2- LA PARABOLA DEL FUTURO Y NUEVOS ALUMNOS
- ¡Harry! No me lo puedo creer, esto es imposible, tienes en tus manos un objeto muy valioso â€" decÃa a la vez atónico y nervioso.
- ¿Me puedes hacer el favor de decirme que es y para q sirve?- decÃa asustado.
- Pues Harry, esto es una parábola del futuro, se dice que tiene poderes que todavÃa no han sido descubiertos y es muy difÃcil con seguirlo por que solo existe tres en todo el mundo. No se como Hagrid lo a logrado â€" explicaba Ron en tono sabiondo.
- ¡Sigo sin saber que hace! ¡Me lo quieres decir de una vez!- Harry se empezó a enfadar.
- ¡Pues te muestra una parte del futuro adverso, que quiere decir que si no actúas según lo que te a salido en la bola eso que te sale podrÃa pasar! Pero como ya e dicho dicen que tiene mas utilidades, algunas de ellas no conocidas- dijo Ron sintiendo como Hermione se sentia cuando sabia la respuesta a todo.
-¡ah! ¿Y que quiere decir el negro?- preguntó.
- ¡aaaaaa! Peligro, eso es. Peligro, miedo, oscuridad, muerte. Malas noticias Harry, malas noticias.- decÃa Ron cada vez mas asustado-. Eh... ¿no as notado nada raro verdad? Eh..... ¿estas bien no?
- ¡ah! Era eso. ¿Otra farsa como la adivinación, verdad? Si, me encuentro perfectamente Ron, no te asustes.
- No Harry, esto es real.
- Vamos, no te pongas asÃ. ¿Siempre he sobrevivido, no?- dijo Harry tranquilizándolo.
- SÃ claro.
Harry estaba pensativo.- ¿Qué querÃa decir peligro? ¿SerÃa Voldemort otra vez? ¿Y por que me han dado este regalo? ¿Qué otros poderes tendrá la parábola?- En cualquier caso ya lo averiguarÃa.
En casa de Ron siempre se lo pasaba bien, el tiempo paso volando y llego el dÃa de su cumpleaños. Planearon ir a la Calle Diagon, asà ya compraban los libros y podÃan ver a Hermione.
Ron regaló a Harry un conector de mano, un aparato muy común parecido al walkie talkie, pero mucho más avanzado y mágico. Aparte de poder hablar con la persona que quieras, podÃas saber donde se encontraba mediante un mapa y también saber su estado de ánimo.
A su vez, Hermione regalo a Harry un frasco de tinta invisible, un borrador que hacia que se viera la tinta invisible y un amuleto protector.
Todos los regalos de sus amigos le encantaron, ya que eran muy útiles, sobre todo para ellos que siempre estaban de aventura, infringiendo las leyes.
Pero también se sentia triste por que no sabia nada de Sirius y ansiaba verlo, le pareció raro que no recibiese nada de él, pero pensó que tendrÃa mejores asuntos que hacer.
En fin, en Diagon tomaron los tres unos helados. Los dos chicos se fijaron en Hermione, estaba muy morena y más alta que de costumbre. Sin duda en verano, habÃa crecido o eso les parecÃa a ellos. Harry se sintió atraÃdo por ella pero tan pronto se quito esa idea de la cabeza. ¿Que pensarÃa Ron si se lo decÃa?- mejor no decir nada y olvidarlo.
Llego el dÃa que partÃan a Hogwarts, como siempre llegaron tarde, muchos alumnos nuevos correteaban por el interior del tren. Todo el mundo sonreÃa. Allà estaban los tres dispuestos a empezar un nuevo año.
- ¿Que creéis que nos pasara este año?.- pregunto Ron a carcajada limpia.
Hermione le miro con cara de querer matarlo, pero estaba enterada de lo que la bola habÃa predecido y prefirió callarse.
Después de un largo viaje lleno de risas y juegos llegaron a su destino.
La selección de los nuevos alumnos se retrasaba, se enteraron de que una barca volcó en el lago y por eso tardaban. Al fin llegaron.
Dumbledore empezó a hablar.
- Es un placer para mi teneros otro año aquÃ, este año por diversas causas el bosque prohibido, como su nombre indica esta prohibido.
También tenemos el honor de anunciar el nombre del nuevo prefecto de gryffindor. Hermione Granger será vuestra nueva prefecta ya que el mayor de los hermanos Weasley, Percy, a terminado sus estudios aquÃ. Sin nada mas que decir doy parte al comienzo de la selección.
Os recomiendo que probéis el pudÃn de calabaza. Exquisito.
Hermione no se lo creÃa, era lo que desde hace tiempo más ansiaba. Era uno de sus sueños, aunque a ninguno de sus amigos de extraño ñp más minimo que la nombraran prefecta.
- ¡Soy prefecta, soy prefecta!- gritaba como loca.
- Ya nos hemos enterado Hermione.- decÃa Ron contento por su amiga pero en tono de burla.
La selección terminó. Los nuevos alumnos esperaban sentados.
Dumbledore volvió a hablar.
- Mañana llegaran dos alumnos mas de Australia, otros dos de Japón y otros dos de roma, que van a terminar sus estudios en Hogwarts. Volveremos a hacer la selección para ellos.
Dumbledore miró a Harry y le sonrió, este sin saber el por que de aquel gesto también le sonrió. Se fijó en Snape que como de costumbre le fulminaba con la mirada.
Todos se dieron cuenta de que la silla del profesor de defensa contra las artes oscuras estaba vacia, pero Dumbledore les aclaro que ya le conocerÃan en su primera clase.
Todos estaban cansados y no tardaron en dormirse. Harry se quedo pensando en quienes serian esos estudiantes y por que no habÃan asistido a su propia hora. En fin, ese no era su asunto.
Llego el nuevo dÃa. Con los horarios en sus manos se dirigieron a la clase que les tocaba. Pociones dobles con Slytherin, como odiaban esa clase, y mucho más a Snape. Como era de costumbre quitó a Gryffindor sus correspondientes puntos sin razón. A Harry le extraño que Malfoy no se metiera con él como de costumbre. Estaba callado en una esquina. Sin duda alguna algo le pasaba. Ni siquiera atendÃa a clase.
Luego tuvieron transformaciones y encantamientos. No hicieron nada más que repasar.
Llego la hora de comer. Un gran bullicio de gente se sentaba en su correspondiente mesa. Todos ansiaban saber quienes eran aquellos nuevos alumnos. Se fijo en la mesa de profesores, la señora McGonagall estaba sentada y una bruja joven y apuesta estaba sentada a su lado. Sin duda alguna aquella seria la profesora de defensa contra las artes oscuras.
En un instante la joven se levanto y puso el gorro deshilachado encima del taburete. Aquella vez no canto nada. Simplemente se limito seleccionar a la gente a su correspondiente casa.
Por la gran puerta del comedor seis chicos y chicas entraron. Dos de ellas se limito a ir hacia la mesa de Gryffindor y se sentaron. Muchos las miraban, las dos se parecÃan, sin duda alguna eran hermanas. Lo que a la gente le extrañaba, es que las dos chicas se sentaran en la mesa sin pasar antes por la selección. Aquel año cosas raras ocurrÃan, Malfoy ni hablaba, habÃa demasiado orden para ser verdad y aquello era aun más raro. Las dos chicas miraron con complicidad a Dumbledore, este les guiñó un ojo.
- ¡Hazuri, Yuke!
Un chico moreno, delgadito y tÃmido avanzo hacia el taburete mirando al suelo. Tenia los ojos rasgados. Era uno de los Japoneses.
- Huff...... no......ummm mejor GRYFFINDOR! â€" gritó el gorro.
Toda la mesa de Gryffindor aplaudÃa como locos, incluso Harry, que estaba demasiado entretenido mirando a las dos hermanas, que sin duda eran muy guapas. Las dos tenÃan una cabellera dorada y unos ojos profundos y bien perfilados de color entre azul y violeta.
- ¡Kinomoto, Sakura!
Una chica preciosa de ojos marrones camino tranquila hacÃa el gorro. Hiba vestida con un atuendo muy colorado puesto que no llevaba la túnica negra que todos los de Hogwarts llevaban.
- Eres una muchacha interesante, tienes mucho poder y la varita se te queda pequeña, Slytherin te va bien pero tienes demasiado corazón para ser de allÃ.- Le dijo al oido. Creo que te colocare en ¡GRYFFINDOR!. La chica esbozó una gran sonrisa y se sentó en la mesa.
¿Que querÃa decir eso de que la varita se le quedaba pequeña? -sin duda eso darÃa que pensar.
Solo quedaban dos. Harry los miraba por detrás, no podÃa verles el rostro, eran los dos de la misma altura y que tenÃan el pelo azabache un tanto revuelto. ParecÃan nerviosos. Le recordaron a el mismo en su propia selección. Como si la muchacha hubiese adivinado que Harry los miraba se dio la vuelta y lo miro. Una gran sonrisa se marco en su cara y se volvió a dar la vuelta. Seguia sin poder ver al muchacho.
Hubo algo que le impacto en la chica. Sus ojos.
- ¡Harry! No me lo puedo creer, esto es imposible, tienes en tus manos un objeto muy valioso â€" decÃa a la vez atónico y nervioso.
- ¿Me puedes hacer el favor de decirme que es y para q sirve?- decÃa asustado.
- Pues Harry, esto es una parábola del futuro, se dice que tiene poderes que todavÃa no han sido descubiertos y es muy difÃcil con seguirlo por que solo existe tres en todo el mundo. No se como Hagrid lo a logrado â€" explicaba Ron en tono sabiondo.
- ¡Sigo sin saber que hace! ¡Me lo quieres decir de una vez!- Harry se empezó a enfadar.
- ¡Pues te muestra una parte del futuro adverso, que quiere decir que si no actúas según lo que te a salido en la bola eso que te sale podrÃa pasar! Pero como ya e dicho dicen que tiene mas utilidades, algunas de ellas no conocidas- dijo Ron sintiendo como Hermione se sentia cuando sabia la respuesta a todo.
-¡ah! ¿Y que quiere decir el negro?- preguntó.
- ¡aaaaaa! Peligro, eso es. Peligro, miedo, oscuridad, muerte. Malas noticias Harry, malas noticias.- decÃa Ron cada vez mas asustado-. Eh... ¿no as notado nada raro verdad? Eh..... ¿estas bien no?
- ¡ah! Era eso. ¿Otra farsa como la adivinación, verdad? Si, me encuentro perfectamente Ron, no te asustes.
- No Harry, esto es real.
- Vamos, no te pongas asÃ. ¿Siempre he sobrevivido, no?- dijo Harry tranquilizándolo.
- SÃ claro.
Harry estaba pensativo.- ¿Qué querÃa decir peligro? ¿SerÃa Voldemort otra vez? ¿Y por que me han dado este regalo? ¿Qué otros poderes tendrá la parábola?- En cualquier caso ya lo averiguarÃa.
En casa de Ron siempre se lo pasaba bien, el tiempo paso volando y llego el dÃa de su cumpleaños. Planearon ir a la Calle Diagon, asà ya compraban los libros y podÃan ver a Hermione.
Ron regaló a Harry un conector de mano, un aparato muy común parecido al walkie talkie, pero mucho más avanzado y mágico. Aparte de poder hablar con la persona que quieras, podÃas saber donde se encontraba mediante un mapa y también saber su estado de ánimo.
A su vez, Hermione regalo a Harry un frasco de tinta invisible, un borrador que hacia que se viera la tinta invisible y un amuleto protector.
Todos los regalos de sus amigos le encantaron, ya que eran muy útiles, sobre todo para ellos que siempre estaban de aventura, infringiendo las leyes.
Pero también se sentia triste por que no sabia nada de Sirius y ansiaba verlo, le pareció raro que no recibiese nada de él, pero pensó que tendrÃa mejores asuntos que hacer.
En fin, en Diagon tomaron los tres unos helados. Los dos chicos se fijaron en Hermione, estaba muy morena y más alta que de costumbre. Sin duda en verano, habÃa crecido o eso les parecÃa a ellos. Harry se sintió atraÃdo por ella pero tan pronto se quito esa idea de la cabeza. ¿Que pensarÃa Ron si se lo decÃa?- mejor no decir nada y olvidarlo.
Llego el dÃa que partÃan a Hogwarts, como siempre llegaron tarde, muchos alumnos nuevos correteaban por el interior del tren. Todo el mundo sonreÃa. Allà estaban los tres dispuestos a empezar un nuevo año.
- ¿Que creéis que nos pasara este año?.- pregunto Ron a carcajada limpia.
Hermione le miro con cara de querer matarlo, pero estaba enterada de lo que la bola habÃa predecido y prefirió callarse.
Después de un largo viaje lleno de risas y juegos llegaron a su destino.
La selección de los nuevos alumnos se retrasaba, se enteraron de que una barca volcó en el lago y por eso tardaban. Al fin llegaron.
Dumbledore empezó a hablar.
- Es un placer para mi teneros otro año aquÃ, este año por diversas causas el bosque prohibido, como su nombre indica esta prohibido.
También tenemos el honor de anunciar el nombre del nuevo prefecto de gryffindor. Hermione Granger será vuestra nueva prefecta ya que el mayor de los hermanos Weasley, Percy, a terminado sus estudios aquÃ. Sin nada mas que decir doy parte al comienzo de la selección.
Os recomiendo que probéis el pudÃn de calabaza. Exquisito.
Hermione no se lo creÃa, era lo que desde hace tiempo más ansiaba. Era uno de sus sueños, aunque a ninguno de sus amigos de extraño ñp más minimo que la nombraran prefecta.
- ¡Soy prefecta, soy prefecta!- gritaba como loca.
- Ya nos hemos enterado Hermione.- decÃa Ron contento por su amiga pero en tono de burla.
La selección terminó. Los nuevos alumnos esperaban sentados.
Dumbledore volvió a hablar.
- Mañana llegaran dos alumnos mas de Australia, otros dos de Japón y otros dos de roma, que van a terminar sus estudios en Hogwarts. Volveremos a hacer la selección para ellos.
Dumbledore miró a Harry y le sonrió, este sin saber el por que de aquel gesto también le sonrió. Se fijó en Snape que como de costumbre le fulminaba con la mirada.
Todos se dieron cuenta de que la silla del profesor de defensa contra las artes oscuras estaba vacia, pero Dumbledore les aclaro que ya le conocerÃan en su primera clase.
Todos estaban cansados y no tardaron en dormirse. Harry se quedo pensando en quienes serian esos estudiantes y por que no habÃan asistido a su propia hora. En fin, ese no era su asunto.
Llego el nuevo dÃa. Con los horarios en sus manos se dirigieron a la clase que les tocaba. Pociones dobles con Slytherin, como odiaban esa clase, y mucho más a Snape. Como era de costumbre quitó a Gryffindor sus correspondientes puntos sin razón. A Harry le extraño que Malfoy no se metiera con él como de costumbre. Estaba callado en una esquina. Sin duda alguna algo le pasaba. Ni siquiera atendÃa a clase.
Luego tuvieron transformaciones y encantamientos. No hicieron nada más que repasar.
Llego la hora de comer. Un gran bullicio de gente se sentaba en su correspondiente mesa. Todos ansiaban saber quienes eran aquellos nuevos alumnos. Se fijo en la mesa de profesores, la señora McGonagall estaba sentada y una bruja joven y apuesta estaba sentada a su lado. Sin duda alguna aquella seria la profesora de defensa contra las artes oscuras.
En un instante la joven se levanto y puso el gorro deshilachado encima del taburete. Aquella vez no canto nada. Simplemente se limito seleccionar a la gente a su correspondiente casa.
Por la gran puerta del comedor seis chicos y chicas entraron. Dos de ellas se limito a ir hacia la mesa de Gryffindor y se sentaron. Muchos las miraban, las dos se parecÃan, sin duda alguna eran hermanas. Lo que a la gente le extrañaba, es que las dos chicas se sentaran en la mesa sin pasar antes por la selección. Aquel año cosas raras ocurrÃan, Malfoy ni hablaba, habÃa demasiado orden para ser verdad y aquello era aun más raro. Las dos chicas miraron con complicidad a Dumbledore, este les guiñó un ojo.
- ¡Hazuri, Yuke!
Un chico moreno, delgadito y tÃmido avanzo hacia el taburete mirando al suelo. Tenia los ojos rasgados. Era uno de los Japoneses.
- Huff...... no......ummm mejor GRYFFINDOR! â€" gritó el gorro.
Toda la mesa de Gryffindor aplaudÃa como locos, incluso Harry, que estaba demasiado entretenido mirando a las dos hermanas, que sin duda eran muy guapas. Las dos tenÃan una cabellera dorada y unos ojos profundos y bien perfilados de color entre azul y violeta.
- ¡Kinomoto, Sakura!
Una chica preciosa de ojos marrones camino tranquila hacÃa el gorro. Hiba vestida con un atuendo muy colorado puesto que no llevaba la túnica negra que todos los de Hogwarts llevaban.
- Eres una muchacha interesante, tienes mucho poder y la varita se te queda pequeña, Slytherin te va bien pero tienes demasiado corazón para ser de allÃ.- Le dijo al oido. Creo que te colocare en ¡GRYFFINDOR!. La chica esbozó una gran sonrisa y se sentó en la mesa.
¿Que querÃa decir eso de que la varita se le quedaba pequeña? -sin duda eso darÃa que pensar.
Solo quedaban dos. Harry los miraba por detrás, no podÃa verles el rostro, eran los dos de la misma altura y que tenÃan el pelo azabache un tanto revuelto. ParecÃan nerviosos. Le recordaron a el mismo en su propia selección. Como si la muchacha hubiese adivinado que Harry los miraba se dio la vuelta y lo miro. Una gran sonrisa se marco en su cara y se volvió a dar la vuelta. Seguia sin poder ver al muchacho.
Hubo algo que le impacto en la chica. Sus ojos.
