que de un momento aquejaban su corazón
-no horo, no se
Len empezó a caminar hacia la puerta, nervioso, pero tratando de disimularlo con un enfado, Horo no dejaría que escapara, era su momento, por primera vez miraba una fractura en la muralla fría que era Len Tao, no la desperdiciaría.
-No te vayas
Dijo Horo como una orden al momento que jalaba al otro por el brazo, Len no esperaba eso y al girar choco contra Horo cayendo ambos al suelo uno sobre el otro, Len miraba los ojos de Horo, ojos de un hermoso gris mirarle fijamente, Horo se perdía en la inmensidad de aquel par de ámbares que Len tenía por ojos, Ambos sentían su corazón latir a todo lo que podía, Len desvió la mirada y se ocultó en el pecho de Horo Horo, no se puso de pie, no rehusó el contacto solo abrazó al otro mientras escuchaba el latir de su corazón, Horo quedó atónito, no esperaba ese comportamiento en sus mejores sueños Len huía sin decir nada después de su confesión y ahora estaban ahí tirados en el suelo tranquilamente.
-sabes...
el silencio que duró un par de minutos fue roto por el shaman del hielo quien posando su mano en la espalda del chino empezó a hablar.
-... no sé cómo decir esto, pero...
-te amo
Len terminó la frase de Horo que solo atinó a apenarse profundamente, el shaman de la togari se movió suavemente y miró a los ojos de Horo Horo.
-lo sé, desde hace mucho, te eh notado, como me miras, como buscas hacerme sonreír, como te preocupas por mí, lo sé Horo
Horo no sabía si reclamarle al Shaman por no decir nada o simplemente sonreír, no fue necesario decidir la sonrisa brotó de sus labios inconsciente, él lo había notado, jamás había pasado inadvertido para él, ese era el mejor escenario que podía imaginar, hasta que... Len se levantó de golpe y se sentó al lado del chico del norte que solo se recargó en sus hombros. Len se miraba meditabundo, como si en su mente pasaran cientas de ideas, cientas de cosas.
-Yo...
La voz de Len por primera vez se escuchaba cálida, y débil.
-Yo... nunca eh sido bueno con los sentimientos, no me enseñaron como expresarme, al contrario, me enseñaron a reprimirme, a no decir nada...
Len se corto en seco, los brazos de Horo lo envolvieron por la cintura mientras recargaba su cabeza en su hombro.
-No importa Len, con que sepas que te amo es suficiente.
Len abrazó los brazos de Horo y sonrió, sonrió como nunca había sonreído nunca, lleno de una indescriptible alegría.
Rail: Hola a todos, espero que esta segunda parte les guste, ya se que quieren lemon, pero no se, me gusta hacer sufrir a la gente
Oteler: además le da verguenza escribir Lemon
Rail: callate
Oteler: solo es cosa que agarre confianza
Rail: callate
Oteler: bueno Bye, dejen su opinión.
