Diez mil vidas.
Hola, ¿Como están? Espero que muy bien.
Quiero darles las gracias por leer esta historia, por los Fav y los Follow. También muchas gracias por comentar~
Gracias: Sxarlett, PukaSaotome13 , CipherDie, xxXkmiXxx y Momokamatsu.
I
Cuando despertaste por la mañana fue gracias al escándalo que hacían tus hermanos al prepararse para la escuela, como siempre eras el último en despertar. Karamatsu ya no estaba acostado a tu lado y a cambio te encontrabas abrazando su almohada con fuerza. ¿En qué momento se había salido de tus brazos?
Recordabas haber tenido una pesadilla, más que una pesadilla era un extraño sueño donde tu hermano mayor; Karamatsu y tu eran los protagonistas. Ahora, pasando algunas horas de haber despertado de ese sueño todo era algo confuso, como una pintura diluyéndose mezclando sus colores hasta dejar solo una mancha irreconocible de lo que alguna vez fue.
Pero aun si no recordabas del todo lo que había pasado en ese sueño, había un pequeño dolor en tu pecho que no desaparecía del todo aun cuando estabas totalmente despierto.
—¿Donde esta Karamatsu? -preguntaste mientras te ponías el uniforme de manera perezosa, podías reconocer a tres de tus hermanos, Jyushimatsu, Todomatsu y Osomatsu que luchaba en vano por acomodar el cabello de su nuca que se había aplastado hacia el lado incorrecto con la almohada. Choromatsu había ido a ayudar a tu madre de mala gana, así que sabias que estaba en la cocina, pero, ¿Dónde estaba el segundo hijo?
—Ah, Karamatsu-niisan fue el primero en despertarse. -Dijo Todomatsu mientras acomodaba sus cosas dentro de su bolso, muy diferente a Jyushimatsu que metía todo sin cuidado. —Se fue hace rato.
—¿Y porque no me despertó? -preguntaste frunciendo el ceño, al mayor no le costaba nada despertarte en lugar de dejarte abrazado a su almohada.
—Tal vez le diste pena. -respondió Totty. —"¡No, detente" "Duele, duele, duele" Sonabas como un loco, Incluso estabas llorando! ¿Qué estabas soñando? -el tono burlón en el que lo pregunto te hizo encogerte de hombros.
—No lo recuerdo.
—Karamatsu-niisan estaba completamente ansioso por alejarse, bueno yo también me hubiera asustado si...
—Totty. -Osomatsu interrumpió. —Mamá quiere que vayas a ayudar en la cocina. -El menor iba a debatir "¿Por qué yo...? " Pero el mayor de tus hermanos le dedico una sonrisa. —Ve.
Sin replicar nada más el menor de los seis corrió hacia la cocina, Osomatsu se dejó caer sentándose frente a ti.
—Ah, mi cabello es un desastre. Ayúdame Ichimatsu~ -Puso el cepillo en tus manos y canturreo mientras tratabas de aplacar su cabello. —Bueno, incluso si no lo logras me confundiré contigo.
—¿Eso sería bueno?
—Posiblemente las chicas te odiarían. -Osomatsu rio bajito. —Por cierto, Karamatsu fue a la escuela, creo que va a inscribirse a uno de esos estúpidos clubs, se fue temprano para alcanzar un lugar en el que quería. Me dijo que cuando despertaras te dijera... -se giró hacia ti poniendo una expresión seria. — "Buenos días, my little Ichimatsu" Waa, vomitare solo de decirlo.
No pudiste evitar que una pequeña sonrisa se adueñara de tus labios, pero la sonrisa desapareció de inmediato al recordar lo que Todomatsu había dicho.
—¿Está enojado conmigo?
—¿Qué? No, no creo. ¿Te comiste su pudin? Entonces si estará enojado. Espera, fui yo quien se lo comió. -Juntó sus palmas frente a su cara, suplicándote. —Por favor di que fuiste tú, cuando lo haces él no pone esa cara como si quisiera matarme. ¡Oniichan quiere vivir!
—Está bien... -aceptaste devolviendo el cepillo, te giraste para guardas tus cosas.
—¿Estas bien? -pregunto el mayor, cuando giraste la cabeza hacia él este ya se encontraba a un lado de la puerta. —¿Paso algo con Karamatsu?
—Nada. -negaste ligeramente y lo viste suspirar antes de ponerse las manos detrás de la nuca.
A veces te preguntabas sí Osomatsu realmente sabía todo sobre todos, siempre parecía ir un paso adelante.
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Tus ojos se fijaron una última vez en aquella fotografía, estaba algo gastada de tantas veces que las habías sujetado con fuerza. La habías doblado justo por la mitad para ocultar así a una de las dos personas que se mostraban sonrientes en ella.
Tus temblorosos dedos recorrieron lentamente el rostro de la persona que estaba en una mitad de la fotografía, en la que más veías, aquella que no estaba llena de raspones y rayones. ¿Habías aspirado demasiado alto cuando pusiste tus ojos en él?
Era obvio que lo habías hecho, estaba completa y absolutamente fuera de tu alcance y aun así habías albergado la esperanza de que pudiera ayudarte a cargar con todos esos dolorosos sentimientos que tenías por él.
Tu teléfono sonó en tus manos y contestaste con rapidez a penas reconociste el número.
"[Ichi] ¿Dónde estás? ¿Qué es la carta que dejaste?" -su voz sonaba temblorosa del otro lado de la línea. "¿Es verdad...? ¿Todo este tiempo tu haz estado...? Si esto es una broma voy a despedirte"
"Te amo... siempre te he amado. " -susurraste y del otro lado de la línea no hubo nada más que silencio. "No necesitas contestar y no necesitas forzarte a ser amable conmigo. Nuestra relación debió quedarse solo como jefe y empleado... pero para mí no era suficiente, incluso si sabía que estas casado yo..."
"Escucha, eres increíble. Eres un poco gruñón, pero de verdad te esfuerzas en tu trabajo y sé que siempre puedo confiar en ti. " -parecía agitado, como si fuese corriendo hacia un lugar.
¿Acaso habías dejado pistas de lo que ibas a hacer en tu carta de despedida? ¿Era mucho pedir que el jefe dejara de hacer todo lo que estuviera haciendo y corriera hacia la estación para salvarte?
Albergar esa clase de esperanzas era lo que te había llevado a ese lugar, a tener el corazón roto esperando el tren de las seis en punto.
"Eres mi amigo y te amo mucho, pero temo que el amor que te tengo no es el mismo. Tal vez, en un mundo diferente también pueda amarte..." -y su voz resonó en la casi abandonada estación, cuando te giraste hacia el otro lado lograste verlo bajando las escaleras a toda prisa, pero iba acompañado de alguien más, de la misma mujer que estaba del otro lado de la fotografía.
Ese hombre era cruel.
Te reíste de manera amara dando un paso más cerca de la orilla, apretaste con fuerza el móvil contra tu oreja.
"Si no me quieres ... entonces lo entiendo. Esas son las reglas de este mundo. Y en ese otro mundo, el mundo de la fantasía. Estoy seguro de que es todo lo contrario. En ese mundo seré yo el que no te amara."
Retrocediste justo cuando se acercaba mientras algo duro impactaba contra tu cuerpo.
Diste un salto sobresaltado, estabas rodeado de todos tus hermanos que te veían con preocupación. Estabas sudando y cuando pasaste los dedos por tu rostro pudiste notar que también estabas llorando
¿Qué había pasado? ¿Habías dormido en medio de la clase?
—¡Los Matsuno, a la sala de maestros ahora! -ordeno el profesor.
Mientras los seis se dirigían a la sala de profesores te quedaste por detrás de tus hermanos, tu cuerpo tiritaba ligeramente recordando el suelo, el impacto del tren se había sentido tan real que te asustaba. Te abrazaste con fuerza tratando de disipar esa sensación de tener el corazón roto, solo había sido un sueño, nada de eso era real.
Sentiste algo extra envolverte por los hombros. Era Karamatsu poniendo su chaqueta alrededor de tu cuerpo.
—Aun estas temblando, sí te sientes mal puedo llevarte a la enfermería, pediré permiso al profesor y...
—Estoy bien... -gruñiste, trataste de regresarle su chaqueta, pero volvió a ponértela. "Quédatela por ahora" te susurro y ya que habían llegado a la sala de profesores no pudiste debatirle nada.
Supiste que algo malo iba a pasar cuando tu madre y tus padres llegaron a la escuela, ¿Qué podía ser tan grave como para que incluso llamaran a tus padres? Estabas seguro que te pondrías a temblar como una hoja de no ser porque Karamatsu tomo tu mano y te dedico una pequeña sonrisa que parecía decir
"Hey, todo estará bien"
Y con eso era suficiente para creerle.
Al parecer el problema era que los maestros no podían diferenciarlos, y en algunos momentos, como en ese momento algunos Matsuno estaban en la clase equivocada y los profesores no sabían si tenían a los correctos.
Desde luego al ser sextillizos y vivir toda su vida juntos era fácil para ustedes saber quién era quien, pero había momentos que hasta sus padres no tenían idea de con quien estaban hablado.
La solución, o al menos la solución que había encontrado su madre estaba en medio de la sala.
—Ahora, cada uno elijan un color y no quiero que lo cambien. -dijo con voz severa la matriarca Matsuno, extrañamente la mayoría de tus hermanos se pelearon por el rojo.
Tu habías tomado el azul, antes había leído en un libro lo que el color azul significaba, lo positivo eran cosas: Fidelidad y Seguridad.
Lo negativo era: Ingenuidad, Lo corriente, Irrealidad, Tristeza y Nostalgia... Iba contigo.
Karamatsu había tomado la chaqueta de color violeta y mientras los otros cuatro peleaban aun por el rojo él se acercó a ti.
—Creo que te iría mejor este.
Recordabas también haber leído lo que significaba ese color. Lo positivo: Poder, Realeza, Sobriedad y Eternidad.
Lo negativo: Inmoralidad, Ambigüedad, Frivolidad y Vanidad...
—Tienes razón. -le dijiste con una sonrisa y cambiaste con Karamatsu la sudadera azul.
Espero que les guste~
Cuídense, nos leemos pronto(?
