Disclaimer: los personajes de Crepúsculo son propiedad de la señora Meyer, yo solo los utilizo para mi diversión. Así como también, los personajes Christian Grey a E. L. James; Ethan Blackstone a Reiner Miller.
Además, tomamos prestados y con autorización de sus respectivas autoras, los Edward's de Sachita, L'Amelie, Partisan Once, Laura Atenea y a Aryam.
Esta historia salió de una locura esperemos que les guste, es una colaboración entre Aryam Shields Masen y su servidora Maricoles.
Capítulo beteado por Jo Beta Ffad, Betas FFAD
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Capítulo 1
Joder, me dolía la cabeza... era tardísimo.
— ¡Maldita sea! —grité como loca bajándome corriendo del taxi, iban a matarme. ¿Quién diablos me manda a irme de fiesta una noche antes de que llegue el nuevo jefe? Saludé a Sam, de seguridad, quien vio el reloj y movió la cabeza negativamente.
¡Demonios! Ahora tendría que trabajar horas extras, porque el bono de puntualidad lo había perdido, como cada mes. Eran las nueve de la mañana y yo iba llegando al trabajo. Aclaró, mi entrada es a las ocho de la mañana. Pero quién se fija en la hora, unos minutos más unos minutos menos.
Una de las ventajas de trabajar en presidencia es el elevador privado. Entré al elevador y el aroma era glorioso.
Entré al piso y las caras de Jessica y Tanya eran tensas.
—Bella, el jefe lleva más de media hora preguntando por ti, le dijimos que hoy entrabas tarde porque ayer habías hecho horas extras pero no creo que se lo crea —comenzó a decir Jessica.
— ¡Dios! ¿Donde estabas Bella?, tu traje está todo arrugado. —Tanya intentaba desarrugar mi traje, hazaña que veía difícil, ya que lo había sacado de la ropa sucia.
No me miren así, la vida no es fácil para una lectora acérrima como yo y además, no tengo la culpa que actualicen mis fics favoritos justo cuando voy a lavar ropa... A mano porque la lavadora y el computador se me dañaron al mismo tiempo y ni loca dejo el computador sin arreglar, eso sería mi muerte. El intercomunicador sonó y Jessica corrió a contestar.
—Dígame, señor Cullen.
— ¿Ya llegó Isabella Swan? —Su voz fue ronca y tajante. El maldito seguro era de esos niñatos ricos con complejo de "amo del mundo"... justo como me gustaban.
—Sí, señor esta aquí ya. Voy a mandarla por unos papeles al archivo… —No tuve que imaginar que más le decía porque escuché el rugido que venía desde la oficina.
— ¡Dígale que entre inmediatamente! —ladró furioso. Genial, ahora el jefe iba a arruinarme el día—. ¡Es para hoy, señorita Stanley! —gritó como poseso haciéndonos saltar a las tres. Cielos, a este tipo le hace falta una buena follada, como a mí. Me alisé la falda con las manos y pasé las manos por mi cabello intentando aplacarlo.
Tomé valor y entré.
Él hombre estaba mirando por el ventanal... Tenia un trasero de muerte !Joder necesitaba un tío así! me pregunte como quería que lo tratara, como de manera formal o que fuese jovial, parecía no ser mucho mayor que yo... pero era trabajo así que lo era mejor tratarlo de manera formal.
—Señor Cullen, soy Isabella Swan...—Mi saludo quedo cortado cuando el trasero con patas se giro— ¡Tú! —dije señalando con un dedo tan pronto vi su cara. Era el tipo que no solo me había despreciado en la disco, si no que me había humillado. Me dijo gorda descerebrada.
—Cuando me advirtieron que usted sería mi pesadilla nunca imaginé que sería tan literal —farfulló malhumorado acercándose a mí—. Dios, ¿no conoce el baño? —Me miró de arriba a abajo— ¿o la plancha? No puede presentarse tan desaliñada a trabajar.
Quise contestarle pero recordé las palabras de mi padrino Billy: "Bella, es la última vez que salvo tu puesto. Desde que te recomendé he tenido que usar todos los favores que me debían y mira que tengo casi cincuenta años de trabajando para Cullen Co."
Lo miré con rabia me mordí la lengua y hablé.
—Lo siento, tuve un pequeño contratiempo esta mañana.
—Usted tiene contratiempos cada mañana, en los dos años que lleva trabajando en Cullen Co. —dejo una serie de documentos en el escritorio, era mi expediente— No ha llegado temprano ni un solo día. —Lo miré pensando que decirle, pero él continuó—. Sus informes son desastrosos, todo lo que hace lo hace mal o a medias. Como presidente de esta empresa, no puedo permitir esta clase de errores en mi empresa —abrí la boca dispuesta a decirle las cuatro verdades pero siguió hablando como loro mojado—. Por cariño a William, le voy a dar dos semanas para que se ajuste a mis reglas, si no lo hace, considérese parte de la lista de desempleados de este país.
¡Imbécil!
—No puede echarme así como así, tengo una renta que pagar y muchas deudas. Además, soy buena haciendo café. —A la Ninfa le funcionaba eso, así que ¿por qué no usarlo?
—Si quiero un buen café me lo preparo yo, —dijo tajante. Lo dicho, al tipo le hacía falta follar—. Dos semanas, Isabella.
—Bella —dije.
— ¿Cómo dice?
—Que me llame Bella, Isabella no acaba de convencerme.
—La llamo como se me dé la gana, señorita Swan. Salga de la oficina, necesito los informes de Shwart para esta tarde, antes de las tres.
— ¡Antes de las tres! —No, no y ¿si actualizaban a mi querido Puto Amo? Era ¡el puto final! o a ¿mi Doctor Sex? La autora de Suavemente me matas, había dicho en su adelanto que posiblemente actualizaba hoy, este maldito no iba dañarme mi lectura—. ¿Si se la entrego antes de las seis…? —dije con carita de inocente.
No pude terminar de hablar, el jefe se paró y caminó hacia mí. Cristo, Jesús… el maldito olía jodidámente bien. Imagino que así mismito olía Cristhian Grey.
—Señorita Swan —una sonrisa maquiavélica cruzó su cara—. Lo quiero antes de las dos. De lo contrario, puede ir poniendo sus cosas en una caja, ya sabe dónde queda la puerta.
Salí de la oficina casi llorando, ¿A qué hora iba a poder revisar mis actualizaciones o siquiera leer algo? Ayer me había quedado hasta tarde leyendo una historia nueva de un Sexólogo y una escritora... La chica estaba retrazada para actualizar pero había dicho que podía hacerlo en cualquier momento. Si me ponía en los registros Shwart, seguro me perdía algo importante en mi grupo de Facebook, odiaba a este hombre, lo odiaba.
Jessica se acercó a mí.
—Bella, ¿qué paso?
—El idiota quiere que tenga terminado el informe de Shwart antes de las dos, y no creo poder.
—Bella, se supone que tenías que tenerlo desde hace tres días. Mira, —suspiró—yo tengo bastante adelantado el informe, te lo voy a mandar pero léelo bien y termínalo.
—Gracias, Jess, eres un amor con patas. —La abracé fuertemente.
—Nada de "gracias, Jess" ponte a trabajar. —Me dio una de esas sonrisas tan de ella.
Me senté frente al ordenador y abrí el archivo que me había mandado Jessica. Era el informe prácticamente terminado. Estaba salvada, podría leer un buen rato y luego… Tengo un mensaje de una chica del grupo.
—Hola, niña ¿qué andas haciendo?
—Intentando trabajar, ¿y tú?
—Igual. ¿Leíste Enséñame?
—Ese Matt es un cabrón pero me encanta. ¡Quiero sexo con él!.
Mi amiga era una nena de 16 años pero con una mente más sucia que la mía.
— ¿Ya leíste el nuevo de Eve Runner? Algo de una abeja.
—Nop. ¿Me pasas el link?
El link apareció y le di click, me puse a leerlo. Dios, era bueno. Alguien movió mi hombro.
—Voy —contesté.
Miré tras de mí, era Jessica.
—Bella... ¿Otra vez leyendo? Lo juro, debiste haber estudiado algo relacionado con la literatura. El jefe te está esperando, te llamó hace dos minutos ve corre.
—Si voy. —Me levanté y Jessica se me quedó mirando.
— ¿Ya le mandaste el correo?
—No —regresé y mandé el correo.
Entré, y mi jefe tan hermoso y tan amargado tenía el Ipad en la mano.
De pronto se giró.
—Señorita Swan, dígame ¿cree que a mí me interesa la vida sexual de —miró el Ipad— Eric y Judith?
—Perdón, señor Cullen. No lo entiendo.
—Después de tres maravillosos párrafos de informe, me topé con esto… —empezó a leer en voz alta.
—Estás preparada para jugar, ¿pequeña?
Mis partes bajas se contraen por la anticipación y siento cómo me humedezco. Viéndolo así, tan sexy, tan varonil... Estoy dispuesta para todo lo que él quiera y consigo responder:
—Sí. —Lo veo asentir. Se levanta. Abre un cajón.
Saca dos pañuelos de seda negros, una cámara de vídeo y unos guantes. Eso me sorprende y me asusta al mismo tiempo. Pero, incapaz de moverme, me quedo parada a la espera de que se acerque a mí. Lo hace. Pasa su lengua con provocación por mi boca y me aprieta el trasero con su mano.
—Tienes un culito precioso. Estoy deseando poseerlo.
Asustada, doy un paso atrás.
¡Nunca he practicado sexo anal!
Eric entiende mi callada respuesta. Da un paso hacia mí. Me agarra de nuevo del trasero y mientras vuelve a apretarme contra él murmura, excitándome:
—Tranquila, pequeña. Hoy no penetraré tu bonito trasero. Me excita saber que seré el primero, pero quiero hacerte disfrutar y, cuando lo hagamos, será poco a poco y estimulándote para que sientas placer, no dolor. Confía en mí.
Tragó el nudo de emociones que tengo atascadas en mi garganta con la intención de decir algo.
—Señorita Swan, el día que quiera leer este tipo de porquerías le juro que se las pido pero, no tengo idea como llego aquí esto, ni quiero dármela, es la primera advertencia. —Advertencia que se creía este tipo—Si he decidido darle cinco le quedan cuatro. Salga de aquí y vaya al archivo. . .
"Mmmm al archivo como Jud y Eric", pensé. Porque mi jefe no era como mi Iceman favorito, o al menos como el Dragón de la Sacho. Aunque en el mal humor era parecido al del Dragón. Así que debería sentirse la Ninfa cuando él la trataba mal.
—Señorita Swan, salga de mi oficina o le juro por Dios que este será su último día de trabajo —agarró el puente de su nariz... el mandón era sexy. Lo vi pasar las manos por su cabello, acabo de tener un caso de bragas húmedas ¡Dios! Necesito huir...
Iba saliendo de la oficina cuando el Mandón habló.
— ¡Jessica!
—Voy al archivo —dije a Jess y me encaminé. No sin antes sacar mi Ipad del escritorio, si iba a perder el tiempo pues terminaría de leer mi libro.
Busqué los papeles que me había pedido, no tarde más de diez minutos. Luego junto dos sillas y me acomodé.
Veamos si la Cuchufleta sigue jugando. Me había leído este libro al menos tres veces, pero amaba los juegos sucios de Iceman.
Llevaba casi dos horas aquí, pero joder Eric era mi maldito héroe... bajarse del auto solo para bailar sin importarle que el frío le carcomiera el culo.
Escuché pasos, y bendije mi buen oído. Tomé una de las carpetas y me subí a una de las sillas. Jale un poco una caja para fingir que buscaba el archivo.
— ¡Señorita Swan! —El gran jefe hizo su aparición—. Dos horas para buscar archivos. —El grito no me lo esperé. Maldición, ¿qué acaso mi jefe iba a acosarme?
Di un paso para voltear a verlo, pero lo di fuera de la silla y caí con la carpeta volando por los aires. Pude ver en cámara lenta como la esquina de la carpeta golpeaba en la frente a mi jefe.
Entre el dolor por mi caída y mi inminente despido comencé a llorar.
—Deje de llorar y levántese. Consiga un botiquín.
Levanté la vista y vi un hilo de sangre bajando por su frente. La sangre e Isabella Swan no se llevaban. Empecé a ver todo negro, el olor, la sangre... Me quedé en negro.
Un olor penetrante me hizo salir de la negrura donde estaba.
—Despierta Bella, despierta. No reacciona, señor. ¿Puedo llamar ya a la doctora?
—No. Seguro es una estupidez más como todo lo de esta niñita, mírela ya esta reaccionando —dijo en tono seco. Abrí los ojos y vi a una muy preocupada Jessica encima mío.
—Bendito Dios que despertaste, Bella. Tenías cinco minutos inconsciente.
Se veía realmente preocupada. Jessica era tan linda que había veces que me desesperaba.
—Estoy bien es solo que cada vez que veo sangre, me desmayo. No sabes como sufro durante mis períodos —dije burlándome.
— ¡Bella! —Jessica estaba toda colorada.
Vi que el jefe estaba aguantando la risa, cuando no pudo más salio del archivo.
—Bella, ¿para qué diablos te subiste a la silla si los papeles que tenías que buscar están acá abajo? —me recriminó Jessica—. No sabes cómo me asuste.
—La verdad solo intenté hacer tiempo, me puse a leer y escuché a alguien entrando. Nunca imaginé que fuera el jefe.
—El Señor Cullen estaba muy preocupado. —Pero se sonrojó y desvío la mirada, como cuando decía una mentira. Jessica era la peor mentirosa que conocía.
— ¿Jessica?
—Él dijo que estabas fingiendo Bella, él quiere echarte del trabajo. Voy a contarte algo pero no digas nada, por favor. Mi tía, ya sabes que trabajó aquí mucho tiempo como secretaria de presidencia, tu mamá y el papá del señor Cullen tuvieron una aventura y él se enteró. Pidió que corriera a tu mamá y no la volviera a ver.
Mi memoria recordó un momento cuando mi madre se quedó sin trabajo, y lloraba mucho, tendría yo como ocho años y fue cuando regresamos a Forks, de donde salí huyendo. Sacudí mi cabeza tratando de quitarme esos pensamientos, no quería recordarlo y recordar todo lo que tuve que dejar por él.
—Vamos, antes de que las dos perdamos el trabajo. —Jessica me dio la mano para ayudarme a levantar.
—Vamos. Nunca hubiera imaginado que mi mamá tuviera un romance con otra gente.
—Bella, cállate. No digas nada, por favor.
—Soy una tumba... —Jess arqueó una ceja—. Cerrada en esta ocasión —dije mientras hacía la seña de cerrar un cierre sobre mi boca.
El transcurso del resto de la jornada, fue algo difícil. Tuve que dejar de leer y ponerme a trabajar. No pude tomarme mi hora y media de comida, ya que el señor Cullen me dijo que solo podía tomar cuarenta y cinco minutos. Guardé algunas golosinas en el cajón para amortiguar el hambre durante la tarde. En cuanto se fuera el ogro este me pondría a imprimir a mi Dragón. Luego lo engargolaría y tendría mi libro de El Límite del Caos, como no.
Eran casi las siete y el Señor Cullen no se iba. Jessica y Tanya se habían despedido hace media hora.
Miré mi Facebook, tenía 48 notificaciones. Miré y unas cuantas, eran la actualización de Suavemente me Matas. ¡Diablos!, giré la pantalla como si estuviera trabajando y me puse a leer.
Mi mente estaba metida entre el sufrimiento de la Zorra y de la Bestia. Dios, que follada se habían metido.
—Veo que le gusta leer en la oficina, ¿siempre le lo mismo? ¿Folladas fantásticas? ¿Llenas de pasión? —Una voz detrás de mí me dijo que el jefe estaba leyendo lo mismo que yo.
—Yo señor —aclaré mi garganta—. Solo estaba…
—Leyendo, mientras finge hacer horas extras. —No me atrevía a verlo, mi vista estaba fija en la pantalla—. Venga a mi oficina inmediatamente.
Dios, ¿por qué tenía que oler tan bien este hombre? Casi podía tener un orgasmo con solo su olor.
Me levanté, alisé mi falda y entré a la oficina. El señor Cullen veía por las ventanas de la oficina, como mi Dragón, solo le faltaba el telescopio que le había regalado la medusa. ¿Tendría Edward Cullen una medusa en su vida?... Oh Joder, se veía tan sexy y hermoso. Las mangas de la camisa estaban recogidas a la altura de los codos y la corbata gris, como mi Grey. Ojalá la usara conmigo aquí en la oficina como el Puto Amo.
—Señorita Swan, ya no sé qué hacer con usted. Cuando me dijeron que era algo problemática, nunca imaginé qué tan problemática. Es usted un jodido grano en el trasero y estoy pensando seriamente en cambiarla a otro departamento.
—No —grité rápidamente. Sabía que sin Jess y Tanya no tardarían en echarme.
—No se preocupe, no voy a hacerlo. Quiero tenerla vigilada porque al primer error que cometa, quiero ser yo quien la eche de aquí.
—Señor Cullen, mire yo sé que usted me tiene mala vibra por lo que pasó entre nuestros padres, pero yo no soy como mi mamá. Usted me vio anoche, soy un desastre para conseguir pareja. Por favor, no me corra, si me despide tendré que regresar a Forks y no puedo regresar. Por favor entiéndame, no puedo regresar.
El señor Cullen me miró, sus ojos solo tenían desprecio para mí.
—Creo que se parece más a su madre de lo que cree. Anoche se acercó a mí y me dijo: Guapo, vamos follemos como conejos. No sabías si yo era casado o soltero.
—No tenías sortija, me fijé —intenté defenderme.
—Punto para usted. —Dios se lamió los labios y deseé ser yo quien se los lamiera.
Pasé saliva y el señor Cullen sonrío.
—Bella, así te llaman ¿no?
—Sí —dije con voz ronca.
—En serio, ¿quieres jugar a las cosas que lees?
Intenté pasar saliva pero tenía la boca seca.
—Sí.
—Entonces, te quiero callada. Al primer sonido que hagas, pierdes tu trabajo.
¿Qué estaba diciendo? Mientras mi mente analizaba que quería decirme. Su boca se estampó sobre la mía.
—Vamos a jugar, sin compromisos, no esperes de mí nada más que folladas.
—Ha estado leyendo Contrato, ¿verdad? —pregunté confundida.
— ¿Qué?
—Contrato —dije como tonta—. La historia del Grifo, ese que decía que él no amaba y toda esa mierda que solo quería folladas y …
Una carcajada limpia brotó del pecho del señor Cullen interrumpiendo mi monólogo.
—Bella Swan —negó con la cabeza acercándose peligrosamente a mí—. Yo se amar... Pero solo lo hago con mujeres que valen la pena —sonrió sardónico—. Mujeres que no andan de putas buscando una polla para brincar sobre ellas, mujeres que son buenas amas de casa, que esperan al marido con la cena caliente y la ropa planchada —comenzó a abrir mi blusa, una mano fue directo a mi pecho, lo apretó, sisee internamente—. Mujeres que valen la pena, no hilachas de una fémina como usted... Lo nuestro será solo sexo duro. Voy a casarme en unos meses. Heidy es una dama, así que quiero reventar todo lo que pueda. Voy a follarla por donde menos usted piensa. —Su voz se hizo pastosa—. Voy a amarrarte, a desnudarte y a someterte y si haces un solo ruido, se acaba el juego.
Yo estaba excitada, estaba deseosa. Hasta que recordé que no me había bañado porque no había tenido tiempo.
Que debía hacer, decirle que no me había bañado y que tenia el jardín del edén entre las piernas o dejarlo que siguiera.
Ya no pude pararlo, hasta que escuche la voz de James en mi oído. ¿Qué me has hecho Bella? Eres una enferma.
Eso me dejó helada. Cómo pude me separé de él y salí corriendo de la oficina. Me encerré en el baño esperando que él se fuera, necesitaba regresar por mis cosas.
Necesitaba otro trabajo, pero ¿qué trabajo? ¿Dónde aceptarían a una inútil incapaz de hacer nada? Más que soñar despierta con Dragones, Grifos, Bestias o Putos Amos.
Esperé cinco minutos más y decidí salir. Vi las luces apagadas, tomaría mi bolso y saldría de ahí.
Estaba juntando mis cosas para irme cuando sentí su mirada en mí. Alcé la cara y lo vi.
Su mirada lo decía todo, él me juzgaba como todos.
—Eres una cobarde, Isabella —sonaba demasiado enojado.
Bajé la cabeza, no podía verlo a los ojos.
—Yo. . yo. .
—No sabes jugar tu propio juego —murmuró.
—Yo —aclaré mi garganta luego de que el yo saliera mas como un gemido—. Tuve miedo.
—Mañana —dijo mirándome—, no vengas a trabajar. Tienes el día libre pero si vienes pasado mañana, entonces estarás aceptando que dejarás que te folle como yo quiera, donde yo quiera y cuando yo quiera. Será así como conservarás tu trabajo, ya que eres una inútil para lo que se te contrató.
No esperó mi respuesta, salió de la oficina y yo me quedé parada como idiota. ¿Me había propuesto trabajar de su puta? Joder, mis sueños hechos realidad un maldito hombre caliente y rico que me quería de su puta.
Sería como Kathe, o como la pequeña golfa... Cristo Jesús, yo no estaba segura de serlo.
Ese día no dormí, comencé buscando por Internet empleo pero acabe leyendo cuanto fanfiction se me atravesó, eran las seis de la mañana cuando me ganó el sueño.
Eran casi las doce del mediodía cuando el hambre me despertó, me levanté y miré a mi alrededor. Mi departamento era un puto desastre. Nada en su lugar, ¿cómo diablos podía seguir viviendo así?
Iba a poner mi casa en orden, iba a buscar un nuevo empleo y buscaría compañera de piso así podría compartir los gastos.
Comencé a poner orden pero ni una hora después ya me había rendido. ¿Por qué todas las protagonistas son ordenadas y limpias?, ahí estaba mi primer fallo. El primero de una larga lista. El departamento de la ninfa es pequeño, acogedor y hermoso. Vamos hasta el de Kathe de Contrato estaba limpio. No hablemos de la protagonista de Guilty Pleasure que es millonaria y tiene el departamento impecable.
Alcé mis brazos al cielo y decidí bañarme. Joder apestaba.
Tomé un baño relajante con la bañera llena, a falta de vino un poco de jugo de arándano y música.
Eran casi las ocho de la noche y moría de hambre. Llamé donde los chinos y pedí como para tres personas.
Cuando llegó la comida casi beso al repartidor, mi estomago gruñía de mala manera. Las lombrices grandes se comían a las pequeñas.
Puse todo en mi mesa, acomodé mi lap, desde el móvil había visto que habían actualizado Falsas apariencias y ese bastardo estaba buenísimo. Un mundo de servilletas, una coca cola bien fría y mi comida. Estaba a punto de dar la primer mordida a mi sushi cuando sonó el timbre.
Me debatí entre comer o abrir la puerta. Ganó comer, seguro era Rose o mi vecina. Luego de cuatro insistentes timbrazos y unos cuantos porrazos a la puerta me di por vencida y maldije en voz baja antes de caminar hacia la puerta. Me metí dos ruedas más de sushi y abrí la puerta.
Las ruedas de sushi se me atragantaron, jamás en mi vida espere ver a este hombre por mi departamento.
Esperaba a cualquier persona menos a ese hombre aquí.
Hola Somos Maricoles y Aryam, esta locura comenzo una noche, por culpa de las pastillas de colores, en la que no teniamos nada que hacer, la verdad lo pensamos bastante pues ni idea que iba a tener esta acogida GRACIAS DE VERDAD CHICAS, no solo alientan a este par de locas a seguir si no que es una muestra de apoyo hacia nosotras y un indicativo de que todas estamos medio locas como esta Bella
Gracias a todas las que leyeron el prólogo, nos dan siempre animo de seguir.
Un gracias especia a Tata XOXO, maribris1313, iviifican, Osbelys,Javiitaah Hale D' Cullen, LauriCullen, JSGN, Day Sweet, bellrose96, Solciito Pattinson, ashleyswan, ubrudt, Marie Emma Cullen, Vhica, VanerK, The Princess of the Dark, isakristen, Moni Camacho, any0239, sophia76, CamilleJBCO, Cherryland, coco cullenswan, Elaine Haruno de Uchiha, M.L. , vero Hernandez, Nessa610, jamlvg, IsAbElA M CuLlEn, Pam'CulLenMelLark-14, Gatita Swan, katyms13, ninfaffadd, Yexsii Granado, mvfap18, Luz Bells Cullen, Suu Cullen, Veronica, sweetgril, Evetwilight11, GbCuLleN-17, terewee, T. , Sasita Cullen, jacke94, EriM, Mareenma, , Noe Mallen, solecitopucheta, Vero, Ilena, Agatha Mora, ALEXANDRACAST, NachiCullen, V1V1, Oh Dary Night, DiAnA FeR, marie101008, ludwikacullen, Mahely, yolabertay, Sky TwiCullen, nesines y Idta.
