Iepale! por fin nuevo cap. este, a diferencia del otro, no hay lemmon explicito (no me gusta romper Feliciano's).
Las Crónicas de la Cama
La cama de Ludwig
Como buen soldado, Alemania se despertaba muy temprano todas las mañanas. Se daba una buena ducha e iba desayunar su café con leche y algo mas, eso sí, rápido de hacer. Mientras la cafetera preparaba el café, rellenaba los tres cuencos de comida de sus tres perros (obvio que no se olvidaba del agua). Después de desayunar, se iba al entrenamiento, donde él y Japón tenían que esperar un poco por el italiano. Lo que llegaba de tarde, era casi tanto como empezar a entrenar, y aquello no le gustaba para nada al buen soldado. Terminaban, comían un poco y gastaba la tarde paseando con sus mascotas o cualquier cosa para relajarse del "estrés", como leer.
Pero el fin de aquella "bonita" rutina llego cuando descubrió sus sentimientos hacía el pequeño italiano. Aquello costo mucho más que preparar lo que sería la cena para confesarse. Solo sirvió para, lo que pensaba Alemania, meterse en un pozo extraño. Quería hacerlo perfecto, pero no contaba con que tardaría una semana en prepararlo todo. Leyó varios libros del tema para poder enterarse de todo y que no se saltará ningún detalle importante. Aquel primer intento fue fructuoso, ya que Italia sentía lo mismo por él y no tardo en confesarse.
Acabaron la cena sonrojados y fueron directos a la cama. No para dormir, como de costumbre (había que recordar que a veces Feliciano se metía en calzoncillos a la cama del alemán), si no a demostrar su amor. Ludwig trato de la forma más dulce, pero sin contenerse, el frágil cuerpo sudado del italiano, que gemía sin pudor ante las caricias alemanas. Una de las mejores noches de su vida: casi rompiendo la cama, los gritos y rasguños que le hacía el italiano (tendría toda la espalda llena de arañazos), la estrechez de Italia lo volvía loco, mover su erecta capital ya era lo mejor de aquella noche...pero mas el orgasmo que sufrieron al acabar. Aquello fue gloria pura. Cambiaron tiernas palabras de amor antes de quedar dormidos, abrazados como las parejas de las películas. Si, todo salió bien.
A la mañana siguiente, el alemán se despertó y vio al italiano dormido. Le dio un suave beso en la frente, sin ganas de despertarlo, se levanto de la cama con mucho cuidado y fue a darse su ducha matutina. Al salir de la ducha se encontró con el italiano, que estaba haciendo un puchero como un niño pequeño. Como no estaba acostumbrado, como movimiento automático, se tapo las regiones vitales con la toalla que encontró. Feliciano río ante el gesto.
-Lud es malo... quería ducharme con él...
-Otro día...¿vale?-le dijo mientras se sacaba el pelo con otra toalla
Por divertirse, le quito la toalla que tapaba sus regiones vitales para ver su trasero, al que le dio una cachetada.
-No lo ocultes, mio amore~
Aquel comentario saco los colores al alemán. Se fue del baño, se vistió, como siempre y fue a preparar su desayuno. La cafetera trabajaba mientras le daba de comer a sus mascotas.
-Lud...me quiero mudar aquí- dijo de pronto el italiano antes de beber el café- y cambiar un poco la casa y tirar tu gomina a la basura...¡estas mas guapo sin el pelo para a atrás!...no, mejor así, así nadie se fijara en ti menos yo
Alemania se quedo con cara de poker al escuchar los comentarios en voz alta de Italia. ¡Aquello si que era posesión! o quizás la forma que tenían los italianos de mostrar su amor. No lo sabía, pero le pareció un poco tierno.
-Aunque me duele un poco el trasero... Berlin es muy grande...
Aquel comentario hizo click en la cabeza alemana. ¿le había echo daño? Entonces, decidió una cosa que no le gustaba mucho.
El día paso tal cual: entrenamientos, comida, pasear, leer, preparar cena e ir a la cama. Nada fuera de lo común menos un italiano mimoso y un japonés que fotografiaba demasiado. Nunca pensó que le daría de comer por orden italiana o tendría que recibir abrazos y besos en ese orden. Su entrenamiento parecía una cita con fotos gratuitas de recuerdo incluidas. Aunque debía reconocer que le gustaba. Llego la hora de dormir y por fin se fueron a la cama. Italia estaba esperando ese momento. Le revolvió el pelo mientras lo besaba de una forma apasionada. Pero algo iba mal,Alemania no le correspondía.
-¿pasa algo, Lud?-pregunto triste- ¿no te abras cansado de mi?- aquello lo pregunto con lagrimas ninja asomando por sus ojos
-Eso nunca...pero...es mejor que no lo hagamos, por culpa de la noche de ayer te duele el trasero
Alemania no añadió mas y se acostó,dándole la espalda, reprimiendo las ganas de volver a probar los labios de Feli, pero no quería volver ha hacerle daño. El italiano se quejo en voz alta, "¡no es justo!", decía. Se tumbo dándole la espalda a su novio, indignado. Intento mirar el lado bueno, quizás mañana podría ducharse con él y hacerlo en la ducha, o a la noche la cama volverían a casi romper la cama.
Pero no fue así.
Ludwig se ducho antes que él, desayuno solo, le espero en la puerta y sin sin cambiar palabra, se fueron a la campa donde hacían el entrenamiento. Kiku se quedo sin nuevas fotos para la colección, ya que Alemania no había vuelto a darle de comer y solo se daban abrazos como antes. Obvio que la cara de indignación o los pucheros de pena de Feliciano le habían atacado durante todo el día, pero el, con su voluntad de hierro, los aguantaba.
La cama no sufrió ataques durante un buen tiempo.
Buen tiempo que Italia le odiaba más y más por dejarle sin diversión y volver a ser mas frío que un cubo de hielo.
Ya lo había dicho, no había lemmon.
así como dato, la siguiente de Heracles.
Espero que no haya sido un chapazo~
