(Música de la 9a Sinfonía de Bethoveen)
E-leos Argentum ya está actualizándoOo
Pone las contis de sus fics ya olvidAaados
Ven, checa, checa las contis
Echa un vistazo a mi ficción
En que Naruto y Potter--
...
Coff, coff
:carraspeo:
En que Naruto y Potter--
No sé me ocurre nada ¬_¬U
Si me aplicara a los fics como me aplicó a echar a perder canciones ¬_¬...
Me tardé eones, lo sé. Lo lamento. La mía es una locura sin método. Al menos ya terminé el semestre y logré mantener mi hermoso y bello promedio de 9.4 que me librará de hacer la tesis... lo que me quitaría tiempo para mis fics.
Me atoré horrores en la parte con los Dursley. ¡Mi musa no encontraba su medicación! Tengo que aplicarme bastante al menos hasta que inicie el curso en Hogwarts; ya tengo bastante escrito sobre eso :ñiaca ñiaca:
Ahora los agradecimientos:
PolinSeneka (gracias por betaer, betear, betaar... por ser mi beta), Kazandra No Sabaku Malfoy, Zirta-san, sweetcarmen, istharneko, Mime Mabbit, Sabaku No Hatake LIzz XD, Hiromi Sarutobi, TSSDCRBelle, pameexhatakee, -X-KathO-Chan-X-, migueljo05 (como que perdí colosalmente la apuesta a un modo tal que Tsunade debe envidiarme mucho jeje n_nU), miguljo05 (doble review, dobles gracias), Ania Hatake, Hatake Nabiki, kat basted, cherrylove, Bixu, Soledad Shippuden (review raro, parece fic n_nU), Soledad Shippuden (por el reviesw que si parece review n_n), omtatelo ( el fic se ubica en el sexto libro; odio el siete ¬_¬), Espe Kuroba, Akane Maxwell, lok, ike, Florceleste y Uchiha Sakurahana.
En serio lamento haberme tardado tanto para actualizar. ¡Ya ni la friego!
Autopublicidad: Por favor, échenle un vistazo a mis otros fics, especialmente a los de Legión de Súper Héroes. ¡Me duele verlos tan raquíticos de reviews (y a la sección tan carente de fics)! ¡Es una mega serie! Y en "Romance a la Hora del Almuerzo" voy a tener de todo; desde desaparecidos progenitores reaparecidos, clones y/o gemelos malvados y a Batman y Vándalo Salvaje!
¡Batman!
¡Por favor, chéquenlo! ¡¡¡Bbuuua-ahhh!!! T~T
Próxima actualización en CrossOvers de Naruto y Harry Potter. Ahora si vendrá el asunto de la Leyenda Shinobi.
Harry Potter y el Espíritu Ninja.
Capítulo Dos.
A La Madriguera.
Tío Vernon realizaba una magnífica imitación del odioso perro de Tía Marge; babas, gruñidos y bufidos incluidos.
Y no era para menos: su hogar había sido invadido por una sarta de fenómenos que no hacían ni el menor esfuerzo por disimular su rareza. ¡Magos ni más ni menos! ¿Qué otra cosa podían ser? Vernon Dursley resopló una vez más cuando sus ojillos porcinos se fijaron en el cabello rosado de la chica.
¡¡¡Rosado!!! ¡¡¡ROSADO!!!
Vernon respiró profundamente, se ajustó bien los pantalones del pijama y se dispuso a sacar de su casa a ese montón de rarezas escapadas de un circo.
Harry adivinó las intenciones de su tío, casi como si estuviera usando legeremancia. El joven mago se apresuró a tomar medidas preventivas antes de que pasara algo grave, pero con Vernon Dursley, jamás se es lo bastante rápido.
-¿Qué derecho tienen de meterse en mi hogar a estas horas de la noche? -espetó el hombretón con toda la autoridad de la que era capaz-. ¡Exijo que se vayan de mi casa inmediatamente!
-¡Espera, Tío Vernon! -suplicó el joven mago, siendo silenciado por un además del muggle.- ¡Escúchame!
Kakashi se limitó a mirar al hombretón, luego bostezó. Sobra decir que esto no le cayó de perlas al querido tío Vernon.
-¡¿Acaso me escuchó, especie de vago bueno para nada?!
Este apelativo causó que Naruto estallara en mal disimuladas risas
-¡No me importa que sean magos! ¡No me importa si son parientes de la reina! ¡¡¡Los quiero fuera de mi casa AHORA!!!
-Imposible -suspiró Kakashi-. Tenemos que quedarnos aquí.
-¡Somos ninjas, no magos! -protestó Uzumaki mortalmente ofendido.
¡Dattebayo!
-¡Me importa un cuerno lo que sean! -bufó Vernon, con los ojos fijos en el joven ninja-. ¡No quiero fenómenos de ninguna clase bajo mi techo!
La mirada de Dursley removió una vieja herida en el corazón de Naruto.
-¿Y ése qué? -preguntó el kitsune señalando a Dudley-. ¡Es el tipo más grande, feo y gordo que he visto en mi vida! ¡Y yo conozco a muchos tipos que son grandes, feos y gordos!
Harry abandonó cualquier intención previa de evitar conflicto al ver el maravilloso tono escarlata salpicado de ronchitas blancas que ahora cubría el semblante de su tío.
Aunque era increíblemente fácil hacer enojar al muggle, no lo era tanto alcanzar ese nivel de furia asesina en tan poco tiempo. Si Harry hubiera sido el responsable, habría huido a toda velocidad; pero como no lo era y el chico rubio había demostrado bien a las claras que sabía cuidarse solo, estaba más que dispuesto a disfrutar la función.
-¡¿Cómo te atreves?! -chilló tía Petunia,. Abrazando a su enorme retoño con aire protector.
Los dos varones Dursley estaban furiosos.
-¡Naruto! ¡No seas grosero! -reprendió Sakura.
El rubio se cruzó los brazos tras la cabeza con gesto de aburrimiento.
-Sólo estoy diciendo la verdad.
-¡Ningún fenómeno de tercera va a entrar a mi casa y a insultar a mi hijo! -estalló tío Vernon, arremangándose el saco de la piyama.
La cosa se iba a poner fea.
El muggle le soltó un puñetazo al ninja, y éste lo esquivó sin ningún problema.
-¡Qué lento eres, viejo!
Un buen tirón en la oreja y Uzumaki se estrelló contra el suelo.
Los vidrios de toda la casa temblaron.
-¿Qué crees que estás haciendo? -espetó Haruno.
-Ese tipo no me agrada, Sakura-chan -contestó el kitsune.
La puerta se abrió de golpe, permitiendo el paso del hombre lobo.
-Los del ministerio llegarán de un momento a otro -anunció Lupin-. Tienen que marcharse ya.
Sacó un pergamino del bolsillo de su túnica y lo apuntó con su varita. El papel resplandeció con un fulgor azulado y luego quedó como si nada hubiese ocurrido.
-¿Qué hizo? -preguntó Naruto, mirando el pergamino con los ojos entrecerrados.
-Lo convertí en un traslador-explicó Lupin-. Los llevará a un lugar seguro.
-¿En serio? -se impresionó Uzumaki-. ¿Y cómo va a hacerlo? Está muy chiquito para cargarnos a todos.
-No va a cargarnos, Naruto -repuso Kakashi-. Imáginate que es un sello especial que hace que la gente desaparezca de un sitio y reaparezca en otro muy lejano.
-¡Ah…!
-¿Iremos al cuartel general? -inquirió Harry con una punzada de dolor.
-Sólo asegúrense de tocar el pergamino -advirtió Lupin sin contestar la pregunta del chico-. Con un dedo bastará.
-Iré por mis cosas -avisó Harry haciendo ademán de marcharse.
-No hay tiempo -replicó el hombre-lobo-. Yo me encargaré de mandártelas.
Afuera se oyó un gran ajetreo; como si muchas personas hubieran aparecido de la nada y se moviesen furtivamente sin éxito por la calle.
-¡Toquen el pergamino! -urgió Lupin.
Harry así lo hizo, igual que los shinobis. No habían pasado ni dos segundos cuando el joven mago sintió el familiar tirón en el ombligo y se vio girando en un torbellino de luz y color; los cuerpos de los ninjas a su lado chocaban contra el suyo. Alcanzó a escuchar las exclamaciones de asombro del rubio…
El fin del viaje tomó por sorpresa a Harry, pero se las arregló para mantenerse de pie; Sakura y Kakashi ídem. Naruto por otro lado…
Al jinchuuriki se le doblaron las rodillas y cayó a tierra. Rodó por el piso de madera sin la menor pizca de elegancia, chocó contra la mesa, le rompió una pata, se tiró encima un montón de platos que resultaron no ser irrompibles, sin olvidar mencionar un gran caldero lleno de estofado caliente…
-¡¡¡Waaahhh!!!
Naruto se paró al instante y empezó a brincar y a sacudirse para quitarse el guisado de encima, no escatimando en quejas y alaridos. Justo al aterrizar, luego de uno de sus saltos, pisó una zanahoria hervida que acababa de caérsele del pelo. Resbaló y de alguna forma se las ingenió para caer a través de la ventana.
Ni Sakura ni Kakashi le dieron importancia. De hecho, parecían estar acostumbrados.
-¿No deberíamos ver si se encuentra bien? -sugirió inquieto Harry.
-No -fue la despreocupada respuesta del peliplata.
-¡No se preocupen! ¡Estoy bien! -les llegó la débil y adolorida voz del kitsune.
Molly Weasley apareció en el umbral de la puerta que comunicaba con la estancia. Luego de un breve y temeroso vistazo a los dos desconocidos en su cocina, bajó la varita y corrió a abrazar a Potter.
-¡Oh, Harry! -exclamó aliviada-. ¡Estaba tan preocupada!
La mujer apartó al chico tanto como sus brazos le permitieron hacer sin soltarlo y lo examinó cuidadosamente de arriba abajo tres veces.
Frunció el ceño al percibir los raspones y arañazos y su rostro se ensombreció al ver sangre reseca que cubría el brazo.
-No es nada, señora Weasley. En serio –se apresuró a decir Harry mientras cubría su brazo con la otra mano-. Ella me lo curó -dijo señalando a la pelirrosada con la cabeza.
Lo siento, pero creo que no sé tu nombre.
-Olvidamos presentarnos -asintió el peliplata pensativo, pero no hizo nada para subsanar el error.
La responsabilidad recayó sobre la kunoichi.
-Mi nombre es Haruno Sakura -dijo al tiempo que hacía la acostumbrada reverencia oriental-. Es un placer conocerlos.
-Hatake Kakashi -dijo el copy-nin, imitándola-. Y lamentándose afuera está Uzumaki Naruto, un ninja tan sorprendente que se cae por la ventana sólo para despistar.
-¡Escuché eso!
-Disculpe, ¿dijo ninja? -inquirió la señora Weasley con cierta aprehensión.
-Así es -confirmó el espantapájaros copión-. Estamos aquí por órdenes de Albus Dumbledore.
Kakashi se tensó sin aviso previo; una kunai apareció en su mano como por "arte de magia". Un segundo después, Sakura ya estaba en posición de combate. Hatake le hizo un gesto a la pelirrosa, indicándole que aguardase, a continuación desapareció en una nube de humo.
Sakura esperó sin moverse, preparada para entrar en acción de un momento a otro.
Tres toques a la puerta y la voz de Lupin.
-Somos nosotros.
La madre de Ron se dirigió a la puerta y se detuvo con la mano en la cerradura.
-¿Cómo sé que en verdad son ustedes? –preguntó con aprehensión.
-Porque Kakashi-sensei no los mató -contestó Sakura liberando su posición y dejando escapar un suspiro-. Si fueran enemigos, ya estarían muertos.
Molly Weasley la miró fijamente. Harry recordó el modo en que el shinobi había reducido a los inferí a cenizas y no dudó de sus palabras.
De todas formas se intercambiaron las preguntas y respuestas de rigor para confirmar la identidad tanto de los visitantes como de los habitantes de la casa.
El señor Weasley, Lupin y Ojoloco cruzaron el umbral, seguidos por Kakashi y Naruto, quien no paraba de quejarse de que un pequeñísimo hombrecito deforme lo había mordido mientras yacía tirado en el pasto. El exauror lanzó un encantamiento repelente hacia puertas y ventanas y restableció el hechizo que impediría que los indeseables se aparecieran en la cocina (que no era a prueba de shinobis). El ojo azul eléctrico volvía a enfocarse en los ninjas.
Con un rápido movimiento de varita, la señora Weasley hizo aparecer suficientes sillas para todos.
Una vez sentados, se procedió a discutir la situación:
-Me parece que antes de nada, deberíamos presentarnos -indicó Lupin.
-¡Pero si acabamos de hacerlo! -protestó Naruto-. No es culpa nuestra que ustedes no estuvieran.
-Tú tampoco estabas -recordó Kakashi.
El rubio se cruzó de brazos.
-Estaba afuera de la ventana, asegurando el perímetro.
Sakura entornó los ojos.
-Sí, cómo no.
-Mi nombre es Hatake Kakashi -dijo el peliplata-. Y estoy a cargo de este grupo.
-Haruno Sakura -dijo la pelirrosa-. Soy un medic-nin, un ninja médico.
-¡Uzumaki Naruto! -proclamó el rubio-. ¡Próximo Hokage de Konohagakure!
Ojoloco bufó con escepticismo.
-Sí, cómo no.
El zorro lo miró con mala cara.
-Yo soy Remus Lupin -dijo el hombre lobo-. Ellos son Arthur Weasley y su esposa Molly; son los dueños de esta casa.
Él es Alastor Moody. Todos nosotros formamos parte de la Orden del Fénix.
Y ya conocen a Harry Potter.
Kakashi asintió lentamente mientras examinaba con atención al chico de cabello tan rebelde como Uzumaki.
-¡Qué nombres más raros! -rió el jinchuuriki.
Sakura lo premió con un buen golpe en la cabeza.
-¡No seas grosero, Naruto!
-¡Eso duele, Sakura-chan!
Ojoloco entrecerró su ojo normal y clavó el que le daba el apodo en los jóvenes ninjas.
-Estamos plenamente calificados para está misión -dijo Kakashi, adivinando los pensamientos del exauror.
-Y exactamente ¿cuál es la misión que Albus les encomendó? -interrogó Alastor-. En la nota que me entregaste no lo especifica. Únicamente dice que están aquí para ayudar.
Kakashi suspiró y dijo:
-Nuestra misión consiste en proteger a Harry Potter y a las personas que lo rodeen hasta que inicien las clases; entonces nos encargaremos de la seguridad de la escuela, poniendo especial énfasis en Harry Potter.
El aludido enrojeció hasta las orejas ante las palabras del ninja. ¿Así que ahora necesitaba niñeras especializadas?
-¿Ustedes tres se encargaran de la seguridad de todo Hogwarts? -inquirió sorprendido el señor Weasley-. ¡Hay cientos de personas en el castillo!
-No seremos los únicos -explicó Kakashi-. Antes de que inicien las clases se reunirán con nosotros otros equipos.
-¿Clases? -repitió Naruto, divertido-. ¿Quiere decir que tú todavía vas a la escuela? -le preguntó a Harry sin poder ocultar su sonrisa.
-Sí -asintió el chico-. Me faltan dos años para graduarme.
-¡¿Dos años?! -se espantó el rubio.
-La educación aquí es distinta a la nuestra -explicó Sakura-. Los magos reciben el aprendizaje básico en casa, asisten a la escuela a partir de los once años y tienen que completar siete años de estudios.
Cinco por lo menos.
-¡¿Siete años?! -exclamó Uzumaki-. ¡¿Pero qué rayos les pasa?!
¡Nosotros sólo tenemos que ir a la escuela hasta los doce y se acabó!
-En realidad tienes que ir hasta que te gradúes -comentó Kakashi-. Y eso puede ser antes o después de los doce; esa es solamente la edad promedio.
-Tú deberías saberlo, Naruto -comentó Sakura sonriendo-. Después de todo, solamente te llevó tres intentos aprobar el examen de graduación.
-¿Qué edad tienen? -preguntó Lupin entrecerrando los ojos y examinando a los jóvenes ninjas con atención.
-Treinta y uno -contestó Kakashi. Como los magos lo vieran raro…- ¡Ah! ¿Ellos? Diecisiete.
-Sólo son niños -dijo la señora Weasley.
-Son shinobis entrenados -respondió Hatake-. Están preparados para enfrentarse a situaciones de inmenso peligro y no tendrán ningún problema para llevar a cabo una sencilla misión de guardaespaldas.
-¿Tienen idea de contra quien tienen que protegerlo? -interrogó Weasley.
-El informe mencionaba a un tal "Lord Voldemort" y a sus seguidores… mortífagos -contestó Kakashi cruzando las manos tras su cabeza y echándose hacia atrás en la silla en un gesto de completa despreocupación.
El nombre del mago más tenebroso de todos los tiempos causó que el matrimonio Weasley se estremeciera y la indiferencia típica del Copy-Nin causó que Lupin, Moody y Potter lo miraran con desconfianza
-No creo que sepan a lo que se enfrentan -dijo Remus con lentitud.
-Dumbledore-san nos proporcionó un informe detallado de Lord Voldemort y sus seguidores -respondió Kakashi-. Estamos al tanto de sus antecedentes y sabemos de lo que es capaz.
Podemos manejarlo -aseguró el peliplata encogiéndose de hombros.
-Deban ser muy buenos o muy estúpidos -bufó Ojoloco.
-Una mezcla de ambos…
-o-o-o-
El aire en la habitación era frío, más frío incluso que aquel que se respiraba en el exterior, ese asfixiante aire caldeado por los dementores…
El señor Tenebroso aguardaba.
La vacilante luz de las velas, frágil como la vida misma, iluminaba el pálido rostro de facciones viperinas. La expresión del mago más tenebroso de todos los tiempos era inescrutable y, por eso mismo, más aterradora de lo que cualquiera pudiese imaginar. Aquel rostro no era humano; no habría revelado mayor emoción de haber estado tallado en piedra.
La puerta se abrió con un chirrido, demasiado similar a un gemido, y dio paso a la oscura figura encapuchada de Bellatrix Lestrange.
La bruja se adentró en la habitación.
-Mi Señor –saludó con voz temblorosa.
-Has fallado, Bella –susurró el temido hechicero.
-No fue mi culpa –trató de justificarse la bruja-. Todo iba de acuerdo al plan. ¡Potter había salido de la casa! Los inferi estaban a punto de matarlo, ¡y entonces aparecieron esos extraños magos!
-¿Qué magos?
La mortífaga calló. ¿Cómo decirle a su amo que dos niños y un viejo habían destrozado su plan sin esforzarse en lo más mínimo? Después de la humillante derrota en el Ministerio a manos de unos quinceañeros pocas semanas atrás…
Pero no es necesario decirle al Señor Tenebroso lo que él desea saber; es imposible ocultar tus pensamientos. Su deseo es más fuerte que tu voluntad.
Bastó con que Voldemort lo pensará para que las imágenes de la destrucción de un ejército de inferi se reflejaran en los ojos de su servidora y él mismo pudiera experimentar la aniquilación de un plan bien concebido.
Bellatrix tenía razón: todo iba de acuerdo al plan. Y en eso…
Luego de que en su mente se forjara la imagen de una hoja estilizada, no necesitó saber más.
Shinobis…
De Konoha…
-Manda llamar a Severus –ordenó el mago oscuro-. Y trae a tu sobrino.
Bellatrix se inclinó hasta tocar el suelo y salió a toda velocidad de la habitación, tropezando en el camino con el bajo de su túnica. Lord Voldemort ni siquiera notó esta torpeza de su sirviente.
Sus pensamientos vagaban en los recuerdos, en las memorias de hechos acaecidos tantos años atrás y no por ello menos frescas. El Colmillo…
Tendría que ponerse al corriente.
Escasos segundos transcurrieron antes de que llamaran a su puerta nuevamente. Quien alguna vez llevara el nombre de Tom y el apellido Ryddle enarboló su varita y abrió el portón.
Draco Malfoy entró en la habitación, acompañado por su madre y su tía. El chico no lograba disimular el temblor que estremecía su cuerpo y el esfuerzo de su madre por mantener el control dotaba a sus gestos y movimientos de cierta rigidez.
Voldemort los traspasó con sus ojos color sangre.
-Tenía pensado encomendarte el asesinato de Dumbledore -anunció el Señor Tenebroso con voz suave. Draco se encogió y Narcisa ahogó un grito-. Pero he cambiado de parecer. Tengo un nuevo plan; un plan que me librará, no sólo de Albus Dumbledore, sino también de Harry Potter y de todo aquel que ose interponerse en micamino, de una vez y para siempre.
Sin embargo, sí hay algo que quiero que hagas…
