"Después de la Carta amor"
Preludio 02
Cuando todas las aventuras relacionadas a las Cartas Sakura habían cesado, el tiempo sólo tenía que seguir su cauce, casi martirizante, a partir de la segunda llamada que Shaoran hizo a Sakura para informarle la decisión del consejo sobre evaluarlo durante 1 año continuo.
Él se disculpó primero, porque era posible que no pudiera asistir al evento de los Cerezos en Flor, como había adelantado tiempo atrás, pero aún así, le aseguró que haría todo lo posible por asistir. Tenía confianza en que si era sobresaliente en sus evaluaciones hasta entonces, le permitieran visitar Japón por 2 días.
Más allá de eso, se desearon lo mejor y prometieron seguir el contacto con cartas, llamadas telefónicas y, Sakura, le propuso a Shaoran utilizar también el correo electrónico para comunicarse, a lo que Shaoran asintió, primero pensando que debía conseguir una computadora para su habitación.
Por otra parte, Meilin, que había escuchado la conversación de Shaoran con su madre, tenía un debate interno sobre la noticia del futuro matrimonio de Kinomoto y Shaoran. La chica de cabellos negros, con ayuda de Tomoyo, había intentado dar por finalizado su amor hacia Shaoran. Había decidido con todo su ímpetu desear la felicidad de quien ama a pesar de que quien otorga esa felicidad no fuera uno mismo.
Ella, después de las aventuras de las cartas, regresó junto a Shaoran en el vuelo hasta China. Pasó todo el camino pensando en que Shaoran era su primo y que podrían llegar a ser muy buenos amigos si ella lograba verle con otros ojos. De verdad se lo había propuesto.
Sin embargo, la noticia de la boda había llegado a fibras muy sensibles de su corazón. Ella podía aceptar que Kinomoto y Shaoran fueran novios. Quién sabe, al tiempo podrían terminar. Tanto Shaoran como Kinomoto, al igual que ella misma, no eran más que niños. El amor a esa edad no tiende a ser para toda la vida y ese tipo de pensamientos habían logrado mantener a Meilin en control, dándose valor para no ver a Shaoran de esa manera.
Pero la boda era demasiado. Meilin sentía pánico de tan sólo pensar que perdería a Shaoran para siempre cuando esa boda se consumara y no era sólo eso, Kinomoto tendría que mudarse de Japón a China, por lo que tendría que verla cada día de su vida mientras viviera en las propiedades del Clan Li. Restregándole su felicidad al tener a Shaoran como pareja.
En el pecho de Meilin apareció el vacío del amor perdido y el dolor del orgullo vencido. Pero...
¿No tenía que suceder de esa manera... verdad?
Al final restaban años para que Shaoran le propusiera matrimonio. Primero debía superar las dificilísimas pruebas que el consejo le iba a imponer, tanto físicas como académicas.
¿Meilin sería capaz de sabotear a su primo para que no lograra su cometido? Ella no se había considerado una niña mala en toda su vida, pero, definitivamente esto podía convertirla en una mala persona, al menos desde su perspectiva.
¿Quizá... el fin justificaba el medio? Al final, ella tenía el mismo derecho de Kinomoto para ser pareja de Shaoran e incluso, Meilin tenía aún más derecho, ya que ella había sido designada por el consejo para ser la pareja de Shaoran y liderear a su lado el Clan en el futuro.
¿Pero... se atrevería?
Sin embargo, Shaoran y Sakura no sólo tenían a Meilin en su contra. El consejo del clan Li quería prolongar su estadía al mando tanto como fuera posible.
El haber logrado que Shaoran, por su propia cuenta, propusiera el método para su derrota había resultado de lo más conveniente.
Aún así, no todos los integrantes del consejo estaban seguros de que Shaoran no iba a lograr el reto. Ellos, al igual que la madre del de cabellos castaños, habían visto en su mirada y sus palabras una determinación digna del dragón chino. ¿Qué pasaba si lograba de verdad cumplir con todos los requerimientos?
Siempre podían aumentar la dificultad aún más si se sentían en peligro, pero aún así la duda del si podría cumplirlos, existía. Si el consejo no cumplía su palabra, entonces su honor se vería comprometido y eso era algo que no se podían permitir.
Así pues, debían jugar sucio, en secreto y con una aliada de 12 años, enamorada de Shaoran, que iba a hacer lo que fuese necesario para lograr su amor con el joven Li.
Así que la citaron.
-Li Meilin, agradecemos tu rápida llegada...-
Comenzó uno de los ancianos, que estaban sentados en 6 lugares colocados en forma de media luna. El lugar de Meilin estaba al centro y un poco atrás, para poder verlos a todos y ellos a la pequeña guerrera.
-He venido tan rápido como pude. Wei me ha dicho que era importante...- respondió Meilin con respeto y precaución.
-Sí... es importante...- intervino otro anciano.
-Meilin... ¿Tú comprendes la importancia de nuestro Clan?- inició otro de los ancianos.
Meilin meditó unos segundos, intentando dar la mejor respuesta.
-Sí, el Clan Li es el clan más poderoso de toda China...- al final respondió con firmeza.
-Así es Meilin. Sin embargo, el tiempo ha cambiado poco a poco al mundo, incluso a la China que conserva sus tradiciones tan firmemente...-
La pequeña chica escuchaba todo con atención.
-Es muy importante mantener firmes nuestras tradiciones... y para ello, este Clan necesita un líder real. Uno que comprenda la importancia de nuestra institución familiar y que otorgue todo su interés y determinación hacia ese fin...- continuó uno más de ellos.
Meilin se conservó en silencio.
-¿Comprendes la importancia de que el Clan sea liderado por una persona con esas capacidades?- habló de nuevo el primero de los ancianos.
-Si Shaoran no quiere hacerlo...- balbuceó la pequeña. -Yo puedo hacerlo...-
Los ancianos meditaron en silencio unos instantes.
-El Clan ha sido liderado sólo por varones tradicionalmente, por más de 2500 años...- contestó uno de los ancianos con tono amable.
-No dudamos de tu capacidad Meilin...- otro de ellos intervino.
-Y es por eso que estamos interesados en apoyarte para que seas la voz de la razón de Shaoran cuando él llegue a tomar el rol de líder...-
Meilin cerró los puños con molestia. Ella podría ser tan buena líder como Shaoran si se lo proponía. Esas reglas eran muy anticuadas.
Sin embargo, saber que el consejo estaba interesado en apoyar su relación con Shaoran le hacía muy feliz. Pronto olvidó la idea de ser la lideresa del clan.
-Estamos al tanto...- continuó otro de ellos. -De Sakura Kinomoto, la chica japonesa que venció a Shaoran en la captura de las cartas mágicas...-
Meilin dio un respingo de sorpresa.
-Y desde luego, no estamos dispuestos a aceptar a una chica extranjera como parte de la familia y mucho menos como la esposa del líder...-
La pequeña guerrera sonrió. No podía creer su buena suerte.
-No sólo el líder del clan será evaluado. Siempre se ha evaluado a la esposa del líder... desde luego... para otras capacidades, como el buen juicio...-
-Pero esta vez incluiremos una evaluación más similar a la del líder...- continuó otro de los ancianos. -Queremos a una buena guerrera a su lado...-
-¿Si tú y Sakura Kinomoto se enfrentaran en artes marciales... crees poder ganar?-
Meilin sonrió.
-Definitivamente le vencería en menos de 1 minuto si ella no usa las cartas...-
El consejo sonrió en silencio.
-Sin embargo, no podemos arriesgarnos...- continuó el primer anciano. -Es por ello que vamos a enviarte a un pequeño pueblo donde se presume que las mejores guerreras de artes marciales nacen...-
Meilin abrió los ojos con sorpresa. ¿Ella iba a hacer un viaje?
-¿Me ausentaré por mucho tiempo?- contestó Meilin, usando una voz más aguda de lo normal.
-1 año... igual al entrenamiento de Shaoran...- respondió el anciano.
-Debes asegurarte de convertirte en la guerrera más poderosa de toda China, porque el examen final de Shaoran será una batalla contra ti...-
Meilin abrió la boca, desconcertada.
-Si el perdiera la batalla contigo, reprobará y no le permitiremos viajar a Japón... ya que significa que aún necesitará entrenar más...-
-Así que, Li Meilin, estamos ofreciéndote un trato de lo más conveniente tanto para ti, como para el Clan. En tus manos está evitar que Shaoran viaje a Japón...-
Meilin volvió a cerrar los puños y con un brillo enorme en la mirada, asintió sólo usando la cabeza.
-¿Contamos contigo, verdad?- finalizó otro de los ancianos.
-¡Claro, pueden contar conmigo!- sonrió Meilin, perdiendo la solemnidad.
-Alista tus pertenencias, sales mañana mismo...- comentó el último anciano. -Y desde luego, esperamos no tener que recordarte que todo esto es secreto para Shaoran...-
Meilin, ya lista para irse, afirmó nuevamente.
-Pero...- preguntó la pequeña guerrera. -¿No se extrañará de mi ausencia?-
-No te preocupes por ello...- despidió un anciano y Meilin salió del lugar con una enorme sonrisa en el rostro.
¿Dos trabas era suficiente... no? El Clan ya había impuesto una evaluación casi imposible al guerrero chino y por si fuera poco, tenía un Plan B en caso de que lograra aprobar cada uno de sus retos.
Shaoran también debía vencer a su propia prima, que sería enviada al mejor lugar de entrenamiento de toda China para mejorar sus capacidades de batalla.
¿Y si... Shaoran lograba vencerla?
El Clan Li tenía un tercer as bajo la manga...
