Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a JKR.
Beastly
Capítulo II
La mansión Malfoy se encontraba a rebosar de sirvientes del Señor Tenebroso esa noche.
Ocultando cuidadosamente cualquier expresión de su rostro, Theodore Nott avanzó entre ellos, abriéndose paso con su trofeo flotando tras él.
Hermione Granger, aún inconsciente, era el centro de todas las miradas. Ambos lo eran, aunque de diferentes tipos de miradas y por incluso más diferentes motivos.
Antes le temían, Theodore lo sabía, lo sentía, y no sin razón. Era uno de los más astutos y talentosos seguidores de Lord Voldemort, habiendo logrado mantener en secreto su verdadera identidad hasta a la Orden del Fénix misma. Pero ahora, ahora lo respetaban. Porque había conseguido la presa del día, capturando a una de las líderes más poderosas de la resistencia, el principal pilar de el Elegido. Y le temían incluso más, lo que le otorgaba cierta satisfacción personal.
El Señor Tenebroso esperaba en el salón principal de los Malfoy, sentado en el sillón de en medio, con Severus Snape a su derecha y su silla vacía esperando a su izquierda.
Los demás mortífagos allí reunidos se encontraban de pie y con la mirada clavada en el suelo, a excepción de su antiguo profesor de pociones y Narcissa Malfoy, quien se había arriesgado a mirar de soslayo a su hijo Draco, que caminaba tras él como de un guardaespaldas se tratase.
—Me complace saber que al parecer no me has fallado —dijo Lord Voldemort, sonriéndole con aquellos dientes podridos que abundaban en su boca—. ¿Por qué no traes a esa sangre sucia para aquí?
Theodore hizo lo que se le había pedido, depositando el cuerpo flotante de Granger sobre el suelo, antes de ocupar su lugar a la izquierda de Voldemort. Draco Malfoy y Evan Rosier, los únicos mortífagos que habían acudido a la misión a los que se le permitiría estar en aquella reunión, ya se habían mezclado entre los demás, ansiosos por escuchar el veredicto de su amo.
—¿Opuso mucha resistencia? —preguntó el Lord, mientras Nagini se acercaba a la inconsciente muchacha, como esperando el momento de convertirla en su cena.
—No la suficiente —respondió Theodore permitiéndose una media sonrisa, mientras el Señor Tenebroso lanzaba una carcajada que hizo a sus demás mortífagos revolverse nerviosamente en sus lugares.
—Eso es evidente —señaló el Señor Tenebroso, manteniendo su macabra sonrisa mientras miraba a Hermione con los ojos llenos de asco—. Veamos que tiene nuestra prisionera para decirnos al respecto. Enervate.
Los ojos castaños de la chica se abrieron automáticamente, reflejando el mismo terror que Theodore había visto en ellos a la hora que su desmaio la había atingido. Pero antes de que Granger siquiera pudiera terminar de entender dónde se encontraba y cómo escapar de allí, un grito desgarrador salió de su garganta, perforando los oídos de Theodore.
No apartó la mirada del cuerpo que se retorcía en el suelo de dolor. Como los demás en la sala, miraba impasible cómo Lord Voldemort terminaba el cruciatus y ampliaba su sonrisa aun más. Solo Bellatrix Lestrange se atrevía a mostrar algo de genuino entusiasmo ante el sufrimiento de la sangre sucia. Y Theodore podría jurar que la cara de Draco Malfoy estaba algo verde al contemplar el espectáculo, pero él no sería quien delatara lo más cercano a un amigo que tenía.
—Solo por precaución. Por si la idea de escapar se asoma en su inmunda cabeza de sangre sucia —aclaró el Señor Tenebroso, dejando que la muchacha recuperara el aliento antes de dirigirse a ella.
—Hermione Granger —dijo, saboreando cada letra de su nombre—. La impura amiga de Potter, que se atreve a ostentar el título de "la mejor de su promoción". ¿Pero, quién te ha dado ese derecho, rata asquerosa?
Granger no respondió. Su mirada se encontraba clavada en el suelo, pero no en señal de sumisión, Theodore notó; algo se cocía en su cabeza y sus ojos la delataban. Un nuevo cruciatus abandonó la varita del Lord y los gritos de la muchacha volvieron a resonar por toda la estancia.
A Theodore esa escena no podía evitar recordarle unos años atrás, cuando él se encontraba oculto en la biblioteca de esa misma mansión y era Bellatrix Lestrange la que sostenía la varita sobre ella. Y a jugar por la cara de Draco, no era el único en rememorarlo.
—Puedes matarme ahora si quieres —Theodore se sorprendió al escuchar su voz; ni siquiera había notado cuándo habían desaparecido los gritos—, así te ahorras algo de tiempo. Porque puedes torturarme y podré gritar. Pero lo que gritaré no serán nunca los secretos de mis amigos; será el odio, el asco que te profeso, Tom Ryddle, de apellido muggle. Como yo —ella escupió cada palabra con el más arraigado odio y en ese momento Nott no podría haber asegurado si consideraba que Hermione Granger era increíblemente valiente o reverendamente estúpida. Aunque por la sesión de tortura que vino después, se inclinaba más por la segunda opción.
La ira inundaba los ojos de Voldemort y Theodore sabía que más tarde todos pagarían la imprudencia de la antigua Gryffindor. Pero ahora era su turno de aceptar las consecuencias de su rebeldía.
—Basta —ordenó el Señor Oscuro, obligando a Bellatrix a apartar la varita del cuerpo de la muchacha, quien se encontraba al borde de la inconsciencia una vez más. Cuando Hermione al fin fue capaz de abrir los ojos nuevamente, el Señor Tenebroso se propuso continuar—. No voy a matarte ahora, querida. Es más: ni siquiera te usaré como fuente de información, porque no lo necesito. Lo que necesito es un rehén. Un preso verdaderamente importante para tu amiguito Potter. Una carnada que lo atraiga justo hacia mí, para que pueda acabar con un problema con el que debí haber tratado dieciocho años atrás. Y solo cuando Potter yazca muerto a mis pies, cuando cada uno de tus amigos haya muerto a mano de mis mortífagos, cuando el resto del Mundo Mágico ya haya perdido todo resto de su estúpida esperanza; solo ahí te mataré, sangre sucia insolente, solo ahí acabaré con tu vida, cuando me lo estés pidiendo de rodillas para poder reencontrarte con tus queridos amigos en el más allá.
Hermione abrió los ojos desmesuradamente, ya sin preocuparse en esconder sus sentimientos. El terror domaba cada molécula de su ser y Theodore supo, solo con verla, que preferiría morir en ese instante que vivir lo suficiente para comprobar si Voldemort cumpliría o no con su promesa. Y ver que todo eso era por Potter, como siempre lo había sido, despertó en Theodore oscuros sentimientos que pensaba que se habían extinguido años atrás.
—Llévenla a las mazmorras —dijo Voldemort, satisfecho por el resultado que sus palabras habían causado en ella; un golpe mucho más fuerte que cualquier cruciatus que pudiera haberle lanzado.
Rosier y Mulciber se acercaron con idénticas sonrisas morbosas, mientras agarraban por cada brazo a Granger y la arrastraban con increíble facilidad, incluso cuando ella se resistía lo más fieramente que podía.
—Mi señor —dijo Severus, sorprendiendo a todos por atreverse a hablar en ese momento. Theodore lo miró de reojo, viendo su cabeza agachada, a espera de la autorización de Voldemort para continuar—. Creo que no es lo más… conveniente, mantener a Granger aquí, mi señor. La muchacha ya ha logrado escapar una vez de esta mansión con vida, además de que será el primer lugar en donde Potter y sus amigos buscarán. Y el de más fácil acceso, debo añadir, teniendo en cuenta toda la clase de prisioneros que nuestros amigos los carroñeros traen día a día, sin ser capaces de identificar a los mismos.
Nott podía percibir el brillo asesino en los ojos de Bellatrix mientras miraba a Severus pero nada pudo hacer o replicar cuando el Lord asintió.
—Siempre pensando en los detalles, Severus —siseó con una sonrisa el Señor Tenebroso. Granger tragó saliva mientras este recorría la habitación con sus fríos ojos rojos. Al parecer, ella había previsto exactamente lo mismo que Snape—. ¿Así que quién de ustedes se ofrece voluntario para albergar a esta linda señorita durante una temporada?
Los mortífagos presentes se revolvieron nerviosos en sus lugares, mientras el Lord clavaba la mirada en cada uno de ellos, analizándolos. Theodore sabía por qué se comportaban así; ninguno de ellos quería asumir el riesgo de tomarla prisionera. Si escapaba, una muerte rápida sería la mayor misericordia que podrían esperar.
Lo supo segundos antes de que el mismo Lord Voldemort lo decidiera. Y no le agradó para nada la idea, incluso sabiendo que no tenía elección.
—¿Por qué no tú, Theodore? Después de todo, fuiste tú quien la conseguiste —dijo el Señor Tenebroso, antes de agregar—. Además, debes sentirte bastante solo en casa luego de la muerte de tu padre. Estoy seguro que la señorita Granger será una… excelente compañía.
—No —dijo Hermione, negando con la cabeza para afirmar su palabra—. ¡NO! —gritó, debatiéndose entre los brazos de Rosier y Mulciber.
—Será un placer, mi señor —contestó Theodore, con la máscara de frialdad ocultando cada uno de sus verdaderos pensamientos.
No se atrevió a volver a mirar a Hermione Granger, incluso aunque esta siguiera gritando una y otra vez la misma palabra. "No, no, no", exclamaba sin cesar, aunque no tuviera mucho sentido para ninguno de ellos.
Alguien la calló antes de que él pudiera hacerlo. Solo entonces se levantó de su lugar, agarró el cuerpo inconsciente de Hermione entre sus brazos y desapareció rumbo a lo que sería el lugar tanto de su condena como la de ella.
¡Hola, queridos lectores!
Aquí les traigo el segundo capítulo de "Beastly", donde finalmente tenemos un vistazo de Theodore cumpliendo su papel como mortífago. Es un capítulo ligeramente más corto que el anterior y por eso lo he publicado un poco antes de lo que tenía previsto.
Espero que les haya gustado. Y no se desesperen: en el próximo tendremos el primer encuentro a solas entre Theodore y Hermione. ¿Alguna suposición de lo que puede llegar a pasar?
Hasta entonces, solo puedo agradecerles infinitamente por los reviews, follows y favoritos. Al final les contestaré a los que no tienen cuenta.
¡No olviden dejar sus comentarios!
Hasta el próximo,
Sam.
Reviews anónimos:
CalabazaCastao7: ¡Hola! Me alegra mucho que te gustara tanto el primer capítulo. La verdad es que empecé a escribir esta historia por el mismo motivo que tú dices: Hermione y Draco siempre terminan juntos, dejando al pobre de Theodore de lado. Espero que este capítulo también te haya gustado tanto o más que el anterior :D ¡Gracias por comentar! Saludos, Sam.
SALESIA:¡Hola! Me alegra que te mi historia de agarrara la curiosidad lo suficiente como para leerla xD Esta pareja no es tan popular como el Dramione o el Cedmione, pero yo particularmente creo que tienen su encanto. Sobre Draco, puedes quedártelo si quieres, ya que creo que necesitará que alguien lo consuele *insertar risa malvada* En fin, espero que te haya gustado este capítulo. ¡Gracias por comentar! Sam.
