CAPITULO 1: "Una con la espada"

"Han pasado dos años desde entonces…" murmuró Orphen quien estaba recostado con una pierna levantada sobre el marco de una ventana mirando a la calle. De repente arrugó el papel que tenia en la mano lleno de frustración y de furia.

El papel era una carta… firmada por Arthia.

El recuerdo de lo ocurrido aquel día lo atormentaba y lo revivía como si hubiese sido ayer.

Recuerdo de Orphen…

"Si hay algo que podemos hacer… aunque será bastante arriesgado…" dijo Childman al acercarse al grupo seguido de Asali.

"¡Childman!" exclamó Steph.

"¡Asali!" exclamó Arthia.

"Hola Steph… Arthia… Orphen" dijo Asali.

Ambos se miraron largo rato hasta que Magic quiso saber:

"¿Que quiere decir con eso Sr. Childman? ¿Acaso existe alguna manera de salvar a Cleo?"

Ante esa pregunta Orphen dejo de mirar a Asali para fijar la vista en su antigua maestro con expectativa.

"Si… la hay"

"¿Cómo exactamente?" preguntó Steph.

"Con esto…" respondió Childman y elevó la espada de Baltanders que traía en la mano.

"¿Con la espada?" preguntó el pelirrojo extrañado.

"Así es… pase muchos años estudiando esta espada y descubrí muchas cualidades que podrían sernos útiles exclamó es en este momento"

"Al grano Childman que Cleo está muriendo" dijo Orphen.

"Crylancelot, esta espada tiene vida… en un libro antigua que leí decía que uniendo la espada con un cuerpo humano casi muerto podría traerla a la vida"

"¿Dice que si la pequeña se une con la espada sus heridas se curarán y sobrevivirá?" preguntó Asali.

"No es tan sencillo. Para empezar, debemos clavarle la espada en el cuerpo a la joven y luego la espada debe decidir si se une con ella para que viva"

"Pero algo debemos hacer o ella morirá" dijo Magic.

(NdeA: realmente esta autora no se explica como ella ya no murió desangrada)

"Lo intentaremos" dijo Orphen de repente poniéndose de pie. Tomó la espada de Baltanders de la mano de su maestro y atravesó el estomago de Cleo con ella. Una ligera expresión de dolos se dibujó en el rostro de la herida.

Todos lo miraron sorprendidos. Orphen se arrodilló junto al cuerpo de Cleo, con lágrimas en los ojos susurró:

Por favor Baltanders, acéptala. Únete con su cuerpo y tráela a la vida o si no jamás me podré perdonar lo ocurrido"

Nada paso…

Cuando Orphen se disponía a retirar la espada del cuerpo de Cleo, espada y cuerpo empezaron a brillar con una luz verde esmeralda. El cuerpo empezó a elevarse y todos presenciaron como la espada de iba enterrando en su abdomen pero sin traspasarla. La espada se hundía en su piel fingiéndose con ella. Poco a poco las heridas de Cleo se fueron cerrando y el color pálido abandonó su piel para ser reemplazado por uno rosado saludable. Su corazón empezó a latir con fuerza… la unión estaba hecha.

Fin del recuerdo…

"Pero jamás volví a ver sus hermosos ojos" murmuró el hechicero con la mirada perdida.

"¿Y maestro…? ¿Que decía la carta?" quiso saber Magic sacando de sus cavilaciones a Orphen.

"Lo mismo de siempre… ella sigue dormida"

"Oh…" dijo el aprendiz con pesar agachando la cabeza. Se retiró a ordenar las compras que traía en la alacena.

Esa era la triste realidad. La espada había resucitado a Cleo pero ella jamás recuperó la conciencia. Hace dos años que ella dormía acostada en la cama de su habitación en la mansión de Totocanta, donde era cuidad por su madre y hermana. Al no poder hacer más nada por ella ellos decidieron seguir con su viaje mientras que Arthia le informaba, todos los meses, mediante cartas o telegramas, el estado de Cleo. Pero siempre decía lo mismo:

"Ella se encuentra saludable… pero sigue dormida"

Dos semanas después…

En una gran mansión de Totocanta: Maribel, la hermana mayor de Cleo, entonaba una triste canción mientras sacudía el polvo de unos adornos de la sala.

"Tiene la voz de un ángel" le dijo una voz masculina la oído mientras una manos la tomaban de la cintura.

"Arthia" dijo ella con una media sonrisa. Se besaron con fervor.

Una semana después del incidente con la espada, Orphen y Magic decidieron llevar a Cleo a si casa ya que ellos no podían hacerse cargo de ella estando inconciente. Una vez en Totocanta esperaron una semana más en lo de Magic y al no haber cambio optaron por continuar su viaje. Antes de partir Orphen le pidió a su amigo Arthia que velara por Cleo y lo mantuviera al tanto por si había algún cambio en ella. El aceptó si dudar y en estos dos últimos años visitó mes a mes la casa de la rubia.

Allí lo recibieron con amabilidad, enseguida tomó cariño con Maribel y se volvieron amigos. Pronto el cariño se convirtió en amor y se hicieron novios. Lastimosamente su felicidad no era completa teniendo en cuenta la situación en la que se habían conocido.

"¿Cómo estas Mari, me extrañaste?" preguntó Arthia cariñosamente.

"Tardaste mucho en regresar esta vez" respondió ella sin poder contener las lágrimas.

"Mi amor, no llores… es que tuve mucho trabajo en la torre de los Colmillos. Por eso no pude venir antes"

"Te entiendo –dijo ella apoyando su cabeza en el pecho de él- no es por eso por lo que estoy llorando"

Arthia frunció el ceño y apartó la cabeza de Maribel de su pecho para mirarla a los ojos. Sus ojos estaban muy rojos como si hubiese pasado muchas horas llorando.

"Maribel ¿Que paso? ¿Estuviste llorando antes que llegara?"

Ella asintió carias veces con la cabeza.

"Dime que ocurrió…" le urgió él.

"Cleo…" dejó escapar entre sollozos.

"¿Cleo has dicho? ¿Le pasó algo? Dime que pasó Mari" dijo alarmado.

Maribel le tomó una mano y lo guió hasta la habitación de su hermanita. El entrar Arthia observó que la cama estaba vacía y arreglada.

"¿Dónde esta Cleo? ¿A dónde la han llevado?" preguntó extrañado.

Maribel lo miró a los ojos, tragó saliva y respondió:

"No nos la hemos llevado a ningún lado Arthia. Cleo despertó hace 10 días…"

Fin del capítulo…