Hola! Por lo visto les gusto que Link cambiara pañales, así que... les traigo el cap 2 (:
— ¡Zelda! ¡Lo hace de nuevo! ¡Lo hace de nuevo! ¡AYÚDAME, ZELDA! ¡VA A ACABAR CONMIGO! ¡NO TRAIGO NINGUNA POCIÓN! ¡HAZ ALGO!
Zelda, asustada, corrió donde Link. El hylian cargaba a su hijo, quien estaba completamente dormido, y éste le halaba un mechón completo de cabello.
La princesa soltó un largo suspiro, y cogió al bebé, atrayéndolo hacia sí, pero éste, no soltaba a Link, por lo que los tres estaban en una posición bastante graciosa. Zelda estirando a su hijo, Link con el cuello volteado, y el bebé, bueno, con una buena porción de cabello en una de sus manitos.
— ¡AHH! ¡QUÍTAMELO! ¡QUÍTAMELO!
— ¡Eso intento! ¡No quiere soltarte!
— ¡Mi espada está muy lejos! ¡NO RESISTIRÉ MUCHO MÁS!
— ¡No lo entiendo! ¡Parece que le agradas!
— ¡ZELDAAA!
— Aunque, no sé por qué le agradas, la verdad.
— ¡VA A QUITARME HASTA EL CEREBRO!
— Jaja, como si tuvieras uno, Link.
Zelda parecía estar disfrutando mucho esa escena, pero no era lo mismo para Link.
— ¡MÁTALO, MÁTALO, MÁTALO!
— ¡No! ¿Estás demente? No voy a matar a algo que salió de mí
— ¿Salió de ti?
— Sí, lo tuve aquí — señaló su abdomen — ¿No lo recuerdas?
— Ahh, espera...— Link, aunque estaba aún adolorido porque el bebé no lo soltaba, puso una pose pensativa — ¿TE LO COMISTE, ZELDA?
Zelda, algo enfadada, jaló más a su hijo, haciendo que Link soltara gritos de dolor.
Hasta que, de tanto gritar, el bebé despertó, junto con un llanto aturdidor.
Soltó a Link, quien cayó al suelo, y ahí, tirado, se cubría los oídos, mientras rodaba como demente.
— Creo que tienes ciertos problemas con la gravedad, Link — decía Zelda, mientras intentaba calmar a su hijo
— ¡HAZ QUE SE CALLE! ¡NO PUEDO LEVANTARME! ¡SU GRITO SUPERSÓNICO HACE SANGRAR A MIS OÍDOS!
— Jajaja, ya bebé, ya... oh..espera... ¡Ya sé que tiene!
— ¿QUÉ? ¿QUÉ?
Zelda puso uno de sus dedos en la boca del bebé, quien empezó a succionar, creyendo que era otra cosa. Link se levantó, se sacudió el polvo de su ropa, y miró a Zelda.
— ¿¡Qué hace!?
— Succiona
— ¡OH DIOSAS, AHORA ES UN VAMPIRO!
Link salió corriendo.
Al rato, llegó con un crucifijo, una hostia, y vestido de sacerdote.
— ¡DEJA A MI ESPOSA EN PAZ!
—Link...
— ¡El crucifijo no funciona...!
Link tiró todo. Fue corriendo, y trajo un gran balde de agua.
— ¿PERO QUÉ HA-?
— ¡AGUA BENDITA, SEÑORES, AGUA BENDITA!
Link tiró un baldazo de agua a Zelda y al bebé, dejándolos empapados.
Zelda contenía su furia, pero el bebé seguía llorando.
-Una cambiada de ropa, y unos golpes después-
— Link, el bebé tiene hambre.
— ¿Que no le bastó con litros y litros de sangre?
— ¡Ni siquiera tiene dientes, idiota!
— Seguro eso es lo que te quiere hacer creer...
Zelda golpeó su rostro con la mano.
— Ve y tráele algo de comer.
Link se fue a la cocina. Zelda se sintió iluminada un instante, porque en la cocina estaban los biberones del pequeño.
Pero, algo extraño sucedía.
Link tardaba mucho, y eso hacía que a Zelda le corra un escalofrío por todo el cuerpo.
AL rato, apareció Link.
— Zelda, ya vine.
Link traía un emparedado en un plato.
— Oh, no me jo-
— ¡ENCIMA QUE LE HE TRAÍDO DE COMER!
— ¿¡TE DAS CUENTA QUE NO PUEDE COMER ESO!?
— ¿POR QUÉ NO? ¿¡ES QUE NO LE GUSTA EL JAMÓN O QUÉ!?
— ¿DE QUÉ HABLAS?
— ¡INGRATA!
— IDIOTA... ÉL TOMA LECHE, L-E-C-H-E
— Ahh...— Link botó el emparedado por la ventana — haberlo dicho antes.
Pasaron unos minutos, y Link regresó.
— Zelda, ¿Por aquí hay alguna cabra o vaca?
— ¿Eh?
— Digo...debo ordeñar una...sino ¿De dónde le voy a dar leche?
Zelda rodó los ojos.
— En nuestro refrigerador hay muchos biberones con leche, Link, ve, caliéntalo, y luego tráelo.
Link se encogió de hombros, y se dirigió a la cocina.
Ya allí, abrió el refrigerador y, en efecto, habían tres biberones.
— Calentar, calentar, humm...
...
Habían pasado diez minutos, y Zelda empezaba a impacientarse.
— Creo que mejor se la doy yo...
Estaba a punto de alimentar a la criatura, cuando su olfato percibió un olor un tanto desagradable.
— Oh, no me digas que...
Zelda fue a la cocina, junto con el bebé. Allí, casi le da un paro al ver a Link con una fogata frente a él.
— ¿ES EN SERIO, LINK?
— ¡Dijiste que había que calentarlo!
— ¡Para eso hay estufas, animal!
— ¡Oye! ¡Que me convierta en un lobo no significa que yo sea un animal!
— Como sea ¡Apaga eso!
— Me has herido...
— Oh, aquí viene de nuevo...
— ...en el fondo de mi preciado corazoncito...
— Ugh... ¡Cállate y apaga esa fogata que sino estaremos en problemas!
— ¡Ya! Diosas...qué gruñona...
Link se quedó parado mirando la fogata sin hacer absolutamente nada.
— No me digas que esperas a Midna de nuevo...
— ¿Eh? Estaba pensando la mejor manera para apagar esta fogata. ¡PERO TU IDEA ESTÁ MEJOR!
Zelda tenía ganas de darse contra la pared.
Con su hijo en uno de los brazos, y en el otro un gran balde de agua, apagó la fogata que Link había hecho. Luego, le arrebató el biberón, y se lo dio a su bebé. Sin embargo, Link seguía allí, inmóvil como estatua.
— Link, cariño, debes superar que Midna ya no...
— ¡Shhh!
— pero si sólo quiero...
— ¡Shhh! ¡Chitón!
— ¡No me chites!
Zelda, al ver que Link ya no le daría respuesta, se decidió a irse, con su bebé en brazos.
— Oh, estúpida y sensual Midna... algún día volverás, lo sé, lo sé...
— ¡NO LO HARÁ!
— ¡Y todavía que me habías dicho animal! — solloza — ¡Me siento ofendido!
— Zelda, oh no.. aquí vamos otra vez...
adsagsfagh no muy inspirada para comedia hoy (?
No sé, digan ustedes e_e
MUY CORTO? T¬T
Lo sé, no sabía qué más poner e_e
