N/A: Acá les dejo (¡al fin!) el segundo capítulo de la tabla. Lamento la demora, y quiero agradecer a quienes se tomaron la molestia de leer, comentar, poner una alerta o agregar la historia a sus favoritos, ¡gracias!
"Quien juega con fuego, acaba quemándose"
2. Si te gusta, hazlo
Sirius quiere pensar, pero no puede. Está demasiado ocupado acorralando a James contra la pared del baño, evitando que se escape para así poder alargar ese momento tanto como sea posible. Por supuesto, ignora que el otro merodeador tampoco quiere detenerse, que no tiene ninguna intención de impedir que su amigo, su hermano de toda la vida, le siga metiendo la lengua hasta el alma, le muerda los labios y enrede los dedos en su cabello. No quiere porque ¡joder!, le gusta, y "si te gusta, hazlo, Cornamenta", le dijo alguna vez el Black.
Con un par de cervezas de más encima, ninguno recuerda exactamente cuándo fue que se separaron de Peter y Remus, ni mucho menos cómo llegaron a estar morreándose en el baño de Las Tres Escobas, en plena excursión a Hogsmeade, tampoco recuerdan quién puso el encantamiento para que la puerta no se abra. O sí, pero no les importa demasiado, ya habrá tiempo para pensar en eso más adelante, cuando sean conscientes de lo que hicieron y el mundo se les venga abajo.
Por ahora, lo único que Sirius sabe es que la boca de James sobre la suya se siente de puta madre, así que, lejos de detenerse, saca su mano de la nuca del animago y la baja por su espalda. Le soba el trasero, lo estruja y lo aprieta contra su cadera, haciendo que sus pelvis choquen y sus respectivas intimidades se rocen.
Cornamenta gime sin molestarse en disimular, porque todo en él es genuino y transparente. Canuto se separa, lo ve con los ojos cerrados, las mejillas enrojecidas, la boca ligeramente abierta y la respiración entrecortada. James le sostiene la mirada ―¿cuándo abrió los ojos? ―, y parece que ha pasado una eternidad. Mantienen sus cuerpos pegados de la cintura para abajo, mientras el pecho de Sirius sube y baja sin ritmo. Ninguno hace amago de separarse y se quedan así, mirándose en silencio e intentando normalizar la respiración.
―James, ¿estás ahí? ―Escuchan la voz de Peter justo a tiempo para separarse y quitar el encantamiento de la puerta. ―, ¡Lily te busca! ―Cuando Colagusano entra, los ve agitados, despeinados y sonrojados, pero sabe que no es el momento para hacer preguntas, así que toma nota mental para recordar hacerlas más tarde, cuando sus amigos estén en condiciones de formular una oración coherente. ―Es hora de volver a Hogwarts ―se limita a decir antes de irse por donde vino.
James voltea y ve a Sirius con la mirada fija en él. Quiere decir algo, pero no sabe qué, así que sólo sonríe. Canuto emana picardía en los ojos, en la postura, y por supuesto, en la sonrisa gamberra que lleva a donde sea que vaya. Sale detrás de Peter y a la pasada le da una palmada en el culo sin mediar palabras. Cornamenta se queda entonces solo, ebrio de hormonas y con cierta molestia en el pantalón que intenta disimular cuando sale al encuentro de su novia.
