Disclaimer: Todo lo relacionado a HP y su universo pertenece a JK Rowling, yo solo juego con ellos
Capítulo I
Lo peor de Cedric Diggory
Se estaban gritando por alguna razón y ella cerró la puerta de la habitación molesta, el chico golpeó pero ella no respondió, se niega a rendirse, Dumbledore le dijo que la había elegido porque la consideraba la más adecuada, pero el chico simplemente era insoportable.
Cada vez que Hermione quiere hacer algo a él le da por hacer otra cosa con la que ella simplemente no pueda hacer lo que quería. Cada vez que ella quiere dormir él se va a acostar por lo que se debe quedar de guardia. Simplemente cargante.
Soltó un suspiro y unas lágrimas rebeldes rodaron por sus mejillas, las limpió y sintió un nudo en la garganta cuando aguanta las ganas de llorar y gritar de la frustración, escuchó un "crack" y tomó su varita.
Salió y se encontró con Tonks, que traía el cabello rosa chicle hasta la cintura, sonrió fingiendo que nada había ocurrido, cualquiera pensaría que todo ha estado de maravilla.
Tonks dejó la comida en la mesa y Hermione se sentó en esta mientras la mayor la miraba de forma maternal. Tonks sabía que aquella convivencia no era color de rosas, que la chica se arrepentía de haber aceptado la misión, y que preferiría estar en Hogwarts, protegiendo a Harry, no a Cedric.
"¿Cómo va?"
"Horrible, jamás creí que alguien pudiera ser tan insoportable."
A vista de muchos Cedric Diggory es el chico perfecto, primero físicamente hace suspirar a las chicas, además no se da cuenta de sus encantos por lo que no es engreído ni se aprovecha de ello, es un caballero -aunque Hermione puede objetar en este punto- y además tiene un buen sentido del humor, aunque Hermione puede objetar en esta parte.
"Creo que conocí lo peor de Cedric Diggory."
Escucharon un bufido y al girarse encontraron a Cedric con cara de molestia, se giró y luego de mascullar "felicidades" abandono nuevamente la cocina. Tonks y Hermione se miraron perplejas.
Cedric por su parte luego de escuchar aquellas palabras de la castaña se encerró en su habitación, no es que le importase lo que la castaña pensaba de él, pero sabía que había cambiado, y no para bien, era verdad, estaba mostrando lo peor de él a Granger.
Comenzó a llorar en silencio, aunque realmente eran pocas lágrimas que rodaban por sus mejillas. Odiaba a Voldemort y sus mortífagos por haberlo marcado como lo marcaron, dudaba que luego de aquél encuentro en el cementerio volviese a ser el mismo.
En un ataque de pánico salió de aquella casa, para toparse con unas montañas que rodeaban la casa donde se encontraban, corrió por un camino de madera ignorando los gritos de Hermione y Tonks que lo seguían, y una vez que llegó al final del camino siguió corriendo incluso cuando sabía que se alejaba de la protección y que cualquier mortífago lo podía atrapar y matar en cualquier momento, no le importaba.
Hace poco había amanecido, debían ser al rededor de las nueve de la mañana, realmente no importaba. Las lágrimas rodaban por sus ojos y sintió como las piernas le comenzaban a fallar, sus zancadas -entonces acompañadas de leves temblores- y antes de que se diera cuenta estaba en sobre el césped mojado. Una leve sonrisa se hizo presente ante la sensación del pasto húmedo y el olor, pero se esfumó de inmediato al recordar el motivo por el que estaba ahí.
La vida podía llegar a ser muy dura a veces, Cedric Diggory lo sabía muy bien, secó las pocas lágrimas que rodaban por sus mejillas y decidió que era tiempo de volver, se sentía débil por haber salido corriendo por algo tan tonto. Simplemente un comentario, de alguien que ni siquiera le importaba, si es divertido molestar a la castaña, pero la chica no es más que quien debe hacerse cargo de su seguridad, por no agregar que es el pasatiempo de el chico, ya que en aquella casa tan alejada de todo y todos no hay mucho que se pueda hacer, el espacio fuera de la casa que está protegido es muy pequeño para poder volar -una de las cosas que Cedric más lamenta- debe limitar el uso de la magia lo máximo posible -es decir usarlo solo en casos de emergencias- ya que los pueden rastrear por esta, las cosas muggles no funcionan por la cantidad de magia, y se ha leído la mayoría de los libros, eso sin sumar que debe estar prácticamente todo el día con la castaña -con la que no se lleva muy bien- por su propia seguridad.
Al llegar Tonks y Granger lo miraban enfadadas, aunque definitivamente con un poco de preocupación, estaba con las piernas algo sucias y le dolían un poco las manos, producto de la "caída" que había tenido minutos antes.
"¿Es que estás loco? Pudo haber aparecido un morífago" le reclamó Granger
"Pero no lo hizo" replicó con amargura Cedric.
Eso era otra cosa que le molestaba, lo trataban como si fuese un niño, todo porque solo necesitaba un poco de paz, se compadecía del pobre Sirius, él apenas llevaba un mes en aquella casa. -mientras que Sirius había estado durante años encerrado en Azkaban, y cuando se fue aún no podía salir al mundo debido a que tanto en el mundo muggle como en el mágico era considerado un asesino, y tampoco sería muy fácil que las personas comprendieran que no había sido realmente él quien mató a tantas personas.
"Entremos, pareciera como si fuese a llover" apuntó Tonks "me quedaré con ustedes por hoy"
Merlín, que suerte tenía, algo de compañía de alguien que no está encerrado es bueno, tal vez podría contarle cosas sobre afuera, ya que ha hablado principalmente con Granger y casi -por no afirmarlo- ni se enteraba de lo que ocurría afuera.
Author Note: Está algo corto, pero el próximo espero que sea más largo, estoy recién comenzando en Fanfiction (la página, no escribir, ya que tengo algo de experiencia en la escritura) y me resulta algo complicado aprender a usarlo, pero con el tiempo me acostumbraré.
