Hola aquí de nuevo Sorata entregándoles mas de la pequeña aventura que nuestros protagonistas

Le agradezco a todas ustedes chicas zusuki, Laura paty y mari-chan que me dieron una oportunidad y leyeron este pequeño material

2._Un trayecto largo y extraño

Subí al avión algo nervioso, no me lo podía creer ¡sempai y yo juntos! solos, rumbo a un lugar desconocido para nosotros… y lo bastante solitario como para que nosotros… Ahhhhh…

Oye ¿qué te pasa? ¿por qué pones esa cara de pervertido?...- me miraba con las cejas juntas el señor fruncido y sus manos en puño - Ahhh ni pienses que esto es un viaje de diversión… o en plan romántico... vamos a trabajar y a ganar experiencia… ¡TE QUEDO CLARO BAKA!

Lo… lo sé sempai… - decía sobando mi mejilla mientras caminábamos por el túnel de abordaje… no me salve del correctivo necesario, según sempai es la única forma en que puede controlar mi imaginación…

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Fue un viaje largo, pero al fin estábamos llegando al aeropuerto de Chicago donde nos estaría esperando un colega de profesor Fukishima, su nombre era Fujiwara Kenji, quien estaría acompañándonos en el viaje de investigación y seria nuestro enlace y traductor con los habitantes del lugar. A nuestro arribo por el túnel de descenso, vimos al que suponíamos era Kenji sama, debido a que se encontraba con un letrero con nuestros nombres en kanjis japoneses dándonos la bienvenida, él era un investigador de avanzada edad que curso varios curso de idiomas y dialectos americanos principalmente, debido a su trabajo con investigador de nuevas especies de plantas, se le exigía viajar por todo el mundo y la barrera del idioma siempre era un problema, el cual por iniciativa resolvió siendo el mismo su traductor.

Al llegar junto a él y dar los saludos correspondientes Kenji san nos informó que por razones del clima nuestro vuelo hacia la Amazonia se retrasaría para el siguiente día, al escuchar esto sempai no tardo ni 2 minutos y dijo:

Entonces podríamos visitar a mi pequeño hermano no creo que se niegue a darnos alojamiento por un día… ¿qué tan lejos queda San Francisco? - Preguntaba sempai de lo más tranquilo

Lo siento mucho Tatsumi - kun pero estamos muy lejos, San Francisco está al otro extremo de EEUU… además eso no es problema, ya tengo listo el alojamiento para esta noche… así que vámonos a que descansen de su viaje y después tenemos que revisar el equipo que llevaremos para realizar nuestro trabajo… una vez que entremos en la selva, no saldremos hasta un mes o dos de nuevo a la civilización… Pero no se preocupen tendremos lo básico con nosotros y cada semana llegan suministros y provisiones… - comentaba muy alegre y despreocupado ese hombre con aspecto de "hobbit"… con rasgos japoneses pero sus expresiones y movimientos habían dejado de lado las costumbres orientales; según nos contó el profesor Fukushima, tenía alrededor de 20 años sin volver a Japón, manteniendo el contacto por vías virtuales, y debido principalmente a sus avances no se había perdido el contacto con él, aún en medio de la nada.

Me había mantenido atento a la conversación, sin decir una palabra, sin embargo sempai estaba empeñado en su idea de ir a ver a Tomoe…

¿Seguro que no podemos irnos tomar un vuelo exprés a San Francisco?

Que no sempai, está a más de un día de ida y regreso, está fuera del itinerario… y por favor ya vamos al hotel que tengo mucha hambre, los bocadillos que nos dieron por desayuno en el avión fueron insuficientes, quiero comer algo mejor y… - prácticamente me dejo hablando solo, cuando voltee a verlo lo vi tranquilamente observando la marquesina que anunciaba los próximos arribos y salidas… - uhhhh - suspiré resignado, regresando sobre mis pasos y tomándolo del antebrazo lo gire y le dije firmemente: - ¡quiero comer sempai! - Me miró sorprendido, es raro que le hable de esa forma, pero el cansancio y el hambre me pusieron irritable.

¡Que fastidio! Esta bien vamos - era raro que no dijera una sola palabra que objetara lo que le decía, se soltó de mi agarre muy molesto y comenzó a caminar hacia donde habíamos dejado a nuestro guía.

Una vez nos reunimos con Kenji - san, quien se había adelantado a solicitar un taxi, pregunté detalles básicos sobre nuestro próximo viaje… trataba en parte de romper el silencio, pues sempai se había quedado muy serio…

Disculpe Kenji sensei, ¿a que distancia esta la Amazonia? - Pregunte

Pues veras muchacho, son 13 horas de aquí a un país sudamericano que nos deje un sendero apropiado a esta época del año... de ahí tenemos que coger un carro para dirigirnos al oriente… luego tenemos que caminar por varias horas hasta llegar con la tribu donde nos vamos a quedar durante todo el tiempo que tome la investigación… - de igual forma que antes, decía todo con una tranquilidad que a ambos nos tomó por sorpresa…

Ambos nos quedamos con la boca abierta después de escuchar que para llegar a nuestro destino tendríamos todavía un trayecto largo, bastante largo en realidad y pesado, con traslados en medio de la nada y el riesgo que esto atañe… pero la tranquilidad del profesor Kenji y la seguridad con la que transmitía la información disminuía nuestra ansiedad; hasta sempai, quien hubiera dado miles de pretextos y quejas, no dijo una sola palabra, se le miraba extrañamente relajado… aún con la negativa de no dejarlo ir a ver a Tomoe. Sin mayor preámbulo, nos dirigimos a la salida del aeropuerto para abordar el taxi que nos llevará al hotel en que descansaríamos y esperaríamos el vuelo del siguiente día.

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Llegamos al hotel, estaba bastante cerca del aeropuerto, era uno sencillo, sin demasiados lujos ni detalles, pero se veía confortable y era idóneo para pasar una noche de descanso; después de que Kenji-san nos hiciera favor de registrarnos y entregar a cada uno la tarjeta de acceso a la habitación nos despedimos temporalmente, quedamos de vernos en una hora para conocer los alrededores e ir a comer, lo cual era perfecto puesto que moría de hambre deshuesado tanto ajetreo entre maletas, aduanas y pasaportes.

Transcurrió la hora y salimos del hotel siguiendo a Kenji san, comenzamos a recorrer las calles de esa enorme ciudad aprovechando que el profesor quería llevarnos a un lugar de comida oriental y así no sentir tan marcado el cambio cultural; como siempre era su costumbre Morinaga caminaba muy cerca de mi, a veces sentía que era demasiado cerca, estoy seguro pude sentir el roce de su mano con la mía, eso me ponía nervioso, estoy seguro de que Kenji sama nos miraba de reojo, sonreía mucho y sin razón aparente, y esa posibilidad me estaba irritado demasiado, así que decidí ponerle fin a esto… - ¿puedes dejar de hacer eso? El profesor puede confundir las cosas, recuerda que solo somos sempai y kohai, nada más, te queda claro o debo volver a recordartelo

- había levantado el puño de nuevo en señal de mi desaprobación…

¿Hacer qué sempai? Solo estoy caminando junto a usted

- me miraba con su cara de bobo… pero estoy seguro de que trama algo… y no se lo permitiré… deberá aguantar y no molestarme hasta que esta expedición termine…

- Solo mantente lo necesariamente cerca, idiota… Sería un problema sí te pierdes - le dije sin mucho afán, y él solo me miraba como si no entendiera una palabra…

Mientras estaba sumido en mi diálogo interno, la voz de Kenji sensei habló, sacándome de mis pensamientos al avisarnos que habíamos llegado a un lugar donde podríamos comer - bueno muchachos, llegamos -... era un restaurante de comida china, lo más cercano que pudimos tener estando tan lejos de casa, cada uno pedimos distintos platos sin olvidar una botella de alcohol fermentado que acompañará la comida, sin excedernos puesto que mañana viajaríamos nuevamente. La cena fue amena, conversamos de experimentos, preguntamos más de las diferentes investigaciones que realiza sensei… y nosotros le explicamos el área a la que nos dedicamos en la universidad… pasaron al menos dos horas en la comida y la conversación, por fin Morinaga había dejado de molestar con que tenía hambre… desde que llegó la comida se dedicó a comer y poco participó de la conversación -será que está satisfecho y el agotamiento del viaje está apareciendo -... la sensación de cansancio también se marco en mi cuerpo al terminar de comer, después de todo, el estrés de no olvidar nada, el vuelo de Japón hasta acá y los cambios bruscos de horario habían hecho meya en nuestro rendimiento… ni habíamos dormido bien tampoco; después de vernos como poco a poco comenzábamos a bostezar Kenji san tomo la iniciativa y se decidió que lo mejor seria ir a descansar, ya que mañana muy temprano tendríamos que revisar todos los materiales, suministros y papeles que necesitábamos en nuestros primeros meses de estancia en aquel lugar…

Llegamos al hotel, Morinaga se había mantenido "alejado" de mí no es que estuviera a un metro de distancia pero… se podía sentir una brecha y será porque esta ciudad extranjera tiene un clima extraño, sentí frío en ese extraño vacío que mi cuerpo percibía… Morinaga no me decía nada, miraba a todos lados sin realmente fijar atención en algo, lo cual me parecía raro, pero decidí dejarlo así no pregunte nada más… suponiendo que el agotamiento era la causa de que estuviera así de taciturno, ya casi llegábamos al hotel

Después de salir del elevador que nos conducía al pasillo de las habitaciones me despedí de sensei y de Morinaga, me dirigí a mi habitación para darme un baño y poder dormir tranquilamente… o eso era lo que yo quería creer...

Mientras trataba de dormir, tuve un recuerdo de cuando estuvimos caminado rumbo al lugar donde cenaríamos... "estaba muy feliz no me quería despegar de Souchi, estábamos caminando por las calles de esa ciudad… era tan grande y con tantas luces de colores que en un punto, temí perderme… y creo que por instinto quise alcanzar la mano de sempai… fue entonces que sentí como él sacudió su brazo muy fuerte… y me miro extraño, una mezcla entre avergonzado y molesto - ¿Puedes dejar de hacer eso? - me dijo sin vacilar, así que decidí caminar normalmente, dejándole su espacio y sin observarlo demasiado… cenamos, conversamos de muchas cosas y bebimos un poco… ya avanzada la noche decidimos que sería mejor retirarnos al hotel; el camino de regreso fue simple, sin mucha conversación de por medio y me mantuve separado como corresponde a un kohai como yo… sempai se despidió como si nada después de salir del elevador y se encerro en su cuarto, me sentía mal, triste y culpable, al final de cuentas soy yo el que exagera las cosas, pero ¿por qué se comporta de esa manera? o seré yo quien estoy haciendo ideas erróneas, ¿me lo dijo claramente, verdad?...este viaje es solo para investigar. Finalmente llegue a la alcoba, no tenía ánimos ni de bañarme me recosté en la cama y me quedé dormido pensando en mi sempai"…

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Desperté a eso de las 9 de la mañana, hasta yo podría ver mi cara abatida y de desvelo en el espejo del baño… no pude dormir, terminé dando vueltas en la cama y sintiéndome peor de lo que me sentí antes de acostarme. Decidí asearme y alistarme, no ganaba nada quedándome en cama. Quedamos de vernos en el lobby del hotel para ir por los últimos detalles y materiales. Nuestro vuelo sería por la tarde a las 6 y obviamente deberíamos estar listos mucho antes. Salí de la habitación y por desgracia o fortuna salimos al mismo tiempo. - O… Ohayou - dije temeroso mirándolo - Ohayou - seriedad completa…

Souchi se me acercó, me miró fijo, observó mi rostro y me pregunto: - ¿qué te sucede? - lo miraba evitandolo - na… nada, es el cambio de horario - no me insistió y nos fuimos a desayunar sin alegar más al respecto. Nos encaminamos al elevador en silencio y ese silencio nos acompañó hasta encontrar a Kenji sensei; después de una charla relacionada con el itinerario de viaje, se nos informó de los materiales faltantes y el medio para conseguirlos, emprendimos camino fuera del hotel y nos dirigimos a las bodegas donde la universidad con la que colaboraba el profesor Kenji almacenaba reservas e insumos necesarios para este tipo de encomienda… Nos dispusimos a revisar los materiales constatando que todo estaba en perfecto orden, ya solo faltaba irnos a cambiar, alistar lo poco que desempacamos y salir de nuevo hacia el aeropuerto, ya que iniciaríamos nuestra siguiente parte del viaje.

Llegamos con el tiempo justo, hicimos la declaración de todo lo que transportábamos y se mostraron los permisos y todas las cosas que se necesitaban para pasar, así también nuestras maletas, las cuales entregamos a la revisión física y por la policía canina, finalmente dejamos nuestros pasaporte en recepción para ya poder abordar… pero Morinaga seguía con esa cara, distraído, cabizbajo y aletargado… y era una actitud que ya me estaba fastidiando, antes mientras desayunamos, le pregunté qué le pasaba, e insistió en lo mismo "es el cambio de horario, sempai" pero no creo que sea eso, algo le pasa y necesito saber qué es, porque me esta irritando demasiado... "solo espera idiota, cuando estemos en el avión tendrás que decirme que te sucede… le preguntare por las buenas y sí no me satisface la respuesta, le sacaré la verdad a golpes"... Llevaba todo un diálogo interno mientras caminaba por el túnel hacia el avión, con el "bulto con patas" siguiéndome de cerca, pero lo bastante lejos como para sentir un vacío… una sensación de agitación comenzaba a invadirme… - "¿qué… qué demonios es esta sensación… esta opresión en mi pecho?"...

Finalmente abordamos, acomodamos nuestro equipaje de mano y nos acomodamos en los asientos, recibimos instrucciones para la seguridad en el avión y comenzamos a movernos; Morinaga seguía ensimismado, serio y sin aparentes reacciones… apenas terminó de despegar el avión se durmió o fingió que lo hacía, lo deje pasar por un rato pero luego, me gano la desesperación de verlo con cara acartonada, así que decidi despertarlo de su supuesto sueño, lo levante del cuello de la chaqueta y lo lleve arrastrandolo conmigo a alguna parte más tranquila y solitaria en el avión, necesitaba conversar seriamente con él… ya eran varias horas de sentir esta sensación de que algo no está bien y debemos arreglarlo, serán muchos meses como para no estar, sino tranquilos al menos convivir pacíficamente en esos lugares desconocidos.

Lo llevaba todavía del cuello de la chaqueta café que llevaba puesta, afortunadamente estábamos en las últimas filas de los asientos y pocos pasajeros estaban ocupándolos, por lo que nadie me vio ser tan brusco. Recibí algunas quejas del idiota pero ni alcance a escucharlas por buscar un lugar… y obviamente solo fue cerca de los baños del avión…

ahora si, ¿me puedes decir que te pasa? ¿porqué cada vez que te miro me desvias la mirada?... Demonios estás así desde anoche, pero hoy a sido molesto… - comencé hablando como un susurro, enérgico… no quería armar un escándalo…

No pasa nada sempai, ya te dije que solo era el cambio de horario - de nuevo volteando la mirada y su cuerpo a otro lado

Seguía con la misma cantaleta del horario eso me enfureció, "¿cómo puede pensar que soy tan tonto para creer esa excusa estúpida y son sentido?… además está angustia no… no me deja pensar y estoy seguro que es su culpa"... No pude resistirlo más, tenía mi mano en puño y le pegue de nuevo… no tan fuerte, hasta a mi me dolía golpearlo… pero necesitaba que expresará algo…

Auuuuuchhh… sempai ¿por que me pega? No estoy haciendo nada malo...

Dime que te pasa o te vuelvo a pegar y esta vez mas duro... y no me salga con que el horario… que crees que soy idiota… ¿piensas que no te conozco?

Por fin, un poco de brillo en sus ojos… como sí esas simples palabras iluminarán su sombrío estado de ánimo y volviera a ser el mismo idiota de siempre - Etto… esta bien sepa, lo que pasa es que no quiero molestarlo, como dijo soy solo un compañero de trabajo más en este viaje y … yo… - comenzó a hablar rápido y a tartamudear - Perdóname, debo aceptar que pensé que seria bueno acercarnos más con este viaje y yo… perdón, como siempre, malinterprete todo a mi conveniencia… perdón sempai - dijo finalmente. Mientras explicaba su sentir fue poco a poco bajando la cabeza y haciendo reverencia ante mi, lo cual me hacía sentir demasiado impersonal nuestro trato habitual - Aunque le diga que se aleje y que no quiero verlo, no somos unos simples sempai y kohai, ¿porque se comporta así? … hace mucho de eso, y sentirlo tan alejado, agachando la cabeza y pidiendo perdón por cosas estúpidas me hace sentir tan…

Perdón sempai… yo prometo que voy a comportarme… ahora sí me permite - dijo incorporándose y alejándose más todavía, solo vi que estaba alejándose y estaba por atravesar la cortina que nos separaba de los demás pasajeros.

No sé, sigo sin entender como este tonto domina tanto mis sentimientos, ¿cuándo fue que comencé a entender los silencios que este chico grita? Esos que son capaces de consumir mi paz y me ponen inquieto. Automáticamente agarre su mano para que no se fuera, lo jale firmemente y lo bese, aferrándome a su cuerpo colocando mis brazos alrededor de su cuello, teniendo su respiración junto con la mía, cálida y jadeante por ese beso torpe y forzado que tuve necesidad de robarle. -... - Un beso simple, pero sincero, un beso casto pero arrebatado en el que las lenguas luchaban por dominar a la otra. - ¿Porque eres un maldito buen besador? - Pensaba mientras nuestras lenguas se juntaban, sus dientes morirían mi labio inferior y nuestras cabezas se movían de un lado a otro… Sus brazos que estaban tiesos por su anterior disculpa por fin tomaron mi cuerpo, y me abrazaron, haciéndome estremecer - Ahhhh… - ahogando un gemido en su boca y juntarme más a sus labios,; esos largos brazos abarcan todo, mi espalda estaba a su merced, aun sobre la camisa podía sentir sus grandes manos acariciándome. - mmm, Morinaga - separa un poco mi boca, necesitaba aire… y así quedamos uno en la frente del otro percibiendo la mutua agitación y el calor del momento.

Sempai nos pueden ver - cometo Morinaga débilmente, pero alcance a ver de reojo sus labios en una sonrisa satisfecha e irónica.

¡Que me importa!, además tu tienes toda la culpa… tu... - le decía escondiendo mi cara en su pecho, por la vergüenza que sentí, lo solté del cuello y trate de ocultar mi sonrojo por lo que había hecho… no podía negarlo, yo lo besé, hice un esfuerzo y trate de recobrar la compostura. - Eres un baka sabes muy bien que si no eras tú, no quería a nadie mas en este viaje, ¿no fui claro cuando te pedí que vinieras? - Debía dejar en claro ambas situaciones - por lo demás, solo te pido que no me presiones, te pedí que estuvieras aquí y sigo en pie en mi decisión - le dije sin verlo directamente a los ojos, pero inconscientemente estaba tomando su mano… yo tomaba la suya y el muy atrevido se me acerco al oído y susurro:

Gracias sempai… ahora estoy más tranquilo - y me beso la oreja. - ... -

Abrí enormes los ojos, lo aleje colocando mi mano en su pecho y ahora fui yo quien salió por la cortina que dirigía a los asientos; fue tan de pronto todo que, no le di tiempo de detenerme, o será que no quiso hacerlo, cosa que agradezco porque no quería que viera el sonrojo que seguramente tenía. Luego de un corto trayecto, llegué a mi asiento y me cubrí con una manta que era cortesía del avión y me quedé mirando por la ventana. Fue hasta después de 10 minutos que Morinaga regreso a sentarse, pero no sentó a mi lado, había un lugar junto a Kenji sensei, y fingiendo interés, comenzó una charla con él.

Es un tonto…

- y continuamos nuestro viaje más tranquilamente.

Bueno hasta aquí esta pequeña entrega espero que les guste ya en la próxima actualización habrá muchas sorpresas, espero sus review ya eso me motiva a seguir